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Un decreto para cambiar el guión del cine mexicano
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Un decreto para cambiar el guión del cine mexicano

El nuevo decreto presidencial ofrece un crédito fiscal transferible del 30% a producciones audiovisuales para reactivar la industria como motor económico, exigiendo que la mayor parte del gasto beneficie al sector local. Sin embargo, sus altos requisitos financieros amenazan con marginar al cine independiente y favorecer principalmente a las grandes plataformas extranjeras de streaming.
05 de marzo, 2026
Por: Iván Benumea y Paulina Castaño

El 15 de febrero, desde el Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció un paquete de estímulos fiscales que podría cambiar el rumbo del cine mexicano. Tras el anuncio de un nuevo estímulo fiscal para la producción cinematográfica y audiovisual, el instrumento fue publicado al día siguiente en el Diario Oficial de la Federación. La iniciativa busca convertir la inversión en motor de una industria que ha oscilado entre el esplendor y la precariedad a lo largo de su historia.

Para dimensionar el momento conviene mirar atrás. Durante la llamada Época de Oro del cine mexicano, entre las décadas de 1930 y 1950, el país no solo produjo películas exitosas, sino que consolidó estudios, formó técnicos, creó estrellas y desarrolló una identidad cultural con capacidad de exportación. Figuras como María Félix o Pedro Infante no surgieron de la nada, fueron parte de una estructura industrial que generaba empleo continuo, especialización y públicos masivos. Décadas después, en los años noventa, el llamado Nuevo Cine Mexicano reactivó la creatividad y devolvió visibilidad internacional al país gracias a nuevas narrativas y direcciones que luego conquistarían festivales y premios globales –películas como Como agua para chocolate (1992), Sexo, Pudor y Lágrimas (1999) o Amores Perros (2000) marcaron un antes y después–. Sin embargo, ese renacimiento resultó desigual y dependió en buena medida de apoyos públicos intermitentes y de coyunturas económicas frágiles.

El nuevo estímulo fiscal se inscribe en esa tensión histórica entre talento y estructura. La medida concede un crédito fiscal de hasta 30% del gasto realizado en México para proyectos que cumplan con ciertos requisitos. Como medida de control presupuestario, el decreto establece un límite de 40 millones de pesos por producción y por sujeto beneficiado, así como un tope global de 400 millones para distribuirse cada año hasta el 2030. No se trata de una política cultural tradicional, se trata de una herramienta de política industrial. 

Uno de sus elementos más innovadores reside en la posibilidad de transferir el crédito fiscal. Esto permite que una productora que no tenga suficientes recursos pueda ceder el beneficio a otro contribuyente y obtener liquidez inmediata. En una industria donde los flujos de efectivo suelen ser inestables y la recuperación de inversión puede tardar años, esta flexibilidad podría marcar la diferencia entre concretar o cancelar un proyecto.

Pero el estímulo no se limita a atraer capital. El decreto establece que al menos 70% del gasto se quede en México, pagando proveeduría, personas creativas y técnicos y técnicas locales. El propósito no es solo que se filme aquí, sino que la industria nacional crezca, se generen empleos especializados y el talento mexicano gane una experiencia que perdure mucho después de que terminen los rodajes.

No obstante, el diseño del estímulo también genera dudas sobre su alcance y beneficio real para la industria nacional.  Los montos mínimos de gasto, que van de 20 a 40 millones de pesos según el tipo de producción, dejan fuera en la práctica al cine comunitario, experimental o regional que opera con presupuestos más modestos. Para que este estímulo alcance a las productoras emergentes, éstas tendrían que encontrar la forma de integrarse como proveedoras de las grandes casas productoras nacionales y extranjeras, y al mismo tiempo competir en condiciones desiguales contra las plataformas de streaming, quienes podrán adquirir el crédito fiscal. Si los lineamientos que emitirá el Comité Técnico a más tardar el 31 de marzo no incluyen mecanismos para priorizar la proveeduría nacional, el estímulo podría concentrarse en las grandes empresas y profundizar las asimetrías del sector.   

El estímulo favorece particularmente los servicios de producción y postproducción, lo cual puede fortalecer capacidades técnicas y atraer inversión extranjera. Pero eso no garantiza por sí mismo mejores condiciones laborales, derechos efectivos ni mayor diversidad cultural en los contenidos. Tampoco hay claridad sobre el impacto que tendrá en la identidad narrativa del país, ya que promover la inversión no es lo mismo que fortalecer al cine nacional desde nuestra diversidad. 

Aquí aparece un elemento que suele pasar desapercibido en la discusión fiscal, el de la profesionalización. Si México aspira a consolidar una industria capaz de competir de manera sostenida, como lo ha hecho Hollywood durante décadas, no basta con atraer rodajes o generar incentivos temporales. Se requiere construir carreras, y eso implica formación técnica continua, sindicatos y asociaciones sólidas, trayectorias laborales estables para personas realizadoras de guion, fotografía, diseño de producción, edición, efectos visuales y personal de producción. Esto incluye, por supuesto, a las personas trabajadoras que laboran en instituciones públicas como el IMCINE, quienes desde hace mucho tiempo exigen mejores condiciones laborales.

La Época de Oro funcionó porque había estudios que producían de manera constante y permitían a al gremio desarrollarse profesionalmente, como fue el caso de los Estudios Churubusco. El Nuevo Cine Mexicano prosperó cuando se combinaron escuelas de formación, fondos públicos y una generación dispuesta a experimentar. Hoy el desafío consiste en articular los estímulos fiscales con políticas educativas y laborales que aseguren continuidad. Sin una estrategia de profesionalización, el incentivo puede generar picos de producción sin consolidar trayectorias.

El decreto abre, sin duda, una ventana relevante, pues reconoce al sector audiovisual no solo como expresión cultural, sino como un sector estratégico para el país. Sumado a la iniciativa de ley Federal de Cine y audiovisual que ampliará la exhibición de películas mexicanas en salas de cine, el estímulo fiscal podría dar un impulso significativo a la industria nacional. Sin embargo, mucho de ello dependerá de los detalles que sean definidos por el Comité Técnico integrado por la Secretaría de Hacienda, el IMCINE y Cultura. 

El debate sobre este estímulo fiscal permanece abierto. Si las condiciones se alinean favorablemente, el estímulo podría actuar como catalizador para que México incremente su atractivo ante producciones extranjeras, fortalezca sus empresas técnicas y consolide un mercado interno más robusto. Pero si la implementación resulta deficiente, podría operar como un instrumento que dirija las ventajas hacia las grandes casas productoras y plataformas de streaming, mientras que otras manifestaciones cinematográficas mantendrían su lucha por acceder a recursos y audiencias. 

La historia del cine mexicano demuestra que el talento existe y que los momentos de auge son posibles cuando convergen los factores adecuados. Lo que está en juego ahora no es únicamente la capacidad para atraer inversión, también la posibilidad de construir una industria sostenible y plural. Si el estímulo logra convertirse en cimiento y no en episodio aislado, México podría escribir un nuevo capítulo de larga duración. De lo contrario, el guion no habrá cambiado demasiado.

*  Iván y Paulina son parte del equipo de Justicia Fiscal de @FundarMexico.

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Imagen BBC
Pakistán ataca Kabul y otras ciudades de Afganistán y declara una “guerra abierta”
5 minutos de lectura

Pese a contar con un alto el fuego desde octubre. la tensión entre Pakistán y Afganistán se ha recrudecido en los últimos días.

27 de febrero, 2026
Por: BBC News Mundo
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Pakistán lanzó ataques contra la capital de Afganistán, Kabul, y la ciudad de Kandahar en la madrugada de este viernes, según funcionarios del gobierno pakistaní.

Un portavoz del Talibán en Afganistán escribió en la red social X que fuerzas afganas respondieron con nuevos ataques contra las tropas pakistaníes a lo largo de su frontera común, aunque la publicación ya ha sido eliminada.

Representantes de ambos países se culpan mutuamente de haber elevado la tensión desde el pasado domingo.

Las autoridades de Pakistán defienden que su ofensiva contra las ciudades afganas es una respuesta a “ataques afganos no provocados”, pero los talibanes alegan que aquellos ataques eran, a su vez, una respuesta a ataques pakistaníes anteriores.

El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, dijo este viernes que su país tiene “plena capacidad para aplastar cualquier ambición agresiva” y el ministro de Defensa, Khwaja Asif, advirtió que estaban en una “guerra abierta” con Afganistán.

Un portavoz del gobierno del Talibán, Zabiullah Mujahid, dijo a la BBC que las fuerzas afganas habían destruido 19 puestos fronterizos paquistaníes y detenido a varios soldados de ese país.

También afirmó que más de 50 soldados paquistaníes habían muerto. La BBC no ha podido confirmar de manera independiente esas cifras.

Mientras tanto, Pakistán aseguró haber destruido 27 puestos fronterizos pertenecientes a los talibanes e insistió que había infligido muchas bajas a las fuerzas talibanes.

Ambos países acordaron un frágil alto al fuego en octubre tras mortales enfrentamientos transfronterizos, pero los combates se han recrudecido en los últimos días.

Los funcionarios de la ONU han pedido una desescalada inmediata de los combates, mientras que Irán se ha ofrecido a mediar.

Vista de la destrucción tras los ataques aéreos llevados a cabo por aviones pakistaníes en el este y sureste de Afganistán, en Nangarhar, el 22 de febrero de 2026.
Getty Images
Vista de la destrucción tras los ataques aéreos llevados a cabo por aviones pakistaníes en el este y sureste de Afganistán, en Nangarhar, el 22 de febrero de 2026.

Residentes de Kabul oyeron fuertes explosiones en toda la ciudad este viernes, informó AFP, en tanto habitantes de las regiones fronterizas de Pakistán declararon a la BBC que sintieron estruendos y se les pidió que se pusieran a salvo.

Cruce de acusaciones

Ambas partes afirman haberse infligido grandes pérdidas durante los choques recientes.

Pakistán informó antes que dos de sus soldados murieron después de que fuerzas afganas lanzaran una operación contra posiciones militares a lo largo de su frontera común a última hora de este jueves.

Tres personas más resultaron heridas cuando las fuerzas pakistaníes respondieron al fuego no provocado, declaró el ministro de Información, Attaullah Tarar.

Los talibanes en Afganistán afirmaron haber lanzado la operación a gran escala en respuesta a los ataques de principios de esta semana, que, según afirmaron, causaron la muerte de al menos 18 personas.

Islamabad indicó que el objetivo eran presuntos campamentos y escondites de milicianos.

La operación de represalia de Afganistán se lanzó alrededor de las 20:00 hora local (15:30 GMT) de este jueves y llevó a la muerte de numerosos soldados pakistaníes y la captura de otros, informó el gobierno.

Pakistán lo negó, refutó que los talibanes capturaran 15 puestos militares y dijo que toda agresión recibiría una respuesta inmediata y efectiva.

El portavoz talibán Zabihullah Mujahid escribió en X que, “en respuesta a las reiteradas violaciones fronterizas y a la insurgencia de círculos militares paquistaníes, se lanzaron operaciones preventivas a gran escala contra centros e instalaciones militares del ejército paquistaní” a lo largo de la frontera.

Islamabad afirmó que los talibanes “calcularon mal y abrieron fuego sin provocación contra múltiples puntos” al otro lado de la frontera, en la provincia noroccidental de Khyber Pakhtunkhwa, lo que recibió una “respuesta inmediata y efectiva” por parte de sus fuerzas de seguridad.

“Los primeros informes confirman numerosas bajas en el lado afgano, con múltiples puestos y equipos destruidos”, según un comunicado del Ministerio de Información y Radiodifusión pakistaní compartido en X.

“Pakistán tomará todas las medidas necesarias para garantizar su integridad territorial y la seguridad de sus ciudadanos”, agregó.

Personal de seguridad talibán monta guardia cerca del paso fronterizo de Torkham entre Afganistán y Pakistán, en la provincia de Nangarhar, el 27 de febrero de 2026.
Getty Images
Fuerzas de seguridad talibanas se han desplegado por la frontera entre Afganistán y Pakistán en las últimas horas.

Funcionarios locales del Talibán en Afganistán han denunciado que se atacó un campo de refugiados en Nangarhar, que alberga a ciudadanos afganos que habían llegado al país desde Pakistán.

El servicio afgano de la BBC citó a los funcionarios diciendo que al menos 9 personas resultaron heridas: siete mujeres y dos hombres.

El estado de uno de los heridos es crítico, añadieron las autoridades.

Los residentes cercanos a la ciudad fronteriza paquistaní de Torkham fueron urgidos a desalojar la zona.

Además, las autoridades suspendieron la repatriación de ciudadanos afganos deportados a través de la frontera.

El cruce también se cerró para los refugiados afganos.

Kabul había advertido de represalias “en el momento oportuno” tras los ataques ocurridos el pasado domingo.

Mientras que Pakistán declaró que ese día atacó siete presuntos campamentos y escondites de milicianos cerca de la frontera luego de atentados suicidas en territorio pakistaní, Afganistán afirmó que atacaron viviendas civiles y una escuela religiosa, con mujeres y niños entre los muertos.

Pakistán y Afganistán comparten una frontera montañosa de 2.574 kilómetros.

BBC

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