
Seguramente ya viste este nuevo movimiento en redes sociales que consiste en bloquear a celebridades, pero no, no se trata de atacar a millonarios, ni de cancelarles. Te explicamos qué es Blockout 2024.
Varias personas en redes sociales comenzaron a criticar a las celebridades de callar ante la crisis humanitaria que se vive en Palestina y recurrieron a este “bloqueo” para presionarlas a tomar una postura.

Para entender el contexto de todo esto, tenemos que hacer un viaje a la Met Gala 2024, que se realizó el pasado 6 de mayo, y donde vimos desfilar a varias estrellas en diseños de alta costura.
Y es que al mismo tiempo y a unas calles de distancia, protestantes pro palestinos fueron detenidos por la policía, e Israel realizaba ataques aéreos en Rafah, en el extremo sur de la Franja de Gaza.
Sin embargo, las celebridades desfilaron como si nada de eso pasara y así es como personas en redes sociales calificaron como “insensible” al evento y a los famosos.
Incluso, hicieron comparaciones con Los Juegos del Hambre donde las personas adineradas del Capitolio visten con ropas extravagantes, mientras menores de edad son asesinados en los juegos.
Una de las usuarias más virales del #Blockout2024 es @ladyfromtheoutside (en TikTok) donde en uno de sus videos llamó a una “guillotina digital, una digitina“ haciendo las críticas que mencionamos arriba.
“Es hora de bloquear a todas las celebridades, influencers y miembros de la alta sociedad adinerada que no utilizan sus recursos para ayudar a quienes más lo necesitan. Les dimos sus plataformas, es hora de quitárselas, de quitarles nuestras vistas, nuestros me gusta, nuestros comentarios, nuestro dinero“, menciona en un video.
La forma de hacerlo es bloqueándoles de todas las redes sociales y plataformas digitales. Así que el Blockout 2024 se ha hecho especialmente viral en Twitter/X, TikTok e Instagram.
Ninguna de estas celebridades dejará de ser millonaria con este bloqueo, ¿entonces para qué hacerlo? Según explican en redes sociales, es para afectar su influencia en redes y los ingresos que obtienen de las mismas.
“Cuando les odiamos, ganan dinero. Cuando les alabamos, ganan dinero. Pero cuando bloqueamos cuentas en las redes sociales y olvidamos por competo sus nombres, lo pierden todo“, menciona el usuario @blockout2024 en TikTok.

Ojo, que el Blockout 2024 no es un movimiento de cancelación, sino de afectar la cantidad de seguidores e interacciones de cuentas de famosas para llamar la atención y hacer una manifestación ante la falta de postura y/o apoyo a las personas afectadas por esta crisis humanitaria.
Y es que bloquear una cuenta significa no ver ninguno de sus contenidos ni por error: historias, publicaciones, fotos, videos, colaboraciones, NADA.
La cantidad de usuarios que interactúan con el contenido genera dinero, por lo que el Blockout 2024 busca afectar las vistas, el engagement y los pagos que reciben por publicaciones.
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La verdad es que cada quién está posteando sus propias listas, pues no todas están de acuerdo sobre quiénes deberían ser bloqueadas o no.
Y es que los parámetros son distintos para cada persona: dar apoyo públicamente a Palestina, si han permanecido en completo silencio, si en sus plataformas han recompartido publicaciones de apoyo, etc.
Por ejemplo, algunas personas consideran que Billie Eilish no ha hecho suficiente, pero otras argumentan que usó un broche de Alto al fuego en Gaza la noche de los Oscar.

Y pues días después de que inició el Blockout 2024, celebridades como Lizzo o el influencer Chris Olsen han publicado videos para invitar a donar a familias de Gaza y organizaciones de ayuda, aún así han sido criticados.
Algunas personas piensan que no es casualidad que salieran con estos videos cuando aparecen en algunas listas de bloqueo. Otros piensan que ellos mismo podrían donar cantidades enormes directamente y no lo han hecho.
Y otras personas han recompartido los videos mencionando que el “miedo” al bloqueo ha sido exitoso.
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Pues esto también es personal. Hay personas que señalan que las celebridades no deberían ser un punto focal en el activismo en apoyo a Palestina. En cambio, son las mismas usuarias quienes deberían de generar la conversación sobre lo que pasa en Gaza, como las manifestaciones en las calles o universidades en el mundo.
Sin embargo, otras sostienen la influencia que tienen personalidades, como Taylor Swift, y que con un tuit o mención generarían mucho más impacto sobre esta guerra.
¿Tú qué piensas? ¿Apoyarás el Blockout 2024?

Los ataques de Irán a los Estados árabes del Golfo sugieren que la República Islámica no sólo tiene como objetivo al ejército estadounidense sino también la infraestructura civil.
En el cielo azul y despejado de Abu Dhabi, en Emiratos Árabes Unidos (EAU), se ven estelas blancas sobre las villas color arena y los jardines bien regados.
No se trata de Dreamliners ni Airbus transportando el siguiente contingente de turistas y trabajadores temporales. Son misiles balísticos lanzados por el gigante vecino de los Emiratos al otro lado del Golfo: Irán.
El domingo por la tarde, el Ministerio de Defensa de EAU afirmó que hasta ese momento había “lidiado” con 165 misiles balísticos, dos misiles de crucero y 541 drones iraníes.
En Baréin, un amigo me alertó el domingo por la mañana de que el aeropuerto estaba siendo atacado.
“Me despertaron fuertes explosiones y sirenas”, escribió. “Creo que unas 20 explosiones. Al menos dos impactos”.
Estas escenas no son habituales en esta región, pero desde que comenzó el conflicto el sábado por la mañana, Irán parece haber ampliado sus objetivos, pasando de solo objetivos militares, como el cuartel general de la Quinta Flota de la Armada estadounidense en Baréin, a aeropuertos y otras instalaciones civiles.
Ahora, hoteles de lujo, centros comerciales, rascacielos y terminales de salidas en aeropuertos de última generación son objeto de ataques esporádicos mientras aparecen brechas en las defensas aéreas de los Estados árabes en el Golfo.
Estos lugares nunca se construyeron con la perspectiva de que algún día fueran atacados por drones y misiles balísticos.
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Aragchi, negó haber atacado a los vecinos de su país. “No estamos atacando a nuestros vecinos en los países del Golfo Pérsico, sino a la presencia de Estados Unidos en estos países. Los vecinos deberían dirigir sus quejas a quienes toman las decisiones en esta guerra”, le dijo a la cadena Al Jazeera.
Parte de los daños a la infraestructura civil en los países del Golfo es accidental, resultado de la caída de escombros de misiles interceptados.
Pero no todos.
El número de ataques a aeropuertos en Baréin y Emiratos Árabes Unidos apunta a algo más que una coincidencia.
Irán siempre dejó en claro de antemano que, si era atacado, tomaría represalias contra cualquier país que considerara cómplice del ataque.
Los países del Golfo se esforzaron para demostrar a Irán que, a su juicio, no eran parte de este ataque estadounidense-israelí.
Sin embargo, en esencia, están siendo castigados por ser socios militares de Washington desde hace mucho tiempo.
Antes de la Revolución Islámica, en la época del sha, Irán era conocido como “el policía del Golfo”.
Desde la revolución, siempre intentó convencer a sus vecinos que debería retomar ese papel, “haciéndose cargo de la seguridad” de lo que llama Khaleej-e-Fars, el Golfo Pérsico (los árabes lo llaman Golfo Arábigo).
Los líderes iraníes han intentado, sin éxito, persuadir a los Estados árabes del Golfo para que expulsen a la Armada estadounidense y los acepten como sus guardianes.
Pero para los gobernantes de los Estados del Golfo —monarquías conservadoras y dinásticas para quienes el fervor revolucionario de la República Islámica es un anatema— aquí se ha cruzado una línea.
Es difícil imaginar cómo podrán volver a tener relaciones que se acerquen a la normalidad con el actual liderazgo iraní, es decir, si este sobrevive a esta guerra.
Arabia Saudita y Omán, dos países que desde hace tiempo han acogido a fuerzas militares estadounidenses y occidentales, salieron mucho más airosos que los otros cuatro Estados del Golfo Pérsico.
Omán, que mantiene buenas relaciones con la República Islámica y mediaba en las conversaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán, sufrió un ataque con drones en su puerto comercial de Duqm, en la costa del mar Arábigo.
La capital saudita, Riad, parece haber sido atacada el sábado, lo que provocó un enérgico comunicado de su gobierno.
“El Reino de Arabia Saudita expresa su rechazo y condena en los términos más enérgicos a los flagrantes y cobardes ataques iraníes contra la región de Riad y la Provincia Oriental, que fueron interceptados con éxito. Estos ataques no pueden justificarse bajo ningún pretexto”, afirma el comunicado.
Esta no es la primera vez que Irán ataca a sus vecinos árabes del Golfo, ya sea directa o indirectamente, pero nunca a esta escala.
En 2019, una milicia iraquí respaldada por Irán lanzó una lluvia de drones contra las instalaciones petroquímicas de Saudi Aramco en Abqaiq y Khurais, bloqueando temporalmente la mitad de su capacidad de exportación diaria.
En junio pasado, Irán disparó misiles balísticos contra la base aérea de al-Udaid en Qatar, pero esto se interpretó como una respuesta performativa al ataque aéreo estadounidense “Operación Martillo de Medianoche”, que destruyó las instalaciones nucleares iraníes en Isfahán, Natanz y Fordo, y Teherán avisó discretamente con antelación.
Baréin, que tiene una numerosa y a veces inquieta población chiita, lleva tiempo acusando a Irán de financiar, entrenar y armar a insurgentes en su país.
Sin embargo, todo esto palidece en comparación con la situación que viven actualmente los países árabes del Golfo.
Para el presidente Trump, para Israel, para muchos gobiernos de Medio Oriente y, por supuesto, para muchos iraníes, el mejor resultado ahora sería un rápido fin del régimen de la República Islámica, seguido de una transición fluida hacia la democracia y un mundo donde Irán pueda disfrutar de relaciones normales con el resto del mundo.
Sin embargo, no es nada seguro que esto ocurra.
Estados Unidos e Israel están librando una carrera para tratar de destruir la capacidad de Irán de seguir lanzando estos misiles y drones antes de que pueda dispararlos.
Para los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI), el dilema es si intensificar un ataque contra un objetivo importante, como un buque de guerra estadounidense, con la esperanza de superar sus defensas, o retener gran parte de su arsenal oculto con la esperanza de superar la paciencia del presidente Trump.
Irán también sabe que, si bien cuenta con un número finito de misiles y drones, sus adversarios también están limitados por el número de defensas aéreas que les quedan.
Si estos se agotan antes de que Irán se quede sin misiles, drones o lanzadores, la vida para quienes están en el terreno en el Golfo podría volverse aún más alarmante.
El equilibrio de poder favorece claramente a Estados Unidos e Israel.
Se trata de dos de los ejércitos más poderosos y tecnológicamente avanzados del mundo.
Hay dos grupos de ataque de portaaviones estadounidenses en la región con más de 200 aviones de combate, mientras que Irán, sometido a amplias sanciones durante años, carece de fuerza aérea.
Tanto Israel como Estados Unidos gozan de una superioridad aérea absoluta.
Pero Teherán aún tiene algunas ventajas.
El régimen, aunque debilitado e impopular entre gran parte de su población, solo tiene que sobrevivir para proclamarse vencedor a largo plazo de este conflicto.
La República Islámica, con su culto al martirio, puede soportar mucho más sufrimiento que Estados Unidos, y cuanto más se prolongue este conflicto, más ansioso estará el presidente Trump por encontrar una salida.
¿Volverán Estados Unidos e Irán a las conversaciones?
Si el régimen iraní colapsa, no será necesario.
Pero si el régimen sobrevive, y eso bien podría suceder, las tres exigencias de Washington a Teherán volverán a cobrar protagonismo: la limitación del sospechoso programa nuclear iraní, incluyendo la reanudación de las inspecciones; el fin del programa de misiles balísticos iraní; y el fin del apoyo iraní a las milicias subsidiarias en la región, como Hezbolá, Hamás y los hutíes.
Omán afirma que se lograron avances reales en las conversaciones celebradas en Ginebra el mes pasado sobre el expediente nuclear.
Sin embargo, Irán descartó discutir los otros dos temas, lo que llevó a Donald Trump a declarar su “descontento con el desarrollo de las conversaciones”.
Es posible que los contactos extraoficiales conduzcan a un alto el fuego, seguido de la reanudación de las conversaciones.
Pero si las posiciones negociadoras de ambas partes no cambian, es probable que se reanuden las acciones militares.
Por lo tanto, este conflicto aún no ha llegado a su fin.
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