
Domingo 1 de marzo, tres de la tarde. Todos los caminos llevan al Zócalo. En la ruta, cuatro revisiones. Anuncian a tres mil ‘azules’ cuidando. Hay que abrir la mochila y aguantar el cateo. Una cuadra tras otra. Ni que fuéramos reporteros. En Tacuba, en Isabel La Católica, en 5 de Mayo y en la calle Monte de Piedad, mera esquina de la Catedral ya para entrar a la Plaza de la Constitución: el espacio natural para los grandes mensajes políticos de coyuntura. Pongamos el caso.
Apenas hace una semana se esbozó en redes la posibilidad de cancelar este concierto que ya se preveía masivo entre los masivos. A pie de calle, ni asomo del domingo anterior, ahora lejanísimo, cuando el gobierno mismo reconoció 252 bloqueos en 22 estados del país tras la detención y abatimiento de Nemesio Oseguera, omnipotente narcotraficante, a manos de las fuerzas federales. Cero preocupación por afectaciones al ya inminente cachito de Mundial que nos toca. El bombardeo de EU e Israel a Irán, tampoco es nota.
Ya en la plancha, gorras bordadas con el nombre de la colombiana mayor “a cien varos”; estampitas religiosas pa’ la cartera con la imagen de la barranquillera, a 10; billetes de a dólar con su rostro luciendo mejor que el de Washington, igual, de a 10 pesillos: “más baratos que en el banco, jefe”; nieves de limón… ¡de limón la nieve!, a 30; y una bandera a toda asta. Ésa no se vende.

En la era de la inmediatez, transcurren cinco horas al rayo del sol… del sol de invierno. Miles se protegen con miles de sombrillas. Serenidad, sudor y paciencia. El escenario está a las puertas de la Catedral. A manera de atrio musical. A Dios rogando y con ‘la bataca’ dando. A las 8.30 retiembla en sus centros la tierra. Hela ahí, en el altar. Vibrando la cadera, ondulando el vientre y rematando con ‘shimmy’ árabe de hombros. Navegando a los 49 años entre la sensualidad y el erotismo más puro. Se ha ganado el cielo. Por lo menos, esta noche, el cielo despejado. Y una luna llena.
La otra vez que ofreció un concierto, descalza, en el Zócalo, más gratuito para el público que para los que lo pagan, fue en mayo de 2007. Hace casi dos décadas. Entonces retacaron 200 mil los 47 mil metros cuadrados de la plaza. Ahora, dicen autoridades que se duplicó la cifra. Viva la tabla del dos.

Más allá del esparcimiento y de la cultura y de las buenas repercusiones políticas, internas y externas, hay otro gran gran motivo para esta fiesta en el ombligo de la nación: hace justo 30 años, en 1996, cuando no habían nacido la mitad de los asistentes y la otra mitad eran jóvenes veintiañeros, Shakira se presentó por primera vez en México.
Esta vez hay patrocinio chelero. La mercadotecnia es perfecta. Con el concierto concluyen las celebraciones por los 100 años de Corona. La autoridad se sumó con originalidad a la conmemoración y anuncia un día antes: “ley seca en todo el Centro Histórico”. Miles circulan portando, reinas y reyes, una tiara amarilla de cartón. Las regalan en cada esquina. Reparten además cientos de miles de pulseras electrónicas, tatuadas con la marca, de leds sincronizados a la iluminación del espectáculo. La producción sobre el escenario es impactante. Abajo del escenario, más. En la muñeca de cada asistente, se ilumina cada una de las 30 canciones… 200 o 300 o 400 mil luces azules o rojas o rosas o verdes o blancas, simultáneamente. Con 200 o 300 o 400 mil voces que sonando como una sola, hacen vibrar algo más que los vidrios del antiguo edificio del ayuntamiento. Memorable.
Ahí estamos. Ante la artista latina más premiada de la historia. Talento sin límite o políglota con siete idiomas que en sus ratos libres estudia historia de la filosofía. Estrella que deja de serlo cuando sale del escenario. Gigantesca bienhechora de 1.57 que con humildad ejerce empoderamiento, congruencia o solidaridad sin tregua con las niñas y niños y adolescentes más pobres… como si nunca se le hubiera olvidado que su padre en bancarrota, la llevó de niña a un parque repleto de huérfanos, para que entendiera que siempre había algo peor y más importante que resolver. Todo indica que en la cúspide de la cúspide, Shakira Isabel Mebarak Ripoll ya es mucho más de lo que es. Es lo que representa.

Los que ayer fueron al Zócalo quizás no sepan que Gabriel García Márquez le pidió dos temas (‘La despedida’ y ‘Hay amores’) para la adaptación cinematográfica de ‘El amor en los tiempos del cólera’ (2007). Años antes, en 1999, el Gabo la había entrevistado -como el reportero que nunca dejó de ser- para la revista Cambio. Y en aquel texto, viejo sabio, fino y caminado, expuso haber visto en ella lo que un cuarto de siglo después, pudo conformar la crónica plagiada de este domingo, en catorce palabras: “es el caso ejemplar de una fuerza telúrica al servicio de una magia sutil”.
Atiborrados los balcones del Hotel Majestic y del Gran Hotel de la Ciudad de México, en la acera de enfrente -en Palacio Nacional-, alguien más podría haber disfrutado y observado el inaudito concierto. A discreción. Detrás de las cortinas. Con las luces apagadas. ¿Por qué no? Al instante mismo en que concluye, a las 22.47, se confirma la ingenua sospecha. La presidenta Claudia Sheinbaum publica en su cuenta de X: “Las mujeres ya no lloran”. Y agrega 25 manitas con aplausos.
Concierto extraordinario, oportuno… perfecto en su realización y en su logística. Pleno de mensajes entre canción y canción. Uno de ellos, poderoso, dice sin decir: todo bajo control.


El presidente de Estados Unidos repasó en el Capitolio las prioridades del segundo año de su mandato en un largo discurso,
“Nuestra nación está de vuelta, más grande, mejor, más fuerte y más rica que nunca”.
Con esa idea arrancó este martes Donald Trump su primer discurso del Estado de la Unión, tradición anual de la política de Washington en la que el presidente repasa lo conseguido y anuncia sus prioridades ante una audiencia conjunta de la Cámara de Representantes y del Senado.
“Después de tan solo un año, puedo decir con dignidad y orgullo que hemos logrado una transformación como nunca antes se había visto, y un cambio de rumbo histórico”, prosiguió, flanqueado por Mike Johnson, presidente de la Cámara Baja, y el vicepresidente JD Vance en calidad de presidente del Senado.
“Nunca volveremos a donde estábamos hasta hace bien poco. Nunca”, aseguró.
“La frontera ahora es segura, la inflación es la más baja de los últimos cinco años, nuestros enemigos están asustados y Estados Unidos es respetado como nunca antes”, reivindicó. “El estado de nuestra unión es fuerte”.
La réplica demócrata en inglés al discurso le correspondió en esta ocasión a la recién nombrada gobernadora de Virginia, Abigail Spanberger, quien subrayó que el presidente “no ofreció soluciones reales a los desafíos urgentes de la nación”.
El líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, fue más duro en sus comentarios: “Durante casi dos horas esta noche, Donald Trump vomitó mentiras, propaganda y odio”.
A continuación, 6 de los momentos más destacados del discurso, el más largo de la historia desde que se empezó a registrar el dato.
Trump destinó gran parte del discurso, que en total duró 1 hora 47 minutos, a la inmigración, uno de los temas a los que más esfuerzos y recursos le ha dedicado durante su primer año tras el regreso a la Casa Blanca.
“El primer deber del gobierno es proteger a los ciudadanos estadounidenses, no a los inmigrantes ilegales”, arrancó diciendo.
Y presumió de que sus políticas de detenciones y deportaciones masivas y el reforzamiento de la frontera están dando los resultados que prometió en campaña.
“Después de 4 años en los que millones y millones de inmigrantes ilegales cruzaron nuestras fronteras sin ningún control ni verificación, ahora contamos con la frontera más fuerte y segura en la historia de Estados Unidos. En los últimos 9 meses, cero inmigrantes ilegales han sido admitidos en Estados Unidos”, aseguró.
También dejó claro que en su segundo año en la Casa Blanca su enfoque respecto a la inmigración no se desviará ni un milímetro.
“Estoy pidiendo que se apruebe la Ley Salva a América para evitar que los inmigrantes indocumentados y otras personas sin permiso voten en nuestras sagradas elecciones americanas”, adelantó.
“Es muy simple: todos los votantes deben mostrar una identificación de votante. Todos los votantes deben mostrar prueba de ciudadanía para poder votar.
“Estamos restaurando la seguridad y la supremacía estadounidenses en el Hemisferio Occidental, actuando para proteger nuestros intereses nacionales y defender nuestro país de la violencia, las drogas, el terrorismo y la interferencia extranjera”, reivindicó Trump en su alocución.
“Durante años, grandes extensiones de territorio en nuestra región, incluidas grandes partes de México, han estado controladas por carteles del narcotráfico asesinos. Por eso designé estos carteles como Organizaciones Terroristas Extranjeras y declaré al fentanilo ilícito como un arma de destrucción masiva”, explicó.
Entre las medidas para combatir el narcotráfico, mencionó los bombardeos que las fuerzas estadounidenses están llevando a cabo contra embarcaciones en el Caribe desde septiembre.
“Con nuestra nueva campaña militar, hemos detenido cantidades récord de drogas que ingresaban a nuestro país, y prácticamente hemos detenido por completo su entrada por aire y mar”, agregó.
Aseguró que, en total, el contrabando de fentanilo -responsable de decenas de miles de muertes por sobredosis en EE.UU.- cayó en un 56%.
“También hemos derrotado a uno de los capos de cárteles más siniestros de todos. Lo vieron ayer”, dijo para cerrar el capítulo, una frase que se ha interpretado como referencia al operativo que el domingo acabó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, en México.
Una operación que, según la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, fue realizada por las fuerzas de México, sin la intervención de militares estadounidenses.
“Todas las operaciones se realizan por las fuerzas federales (mexicanas). No hay participación de las fuerzas de Estados Unidos. Lo que hay es mucho intercambio de información”, aseguró el lunes la presidenta.
Venezuela, al que el presidente se refirió como “nuevo socio y amigo”, también tuvo su protagonismo en el discurso del Estado de la Unión.
“La producción de petróleo estadounidense ha aumentado en más de 600,000 barriles por día, y acabamos de recibir, de nuestro nuevo amigo y socio, Venezuela, más de 80 millones de barriles de petróleo”, dijo Trump en un momento dado.
El mandatario también se refirió al operativo que acabó con la captura de Nicolás Maduro, que describió como “una victoria colosal para la seguridad de Estados Unidos” y “un brillante nuevo comienzo para el pueblo de Venezuela”.
“Estamos trabajando estrechamente con la nueva presidenta, Delcy Rodríguez, para liberar extraordinarios beneficios económicos para ambos países y para traer nueva esperanza a quienes han sufrido tan terriblemente”, prosiguió Trump.
Y sorprendió al anunciar la presencia de un expreso venezolano en el Capitolio.
“Lo trajimos aquí esta noche para que celebre su libertad. Enrique, por favor, pásala bien. Me alegro de que hayas vuelto, Enrique”, invitaba Trump mientras las cámaras enfocaban a Enrique Márquez.
Márquez es un exdiputado opositor y excandidato presidencial venezolano.
Crítico de Maduro, estuvo detenido en El Helicoide, sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) en Caracas, señalada como centro de torturas por ONG y opositores.
Las autoridades venezolanas informaron este lunes de que han comenzado los trabajos de remodelación de dichas instalaciones, para convertirlas en un centro social.
Pero uno de los momentos más caldeados de la noche llegó cuando Trump hizo referencia a Minesota, el estado que durante semanas fue epicentro de las redadas migratorias de la administración Trump.
La presencia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y de la Patrulla Fronteriza en el estado generó una gran ola de rechazo, especialmente luego de que agentes federales mataran en Mineápolis a dos ciudadanos estadounidenses: Renée Good, el 7 de enero, y Alex Pretti el 24 de enero.
El gobierno de Trump ha argumentado que en ambos casos los agentes actuaron en defensa propia y la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, afirmó que eran “terroristas”.
Pero la referencia a ese estado fronterizo con Canadá en el discurso del Estado de la Unión tomó otros derroteros.
“Sobre la corrupción que está saqueando a Estados Unidos, no ha habido un ejemplo más impactante que Minesota, donde miembros de la comunidad somalí han saqueado un estimado de US$19.000 millones del contribuyente estadounidense”, dijo Trump.
Hizo referencia con ello al hecho de que decenas de personas han sido acusadas por una trama que, según los fiscales federales, involucraba a una organización benéfica que facturó fraudulentamente al gobierno de Minesota comidas para niños durante la pandemia de covid-19.
Varios inmigrantes somalíes estuvieron implicados en ese supuesto plan, que finalmente le costó al estado decenas de millones de dólares, según Kayseh Magan, exinvestigadora de la fiscalía general de Minesota.
“Mentiroso”, le gritó al presidente tras el comentario Ilhan Omar, demócrata por Minesota y la primera somalí-estadounidense en ser elegida para el Congreso.
Estaba sentada junto a la también demócrata Rashida Tlaib, quien gesticuló y gritó en rechazo a lo dicho por el presidente.
“Estamos ganando tanto que no sabemos qué hacer”, dijo el presidente antes de centrarse en la situación económica doméstica, materia a la que dedicó gran parte del discurso.
“De cara al futuro, fábricas, empleos, inversiones y trillones de dólares seguirán fluyendo hacia los Estados Unidos de América, porque finalmente tenemos un presidente que pone a Estados Unidos primero”, adelantó en esa materia.
“El mes pasado firmé una Orden Ejecutiva para prohibir que las grandes firmas de inversión de Wall Street compren, por miles, casas unifamiliares. Y ahora estoy pidiendo al Congreso que haga permanente esa prohibición, porque las casas son para las personas, no para las corporaciones”, enfatizó.
Asimismo, se comprometió a bajar el “costo desmesurado” de los medicamentos con receta, al ritmo que, aseguró, se han reducido otros precios.
“El precio de los huevos ha bajado un 60%. El costo del pollo, la mantequilla, la fruta, los hoteles, los automóviles y el alquiler es más bajo hoy que cuando asumí el cargo, e incluso la carne de res está empezando a bajar. Y pronto, verán cifras que pocos pensarían que eran posibles de alcanzar”, subrayó.
El equipo de BBC Verify examinó si lo que afirmó Trump con respecto a la asequibilidad se corresponde con la realidad.
Uno de los productos que el presidente mencionó fue la carne de res. Según las cifras oficiales de inflación, externas, los precios de dicho producto cayeron entre diciembre y enero, pero siguen siendo mucho más altos en comparación con hace 12 meses.
Otros productos cuyo precio aumentó en EE.UU. en los últimos 12 meses incluyen el café, con un aumento del 18,3%, y el pescado y mariscos congelados, un 8,5%.
En general, los precios de los comestibles aumentaron un 2,1% en los 12 meses hasta enero de 2026.
Pero no todo ha subido. El precio de los huevos -también mencionado por el presidente- se redujo en un 34,2%.
Pero no todas las referencias fueron internas, y a una hora y media del inicio del discurso, arrancó el bloque dedicado a la política internacional.
Lo hizo hablando de las guerras que asegura haber resuelto en sus 13 meses de mandato, desde el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán a los problemas fronterizos entre Tailandia y Camboya, pasando por la guerra de Israel en Gaza.
En lo referente a esto último, rindió homenaje a sus dos negociadores personales, Steve Witkoff y su propio yerno, Jared Kushner, marido de su hija Ivanka.
“Como presidente, haré la paz donde pueda, pero nunca dudaré en enfrentar las amenazas a Estados Unidos donde sea necesario”, advirtió.
“Es por eso que, en una operación impresionante el pasado junio, el ejército de Estados Unidos destruyó el programa de armas nucleares de Irán con un ataque en suelo iraní conocido como la Operación Martillo de Medianoche”, recordó.
Trump aseguró que Irán ha desarrollado “misiles que pueden amenazar a Europa y bases estadounidenses en el extranjero, y está trabajando para construir misiles que pronto alcanzarán a Estados Unidos”.
“Mi preferencia es resolver este problema mediante la diplomacia, pero hay algo seguro: nunca permitiré que el principal patrocinador del terrorismo en el mundo tenga un arma nuclear”.
El discurso llega en un momento difícil para Trump, cuya popularidad lleva meses bajo mínimos, y después del fallo de la Corte Suprema que tumbó el pasado viernes buena parte de sus aranceles, uno de los mayores reveses de su segundo mandato que en el discurso presentó como un “obstáculo en el camino”.
La ley en la que Trump quiere apoyarse para mantener sus aranceles le permite imponerlos unilateralmente durante 150 días, y cuando pasen esos cinco meses, necesitará al Congreso.
El hecho de que las elecciones de mitad de mandato, en las que se renueva toda la Cámara Baja del Congreso y un tercio del Senado, estén previstas para noviembre podría complicarle las aspiraciones.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.