
El fenómeno global de Bad Bunny no es solo música: es identidad, historia y memoria.
A través de su obra, el artista puertorriqueño trae a la superficie símbolos profundamente arraigados en la cultura boricua y su relación con la isla, sus luchas y sus raíces.
Desde versiones alternativas de la bandera hasta criaturas endémicas como el sapo concho, estos símbolos hablan de un pueblo que se niega a borrar su cultura tras la colonización.
Aprovechando que todos estamos hablando de Benito por el Show de Medio Tiempo del Super Bowl, te contamos un poco más sobre algunos de los símbolos de Puerto Rico que se hacen presentes en la obra Bad Bunny.
La bandera de Puerto Rico, con sus franjas rojas, blancas y triángulo azul, es un símbolo nacional ampliamente reconocido. Oficialmente, el tono de azul que hojea la bandera es oscuro, similar al de la bandera de Estados Unidos, usado desde mediados del siglo XX.
Pero hay otra versión, con azul clarito o azul celeste, que tiene raíces históricas aún más profundas y por eso resuena tanto hoy. Ese tono claro era parte de la bandera original adoptada por los revolucionarios puertorriqueños en el siglo XIX, inspirada por la bandera cubana como signo de solidaridad anticolonial.
En el video de “La MuDanza”, Bad Bunny aparece con esa bandera de azul clarito, en una escena que evoca persecución y resistencia. La elección visual remite a hechos como la Ley de Mordaza de 1948, una legislación que incluso prohibió mostrar públicamente la bandera en ciertos contextos y castigó ideas independentistas.
Para muchas personas boricuas, ese azul claro simboliza no solo una estética distinta, sino el anhelo de autodeterminación histórica, memoria de luchas pasadas y una afirmación orgullosa de identidad que supera el simple hecho de ser un territorio bajo la administración de Estados Unidos.
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De la música y los visuales de Bad Bunny también ha emergido un símbolo menos tradicional: el sapo concho (Peltophryne lemur), un sapo endémico de Puerto Rico.
Este anfibio, en peligro de extinción, ha sido incorporado en animaciones y arte visual alrededor de su música. Lo que podría parecer una curiosidad biológica se ha transformado en un emblema de resiliencia boricua: algo propio de la isla, frágil por las presiones ambientales y culturales, pero igualmente digno de visibilizarse.
En algunas protestas en Estados Unidos, la imagen del sapo concho surgió como un símbolo de lucha en contra de políticas migratorias represivas, lo que muestra cómo elementos bien locales pueden transformarse en señales transnacionales de resistencia.
Símbolos tradicionales como la pava el sombrero de paja típico del campesino puertorriqueño han sido revalorizados por Bad Bunny en su moda y visuales.
Lo que alguna vez fue asociado con estereotipos rurales se convierte ahora en signo de orgullo y dignidad cultural, recordando las raíces y luchas del pueblo puertorriqueño, lejos de estigmas impuestos por narrativas externas.

Los pequeños fósiles encontrados en el norte de España pertenecen a una especie recién identificada que habitó nuestro planeta hace millones de años.
Investigadores en el norte de España identificaron una nueva especie de dinosaurio del tamaño de un pollo después de un largo estudio de huesos inusualmente pequeños.
La nueva especie recibió el nombre de Foskeia pelendonum.
Se cree que habitó nuestro planeta hace unos 125 millones de años y pertenece a un grupo extinto de dinosaurios herbívoros llamados ornitópodos. A pesar de su tamaño, la investigación reveló que el dinosaurio tenía un cráneo inesperadamente evolucionado.
“Su anatomía es extraña precisamente de una manera que obliga a replantear los árboles evolutivos”, afirmó la paleontóloga Penélope Cruzado-Caballero, de la Universidad de La Laguna en España.
Los fósiles encontrados pertenecen al menos a cinco individuos diferentes, según una investigación realizada por un equipo internacional liderado por el paleontólogo Paul-Emile Dieudonné, de la Universidad Nacional de Río Negro en Argentina, quien trabaja en este proyecto desde 2013.
“Diría que lo más interesante de este descubrimiento es que demuestra que todavía queda mucho material fósil por encontrar y que la mayoría provendrá de dinosaurios de pequeño tamaño”, declaró Dieudonné a la BBC.
“Los dinosaurios pequeños eran mucho más diversos de lo que pensábamos y es posible que la mayoría de los grupos que conocemos se originaran a partir de dinosaurios pequeños que crecieron con el tiempo”, añadió.
Pero los restos de dinosaurios más pequeños son más frágiles y difíciles de encontrar, señaló Dieudonné. “Desafortunadamente, los restos pequeños están mucho más fragmentados… los sedimentos de algunos huesos pequeños desaparecen con mayor facilidad”, añadió.
Este dinosaurio era inusualmente pequeño, según el paleontólogo Koen Stein, de la Universidad Libre de Bruselas, en Bélgica, quien es coautor del estudio.
Se cree que medía entre 25 y 30 cm de altura, un tamaño comparable al de un pollo.
“Creo que podemos afirmar con seguridad que probablemente se encuentra entre los más pequeños, si no el más pequeño, del continente europeo. Y quizás sea un candidato a ser uno de los dinosaurios más pequeños del mundo en general”, declaró Stein a la BBC, basándose en los hallazgos realizados hasta el momento.
El pequeño tamaño de los fósiles sugería que los dinosaurios podrían haber sido jóvenes. Pero un análisis más profundo indicó lo contrario.
Al menos uno era adulto, explicó Stein, y añadió que, de jóvenes, probablemente caminaban a cuatro patas, mientras que de adultos se volvían más bípedos.
El Foskeia es el rabdodomorfo más antiguo conocido, un grupo dentro de los ornitópodos.
Los rabdodomorfos eran “probablemente muy pequeños desde el principio”, lo que les habría “permitido escapar de los depredadores”, explicó Dieudonné.
“Un tamaño pequeño no es compatible con correr largas distancias, sino más bien con buscar un escondite rápidamente”, añadió.
La mayoría de los fósiles se encontraron en 1998, y algunos más se recuperaron en años posteriores en el mismo yacimiento. Sin embargo, su identificación ha llevado años.
La persona que descubrió el yacimiento y recolectó la mayor parte de los restos fue Fidel Torcida Fernández-Baldor, otro de los coautores del estudio, del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, en el norte de España.
“Desde el principio, supimos que estos huesos eran excepcionales por su diminuto tamaño”, declaró Torcida Fernández-Baldor.
Los investigadores afirman que el descubrimiento del Foskeia —cuyo nombre deriva de la palabra griega antigua que significa luz— es importante para comprender la evolución de los dinosaurios ornitópodos.
“La miniaturización no implicó simplicidad evolutiva”, declaró el paleontólogo Marcos Becerra, coautor del estudio, de la Universidad Nacional de Córdoba, en Argentina.
El Foskeia también presentaba una disposición dental distintiva, con dientes frontales que apuntaban hacia adelante, “como un enorme tridente en el centro”, señaló Dieudonné.
Además de sus dientes “algo peculiares”, poseía una “morfología craneal interesante”, añadió Stein. “Es otro ejemplo de los experimentos que ha realizado la evolución”, concluyó.
Investigaciones anteriores, publicadas en 2016, vincularon provisionalmente los fósiles a un dinosaurio llamado ornitópodo de Vegagete. Sin embargo, no había suficiente información para identificarlo formalmente.
Un avance importante en esta última investigación fue la identificación de nuevos elementos craneales, incluyendo fragmentos de cráneo. Esto permitió la identificación y denominación formal del dinosaurio ornitópodo de Vegagete: Foskeia pelendonum.
“En los seres vivos, en general, la parte del cuerpo que nos proporciona más información es el cráneo. Nos informa sobre el proceso de masticación, la vista y el equilibrio del cuerpo”, explicó Dieudonné.
Añadió que la forma de la cabeza se adapta mucho a las necesidades del animal en su entorno, “por lo que estos huesos craneales, por pequeños y fragmentados que sean, nos brindan mucha información sobre el modo de vida del animal”.
“Es importante documentar estos aspectos para descubrir cómo crecían, cómo vivían, cómo morían y cómo evolucionaron, con el fin de comprender cómo la vida en el pasado ha cambiado continuamente en entornos cambiantes”, explicó.
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