
Unos amigos en la CDMX celebraron haber ganado un amparo que interpusieron contra las autoridades del Sistema de Transporte Colectivo, Metro, por la falta de accesibilidad en sus instalaciones para las personas con discapacidad.
La sentencia fue dictada por la jueza Celina Angélica Quintero Rico, Titular del Juzgado Decimoséptimo de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México.
En una publicación en la red social X, uno de los demandantes señaló que el Metro de la Ciudad de México es el medio de transporte más utilizado en el país y utilizarlo no debería representar un reto para nadie.
Por ello, el amparo que ganaron permitirá que las personas con discapacidad motriz y adultas mayores tengan una mejor infraestructura dentro del Metro para desplazarse sin que resulté ser un reto todos los días.
El usuario en X, Diego Berry, documentó cómo las escaleras convencionales y eléctricas en diferentes estaciones del Metro no están totalmente adecuadas para ese sector de la población.
Berry señaló que “para ingresar a las instalaciones del Metro y llegar a los vagones, uno tiene que subir y bajar decenas de escaleras, a veces cientos (no exagero). Quizás para ti eso no sea un problema, pero para las personas con discapacidad o de la tercera edad, sí lo es”.
Ante esta situación, el pasado 4 de junio, Diego Berry anunció que él, junto con tres amigos más, elaboraron una demanda de amparo contra las autoridades de la Ciudad de México y del Metro para que garanticen eficazmente el derecho humano de movilidad en condiciones de igualdad y accesibilidad.
¡Y lo lograron! Estos cuatro amigos ganaron la demanda de amparo en la que un juez de distrito determinó que las autoridades realicen los ajustes razonables para que las personas con discapacidad puedan acceder a las instalaciones del Metro de forma autónoma, segura, incluyente, igualitaria y sin discriminación.
Por un transporte público incluyente, estos cuatro amigos denunciaron las deficiencias que día a día padecen usuarios con discapacidad en el Metro.
En algunas estaciones, describió Diego Berry en cuenta de X, existen elevadores y escaleras eléctricas, pero el problema es que no funcionan. Esta situación hace que, cada día, sea común ver a personas con discapacidad o adultos mayores sufriendo por bajar y subir las largas escaleras.
Con el #TransporteInclusivo, el demandante exige a las autoridades de la Ciudad de México contar con un medio que todas las personas puedan utilizar.
Otra de las omisiones que denuncian en la demanda de amparo es lo complicado que resulta ingresar a los vagones del Metro y permanecer en ellos, ya que no existen espacios especiales para poder colocar una silla de ruedas.
El usuario resaltó que en la demanda de amparo el reclamo principal son las diversas omisiones de las autoridades responsables al violar los derechos humanos de igualdad, no discriminación y movilidad de las personas con discapacidad.

De acuerdo con la sentencia que dictó un juez de distrito en la Ciudad de México, se determinó que el Sistema de Transporte Colectivo Metro realice adecuaciones de forma progresiva para garantizar el derecho a una movilidad incluyente, segura, igualitaria y sin discriminación para las personas con discapacidad.
En la sentencia se hizo énfasis en que el Metro de la Ciudad de México sigue siendo un espacio donde las personas con discapacidad no tienen acceso en igualdad de condiciones al sistema de movilidad, evitando que puedan desplazarse de manera libre, autónoma y segura.
Por ello, se obliga a las autoridades responsables que otorguen “de manera inmediata ajustes razonables para que puedan acceder al Metro CDMX en igualdad de condiciones con los demás”, se lee en la sentencia.
Diego Berry escribió desde su cuenta de X que “este fallo es un avance crucial en movilidad para la Ciudad de México y a favor de las personas con discapacidad y adultas mayores.
Además, el demandante mencionó que con esta sentencia las autoridades están obligadas a:
Con lo anterior, autoridades como la Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México, el director del Sistema de Transporte Colectivo Metro y el titular de la dirección de medios del Sistema de Transporte Colectivo Metro, tendrán que acreditar la implementación de un programa permanente de accesibilidad universal en sus instalaciones.
El efecto de esta sentencia de amparo es que las autoridades y el Metro garanticen el derecho a la movilidad de las personas con discapacidad y que puedan hacer uso de este medio de transporte con la mayor autonomía posible.

Los seres humanos hemos intentado de muchas formas acercarnos al centro de la Tierra, pero ¿ hasta dónde hemos llegado y qué hay realmente allí abajo?
Muchas películas, libros y programas de televisión han elaborado teorías sobre lo que podría encontrarse en el centro de nuestro planeta.
Desde mundos subterráneos habitados por criaturas prehistóricas hasta civilizaciones humanas alternativas, las historias de ficción son tan fascinantes como aterradoras.
Pero la realidad es muy diferente a la ficción, y de hecho, aunque no hayamos llegado hasta el centro de la tierra, los seres humanos sí sabemos mucho sobre lo que hay bajo nuestros pies.
Entonces, ¿hasta qué profundidad hemos logrado llegar? ¿Y cómo sabemos lo que hay ahí abajo?
La Tierra está formada por cuatro capas principales.
Cada una de ellas es distinta, según la profesora Ana Ferreira, sismóloga de la University College de Londres.
“Tenemos la corteza, que es esta capa delgada y muy frágil donde todos vivimos”, explicó en el programa The Infinite Monkey Cage de BBC Radio 4.
La corteza terrestre es más delgada bajo el océano, pero puede alcanzar hasta 70 km de grosor bajo los continentes.
Debajo se encuentra el manto, de unos 3.000 km de espesor y compuesto por una roca llamada magma, que parece sólida a escala humana.
“Pero en realidad, a lo largo de millones de años, fluye”, explicó Ferreira.
Luego está el núcleo externo, formado principalmente por hierro y níquel líquidos, que genera el campo magnético terrestre.
El núcleo interno está compuesto de hierro y níquel sólidos, y es la parte más caliente de la Tierra, con temperaturas de hasta 5.500 °C.
El punto más profundo de la corteza terrestre al que ha llegado una persona es la mina de oro Mponeng, en Sudáfrica, a unos 75 km al suroeste de Johannesburgo. Se extiende hasta unos 4 km bajo la superficie.
Aunque ningún ser humano haya llegado físicamente más profundo, sí hemos utilizado perforadoras para ir aún más lejos.
El agujero hecho por el hombre más profundo del mundo es el pozo superprofundo de Kola, excavado por los soviéticos en el norte de Rusia y completado en 1992 tras casi 20 años de trabajo. Se adentra 12,2 km en el subsuelo.
Eso equivale a 27 edificios Empire State de Nueva York apilados uno sobre otro.
Aun así, representa apenas un tercio del grosor de la corteza terrestre en ese punto.
Excavar profundamente en la corteza terrestre es muy difícil por varias razones.
Cuanto más te adentras en la Tierra, más aumenta la temperatura.
La velocidad a la que se incrementa ese calor se conoce como gradiente geotérmico, y el promedio en la corteza continental es de 25 a 32 grados centígrados por kilómetro, según el geocientífico británico Chris Jackson.
La inmensa presión en las profundidades de la Tierra representa otro desafío.
Contrarrestar esa presión para mantener un pozo abierto es “algo increíblemente difícil de hacer”, afirmó Jackson.
Entonces, si no podemos avanzar mucho más allá de la superficie, ¿cómo estudiamos el resto del interior de la Tierra?
La respuesta es intrigante: las ondas sísmicas, vibraciones generadas por los terremotos que viajan a través de la Tierra.
Estas ondas adquieren propiedades distintas al atravesar diferentes materiales, lo cual puede medirse con sismómetros.
“Realizamos muchos análisis avanzados de datos y los modelamos para convertir esos registros en imágenes del interior de la Tierra”, explicó Ferreira.
Jackson describió esas imágenes como una especie de “tomografías computarizadas de la Tierra”.
Ambos expertos coincidieron en que estudiar las capas de la Tierra puede ayudarnos a comprender una gran variedad de aspectos de nuestro mundo, como los procesos detrás de los terremotos, los volcanes y la formación de montañas.
“En últimas, realmente necesitamos entender cómo funciona el manto”, dijo Ferreira.
Aprender sobre esto podría tener además aplicaciones indirectas, como ayudarnos a evaluar el potencial de la energía geotérmica, una forma de energía renovable que utiliza el calor del interior de la Tierra.
Ferreira también señaló que esta área de investigación podría ayudarnos a entender cómo ha evolucionado la Tierra a lo largo del tiempo e incluso quizá trasladar ese conocimiento a mundos más lejanos.
*Esta nota está basada en un episodio del programa The Infinite Monkey Cage, de BBC Radio 4.
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