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El silencio no es un sí
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Por: Aúna
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4 minutos de lectura

El silencio no es un sí

Tratar la violencia sexual como un problema estructural implica reconocer que no basta con castigar al agresor individual: se requiere transformar las estructuras sociales y culturales que permiten que estos comportamientos persistan.
04 de marzo, 2026
Por: Aúna

Tengo miedo. Estoy en un lugar oscuro y siento como se pega a mí y empieza a sobar mis glúteos. Tengo 11 años y estoy en el laberinto “Viaje en el tiempo” de una feria a la que fui con mi familia. Estoy paralizada. Lo siento embarrado en mí. Estoy sudando. Me preocupa mi hermana que viene detrás de mí. Lo único que pienso es correr. 

Encuentro la salida y voy hacia mi mamá para contarle lo que acaba de suceder. Ella se enfurece, se dirige firmemente a la entrada del juego y empieza a gritar a los responsables. No recuerdo las palabras, solo una sensación de vergüenza profunda. 

¿Por qué no grité? ¿Por qué no dije que no? ¿Mi silencio fue lo que propició esto?

Treinta y un años después, el pasado 18 de febrero, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad el dictamen que establece que EL SILENCIO NO ES UN SÍ. Se reformaron los artículos 260 y 266 Bis del Código Penal Federal, estableciendo, entre otras cosas, que el consentimiento no podrá presumirse a partir del silencio, la pasividad o la falta de resistencia física de la víctima.

Al leer esa noticia, mi niña interior se sintió vista y validada. También mi yo actual, al que le duele saber que, de enero a octubre de 2025, se registraron 6,760 llamadas de emergencia por abuso sexual; que, de acuerdo a la ENDIREH 2021, el 49.7% de las mujeres en México han sido víctimas de violencia sexual a lo largo de su vida. Peor aún, entre 2020 y 2024, en 3720 registros de nacimientos reportados, las madres tenían entre 10 y 17 años y los padres entre 40 y 85. Porque aun teniendo Presidenta [sic], seguimos siendo objetivizadas sexualmente.

Probablemente, estas cifras te revuelven el estómago y te generan una necesidad inmediata de que esta realidad cambie. La buena noticia es que esta reforma al Código Penal puede ser el inicio de un cambio sociocultural profundo.

Que la ley se construya sobre la base de que el consentimiento debe ser libre, voluntario e informado libre de toda coacción— implica un cambio radical en la forma en que entendemos la interacción sexoafectiva entre personas. Y si esta iniciativa se acompaña de una buena socialización, hay esperanza de que una de cada tres mujeres  deje de ser víctima de abuso sexual.

Este nuevo paradigma reconoce que los delitos sexuales no son casos aislados que pasan de vez en cuando. Son un problema estructural que forma parte de la manera en que están organizadas nuestras dinámicas sociales. Tienen que ver con desigualdades históricas de poder entre hombres y mujeres, arraigadas en una cultura machista que perpetúa la discriminación.

Tratar la violencia sexual como un problema estructural implica reconocer que no basta con castigar al agresor individual: se requiere transformar las estructuras sociales y culturales que permiten que estos comportamientos persistan. En este contexto, el consentimiento se entiende como un proceso que se construye y reafirma de manera continua, en el que cada persona puede decidir y expresar lo que quiere y lo que NO quiere en todo momento, con libertad, seguridad y sin miedo. 

Al ser continuo, incluso cuando ha habido un consentimiento inicial de forma expresa, este puede ser reversible y retirado en cualquier momento. En términos simples, se busca proteger nuestra autonomía e integridad, y garantizar que las personas involucradas puedan decidir, comunicarse y asegurarse de que todos los actos sexuales se realicen de mutuo acuerdo.

Por lo anterior, “no se considera consentimiento  cuando la voluntad de la persona haya sido anulada o viciada por violencia, intimidación, engaño, amenaza, abuso de confianza, autoridad o situación de vulnerabilidad”. Ya que en cualquiera de estos supuestos, el aparente consentimiento deriva de la coacción, fuerza, amenaza —explícita o implícita—, generada por un desbalance de poder, miedo, opresión psicológica, ignorancia,  indefensión o incapacidad para entender la violencia sexual, entre otras.

De igual manera, la reforma incluye diversas agravantes que aumentan las penas, particularmente en casos en los que existe un claro desbalance de poder: cuando hay una relación previa (sentimental, familiar, de confianza), una situación de dependencia y —quizás de las más relevantes para desestigmatizar a muchas víctimas— “cuando la víctima se encuentre bajo los efectos de alcohol, fármacos, narcóticos u otras sustancias que afecten su voluntad o discernimiento”.

El mensaje resulta claro: los perpetradores ya no pueden despojarnos de la posibilidad de decidir, vulnerando nuestra autonomía y nuestra integridad. El consentimiento es el elemento fundamental en el marco de los delitos contra la libertad sexual.

Esperemos este mensaje se traduzca en las legislaciones locales y en la generación de políticas públicas que permeen en la sociedad y garanticen la aplicación efectiva de estos criterios, para que todas las niñas puedan estar seguras de que pueden ir a la feria, y a cualquier lugar, sin el riesgo de ser violentadas. 

***

Macarena Velázquez López (@MacaIntensa) es abogada por el CIDE y cuenta con estudios de maestría por la London School of Economics & Political Science (LSE). Feminista, activista e intensa. Profesionalmente, su carrera se ha desarrollado en torno a la promoción y defensa de los derechos humanos. Actualmente es consultora en género y derechos humanos.

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Imagen BBC
Pakistán ataca Kabul y otras ciudades de Afganistán y declara una “guerra abierta”
5 minutos de lectura

Pese a contar con un alto el fuego desde octubre. la tensión entre Pakistán y Afganistán se ha recrudecido en los últimos días.

27 de febrero, 2026
Por: BBC News Mundo
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Pakistán lanzó ataques contra la capital de Afganistán, Kabul, y la ciudad de Kandahar en la madrugada de este viernes, según funcionarios del gobierno pakistaní.

Un portavoz del Talibán en Afganistán escribió en la red social X que fuerzas afganas respondieron con nuevos ataques contra las tropas pakistaníes a lo largo de su frontera común, aunque la publicación ya ha sido eliminada.

Representantes de ambos países se culpan mutuamente de haber elevado la tensión desde el pasado domingo.

Las autoridades de Pakistán defienden que su ofensiva contra las ciudades afganas es una respuesta a “ataques afganos no provocados”, pero los talibanes alegan que aquellos ataques eran, a su vez, una respuesta a ataques pakistaníes anteriores.

El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, dijo este viernes que su país tiene “plena capacidad para aplastar cualquier ambición agresiva” y el ministro de Defensa, Khwaja Asif, advirtió que estaban en una “guerra abierta” con Afganistán.

Un portavoz del gobierno del Talibán, Zabiullah Mujahid, dijo a la BBC que las fuerzas afganas habían destruido 19 puestos fronterizos paquistaníes y detenido a varios soldados de ese país.

También afirmó que más de 50 soldados paquistaníes habían muerto. La BBC no ha podido confirmar de manera independiente esas cifras.

Mientras tanto, Pakistán aseguró haber destruido 27 puestos fronterizos pertenecientes a los talibanes e insistió que había infligido muchas bajas a las fuerzas talibanes.

Ambos países acordaron un frágil alto al fuego en octubre tras mortales enfrentamientos transfronterizos, pero los combates se han recrudecido en los últimos días.

Los funcionarios de la ONU han pedido una desescalada inmediata de los combates, mientras que Irán se ha ofrecido a mediar.

Vista de la destrucción tras los ataques aéreos llevados a cabo por aviones pakistaníes en el este y sureste de Afganistán, en Nangarhar, el 22 de febrero de 2026.
Getty Images
Vista de la destrucción tras los ataques aéreos llevados a cabo por aviones pakistaníes en el este y sureste de Afganistán, en Nangarhar, el 22 de febrero de 2026.

Residentes de Kabul oyeron fuertes explosiones en toda la ciudad este viernes, informó AFP, en tanto habitantes de las regiones fronterizas de Pakistán declararon a la BBC que sintieron estruendos y se les pidió que se pusieran a salvo.

Cruce de acusaciones

Ambas partes afirman haberse infligido grandes pérdidas durante los choques recientes.

Pakistán informó antes que dos de sus soldados murieron después de que fuerzas afganas lanzaran una operación contra posiciones militares a lo largo de su frontera común a última hora de este jueves.

Tres personas más resultaron heridas cuando las fuerzas pakistaníes respondieron al fuego no provocado, declaró el ministro de Información, Attaullah Tarar.

Los talibanes en Afganistán afirmaron haber lanzado la operación a gran escala en respuesta a los ataques de principios de esta semana, que, según afirmaron, causaron la muerte de al menos 18 personas.

Islamabad indicó que el objetivo eran presuntos campamentos y escondites de milicianos.

La operación de represalia de Afganistán se lanzó alrededor de las 20:00 hora local (15:30 GMT) de este jueves y llevó a la muerte de numerosos soldados pakistaníes y la captura de otros, informó el gobierno.

Pakistán lo negó, refutó que los talibanes capturaran 15 puestos militares y dijo que toda agresión recibiría una respuesta inmediata y efectiva.

El portavoz talibán Zabihullah Mujahid escribió en X que, “en respuesta a las reiteradas violaciones fronterizas y a la insurgencia de círculos militares paquistaníes, se lanzaron operaciones preventivas a gran escala contra centros e instalaciones militares del ejército paquistaní” a lo largo de la frontera.

Islamabad afirmó que los talibanes “calcularon mal y abrieron fuego sin provocación contra múltiples puntos” al otro lado de la frontera, en la provincia noroccidental de Khyber Pakhtunkhwa, lo que recibió una “respuesta inmediata y efectiva” por parte de sus fuerzas de seguridad.

“Los primeros informes confirman numerosas bajas en el lado afgano, con múltiples puestos y equipos destruidos”, según un comunicado del Ministerio de Información y Radiodifusión pakistaní compartido en X.

“Pakistán tomará todas las medidas necesarias para garantizar su integridad territorial y la seguridad de sus ciudadanos”, agregó.

Personal de seguridad talibán monta guardia cerca del paso fronterizo de Torkham entre Afganistán y Pakistán, en la provincia de Nangarhar, el 27 de febrero de 2026.
Getty Images
Fuerzas de seguridad talibanas se han desplegado por la frontera entre Afganistán y Pakistán en las últimas horas.

Funcionarios locales del Talibán en Afganistán han denunciado que se atacó un campo de refugiados en Nangarhar, que alberga a ciudadanos afganos que habían llegado al país desde Pakistán.

El servicio afgano de la BBC citó a los funcionarios diciendo que al menos 9 personas resultaron heridas: siete mujeres y dos hombres.

El estado de uno de los heridos es crítico, añadieron las autoridades.

Los residentes cercanos a la ciudad fronteriza paquistaní de Torkham fueron urgidos a desalojar la zona.

Además, las autoridades suspendieron la repatriación de ciudadanos afganos deportados a través de la frontera.

El cruce también se cerró para los refugiados afganos.

Kabul había advertido de represalias “en el momento oportuno” tras los ataques ocurridos el pasado domingo.

Mientras que Pakistán declaró que ese día atacó siete presuntos campamentos y escondites de milicianos cerca de la frontera luego de atentados suicidas en territorio pakistaní, Afganistán afirmó que atacaron viviendas civiles y una escuela religiosa, con mujeres y niños entre los muertos.

Pakistán y Afganistán comparten una frontera montañosa de 2.574 kilómetros.

BBC

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