
“Aijole”, pensaste al salir del super y, aunque compraste lo mismo de siempre, en lugar de pagar $1,200.0 la despensa completa salió casi 100 pesos más cara. Sí: todo cuesta más y, se escucha feo, pero también nuestro dinero vale menos. En términos generales, a eso le llamamos inflación y en México alcanzó niveles récord: 7.88% en junio.
“Es importante que entendamos el efecto que la inflación tiene en el bolsillo: es el aumento generalizado de precios y una disminución del poder adquisitivo de nuestro dinero”, nos explica Daniel Ochoa, asesor financiero desde hace 20 años. “Tienes el mismo dinero, pero el poder para que te alcance ese dinero ya no es el mismo”.
Y seguro ya lo recientes: esas saliditas del fin de semana son más caras, llenar el tanque de gasolina ya no es tan fácil y probablemente haya productos del supermercado que regreses al anaquel para darle prioridad a otros. No es cosa tuya: todo el mundo (literal, todas las personas del mundo) estamos en el mismo barco.
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Es un “efecto dominó” de dos factores, dice Daniel:
Ante la elevada inflación (no había sido tan alta en México desde 2001) el Banco de México —Banxico, pa’los cuates— se fue al tianguis a pensar qué hacer para contener la subida de precios. Lo que decidió hace unos días fue subir la tasa de interés a 7.75%. Y sí, esto afecta nuestro bolsillo.
Para entender por qué, tenemos que irnos por partes. Primero hay entender la tasa referencial. Verónica García de León, periodista especializada en Economía, nos explica que esta tasa es “el costo en el que se ofrece el dinero”.
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En pocas palabras: es el costo que pagan los bancos por prestarse dinero, entooonces eso marca los intereses que cobran por los créditos que nos dan (y sí, las tarjetas de crédito van incluidas).
“La tasa de referencia es como «la tasa madre» de las tasas”, dice Verónica. “Es el costo al que se presta el dinero, no solo a nosotras como consumidoras, también a los bancos“.
Pero ¿y la tasa de interés de Banxico? “Es, por decirlo de algún modo, el costo del dinero” y es uno de los instrumentos del banco central mexicano para mantener la inflación a raya.
A esto se le conoce como una política restrictiva, complementa Daniel Ochoa. ¿Y eso pa’qué o qué? Pues como el dinero es más caro, tú gastas menos.
Para ahondar en este tema, también puedes escuchar el pódcast Chicas Listas que Vero hostea:
Malas noticias: tu dinero en el cochinito, el que guardas debajo del colchón y el que está en tu cuenta de banco vale menos. Gracias por nada, tonta inflación.
¿Entonces? ¿Cómo se hace para ahorrar con una inflación tan alta?
De una vez lo advertimos, no va a ser fácil y tendremos que aplicar la del Banxico, pero en nuestra propia casa: una política restrictiva.
A ver, no te espantes, eso no quiere decir que vas a dejar de salir a comer o a ir al cafecito, pero sí tendrás que bajarle dos-tres rayitas a tus gastos.
Verónica García de León recomienda que registres TODOS tus gastos al menos por un mes: que si el cafecito, que si el pago de luz o internet, que si el chicle del puesto de la esquina, que si las chelas del Oxxo.
Si eres “la morra de los plumones” (como quien escribe esta nota), puedes llevar una pequeña libreta contigo para hacer tus anotaciones cada que pagues algo. Pero si prefieres registrarlo todo en tu smartphone, puedes usar apps como Fintonic, Goodbudget o Monefy, todas disponibles para iOS y Android.
Cualquiera que sea la opción que elijas, tacha todos esos gastos superfluos y haz la sumatoria, te aseguramos que te vas a sorprender y por ahí puedes comenzar a controlar tu dinero.
Daniel Ochoa complementa: “la idea no es castigarnos, pero sí ser muy responsables con el dinero“.
Te tenemos noticias: tener el dinero en una cuenta de ahorro no garantiza, en este momento, que se pueda “torear” la inflación en México. Entonces, si tienes 100 pesos en el banco, en realidad ahora valen 92.12 pesos.
“Hay herramientas en el mercado para los ahorros que todavía alcanzamos a hacer o que tenemos por ahí y que permiten batallar contra la inflación“, afirma Daniel, quien a pesar de que tiene 20 años como asesor financiero, recomienda a sus clientes que, en este momento, tengan estrategias de inversión conservadoras.
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O sea: no es momento de ponernos creativas, la verdad. “Los mercados están muy nerviosos”, dice el experto.
Entre esas estrategias conservadoras están:
“Estos tres garantizan que, al menos, le vas a estar peleando de par a par a la inflación“, dice Daniel.
“La tasa más cara, hay que decirlo, es la tasa de la tarjeta de crédito y de créditos personales“, dice Verónica García de León. “En lo que más impacta la tasa de referencia es en las tasas, digamos, de corto plazo, porque son tasas variables”.
Antes de que pegues el grito en el cielo, te tenemos vario’tip que te ayudará.
Tanto Vero como Daniel coinciden en algo: ser “totaleros” independientemente del monto de la deuda para así evitar pagar intereses. De esta forma, el nivel de endeudamiento será bajo.
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Lo mejor es adelantarse a la fecha de pago y, en la medida de lo posible, pagar el monto que el estado de cuenta dice Pago para no generar intereses. Si en ese momento no puedes cubrir el total, procura pagar lo más cercano a esa cifra y evitar a toda costa el monto llamado Pago mínimo.
“Si pagas antes de la fecha límite de pago, no vas a pagar interés y, al contrario, tú vas a utilizar al banco para financiarte gratis, o sea, sin pagar nada extra al banco”, dice Verónica.
Si crees que tu deuda se está haciendo muy grande y te cuesta cubrir cada mes el Pago para no generar intereses, antes de que se haga una bola de nieve, lo mejor es hablar al banco para “hacer una ingeniería financiera y ver qué opciones de pago tienes“, recomienda.
Pues… los expertos prevén que al menos lo que resta de este año y buena parte del próximo, sí, así seguirá. Así que, en lugar de espantarte, pon en práctica tus mejores tácticas de cuidado financiero y cuida tu dinero.

Además de la semana laboral, la aprobación de la ley en México también trajo consigo la apertura del diálogo sobre otros temas vinculados a los derechos laborales, como las vacaciones, las horas extras, la informalidad del empleo y la brecha de género en el mercado.
El Congreso mexicano aprobó este martes una histórica ley de enmienda constitucional para reducir, de forma gradual, la semana laboral de 48 horas a 40, que comenzará a implementarse el próximo año.
La ley, que fue impulsada principalmente por la presidenta Claudia Sheinbaum y el oficialismo, indica que la semana laboral será de 40 horas para el año 2030, un cambio sustancial para miles de trabajadores en el país y que se alinea con las tendencias globales de reducción de los horarios de trabajo.
En América Latina, otros países como Ecuador ya implementaron la semana laboral de 40 horas.
Sin embargo, distintos analistas y principalmente parlamentarios de la oposición señalaron que la misma ley aumenta las horas extras semanales y, sobre todo, mantiene solo un día de descanso por cada seis trabajados.
De acuerdo a los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la segunda economía de América Latina -detrás de Brasil- presenta uno de los peores equilibrios entre vida personal y laboral, además de bajos índices de productividad laboral y los salarios más bajos entre los 38 estados miembro del grupo, que incluye a Colombia, Chile y Costa Rica.
Por ello, el oficialismo celebró la decisión tomada casi de forma unánime por el Congreso mexicano. “La semana laboral de 48 horas ha estado en la legislación mexicana por 106 años. Ya era tiempo de que eso cambiara”, dijo el coordinador sindical y diputado oficialista Pedro Haces, que hizo parte de la propuesta.
“La productividad no se mide por el agotamiento. Se construye con dignidad”, añadió.
Sin embargo, distintos diputados y representantes de los trabajadores criticaron la ley por no incluir los dos días de descanso por cada cinco trabajados, tal como se había previsto en un borrador inicial.
“Es una reforma regresiva en muchos sentidos. En inicio, no se están cumpliendo los dos días de descanso, que es el espíritu original de la propuesta que presentamos como parte del frente”, dijo al diario El País Ángel Castellanos, vocero del Frente Nacional por las 40 horas.
Pero, ¿qué otros países de América Latina tienen 40 horas en su semana laboral y cuáles incluso la han aumentado a 60?
Aunque la semana laboral de 40 horas, que se divide por lo general en cinco días de ocho horas de trabajo, se ha establecido en gran parte de los países del hemisferio occidental, lo cierto es que ha tardado en volverse norma en América Latina.
En países de Europa incluso se están adelantado iniciativas para reducir la semana laboral a cuatro días, con tres de descanso. Sin embargo, en la región latinoamericana gran cantidad de países continúan con jornadas laborales entre 44 y 46 horas semanales, que incluyen los días sábados.
Esto, a pesar de las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que busca entablar un diálogo en los países de la región que permita tener horarios laborales que tiendan a un mejor equilibrio entre vida personal y trabajo.
“El tiempo es un recurso finito e irrecuperable. La forma en que se distribuye entre trabajo, vida personal y descanso impacta profundamente en la salud, la productividad y la cohesión social”, señala la organización en un informe de 2025 dedicado a América Latina.
Hasta el momento, el único país de América Latina que actualmente tiene una semana laboral de ocho horas en cinco días a la semana es Ecuador. Y está en vigor desde hace 46 años.
En agosto de 1980, se convirtió en el primer país de la región en habilitar esta semana laboral limitada.
Los otros países que están en proceso de llegar a las 40 horas semanales son Chile y, desde este martes, México.
En Chile, con la aprobación de la ley 21.561 en abril de 2024, avanza un proceso de reducción de horas laborales. Primero se pasó de 48 a 44 horas; el próximo abril la semana trabajable se reducirá a 42 y se espera que para abril de 2028 finalmente se llegue a una jornada de 40 horas totales por semana.
Con la ley aprobada este martes, México también iniciará un proceso gradual de reducción del horario de trabajo, que espera se termine de implementar en 2030.
Tanto en Ecuador como en Chile se introduce la flexibilidad para aplicar estas determinaciones, donde los trabajadores pueden negociar la mejor forma de trabajar. Sin embargo, en Chile el límite de horas laborables es de 10 al día.
Colombia es el país de la región que, detrás de Chile, Ecuador y México, más se acerca a reducir sus horarios laborales a las 40 horas.
Actualmente está por concretar la implementación de la ley 2.101 de 2021, que estableció la reducción de la semana laboral en un país donde durante décadas fue de 48 horas.
En julio de este año se pasará a 42 horas semanales, que podrán ser distribuidas en cinco o seis días, con una extensión máxima de nueve horas por día.
Otros países como Guatemala, El Salvador y Brasil tienen una semana laboral de 44 horas.
Sin embargo, en Brasil, la principal economía de la región, el presidente, Lula da Silva, adelantó esta semana que está buscando poner fin a la semana laboral con solo un día de descanso (conocida como 6 x 1).
Lo llamativo es que Lula no invocó contextos técnicos para justificar su iniciativa, sino que citó a un filósofo surcoreano y su teoría sobre la “sociedad del cansancio”, que habla de la falta de equilibrio entre la vida personal y las horas dedicadas al trabajo.
“El mundo laboral se está transformando. El filósofo coreano Byung-Chul Han afirma que vivimos en una ‘sociedad de la fatiga’, donde la presión por el rendimiento afecta el equilibrio entre la vida personal y profesional”, escribió esta semana en su cuenta de X (ex Twitter).
“En Brasil, se debate la eliminación del llamado horario de trabajo 6 x 1 para garantizar que los trabajadores tengan dos días de descanso a la semana”, añadió.
Además de esto, también existe un debate en el país para incluso reducir la semana laboral a 36 horas. De hecho ya se han hecho algunos pilotos con empresas en distintas partes de Brasil.
En términos generales, lo más establecido en América Latina es una semana laboral de 48 horas máximo. Hasta hace apenas cinco años, pocos países tenían una carga de trabajo menor a ocho horas al día por seis días a la semana.
Actualmente ese modelo lo mantienen países como Argentina, Perú, Bolivia, Uruguay, Costa Rica y Paraguay.
Pero lo cierto es que, de acuerdo con la OIT, en muchos de estos países el promedio de horas trabajadas a la semana se acerca más a las 44.
Por eso en varios de estos países se están adelantando debates políticos para establecer leyes que reduzcan formalmente los horarios laborales, por lo que la decisión tomada por México tiene una fuerte influencia.
Cabe aclarar que en Argentina se está dando un agitado debate sobre las horas laborables, en el que se señala que se pasaría de ocho a 12 horas diarias. Sin embargo, la propuesta es clara en que no se debe superar el número de 48 horas totales por semana.
Sin embargo, especialistas explican que esta propuesta -que se convertiría en ley este viernes- va en contravía de las tendencias que se están viendo alrededor del mundo, que intentan reducir el tiempo dedicado al trabajo.
“Este tipo de medidas se va a convertir en un freno para la innovación empresarial y del desarrollo tecnológico”, le dijo al diario Público el economista argentino Jorge Torres.
“Quieren hacer competitivas las empresas a base de explotar a los trabajadores y no de apostar por la innovación”, añadió.
Además de la semana laboral, la aprobación de la ley en México también trajo consigo la apertura del diálogo sobre otros temas vinculados a los derechos laborales, como las vacaciones, las horas extras, la informalidad del empleo y la brecha de género en el mercado.
Por ejemplo, el promedio de días de vacaciones en América Latina es de 15 días -a diferencia de Europa, donde es 25- y la informalidad alcanza niveles importantes dentro de la actividad económica.
En México, la informalidad llega a un 55%, mientras que en otras economías importantes como Brasil y Argentina se sitúa en torno al 40%.
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