
En las cercanías de la estación Oceanía de la antigua Línea B del metro, al oriente de la Ciudad de México, se encuentra el taller de Cerrando el Ciclo, un proyecto que desde hace 12 años se dedica a recuperar y reciclar botellas de vidrio para darles un segundo uso y convertirlas en joyería o productos decorativos.
Cerrando el Ciclo es un proyecto inclusivo donde las mujeres son prioridad, ya que no solo las incluyen en el tratamiento y elaboración de las piezas que fabrican, sino que los talleres y cursos que imparten para manipular este material están dirigidos especialmente para ellas: madres solteras, amas de casa y personas con alguna discapacidad.
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En sus inicios, este proyecto fue una asociación civil que enfocó sus capacitaciones a mujeres. Sin embargo, con el tiempo han logrado cambiar y evolucionar.
Hoy tienen sedes en estados como Querétaro y Puebla, mientras que, en la CDMX, su punto de venta se encuentra en la calle de Coahuila #189, ubicada en la colonia Roma Norte, de la alcaldía Cuauhtémoc.

El reciclaje de vidrio, la economía circular y la sustentabilidad son parte importante para Cerrando el Ciclo. Durante el proceso se encargan de revisar el estado de cada botella que reciben.
Algunas botellas de vidrio, por ejemplo, son destinadas para la producción de joyería y diseños, y otras más, si llegan con algún daño, son enviadas a una vidriera para volver a ser procesadas.
José Luis Pérez, director y fundador de Cerrando el Ciclo, cuenta a Animal MX que en este proyecto no solo se dedican a impulsar el reciclaje de las botellas de vidrio con un enfoque social, sino también, con base en esa conciencia ambiental, organizan campañas de acopio que suman en la producción.
“[Cerrando el ciclo] genera alternativas para mujeres que están en una situación vulnerable y [así] ellas pueden generar un ingreso a partir del acopio y la transformación de las botellas de vidrio que la gente tira. Buscamos generar conciencia ambiental y transformamos estas botellas en diferentes productos como joyería, vasos decorativos, reconocimientos y azulejos”, explica José Luis.
Para el fundador, su objetivo es demostrar que a partir de la economía circular, el vidrio también es un producto reciclable que se puede usar para recuperar, transformar y convertirlo en un producto nuevo que es más que un residuo.

El vidrio es un material que tarda cuatro mil años en degradarse y su capacidad de reciclaje es baja. Sin embargo, ECOPUMA de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM, explica que se ha demostrado que es uno de los materiales de envase que más respeta al ambiente.
Para producir el vidrio se requiere de arena de sílice, energía y metales. Además, en la infografía de ECOPUMA se informa que el proceso de extracción es sencillo y poco contaminante por tratarse de un material químicamente inerte.
De acuerdo con el Inventario de Residuos Sólidos de la Ciudad de México, desde el año 2020 hasta el 2023, los residuos que más generan las fuentes fijas pertenecen a desechos inorgánicos con potencial de reciclaje, seguido de los residuos de manejo especial y voluminosos que, en suma, forman parte de las 870.68 toneladas de basura generadas por día (t/día).
Pese a que los residuos inorgánicos de aprovechamiento limitado se generan en menor proporción, el Inventario de Residuos Sólidos de la CDMX advierte que estos son los que llegan, principalmente, a los rellenos sanitarios debido a su bajo potencial de valorización.
Información de la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema), señala que los cinco residuos con mayor generación en la CDMX son: cartón con una generación de 215.46 t/día; residuos de alimentos con 151.27 t/día; papel con 53.68 t/día; otros con 51.54 t/día y vidrio con 49.87 t/día.
Cifras de ECOPUMA muestran que en México consumimos 2 millones 200 mil toneladas de vidrio al año y sólo reciclamos el 19% de este material.
José Luis Pérez, quien trabajó mucho tiempo en la industria cervecera, afirma que es importante contar con proyectos enfocados en la economía circular para una metrópoli como la Ciudad de México, que enfrenta múltiples desafíos, entre ellos, la gestión de residuos que se generan diariamente.
“Para abordar este problema, es fundamental fomentar la educación y la conciencia ambiental tanto en la sociedad como en las empresas, promoviendo su participación en la correcta separación de residuos y el aprovechamiento de los recursos naturales”, señala.
Pérez resalta que el estilo de vida en la CDMX nos ha llevado a generar grandes volúmenes de desechos, y muchos de los cuales terminan en rellenos sanitarios, desperdiciando su potencial para ser reutilizados o transformados en nuevos productos.
“Aprovechar estos materiales no solo reduce la extracción de materias primas, sino que también contribuye a un modelo de desarrollo más sostenible. Por ello, es imprescindible que gobierno, empresas y ciudadanos trabajemos juntos para avanzar hacia una economía circular que minimice el desperdicio y maximice el aprovechamiento de los recursos”, añade.
La plataforma ECOPUMA nos recuerda que las botellas y frascos de vidrio pueden usarse una y otra vez, sin perder sus propiedades.
Además, afirma que por cada botella de vidrio reciclada, las personas ahorran 26% de energía y reducimos el 20% de contaminación atmosférica y se evita el 40% de contaminación de agua.

En Cerrando el Ciclo trabajan 14 personas, de las cuales 12 son mujeres y 2 son hombres. Cada una tiene la cualidad de destacar con alguna habilidad diferente llena de creatividad.
Gran parte de quiennes integran este equipo se ha incorporado a partir de las capacitaciones y talleres que han impartido en Cerrando el Ciclo.
“Quisimos enfocar este proyecto en las mujeres. Iniciamos en Nezahualcóyotl, que es uno de los municipios con mayor tema de feminicidios y violencia contra la mujer. Quisimos que este proyecto traiga un beneficio para ellas y que las piezas que hiciéramos fueran para mujeres”, añade.
José Luis resalta que el enfoque social permite que las mujeres que se incorporan obtengan las herramientas para emprender por sí solas un negocio propio.
“Si ellas emprenden pueden generar un recursos por sí o para sus familias. Tenemos casos de éxito de chicas que han generado su marca, han empezado a hacer sus productos, su línea de joyería y han salido a emprender”, comparte.
Esta oportunidad permite que las mujeres que toman los talleres, o que son parte de Cerrando el Ciclo, se conviertan en agentes de cambio que, aunque decidan emprender o no, en ellas se comienza a generar conciencia ambiental enfocadas en el reciclaje o reutilización de botellas de vidrio.
En Cerrando el Ciclo reciben todo tipo de vidrio, como las botellas que almacenan bebidas. También aceptan los envases de vidrio de grado alimenticio y perfumería.
En los casos de envasess de bebidas y perfumería, pueden provocar problemas de salud cuando son utilizados en el mercado ilegal. Su acopio y reciclaje es una forma de combatir las ventas apócrifas.
“Desafortunadamente no podemos aprovechar todo el vidrio. Lo que hacemos es que todo el que nos llega lo seleccionamos de acuerdo con el color o forma que nos funcionan y lo apartamos. Todo lo demás se destruye. Además, evitamos un tema de mercado ilegal”, señala.
El vidrio que no ocupan se rompe, destruye y se lleva a una vidriera para que se vuelva a reinsertar en la cadena productiva o se convierta en una nueva botella u otro producto.
“Lo que nos quedamos lo transformamos en productos que elaboramos”, menciona José Luis Pérez.

Susana, Josefina y Rocío son tres de las mujeres que tras tomar un taller en Cerrando el Ciclo mostraron grandes habilidades enfocadas en la creatividad para crear nuevos diseños y darle vida a las piezas que realizan en la joyería.
Susana Sánchez, dde 36 años y madre soltera de un hijo, cuenta que forma parte del equipo para dar color a las piezas de joyería, por lo que su trabajo es pintar las botellas, los dijes y las piezas que ahí producen.
Relata que muchas de las ideas para pintarlas ya las tiene establecidas, mientras en otras se inspira con diseños que a ella le agradan, como animales, flores y árboles.
Sobre el diseño, cuenta que trabaja a partir de una idea, un boceto y una plantilla que usa para pintar todo, desde botellas, botellas planas, floreros, aretes y dijes.
“Cerrando el Ciclo es una asociación en la que me comprometí y en la que me han ayudado mucho”, señala Susana.
Josefina González, madre de familia y de 58 años, es parte de las mujeres que integra el equipo y, junto con Susana, se encarga de hacer la joyería light, es decir, los productos hechos a base de vidrio de botella que no llevan suficiente plata en la elaboración.
Cuando realizan un diseño nuevo y seleccionan la paleta de colores, Josefina relata que le gusta ver el resultado final del efecto que crea cada uno de los tonos que resultan al final en el vidrio.
“Para mí, estar en Cerrando el Ciclo significa tener más conciencia de lo que es reciclar, el cuidado del medio ambiente. [Pero] significa también arte, ideas y apoyo”, comenta.

Finalmente está Rocío Gorgonio Gómez, de 53 años, y quien se encarga de la joyería premium, es decir, de productos que implican una elaboración más compleja, como mezclar dos vidrios de colores diferentes para crear una sola pieza.
Rocío comenta que una de las actividades que le gusta realizar no solo es realizar las piezas que ya se tienen predeterminadas, sino también, aquellas que nacen de “su creación”.
“Me gusta hacer mi creación, mi innovación. Buscarle formas a las piezas para que le pueda presentar a las personas las texturas en otra forma diferente a lo que ya tenemos (…) Me ha fascinado que, de una simple botella, en vez de estar en la basura nosotros lo estamos transformando en algo especial y de nuestra creación, de este tipo de productos que se nos hace más fácil tirarlos que reutilizarlos”, explica.

A 12 años de emprender este proyecto, José Luis Pérez, menciona que este proyecto prioriza el impacto social y ambiental. Tan solo para e lfuncionamiento el taller, ubicado en la alcaldía Venustiano Carranza, cuenta con un sistema energético a base de paneles solares que les abastecen de energía durante el día y la noche.
Incluso cuenta con un sistema fluvial para captar el agua de lluvia y les permite recolectar el líquido que usarán tanto para uso doméstico, como para la producción de las piezas que elaboran.
Este abastecimiento de agua de lluvia les permite realizar sus actividades durante seis meses.
Desafortunadamente, explica José Luis, el vidrio en México es poco valorizado. Al día de hoy un kilogramo de este material lo compran en 30 centavos, 60 centavos o $1 peso. A diferencia de un plástico PET o aluminio, que puede costar hasta 22 pesos el kilo.
“Buscamos que se aprovechen residuos que ya se produjeron, que se aprovechen al máximo, generar productos alternativos que ocupan materia prima para hacerse y nosotros podemos hacer vasos, a partir de botellas que ya no tuviste que extraer de nuevo vidrio para hacer ese vaso, sino que simplemente alargaste la vida de una botella y la transformaste en otro producto como un vaso”, finaliza.
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Los documentos del caso muestran que Maxwell alimentó la conexión entre el expresidente y Epstein, a principios de los años 2000. Clinton alega que en ese momento no conocía los delitos del financiero.
Hay una foto que muestra a Bill Clinton en un baño nocturno junto a Ghislaine Maxwell, la celebridad británica ahora condenada por tráfico sexual.
Otra lo captura sonriendo detrás del escenario en un concierto de los Rolling Stones en Hong Kong con Jeffrey Epstein, el difunto financiero y ahora mundialmente notorio delincuente sexual.
Una tercera instantánea sin fecha muestra al expresidente estadounidense reclinado en un jacuzzi junto a alguien cuyo rostro aparece tapado para proteger su identidad.
Los vínculos de Clinton con Epstein son bien conocidos desde hace años, y el expresidente declaró que fue su trabajo benéfico después de dejar la Casa Blanca lo que los unió.
Ahora, imágenes y correos electrónicos que publicó el Departamento de Justicia proporcionan pistas sobre el alcance de su relación, y revelan la labor de Maxwell detrás de escena para cultivar la conexión entre los dos hombres.
El material recién publicado cobró protagonismo en el largo y duro interrogatorio que el expresidente demócrata enfrentó este viernes por parte de un comité del Congreso liderado por republicanos.
El expresidente insistió en que no conocía los delitos de Epstein y dijo que, de haberlo sabido, “lo habría denunciado”.
Clinton es la última figura poderosa en responder por su asociación con el difunto y desacreditado financiero.
Los archivos no implican a Clinton en ninguna irregularidad; ninguna de las víctimas de Epstein que se han presentado hasta ahora lo ha acusado de mala conducta, y no hay prueba de que supiera de los crímenes del financiero.
El portavoz de Clinton ha dicho que las fotos son de hace décadas y que Clinton dejó de relacionarse con Epstein antes de que sus crímenes salieran a la luz.
Pero el nuevo material parece indicar cómo las esferas de Epstein y Clinton se relacionaron a principios de la década de 2000, cuando Clinton se redefinía como expresidente en una misión filantrópica.
Buscaba donantes adinerados para la Fundación Clinton y más tarde para la Iniciativa Global Clinton, una reunión de líderes dedicada a abordar problemas mundiales.
En ese momento, Epstein era un financiero cosmopolita que, con su novia Maxwell, se codeaba con los más ricos del mundo. desde el Palacio de Buckingham hasta Palm Beach, y sumaba amigos poderosos por el camino.
No hay mensajes directos entre Clinton y Epstein en los correos electrónicos que revisó la BBC, pero los dos hombres son el asunto que trata mucha correspondencia entre Maxwell y el principal asistente de Clinton, Doug Band.
Los correos electrónicos de Maxwell con Band entre 2002 y 2004 revelan una relación cercana, repleta de halagos e insinuaciones sexuales. Él la llamó su “casamentera social” y “amante”; ella elogiaba su destreza social y física.
Sus extensas comunicaciones ayudan a explicar la proximidad del expresidente a Epstein y cuán interesadas estaban las personas que trabajaban en nombre de ambos hombres en mantener esa conexión.
No hay ningún indicio de irregularidad alguna por parte de Band.
Maxwell y Band planearon reuniones para la Iniciativa Global Clinton y participaron en organizar los vuelos de Clinton en el jet privado de Epstein, indican los documentos. El expresidente voló en el avión al menos 24 veces, muestran los registros de vuelo.
El portavoz de Clinton dijo que el expresidente realizó viajes en el avión que incluían “paradas en conexión con el trabajo de la Fundación Clinton”.
Aquí (y a lo largo del texto) ofrecemos la traducción al español de algunos de los correos:
Los registros de vuelo, documentos y correspondencia corroboran las afirmaciones del expresidente de que cortó el contacto con Epstein mucho antes de que acusaran al desacreditado financiero en 2006, y antes de que se declarara culpable en 2008 de solicitar prostitución a una menor.
Hillary Clinton, entonces senadora por Nueva York, no acompañó a su marido en los viajes con Epstein y, en su declaración ante el comité del Congreso el jueves, reiteró que no recuerda haberlo conocido.
El subjefe de gabinete de Bill Clinton, Angel Ureña, le dijo a la BBC en un comunicado que “el presidente Clinton no sabía nada sobre los crímenes de Epstein y no tiene nada que ocultar”.
Ureña indicó que Clinton no envió ninguno de los correos electrónicos en los archivos de Epstein.
“Hemos dicho a los medios todo lo que sabemos sobre los viajes del presidente Clinton con Jeffrey Epstein”, señaló.
“Los hechos son los hechos y la verdad es la verdad, y ambos están de nuestro lado”.
El 21 de septiembre de 2002, Clinton abordó el jet privado de Epstein y emprendió un tour relámpago por países africanos con varias celebridades, según quedó patente en los registros de vuelo.
El viaje recibió cobertura de prensa de alto perfil, al igual que la conexión Clinton-Epstein.
Clinton le dijo a The New York Magazine a través de un portavoz en ese momento que Epstein era “tanto un financiero altamente exitoso como un filántropo comprometido” y que “especialmente apreciaba sus perspectivas y generosidad durante el reciente viaje a África para trabajar en la democratización, empoderamiento de los pobres, servicio ciudadano y combate del VIH/sida”.
La revista describió un vínculo transaccional: “Lo que atrajo a Clinton hacia Epstein fue bastante simple: Tenía un avión”.
“El Sr. Epstein ofreció un avión que era lo suficientemente grande para acomodarme a mí, mi personal y mi destacamento del Servicio Secreto de EE.UU., como apoyo para visitar el trabajo filantrópico de la fundación”, dijo el expresidente en una declaración jurada que presentó al Congreso el mes pasado y que obtuvo la BBC.
Dijo que él y su personal tomaron vuelos “para visitar proyectos de la fundación y asistir a conferencias y reuniones”, y dijo que nunca visitó la isla de Epstein.
Durante casi dos años, desde febrero de 2002 hasta noviembre de 2003, Clinton voló en el avión de Epstein a Europa, África, Asia, Rusia y, más cerca de casa, a Miami y Nueva York, según los registros de vuelo.
En ese momento, el equipo de Clinton intentaba recaudar dinero para su fundación, hasta US$100 millones, según un memorando que publicó WikiLeaks.
Imágenes publicadas recientemente, pero tomadas durante los viajes de aquellos años, incluyen fotos de Clinton sonriendo mientras camina con el personal y estrecha manos con funcionarios locales.
Pero también están las imágenes que ya han despertado la curiosidad y preguntas de los legisladores: Clinton nadando con Ghislaine Maxwell en una foto sin fecha; reclinado en el jacuzzi junto a la persona cuyo rostro se ha tapado. Y la imagen previamente publicada con una joven sentada junto a él en un reposabrazos.
Maxwell fue el vínculo clave entre Epstein y Clinton, según le dijo ella al Departamento de Justicia en una declaración de 2025.
Epstein había asistido a varios eventos en la Casa Blanca a principios de la década de 1990, junto con cientos de otros invitados, y aparecía fotografiado con Clinton, entonces presidente.
“Epstein había ido a la Casa Blanca, pero no se habían conocido”, le dijo Maxwell, que cumple condena por tráfico sexual, al fiscal general adjunto, Todd Blanche. “Se conocieron gracias a mí”.
Un abogado de Maxwell no respondió a los mensajes de la BBC en busca de comentarios.
Cuando la citaron para testificar ante el comité de la Cámara este mes, se negó a responder preguntas, acogiéndose a su derecho constitucional contra la autoincriminación.
La condenaron en 2021 por reclutar y traficar a cuatro adolescentes para ser sometidas a abuso sexual por parte de Epstein cuando él era su novio.
Epstein se suicidó en prisión en 2019 mientras esperaba el juicio por cargos de tráfico sexual.
Previamente había sido condenado por solicitar prostitución a una menor en 2008, y pasó un año en la cárcel como parte de un acuerdo de culpabilidad ampliamente visto como indulgente después de que lo acusaran de traficar a docenas de mujeres y niñas.
Maxwell le dijo a Blanche el año pasado que Clinton no habría estado en el jet de Epstein si no fuera por ella.
“Yo fui quien le pidió a Epstein que proporcionara el avión”, declaró.
“Pensé que era un honor y un privilegio ser parte de algo tan increíble y tener la oportunidad de pasar tiempo con un hombre que encontré verdaderamente extraordinario. Y por favor, no lo digo de ninguna otra manera, más que como un fantástico expresidente”.
No había ningún miembro del personal más cercano al expresidente que Band.
El nombre de Band aparece a menudo junto al de Clinton en los registros de vuelo de los principales viajes internacionales que el expresidente realizó con Epstein y Maxwell.
Band se describe a sí mismo como el “arquitecto clave” del papel pospresidencial de Clinton, habiendo sido “clave en la creación y crecimiento” de su emblemática conferencia de la Iniciativa Global Clinton.
Más tarde cofundó una firma de consultoría valorada el año pasado en US$2.300 millones.
Había entrado al mundo de Clinton como pasante de la Casa Blanca durante el primer mandato de Clinton en 1995.
Ascendió en la Oficina del Asesor Legal de la Casa Blanca y luego en el Despacho Oval, donde se convirtió en asistente adjunto del presidente.
Se mantuvo como asesor principal de Clinton después de que este dejara la presidencia en 2000 y lo ayudó a completar la transición de expresidente a estadista entre la élite.
Los viajes de Band con Clinton y Maxwell en 2002 y 2003 incluyeron paradas en Londres, Marruecos, Hong Kong, Japón, Brunéi, Noruega, Siberia y China.
Maxwell y Band desarrollaron una relación de flirteo, según muestran los correos electrónicos publicados recientemente.
En sus correos él le dedicaba apelativos cariñosos.
Ella le dijo que era “un súper semental”, que él la atraía y que “estaba bien dotado”.
Band llamó a Maxwell su “casamentera social” y “proxeneta”, según los correos electrónicos publicados recientemente.
“Pero al mismo tiempo, eres mi amante”, escribió.
La BBC hizo múltiples intentos de contactar a Band en números y direcciones de correo electrónico que aparecen de él en registros públicos, pero no recibió respuesta.
No lo han acusado de ningún crimen o irregularidad asociada con Epstein.
En una declaración a The New York Times a principios de este mes, Band dijo que sus comunicaciones con Maxwell ocurrieron cuando no estaba casado y tenía veintitantos años. La llamó un “monstruo” y negó tener una relación física con ella.
Su correspondencia publicada recientemente a menudo mezclaba logística con insinuaciones. Se mantenían al tanto de sus movimientos y de cuándo estarían en Nueva York con Epstein o Clinton.
Londres era una parada recurrente, incluso como parte del viaje a África en septiembre de 2002, según muestran los registros de vuelo.
Un álbum sin fecha publicado recientemente y etiquetado “Clinton Londres/África” presenta una foto del expresidente visitando las Salas de Guerra de Churchill.
Unas semanas después del viaje con Epstein, Band le pidió a Maxwell “la dirección de Andrés para enviar un agradecimiento por la cena para Clinton”.
Su respuesta: “Palacio de Buckingham SW1 Londres SAR Príncipe Andrés”.
Los correos electrónicos del archivo de Epstein sugieren que Band buscó la ayuda de Maxwell para gestionar conexiones ventajosas para la Iniciativa Global Clinton.
Band recurrió a ella para ayudar a organizar reuniones, incluida una con Richard Attias.
El magnate de eventos marroquí desempeñó un papel crucial conectando a las élites globales en Davos, un papel que más tarde ayudaría a cumplir para la conferencia de la Iniciativa Global Clinton.
Maxwell le dijo a Band que hablaría “con Attias el lunes y lo organizaría para ti”.
“Ha estado metido en Davos durante muchos años, así que probablemente es una, si no la única, persona con quien debes hablar”, escribió Maxwell en febrero de 2004.
“Creo que hay mucho dinero que ganar de una posible asociación con él. Tengo ideas de las que quiero hablarte, pero solo después de haberlo visto”.
Attias confirmó a la BBC que posteriormente se reunió con Band. Dijo que inicialmente había hablado con Clinton en Davos, donde propuso una oportunidad de usar el estrellato político del expresidente para efectuar cambios a escala global.
Dijo que trabajó con Band para hacer realidad esa visión en la conferencia global de Clinton.
Maxwell le dijo al Departamento de Justicia el año pasado que fue “muy central” en el esfuerzo como convocadora: “ayudó a traer personal clave” al proyecto. Attias la llamó un “catalizador”.
“Ghislaine fue un punto de contacto, y definitivamente, me puso en contacto con Doug Band, quien era el brazo derecho del presidente Clinton”, le dijo a la BBC.
El 16 de septiembre de 2005, Bill Clinton subió al escenario en la reunión inaugural de la Iniciativa Global Clinton en Nueva York.
El evento, presentado como una respuesta estadounidense a Davos y una oportunidad para resolver “los desafíos más apremiantes del mundo”, fue una oportunidad para que Clinton solidificara su papel como fuerza global después de dejar la Casa Blanca.
Actuó como moderador de un panel de actores poderosos: el exprimer ministro británico Tony Blair, el rey Abdullah II de Jordania, y la entonces secretaria de Estado Condoleezza Rice.
En sus memorias de 2024, Clinton escribió que “siempre había pensado que Epstein era extraño, pero no tenía ni idea de los crímenes que estaba cometiendo”.
“Le hizo daño a muchas personas, pero yo no sabía nada al respecto y para cuando lo arrestaron por primera vez en 2005, había detenido el contacto con él”.
Ureña, el subjefe de gabinete de Clinton, se negó a comentar a la BBC sobre el enredo de Band con Maxwell y Epstein y qué papel pudo haber desempeñado en la emblemática Iniciativa Global del expresidente.
“Dejaremos que otros describan sus propias relaciones”, dijo.
Ureña tampoco respondió preguntas sobre las fotos en los archivos de Epstein de Clinton en el jacuzzi, nadando con Maxwell, y con la mujer en su reposabrazos.
Band, hoy alejado de Clinton, con el que rompió alrededor de 2015, le dijo a Vanity Fair en 2020 que había intentado alejar al expresidente de Epstein después del viaje a África en 2002.
La revista reportó que Band dijo que no sabía sobre los crímenes de Epstein, pero tuvo una mala sensación y por eso aconsejó a su jefe cortar lazos.
En sus memorias, Citizen: My Life After the White House, Clinton expresó profundo arrepentimiento.
“La conclusión es que, aunque me permitió visitar el trabajo de mi fundación, viajar en el avión de Epstein no valió los años de cuestionamientos posteriores”, escribió. “Desearía no haberlo conocido nunca”.
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