
Para muchas de las personas que crecieron en los años 2000, America’s Next Top Model (o ANTM) no era solo un programa de televisión; era EL programa de moda que se consumía casi religiosamente cada semana.
La promesa de Tyra Banks de “democratizar” la moda parecía revolucionaria, pero el estreno en Netflix del documental Reality Check: Inside America’s Next Top Model nos revela una realidad perturbadora que ya sospechábamos en nuestros corazones, pero nos negábamos a analizar.
Y es que, bajo una mirada actual, el imperio de Tyra no parece haber sido una plataforma de empoderamiento, sino una película de terror marcada por la crueldad, la explotación y hasta la negligencia.
En español llamado La cruda realidad dentro de America’s Next Top Model, revela el funcionamiento interno del programa que se convirtió en un fenómeno viral con una audiencia global de más de 100 millones de personas en su apogeo.
Dirigida por Mor Loushy y Daniel Sivan (American Manhunt: Osama Bin Laden), la serie de tres partes incluye entrevistas con las figuras clave de ANTM, quienes reflexionan sobre su tiempo en el programa y hacen un balance de su legado —altibajos— tras más de dos décadas desde su primera emisión.
Ya está disponible en Netflix.
Uno de los momentos más oscuros que revela el documental de America’s Next Top Model es un incidente donde Shandi Sullivan (concursante del Ciclo 2) tuvo un encuentro sexual mientras estaba en un estado de embriaguez extrema.
Este quizás es el punto más bajo en la historia de la ética televisiva. Pues el programa vendió el suceso como un drama de infidelidad cuando en realidad se trató de una agresión sexual filmada y televisada.
¿Qué fue lo que pasó? Como se vio en su momento en televisión, Shandi Sullivan, finalista del segundo ciclo de ANTP, quien tenía novio en su ciudad natal, fue grabada en la cama con un modelo que estaba de fiesta en casa de las concursantes en Milán.

Sin embargo, en el documental de Netflix, Shandi declara que estaba tan borracha que se desmayó, y que creía que los productores deberían haber intervenido.
La producción no solo decidió no hacer nada, sino que eligió capitalizar la vulnerabilidad de Shandi. Mientras ella despertaba en un estado de confusión y arrepentimiento traumático, la producción encuadró el suceso como “la chica que engañó a su novio” y hasta la forzaron “a confesar su traición” en una llamada telefónica que fue grabada y editada.
Aunque la misma Tyra Banks sale en el documental de America’s Next Top Model, ella se limpia las manos con este suceso alegando que las decisiones de producción no eran su territorio.
La búsqueda por la perfección dentro de America’s Next Top Model no se limitó a los extremos cambios con el maquillaje, las rigurosas dietas y el body shaming en cada episodio. El documental Reality Check: Inside America’s Next Top Model revela que incluso un par de concursantes se vieron chantajeadas a someterse a cirugías.
En el Ciclo 6, Banks y la producción mandaron a dos concursantes al dentista para cambiar sus sonrisas “imperfectas” de forma permanente. Las afectadas fueron la eventual ganadora Danielle “Dani” Evans quien tenía un espacio entre sus dos incisivos, y la subcampeona Joanie Dodds, quien tenía un diente torcido.
Inicialmente, Dodds consintió el procedimiento y se sometió a una cirugía dental mayor que incluyó la extracción de algunos dientes y el limado de otros; un procedimiento que tardó un total de 18 horas.
Aunque en su momento lo vio como “ganar la lotería”, el documental revela que todavía hoy padece complicaciones dentales permanentes y problemas de mordida que el programa nunca se molestó en remediar tras terminar la temporada.
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En el caso de Dani, al principio rechazó la oferta de cerrarle el espacio entre sus dos dientes frontales, explicando que le encantaba su sonrisa. Pero Dani revela en el documental que cedió ante la presión de Tyra: “Decidí seguir el juego y conseguí cerrar mi espacio”.
Aunque Banks se ha disculpado con ella, Dani rechaza todas las justificaciones de Banks y señala que se le obligó a renunciar a su identidad física por un capricho editorial.
Otro aspecto interesante del documental de America’s Next Top Model son los muy cuestionables conceptos de varias sesiones fotográficas. Y aunque podríamos pensar que fueron errores de juicio de la época, hoy vemos que había una búsqueda deliberada por la controversia.
En el Ciclo 8, se obligó a las modelos a posar como cadáveres y víctimas de un crimen. Lo perturbador no fue solo la estética, sino la premeditación: la producción sabía por el formulario de solicitud de la concursante Dionne Walters que su madre había sido víctima de violencia por arma de fuego y estaba paralizada. Aun así, la obligaron a representar a una mujer que recibió un disparo.
“Creo que querían ver algún tipo de colapso mental o verme desmoronar”, dijo Dionne en Reality Check. “Me alegra que no obtuvieran la reacción que esperaban”.
Mientras el productor Ken Mok hoy se llama a sí mismo “idiota” por glorificar la violencia, Tyra Banks mantiene una postura defensiva, alegando que “la audiencia lo demandaba”, transfiriendo la culpa del victimario al espectador.
El director de sesiones fotográficas Jay Manuel comenta en el documental que tuvo “la peor parte” con la sesión de intercambio de raza para la campaña de “Got Milk?” en el Ciclo 4. Aunque pidió ser excluido de esa sesión, fue obligado a realizar la tarea.
“Tyra dijo: ‘Me encargaré de esto frente a la cámara con las chicas, solo ve y haz tu trabajo'”, comentó Jay en Reality Check. “Me di cuenta de que mi rol empezaba a tener limitaciones. Esa sesión se llevó a cabo de todas formas”.
Tyra admitió en la serie que en ese momento no le pareció polémica la sesión. “Estaba en mi propia burbuja, en mi propia cabeza, pensando que esta era mi manera de mostrarle al mundo que lo moreno y negro es hermoso“, explicó. “Luego lo publicamos y el mundo dijo: ‘¿Estás loca? ¿Te has vuelto loca?'”.
Y pensándolo ahora, añadió: “Entiendo perfectamente por qué” fue un problema.
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El documental de America’s Next Top Model rompe el mito de que el show era una puerta dorada a la industria de la moda. Incluso, Danielle Evans comparte que ganar fue un “trago amargo”.
La industria de la moda real no solo ignoraba a las ganadoras, sino que las castigaba. El ejemplo más claro es cuando Evans vivió como roommie de la entonces emergente Chanel Iman. El agente que compartían ambas confesó que a Dani debían tratarla “diferente” (peor) por venir de ANTP.
El show era una mancha en el currículum, no un mérito.
“Construyeron todo un imperio, una marca multimillonaria conocida como America’s Next Top Model, a costa de los sueños de cada chica que participó en ese show. Y ese sueño nunca se hizo realidad“. — Danielle Evans.

Una sorpresa para fans de America’s Next Top Model fue conocer el estado de salud actual de Miss J.
J. Alexander compartió en Reality Check que estuvo en coma durante cinco semanas tras sufrir un derrame cerebral el 27 de diciembre de 2022 y, aunque recuperó el habla, todavía necesita una silla de ruedas.
“Enseñé a caminar a modelos, y ahora no puedo (caminar), todavía no”, dijo la estrella de 67 años en el documental. “Todavía no. Estoy decidido a caminar… Estoy seguro de que me volverán a ver, estoy seguro. Eso no es todo para mí todavía”.
Comentó que Jay y Nigel lo visitaron en el hospital. “Ni siquiera sé si quería que lo viera así”, recordó Nigel, y se reencontraron recientemente durante el rodaje del documental de Netflix.
Sin embargo, a pesar de compartir tantos años juntas, Miss J afirmó que Tyra todavía no le ha visitado.

Si quieres descubrir más sobre la perturbadora realidad detrás de cámaras, no te pierdas Reality Check: Inside America’s Next Top Model en Netflix.

El estudio buscaba generar cercanía entre desconocidos a través de un cuestionario que se volvía cada vez más (y más) personal. A la escritora Mandy Len Catron le funcionó.
“Para enamorarte de cualquiera, haz esto”.
El título era en extremo provocador. E irresistible.
Se trataba de un ensayo publicado en la sección Modern Love (“Amor moderno”) del diario The New York Times por la escritora Mandy Len Catron y fue un éxito viral.
De hecho, fue una de las historias más leídas del periódico en aquel 2015.
En el ensayo, Catron contaba que, junto con un conocido de la universidad, habían decidido poner a prueba un experimento diseñado por psicólogos que intentaron “hacer que dos personas se enamoren”, decía.
Se trataba de un estudio de 1997 liderado por el psicólogo Arthur Aron de la Universidad de Stony Brook en Nueva York, cuya metodología era simple pero potente.
Consistía en poner a dos extraños solos en una habitación, sentados cara a cara, respondiendo 36 preguntas que cada vez se volvían más (y más) personales.
Para finalizar, explicaba Catron, ambos debían mirarse a los ojos durante 4 minutos en silencio.
“Seis meses después, dos participantes se casaron. Invitaron a todo el laboratorio a la ceremonia”, decía.
Lo más mágico del artículo quizás era que a ella y su compañero de cuestionario también les funcionó.
Sí, se enamoraron.
Es cierto que no eran desconocidos y que no lo habían llevado a cabo en un laboratorio sino en un bar, pero las preguntas generaron un “espacio íntimo” que en otras circunstancias “podría tomar semanas o meses”.
“Aunque es difícil atribuirle todo el mérito al estudio (quizás hubiese sucedido de todos modos), sí fue una forma de iniciar una relación que se siente deliberada”, escribió.
Y hay más todavía porque el año pasado, 10 años después de aquel experimento, se casaron.
Entonces, ¿eso quiere decir que funciona?
Antes de explicar las fortalezas y limitaciones del estudio, vayamos a lo que genera más curiosidad: las 36 preguntas.
El cuestionario “para el procedimiento de generación de cercanía” elaborado por Aron y su equipo está dividido en tres grupos.
Grupo 1:
1. Si pudieras elegir a cualquier persona del mundo, ¿a quién te gustaría como invitado en una cena?
2. ¿Te gustaría ser famoso? ¿De qué manera?
3. Antes de hacer una llamada telefónica, ¿ensayas a veces lo que vas a decir? ¿Por qué?
4. ¿Qué sería un día “perfecto” para ti?
5. ¿Cuándo fue la última vez que cantaste para ti mismo? ¿Y para alguien más?
6. Si pudieras vivir hasta los 90 años y conservar la mente o el cuerpo de una persona de 30 años durante los últimos 60 años de tu vida, ¿cuál elegirías?
7. ¿Tienes alguna corazonada secreta sobre cómo vas a morir?
8. Nombra tres cosas que tú y tu compañero parecen tener en común.
9. ¿De qué te sientes más agradecido en tu vida?
10. Si pudieras cambiar cualquier cosa de tu crianza, ¿qué sería?
11. Tómate 4 minutos y cuéntale a tu compañero la historia de tu vida con el mayor detalle posible.
12. Si pudieras despertar mañana habiendo adquirido cualquier cualidad o habilidad, ¿cuál sería?
Grupo 2:
13. Si una bola de cristal pudiera decirte la verdad sobre ti, tu vida, el futuro o cualquier otra cosa, ¿qué te gustaría saber?
14. ¿Hay algo que hayas soñado hacer durante mucho tiempo? ¿Por qué no lo has hecho?
15. ¿Cuál es el mayor logro de tu vida?
16. ¿Qué es lo que más valoras de una amistad?
17. ¿Cuál es tu recuerdo más preciado?
18. ¿Cuál es tu recuerdo más terrible?
19. Si supieras que en un año vas a morir repentinamente, ¿cambiarías algo de tu forma de vivir actual? ¿Por qué?
20. ¿Qué significa la amistad para ti?
21. ¿Qué papel juegan el amor y el afecto en tu vida?
22. Túrnense para compartir cinco aspectos que cada uno considere una característica positiva del otro.
23. ¿Qué tan unida y cariñosa es tu familia? ¿Sientes que tu infancia fue más feliz que la de la mayoría de las personas?
24. ¿Cómo te sientes respecto a tu relación con tu madre?
Grupo 3:
25. Túrnense para hacer tres afirmaciones verdaderas cada uno que abarquen a los dos. Por ejemplo: “Los dos estamos en esta habitación sintiéndonos…”.
26. Completa la siguiente frase: “Ojalá tuviera a alguien con quien compartir…”.
27. Si fueras a hacerte amigo cercano de tu compañero, ¿qué sería importante que supiera?
28. Dile a tu compañero lo que te gusta de él; sé muy honesto esta vez, diciendo cosas que no le dirías a alguien que acabas de conocer.
29. Comparte con tu compañero un momento embarazoso de tu vida.
30. ¿Cuándo fue la última vez que lloraste delante de otra persona? ¿Y solo?
31. Dile a tu compañero algo que te guste de él.
32. ¿Hay algo que sea demasiado serio para bromear sobre ello? ¿Qué?
33. Si murieras esta noche sin la oportunidad de comunicarte con nadie, ¿qué lamentarías más no haberle dicho a alguien? ¿Por qué no lo has hecho aún?
34. Tu casa, con todas tus pertenencias, se incendia. Después de salvar a tus seres queridos y mascotas, tienes tiempo para entrar una última vez para salvar cualquier ítem. ¿Cuál sería? ¿Por qué?
35. De todas las personas de tu familia, ¿la muerte de quién te resultaría más perturbadora? ¿Por qué?
36. Comparte un problema personal y pídele consejo a tu compañero sobre cómo podrías afrontarlo. Además, pídele que te cuente cómo cree que te sientes respecto al problema que has elegido.
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Si bien la historia de amor de Catron es real, el ensayo tenía datos incorrectos o imprecisos sobre el estudio original.
Algunos son detalles, como el ejercicio final de mirarse a los ojos durante 4 minutos, que no estaba incluido en el experimento.
Pero otros son más profundos.
Por ejemplo, en el propio paper se aclaraba que el objetivo del cuestionario era “desarrollar un sentimiento temporal de cercanía, no una relación real y duradera”.
Lo que el equipo de investigadores hizo fue tomar lo que entonces se sabía sobre cómo se construye una relación cercana (que puede ser de amor romántico, pero también de amistad) y aplicarlo para generar un procedimiento que permitiese lograr la mayor intimidad posible en el menor tiempo disponible (concretamente, 45 minutos).
Según el estudio, “un patrón clave asociado con el desarrollo de una relación cercana entre iguales es la autorrevelación sostenida, creciente, recíproca y personalista”.
De ahí que el cuestionario sea cada vez más personal.
Lo mismo sucede con las preguntas que apuntan a señalar factores en común entre los participantes y a decir elogios mutuos.
Con este procedimiento, se explicaba, los investigadores pueden decidir qué participantes eligen para forjar en el laboratorio una relación y así medir variables antes, durante y después, que pueden ser desde cambios hormonales hasta prejuicios sociales.
Distintos estudios recientes lo han utilizado, por ejemplo, para generar un vínculo cercano entre alumnos remotos, ya que la educación a distancia suele tener altas tasas de abandono.
“Creemos que la cercanía producida en estos estudios se experimenta como similar en muchos aspectos importantes a la cercanía sentida en las relaciones naturales que se desarrollan con el tiempo”, afirmaban Aron y sus colegas.
Catron, claro, explicaba “el procedimiento” de una manera mucho más romántica y emotiva.
“Las preguntas me recordaron el infame experimento de la rana hervida, en el que la rana no siente que el agua se calienta hasta que es demasiado tarde”, decía.
“En nuestro caso, como el nivel de vulnerabilidad aumentaba gradualmente, no me di cuenta de que habíamos entrado en territorio íntimo hasta que ya estábamos allí, un proceso que suele durar semanas o meses”, agregaba.
Luego reflexionaba: “La mayoría de nosotros pensamos en el amor como algo que nos sucede (…). Pero lo que me gusta de este estudio es que asume que el amor es una acción”.
Es “hacer el esfuerzo de conocer a alguien, que en realidad es una historia sobre lo que significa que te conozcan”.
Mucho ha pasado en la vida de Catron desde su texto viral.
Publicó el libro How to Fall in Love with Anyone (“Cómo enamorarse de cualquiera”), dio una charla TEDx y lanzó un newsletter sobre amor, entre otros proyectos profesionales.
En lo personal, además de casarse con aquel “conocido” llamado Mark Janusz Bondyra, tuvieron mellizos.
Hasta hoy, su ensayo “sigue siendo muy leído”, informó el año pasado The New York Times en un artículo sobre su boda.
En la ceremonia, contaron, en cada mesa y en el bar colocaron tarjetas con las 36 preguntas como un guiño al inicio de su historia de amor.
Si bien a lo largo de estos 11 años Catron ha intentado moverse del lugar de “caso de estudio”, entiende por qué su ensayo en general y su historia de amor en particular todavía despiertan interés.
“Creo que la mayoría de la gente quiere sentirse vista y comprendida por otra persona”, le dice a BBC Mundo.
Y agrega: “Creo que este deseo se ha vuelto especialmente fuerte en los últimos 10 a 15 años, con tanta de nuestra vida social mediada por las pantallas”.
Para ella, “las 36 preguntas proporcionan una estructura que hace que ese tipo de vulnerabilidad y conexión se sienta accesible”.
Catron está convencida de que esta herramienta “es valiosa para cualquiera”, incluso familiares y amigos: “Es una forma maravillosa de aprender más sobre uno mismo y sobre otra persona”.
Ahora, cuando se trata del amor de pareja, Catron en su ensayo escribía: “El estudio de Arthur Aron me enseñó que es posible (incluso sencillo) generar confianza e intimidad, los sentimientos que el amor necesita para prosperar”.
Pero como ha dicho en numerosas oportunidades desde entonces, enamorarse es fácil; seguir enamorados es lo difícil. Implica elegirse una y otra (y otra) vez.
Por eso, contó en su charla TEDx, aunque le gustaría tener la certeza del final feliz que sugiere el título de su famoso ensayo, la realidad es otra.
“Lo que tengo, en cambio, es la oportunidad de elegir amar a alguien y la esperanza de que él también me ame. Es aterrador, pero así es el amor”.
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