
En 1534, san Ignacio de Loyola, con siete de sus compañeros estudiantes en la Sorbona, París, Francia, funda la Compañía de Jesús, que en 1540 es reconocida oficialmente por el papa Paulo III, con la bula Regimini militantis ecclesiae.
San Francisco de Borja, el tercer general de los jesuitas, en 1568 los envía al virreinato del Perú, primer sitio de América donde se asientan de manera permanente, y en 1572 al virreinato de la Nueva España. Muy pronto la Orden se extiende por todo el mundo.
Los jesuitas, en las dos primeras décadas en la Nueva España se dedican a fundar colegios e iglesias en las más importantes ciudades del virreinato, y en la última década del siglo XVI inician la fundación de las misiones en el norte del país.
En 1767, el rey de España ordena la supresión de la Compañía de Jesús en todos sus reinos, y los jesuitas, que en ese entonces en la Nueva España eran 700, son expulsados a los estados pontificios en Italia.
El papa Clemente XIV, presionada por la Casa Barbón, sobre todo de España, en 1773 suprime a la Compañía de Jesús con el Breve Dominus ac Redemptor, en ese entonces el padre general es Lorenzo Ricci.
En 1814, el papa Pío II restaura a la Compañía de Jesús en toda la Iglesia, y en 1816, los jesuitas vuelven a la Nueva España. En el ahora México han estado presentes desde hace más de 450 años.
El 22 de enero pasado, el general de los jesuitas, el padre Arturo Marcelino Sosa Abascal, nombró al padre Enrique Javier Mireles Bueno como provincial de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús.
Es originario de Monterrey, N.L., y tiene 49 años. En 2000 ingresó a la Compañía de Jesús. Tiene Licenciatura en Economía, en el ITESM, Monterrey, N.L.; Maestría en Filosofía, por el ITESO, Guadalajara, Jalisco; estudió teología, en la Licenciatura de Ciencias Religiosas de la IBERO – CDMX y en el Teologado de Berkeley, California, y una Licenciatura en Misionología, por la Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma.
Fue ordenado sacerdote en 2011 por monseñor Rafael Sandoval Sandoval, en Sisoguichi, Chihuahua, en la Sierra Tarahumara. Antes de su actual nombramiento se desempeñaba como Superior de la Tarahumara de los jesuitas que trabajan con los rarámuris. La Compañía de Jesús llegó a la Sierra Tarahumara en 1607, y volvió en 1900 después de la restauración. Ahí siguen.
Y como director del Complejo Asistencial Clínica Santa Teresita, A. C. (COCSTAC), en Creel, Chihuahua, de la que dependen ocho áreas de trabajo entre ellas un hospital y los Centros Culturales que complementan la educación que reciben las y los niños rarámuris en las escuelas públicas. En 2024, el padre Mireles Bueno hizo sus últimos votos.

La última medida de este tipo se tomó hace 20 años y en este caso se espera que beneficie a más de 500.000 personas.
El gobierno de España anunció este martes un decreto que llevará a la regularización extraordinaria de personas extranjeras que viven en España.
“Hoy es un día histórico”, dijo la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, en la rueda de prensa en la que dio a conocer la medida.
Saiz dijo que la medida era “necesaria para dar respuesta a la realidad que existe en nuestras calles”.
En declaraciones anteriores dijo que el objetivo es “reconocer, dignificar y dar garantías, oportunidades y derechos a personas que ya están en nuestro país”.
También aclaró que el procedimiento será “sencillo y persigue romper barreras burocráticas del pasado”.
No se ejecutaba una medida similar en España desde hacía más de 20 años y, en este caso, se estima que beneficiará a más de 500.000 personas.
Es fruto de un acuerdo con Podemos, partido de izquierda y socio del gobierno del socialista Pedro Sánchez, así como de una “suma de voluntades que ponen en el centro a las personas”, según afirmaron fuentes del Ejecutivo y que recogen medios españoles.
A esta medida podrán acogerse las personas que actualmente se encuentren en España en situación irregular o sean solicitantes de asilo.
Deben acreditar estar en España o ser solicitantes de protección internacional antes del 31 de diciembre de 2025 y que lleven más de cinco meses en el país.
Para acreditar la permanencia en España, habrá que presentar “cualquier documento público, privado o una combinación de ambos”. En este caso, podrán ser documentos como el empadronamiento, contratos de alquiler, informes de citas médicas o certificados de asistencia a recursos sociales.
Pero también se podrá acreditar con los justificantes de envío de remesas, algo que es una demanda de diversas entidades sociales por las dificultades que suelen tener las personas en situación irregular para acceder al padrón o a contratos oficiales de cualquier tipo.
Otro de los requisitos será que la persona no tenga antecedentes penales “ni suponga una amenaza para el orden público”.
El plazo para presentar solicitudes arrancará a principios de abril y durará hasta fines de junio.
Una de las garantías que tendrá esta medida es que, tras presentarse la solicitud de regularización, quedarán suspendidos todos los procedimientos de retorno, así como las órdenes de expulsión por motivos administrativos o por trabajar sin permiso que la persona solicitante pueda tener.
La ministra de Seguridad Social y Migraciones dijo que con esto se hará una “integración plena y progresiva en el sistema”. Así, se dará una autorización de residencia provisional que permitirá trabajar de forma legal y acceder a otros derechos fundamentales, como la asistencia sanitaria.
La administración se da un margen de hasta tres meses para resolver las peticiones, aunque con la mera admisión a trámite, en un máximo de 15 días, los inmigrantes solicitantes ya podrán empezar a trabajar “desde el primer día en cualquier sector y en cualquier parte del país”, matizó Saiz.
“Esto beneficia al trabajador, que gana en derechos y a las empresas, que ganan en seguridad jurídica”, añadió.
Después, una vez hecho el trámite y si la resolución para la persona es favorable, el Estado concederá una autorización de residencia por un periodo de un año y, cuando esta finalice, será posible solicitar una autorización ordinaria conforme al reglamento de extranjería.
La ministra aclaró que la medida también busca la integración familiar y que por ello se amparará a hijas e hijos de los solicitantes de esta regularización, en este caso con 5 años de permiso.
Al ser una medida que se aprobará mediante un Real Decreto, es decir, que nace del Ejecutivo, no tendrá que pasar por el Congreso, donde al gobierno y a sus socios se les hace más complejo conseguir una mayoría al tener a los Partido Popular (PP, derecha) y Vox (ultraderecha) en contra.
Esto retoma una iniciativa legislativa popular que llegó al Congreso respaldada por más de 600.000 firmas y que llegó a superar un primer trámite con el apoyo de todos los grupos parlamentarios menos Vox en abril de 2024.
Desde entonces estaba bloqueada por la falta de acuerdo parlamentario.
También llega tras el impulso de cientos de organizaciones cuya ideología ocupa un amplio espectro político y que van desde entidades religiosas, como la Conferencia Episcopal, así como asociaciones anarquista y colectivos empresariales.
Después de la aprobación del Consejo de Ministros por tramitación urgente, el documento irá a audiencia pública y la posible elaboración de informes de diversos ministerios. Luego pasará al Consejo de Estado y, de vuelta, al Consejo de Ministros.
El Partido Popular (PP) rechazó la medida. “No entendemos las regularizaciones masivas y además vinculadas a la residencia durante 5 meses y no al empleo”, dijo la portavoz del Partido Popular en el Congreso, Ester Muñoz. “Las regularizaciones masivas son ilegales (…) hay que regularizar persona a persona”.
Por su lado, Vox anunció este martes que recurrirá el real decreto ante el Tribunal Supremo. Consideran la medida como una “locura” y una “barbaridad” y que la medida es, para ellos, un atentado a la identidad nacional además de “fomentar el efecto llamada”.
El presidente de la Conferencia Episcopal de España, Luis Argüello, dijo que esto es “una buena noticia” que aportaría al “bien común de muchos inmigrantes” y que “se reconoce así su dignidad”, en declaraciones al diario El País.
Si bien esta es la primera regularización de inmigrantes que se hace en España durante los gobiernos de Pedro Sánchez, quien llegó al poder en 2018, no es algo nuevo en el país.
La anterior tuvo lugar en 2005, durante la gestión de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) y está considerada la que a más personas benefició, por encima de 570.000.
Bajo el gobierno de José María Aznar (PP) se hicieron tres regularizaciones, en 1996, 2000 y 2001, de las que se beneficiaron más de 520.000 personas en total.
Las primeras regularizaciones ocurrieron durante el gobierno socialista de Felipe González (1982-1996).
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