
La huelga y movilización masiva del 23 de enero en Minnesota, Estados Unidos, desembocó en un fin de semana de indignación y luto por el asesinato de Alex Jeffrey Pretti, un enfermero de cuidados intensivos que murió este sábado en plena calle a manos de agentes federales. El crimen subió el tono de la disputa entre el gobernador demócrata Tim Walz y el presidente Donald Trump por los operativos antiinmigrantes que suman 56 días en el estado.
“El viernes estábamos muy animados por la gran manifestación contra ICE en la que participaron unas 50 mil personas a pesar de que estábamos a -20 °C, pero luego a la mañana siguiente nos enteramos de la noticia de que habían ejecutado a Alex Pretti”, cuenta Wes, habitante de Minneapolis, Minnesota, a Animal Político.

Wes, un joven voluntario de la organización 50501 Minnesota, aceptó ponerse en contacto con esta reportera, en medio de las protestas que han ido tomando fuerza en las últimas semanas.
“Necesitamos identificar exactamente quién le disparó y llevarlo ante la justicia”, dice sobre el asesinato de Alex Pretti. Para él como estadounidense, lo que sucede en estos momentos en Minnesota “es un gran punto de inflexión en la lucha por el alma de nuestra nación”.
A pesar de que las autoridades federales alegaron que los disparos contra Pretti, de 37 años, fueron en legítima defensa, videos ciudadanos muestran el momento en el que es derribado por al menos seis agentes antes de ser baleado. El enfermero, quien al ser detenido se encontraba videograbando los operativos de ICE, portaba un arma de forma legal en el pantalón, que los agentes le retiraron al someterlo en el suelo, y aún así le dispararon.
Este nuevo crimen, que ocurrió apenas dos semanas después del asesinato de Renee Good —una madre y poeta estadounidense a quien un agente le disparó en su vehículo— intensificó las protestas. Sumó a la indignación el caso de Liam Conejo Ramos, el niño ecuatoriano de cinco años que fue detenido junto a su padre cuando regresaban de la escuela.
Las manifestaciones mantienen paralizada Mineápolis, con un saldo de más de 100 manifestantes detenidos y una ciudad en abierta confrontación con las fuerzas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). Ante esta situación, el presidente Donald Trump acusó al gobierno de Minnesota de “incitar a la insurrección”.
“¿Somos una nación de inmigrantes o sólo de gente blanca y rica?”, se pregunta Wes, quien previo a esta ola de protestas, ya organizaba recorridos y daba aviso de la presencia del ICE en chats vecinales y en redes sociales, donde también se comparten y atienden solicitudes de apoyo de familias que no pueden salir de sus casas por miedo a ser detenidas. “Algo grande tiene que pasar porque el gobierno federal intentará ampliar su despliegue”, reflexiona.

Mientras en las calles de Minnesota cientos de ciudadanos se congregaban para protestar por el asesinato de Alex Pretti y encendían veladoras en su honor, el gobernador Tim Walz informaba en redes sociales que había sostenido una conversación con la Casa Blanca “tras otro terrible tiroteo perpetrado por agentes federales” y añadía que el estado “está harto”. “Es repugnante. El presidente debe poner fin a esta operación”, señalaba en su mensaje.
Más tarde, el presidente Trump acusó también en redes sociales al alcalde de Minneapolis y al gobernador Walz de “incitar a la insurrección con su retórica pomposa, peligrosa y arrogante”; una declaración con la que retomó la amenaza de desplegar al ejército para realizar funciones policiales dentro de Estados Unidos.
El pasado 15 de enero, Trump escribió en la red Truth Social que “si los políticos corruptos de Minnesota no obedecen a la ley y no impiden que los agitadores profesionales y los insurrectos ataquen a los patriotas del ICE, que sólo intentan hacer su trabajo, aplicaré la Ley de Insurrección“, lo que según el mandatario “pondría fin rápidamente a la farsa que se está produciendo en el estado”. De acuerdo con la agencia Reuters, tras esta amenaza fuentes del gobierno estadounidense advirtieron que hay al menos mil 500 militares listos para ser enviados a Minnesota.
“Creo que nuestra resiliencia los enfurece. Mostramos la misma fuerza en 2020 durante el levantamiento por George Floyd y eso también hizo enojar a Trump”, afirma Wes, quien considera que las reacciones tanto del presidente como del vicepresidente J.D. Vance, responden al coraje que ha mostrado la ciudadanía en Minnesota. “Definitivamente creo que le estamos llegando a los nervios a ICE. Se podría decir que la violencia del sábado fue resultado de la demostración de fuerza del viernes”.
“Hemos oído que algunos agentes necesitan terapia porque estamos allí donde trabajan todos los días, les tocamos silbatos y los mantenemos a raya. Están trabajando turnos de 12 a 14 horas. No creo que puedan pensar con claridad en esas condiciones”, dice Wes, refiriéndose a las protestas que realizan por las noches en los hoteles donde se hospedan los agentes de ICE para hacer ruido e impedirles dormir y a cuando los confrontan y graban al presentarse en algún domicilio para arrestar gente.
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Wes no descarta que tras el asesinato de Pretti, seguidores de Trump empiecen a simpatizar con su movimiento en contra de ICE. “Muchos de ellos defienden la Segunda Enmienda (el derecho a poseer armas). Y lo que pasó demostró que, si tienes un arma, el gobierno federal te ve como una amenaza, lo cual es inconstitucional. Creo que esto traerá a más gente a nuestro lado porque la idea de que estar armado te convierte en terrorista, si intentas que los agentes federales rindan cuentas, no es una opinión popular”.
Sobre las personas migrantes que no han salido de sus casas en semanas por temor a ser detenidas, Wes afirma que pese al miedo a los agentes federales y a no tener dinero para pagar sus cuentas “se sienten determinados; saben que todos afuera están luchando por ellos. No diré que no tienen miedo, pero hay un sentido de resolución”.

Rebecca Larson, originaria de Minnesota e integrante de la organización Indivisible Twin Cities, cuenta que desde distintos frentes, la ciudadanía del estado continúa articulada en grupos vecinales de voluntarios para proteger a las comunidades con acciones pacíficas, “porque esto no se trata de política, se trata de humanidad“.
La activista reconoce que las tácticas que ha mostrado el ICE “parecen revelar que no se detendrán ante nada, pues son muy crueles y violentos, y eso crea una atmósfera de miedo, que es lo que buscan”. Pese a ello, asegura, “mantenemos una postura absolutamente no violenta”, que a su parecer inspira cada vez a más personas a unirse y no caer en los discursos que propaga el gobierno de Trump.
“No nos dejaremos intimidar, somos impávidos y seguiremos defendiendo lo que creemos correcto. Eso es lo que queremos mostrarle al resto del país, porque esto podría no detenerse en Minnesota, y creemos que la valentía puede ser contagiosa”, subraya.
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Aunque Larson está convencida de que las acciones ciudadanas contra los operativos van más allá de la política, vislumbra que parte de lo que está en juego es lo que ocurrirá en el estado con las siguientes elecciones, a celebrarse en noviembre próximo, sobre todo después de que Pam Bondi, fiscal general, declaró que el gobierno federal retiraría a ICE de Minnesota solo si el estado entrega sus padrones electorales de 2024, buscando identificar las preferencias de voto de la ciudadanía.
“Seguiremos organizando y participando en protestas y trabajando en la educación cívica”, dijo sobre la labor que llevan a cabo en Indivisible Twin Cities. “Enseñamos a la gente a ser observador constitucional y realizamos sesiones educativas; seguiremos en ello porque sabemos que se requieren diferentes caminos para llegar a donde queremos. Se trata de construir algo positivo y, al mismo tiempo, resistir esta fuerza tan peligrosa que está en nuestras ciudades”, plantea.

Wes celebra que, pese a que las autoridades federales han intentado desincentivar los movimientos ciudadanos con arrestos, “no pueden imputar a las personas cargos reales, porque filmar o presenciar los operativos no es un crimen, sólo detienen a la gente unas horas y los sueltan. Es un sistema que busca intimidar con captura y liberación y entre todo, estamos preparados con un equipo que trabaja día y noche para recibirlos con ropa, comida y transporte a su casa”.
“Hacemos cosas que mantienen a la comunidad unida y consciente de los demás. Las interacciones constantes en persona mantienen a la gente conectada y cuidándose unos a otros. Estamos conectados en persona y en línea. Tenemos sistemas en todos los niveles, cualquier persona que haga algo pequeño para ayudar, nosotros la ayudamos también. Hay mucha interconexión ahora mismo. Con cada ataque, nuestra comunidad se vuelve más y más estrecha“, concluye.

Lo que empezó como un experimento ha engendrado todo un nuevo género de series de TV que se ha popularizado alrededor del mundo.
Ongsa inicia su vida en una nueva escuela secundaria sintiéndose nerviosa y alienada pero, cuando conoce a Sun, una de las chicas más populares, esta solitaria escolar se enamora a primera vista.
Temerosa de expresar sus sentimientos, Ongsa adopta en Instagram el seudónimo “Tierra” para mensajear a Sun, quien presume que se trata de un joven admirador secreto.
Ongsa luego entabla amistad con Sun en la vida real, mientras continúa chateando con ella online usando su alias.
Sin embargo, la presión emocional de mantener su floreciente relación a escondidas de otros hace que la pareja pronto se disuelva.
“Tenía miedo de que la gente te criticara por estar con alguien como yo”, se lamenta Ongsa.
Pero en una alegre reunión, una sonriente Sun responde: “No me importa la otra gente, sólo me importas tú”.
Lo que empezó como un experimento -añadiendo una pareja lesbiana a un elenco de personajes gay en la serie llamada Bad Buddy (“Mal amigo”)- ha engendrado todo un nuevo género de series de TV que se han popularizado por el mundo entero.
Convertido en el producto cultural de exportación más exitoso de Asia, con un valor estimado en las decenas de millones de dólares, “Amor de chicas”, como se conoce el género, ha colocado a Tailandia en el centro del rápidamente creciente movimiento que está modificando la representación LGTB en el entretenimiento y redefiniendo la cultura de los fans a nivel global.
“Al comienzo, no estábamos muy seguros. Luego, como director, experimenté añadiendo una pareja de mujeres a la historia BL (Boy’s Love o “Amor de chicos”), concretamente las actrices Milk-Love en la historia Bad Buddy”, expresó al Servicio Tailandés de la BBC Noppharnach Chaiyahwimhon, de la productora tailandesa GMMTV.
Después, la enorme popularidad entre los fans online de la pareja, interpretada por las actrices tailandesas Pansa “Milk” Vosbein y Pattranite “Love” Limpatiyakorn, se convirtió rápidamente en un punto clave.
“Vimos una tendencia, el público hablaba sobre esta pareja de forma significativa, y empezó a pedir una serie protagonizada por una pareja mujer-mujer”, explica Chaiyahwimhon.
GMMTV respondió comisionando su primera serie GL (Amor de chicas por sus siglas en inglés), “23,5 grados de inclinación de la Tierra”, una adaptación de la novela del mismo nombre, protagonizada por las misma actrices interpretando a Ongsa y Sun.
Pero, para cuando salió al aire, en 2024, la principal emisora de televisión terrestre gratuita Canal 3, anticipándose a la tendencia, ya estaba trasmitiendo la serie “GAP: La teoría rosa”, el primer éxito de audiencia de GL en toda Tailandia, que tiene una población de 70 millones, así como en YouTube, donde rápidamente acumuló más de 300 millones de visualizaciones.
Antes de terminarse el año, se habían producido 21 series de GL con 51 parejas femeninas, según la firma de análisis mediático Rocket Media Lab.
Entretanto, varias giras GL de encuentro con los aficionados devotos ya han agotado sus entradas en China, Taiwán, Filipinas, Japón, Singapur, Camboya y hasta en Estados Unidos.
Parte de su atractivo está en cómo las historias tailandesas de GL se desvían de las anteriores interpretaciones de las relaciones lésbicas a nivel global.
En el mundo, los personajes lésbicos, gay o bisexuales suelen estar asociados con destinos trágicos o desaparecen repentinamente de la narrativa, señala la doctora Eva Cheuk-Yin Li, profesora asistente en estudios de las industrias de la pantalla, de King’s College Londres, en Reino Unido.
“Cuando observamos por el mundo, la cantidad de historias contadas en televisión sobre el amor homosexual entre mujeres es bastante limitada, incluso en Hollywood, y frecuentemente vemos a los personajes morir en pantalla, o sufren un final infeliz o trágico. Eso es lo que llamamos el “síndrome de lesbiana muerta”, donde los personajes LGBT suelen tener vidas trágicas en pantalla”.
Pero las series GL tailandesas rompen con esa narrativa.
“Lo que hace que el amor de chicas tailandés se destaque en toda esta representación”, comenta la doctora Li, “es que usualmente ofrece un arco dramático mucho más satisfactorio. Las parejas enfrentan desafíos pero habitualmente tienen una relación, o incluso un final, más gratificante, más feliz, en la mayoría de las historias”.
Sin embargo, añade: “Los personajes principales en el GL tailandés tienden a ser bien femeninas, aunque algunas tienen personalidades fuertes. En la vida real, hay lesbianas de todo tipo y forma, así que pienso que todavía hay asuntos que abordar sobre representación de diversidad”.
La aficionada brasileña Luiza Z le cuenta al Servicio Tailandés de la BBC que al ver los dramas de GL tailandés fue la primera vez que sintió que “el amor entre dos mujeres podía ser la historia principal, no sólo una historia secundaria”.
“Fue tan hermosa la manera como conectaron, la manera en que representaron la profundidad de su relación, las dificultades y las emociones”, comenta. Y los finales felices la hacen sentir “aceptada”.
“El GL tailandés siempre tiene un final feliz, y estamos felices de que sea así, donde no tenemos que preocuparnos de que estas dos protagonistas vayan a ser eliminadas o que vayan a tener un desenlace trágico”.
“Para nada. Sabemos que van a estar juntas al final y eso es reconfortante, y nos sentimos validadas”, añade Luiza.
El fenómeno GL ha tenido mayor impulso gracias a su accesibilidad internacional. Muchas series están disponibles en YouTube, frecuentemente con subtítulos en múltiples idiomas.
Y eso retira muchos obstáculos para los aficionados en países con estrictas regulaciones, incluyendo China e Indonesia, donde el contenido homosexual es restringido.
En años recientes, China ha cerrado decenas de miles de sitios web y cuentas en redes sociales que contienen lo que los censores llaman contenido “vulgar” y pornográfico u otro material considerado ilegal o antichino.
Como resultado, cada vez más las audiencias ven el contenido de GL extranjero como un espacio cultural seguro.
“Una de mis películas lesbianas fue vista en Arabia Saudita más que en cualquier otro país”, reveló al Servicio Mundial de la BBC la directora Rachel Dax, que está basada en Reino Unido.
“En países que tienen leyes antigay muy severas, para algunas personas resulta ser la única afirmación positiva que reciben sobre la realidad de su sexualidad y que puede ser tratada de forma positiva. Estas películas ayudarán a la personas”.
Algunos fanáticos creen que la creciente visibilidad también está cambiando sutilmente las actitudes en la sociedad tailandesa.
Ranuka Songmuang, que dirige el sitio de aficionados de GL, indica que la simple reacción de su madre al género es típica. “Me gusta la serie The Secret of Us (‘Nuestro secreto’)”, opinó su madre, “la doctora [uno de los personajes principales] es hermosa”.
Pero Tailandia ya es uno de los países más liberales de Asia cuando se trata de la integración de relaciones homosexuales en la sociedad corriente. Tiene un ley de igualdad en el matrimonio, lo mismo que Taiwán y Nepal, por ejemplo.
El Filipinas hay una creciente aceptación de parejas LGBT viviendo juntas abiertamente. Pero la Iglesia católica, que juega un papel preponderante en la sociedad filipina, se opone vehementemente al matrimonio entre personas del mismo sexo.
También hay obstáculos significativos en otros países, como Malasia, Indonesia y Brunéi, donde hay menos aceptación de las relaciones del mimo sexo. En Brunéi, por ejemplo, el sexo entre hombres acarrea una sentencia de muerte, aunque en la práctica el país ya no ejecuta a nadie por ningún crimen.
Algunos argumentos dramáticos de GL enfrentan los prejuicios directamente. En Poisonous Love (“Amor venenoso”) la protagonista Pat le ruega a los padres de su amante, Prem, a que les permitan seguir saliendo juntas, pero el padre de Prem les ordena separarse.
“Nuestro amor es sincero y puro”, dice Pat, llamando a los padres de Prem “madre y padre”.
“No te atrevas a llamarme padre”, le contesta el papá de Prem. “Me repugna”.
Sin embargo, el rumbo del amor sincero entre Ongsa y Sun fluye mucho más suave, con un final feliz en el horizonte para los aficionados de “Los 23,5 grados de inclinación de la Tierra”.
Cuando Sun (que en español es Sol) pregunta cómo lidiarían si tuvieran que estar separadas por un año, Ongsa le responde: “No importa cuántos años luz nos separen, estaremos bien. Al final, nuestras órbitas nos traerá juntas otra vez”.
“Por que el destino de la Tierra es estar con el Sol”.
Editado por Ahmen Khawaja, Andrew Webb y Stephen Hawkes, del Servicio Mundial de la BBC.
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