
El filósofo inglés Bertrand Russell (Gales, 1872 – Gales, 1970) publica Autoridad e individuo (Breviarios, Fondo de Cultura Económica (FCE), México, 1954) en 1949 y en ese mismo año sale la primera edición en español.
Escribe el libro con la fundamental preocupación de encontrar soluciones conciliadoras entre los intereses individuales y los de la sociedad altamente desarrollada y tecnificada. Busca el equilibrio entre la iniciativa personal y la organización social mediante un análisis de la ética individual y social.
En la obra subraya la necesidad de preservar la originalidad y la independencia de las personas frente al creciente poder estatal y tecnológico presente en la sociedad. Advierte que la libertad individual está en peligro.
Russell recibe el Premio Nobel de Literatura en 1950, en reconocimiento a sus “variados y significativos escritos en los que defiende los ideales humanitarios y la libertad de pensamiento”.
El autor, también matemático y activista a favor de la paz, en esta obra analiza cómo las sociedades modernas, cada vez más organizadas, amenazan la libertad del individuo, y busca soluciones para que esta nueva realidad no ahogue la creatividad y la independencia de la persona.
Su reflexión, esfuerzo de pensamiento multidisciplinar, la organiza en seis capítulos: 1) La cohesión social y la naturaleza humana; 2) La cohesión social y el Gobierno; 3) La función de la individualidad; 4) El conflicto entre la técnica y la naturaleza humana; 5) La intervención y la iniciativa: sus esferas respectivas; 6) Ética del individuo y ética social.
Autoridad e individuo es un texto clásico de la filosofía política y social del siglo XX, y también de la relación entre la ética del individuo y la ética de la sociedad.
En el libro plantea la necesidad de que en una sociedad sana y próspera existan individuos que mantengan su propio criterio y la iniciativa personal, que son los motores de progreso.
Conocía el contenido de la obra, pero nunca antes la había leído. Fue una gran y gozosa experiencia enfrentarme a la manera como este filósofo del siglo XX construye sus argumentos.
Y también por la amplitud del conocimiento y las diferentes disciplinas a las que recurre, para elaborar la complejidad de su pensamiento y reflexión.
El libro fue escrito hace 76 años y sigue siendo vigente, para entender los desafíos contemporáneos de la libertad de pensamiento y creación en un mundo donde el Estado cada vez quiere intervenir más en el control de la sociedad y los individuos que la integran.
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En 1890, Russell ingresó en el Trinity College de Cambridge para estudiar matemática. Alfred North Whitehead, fue su examinador y años después juntos escriben los tres volúmenes de los Principia Mathematica, una de sus obras más importante.
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Versión original. Authority and the Individual, Allen & Unwin, Ltd., Londres, 1949. Traducción del inglés al español de Márgara Villegas. Primera edición en español 1949.

Autoridad e individuo
Bertrand Russell
Breviarios
Fondo de Cultura Económica (FCE)
México – Buenos Aires, 1954
pp. 142

Se trata de la declaración más contundente de un líder del territorio autónomo danés desde que el presidente estadounidense Donald Trump reactivara los planes para anexionarlo.
El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, dijo que su pueblo elegiría a Dinamarca antes que a Estados Unidos si se le pidiera que tomara esa decisión “aquí y ahora”.
Las declaraciones de Jens-Frederik Nielsen en una rueda de prensa conjunta con la primera ministra de Dinamarca son las más contundentes de un representante del territorio danés semiautónomo desde que el presidente de EU., Donald Trump, retomara su plan de apropiarse de la isla.
Trump afirma que Estados Unidos necesita “poseer” Groenlandia para defenderse de Rusia y China. La Casa Blanca ha sugerido comprar la isla, pero no ha descartado el uso de la fuerza para anexionarla.
Dinamarca es miembro de la OTAN y la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha advertido que el uso de la fuerza militar supondría el fin de la alianza de defensa transatlántica.
A pesar de ser el territorio con menor densidad de población, la ubicación de Groenlandia entre América del Norte y el Ártico convierte a la isla en un lugar estratégico para los sistemas de alerta temprana en caso de ataques con misiles y para la vigilancia de embarcaciones en la región.
Trump ha afirmado repetidamente que Groenlandia es vital para la seguridad nacional de Estados Unidos, alegando sin pruebas que está “llena de barcos rusos y chinos por todas partes”.
Estados Unidos ya cuenta con más de 100 militares permanentemente estacionados en su base de Pituffik, en el extremo noroeste de Groenlandia, una instalación que está activa desde la Segunda Guerra Mundial.
Según los acuerdos existentes con Dinamarca, Estados Unidos tiene la potestad de desplegar tantas tropas como desee en Groenlandia.
Pero Trump declaró a los periodistas en Washington la semana pasada que un acuerdo de arrendamiento no es suficiente: Estados Unidos “tiene que ser propietario” y “la OTAN tiene que entenderlo”.
En la rueda de prensa de este martes en Copenhague, la capital danesa, Frederiksen no se anduvo con rodeos al condenar la “presión completamente inaceptable de nuestro aliado más cercano”.
Advirtió que “hay muchos indicios de que la parte más difícil está por venir”.
El primer ministro groenlandés admitió que se enfrentan a una posible “crisis geopolítica”, pero subrayó que la postura de la isla es clara:
“Si tenemos que elegir entre Estados Unidos y Dinamarca aquí y ahora, elegimos a Dinamarca”.
Y añadió: “Una cosa debe quedar clara para todos: Groenlandia no quiere ser propiedad de Estados Unidos. Groenlandia no quiere ser gobernada por Estados Unidos. Groenlandia no quiere formar parte de Estados Unidos”.
La rueda de prensa en Copenhague se celebró un día antes de que el ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, y su homóloga groenlandesa, Vivian Motzfeldt, viajen a Washington DC para reunirse con el vicepresidente de EE.UU., JD Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio.
Los aliados de Dinamarca en la OTAN, tanto los principales países europeos como Canadá, han mostrado su apoyo estos días con declaraciones que reafirman que “solo Dinamarca y Groenlandia pueden decidir sobre los asuntos relativos a sus relaciones”.
Subrayando que comparten el mismo interés que Estados Unidos en la seguridad del Ártico, han afirmado que esta debe lograrse de forma colectiva entre los aliados, incluido EE.UU.
También hicieron un llamamiento a “respetar los principios de la Carta de Naciones Unidas, que incluyen la soberanía, la integridad territorial y la inviolabilidad de las fronteras”.
Las preocupaciones sobre el futuro del territorio resurgieron tras el uso de la fuerza militar por parte de Trump contra Venezuela el pasado 3 de enero, para derrocar a su presidente, Nicolás Maduro.
Trump ya ofreció comprar la isla en 2019, durante su primer mandato presidencial, pero le respondieron que no estaba en venta.
En los últimos años, ha aumentado el interés por los recursos naturales de Groenlandia, incluidos los minerales de tierras raras, el uranio y el hierro, cuyo acceso se facilita a medida que el hielo se derrite debido al cambio climático.
Los científicos creen que también podría albergar importantes reservas de petróleo y gas.
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