
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, informó este jueves que el sector turístico del país atraviesa un momento sin precedentes al cerrar el 2025 con la llegada de 98.2 millones de visitantes internacionales. Esta cifra representa un incremento del 13.6 % en comparación con el ciclo anterior, consolidando una tendencia al alza que supera los promedios de crecimiento en el resto del continente americano y a nivel global.
Durante su conferencia matutina, la mandataria afirmó que esto es el reflejo de la solidez institucional y la riqueza identitaria de la nación. Al explicar las causas de estos indicadores, Sheinbaum subrayó que el fenómeno “es resultado de la grandeza cultural y la transformación del país”, destacando que el proceso político actual ha despertado un interés genuino en regiones de Europa, Asia, África y América Latina por conocer la realidad mexicana.
Por su parte, la secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora, detalló que la derrama económica total ascendió a 34 mil 992 millones de dólares, lo que significa un aumento del 6.2 % respecto a 2024. En el desglose de los datos, especificó que 47.8 millones fueron turistas internacionales que pernoctaron en territorio nacional, mientras que el sector de cruceros aportó 11.4 millones de pasajeros, marcando un crecimiento del 12.6 % en dicho rubro.
La presidenta también reconoció la labor de la dependencia encargada del ramo, señalando que, a pesar de las limitaciones presupuestales, se han optimizado los recursos para la promoción.

“El buen trabajo de la Secretaría de Turismo, que, la verdad tiene pocos recursos, pero está buscando todos los mecanismos para promover al país. Todo eso se junta y tenemos los números y muy probablemente este año crezcan”, señaló.
En cuanto a la infraestructura y movilidad, se reportó que por los 78 aeropuertos del país transitaron 191.2 millones de pasajeros, un alza del 2.6 %. Rodríguez Zamora destacó especialmente el desempeño del Tren Maya, el cual registró el viaje de 97 mil 152 pasajeros extranjeros, cifra que representa un salto del 141 % en comparación con el año previo, facilitando el acceso a la región sureste.
El patrimonio histórico también fue un motor decisivo, pues los museos recibieron a 11.53 millones de personas (un aumento del 16.8 %) y las zonas arqueológicas contabilizaron 9.90 millones de visitas. Según la titular de Sectur, esto responde a estrategias de la Secretaría de Cultura que han convertido estos espacios en referentes turísticos fundamentales para quienes buscan experiencias con contenido histórico.

Respecto a la conectividad para el presente año, se anunció que en el primer semestre de 2026 iniciarán operaciones 32 nuevas rutas aéreas nacionales y 22 internacionales. Destacan las conexiones desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) hacia ciudades colombianas como Medellín y Cartagena, fortaleciendo el intercambio con Latinoamérica, que actualmente es el cuarto mercado emisor más importante para México.
La secretaria Rodríguez Zamora enfatizó que el país tendrá una presencia activa en 18 ferias internacionales y cinco caravanas para promover destinos a través de las “Ventanas a México”. Estos espacios permiten a artesanos, danzantes y cocineros tradicionales exponer y vender sus creaciones directamente al público extranjero, un modelo que ya probó su éxito en eventos como la Fitur en España y la Feria de Anato en Colombia.

El dinamismo del sector también se refleja en la ocupación hotelera nacional, que alcanzó un promedio del 58.2 %. En la última semana de febrero, destinos como Huatulco y Nayarit reportaron niveles superiores al 83 %, mientras que en Guerrero se estima que el Abierto de Tenis eleve la ocupación hasta el 90 % durante el cierre de la competencia.
Finalmente, Sheinbaum proyectó un 2026 aún más vigoroso debido a la organización del Mundial de Futbol, evento que atraerá a millones de personas adicionales. Reiteró que el interés mundial por México no es casualidad: “La gente quiere saber qué es lo que se está viviendo en México, que es la Transformación en el país”, concluyó.

Los ataques de Estados Unidos e Israel afectaron el año pasado el programa nuclear iraní, que vuelve a estar en el centro del pulso de Trump con Teherán.
El programa nuclear de Irán está nuevamente en el centro de atención.
Estados Unidos ha concentrado aeronaves y buques de guerra en la región, aparentemente listo para atacar si Teherán no acepta un acuerdo sobre sus actividades nucleares.
El presidente Trump amenazó el 19 de febrero con que sucederían “cosas malas” si no se alcanzaba un “acuerdo significativo”, y reiteró su posición: “No pueden tener un arma nuclear, es muy simple… no puede haber paz en el Medio Oriente si tienen un arma nuclear”.
Irán niega haber buscado fabricar una bomba nuclear, pero muchos países, así como el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) no están convencidos.
El estado del programa nuclear de Irán no está completamente claro tras los ataques a sitios nucleares clave durante la guerra de 12 días entre Israel e Irán del pasado junio.
Estados Unidos se unió brevemente a la guerra y atacó tres sitios nucleares: el mayor complejo de investigación nuclear de Irán en Isfahan, y las instalaciones en Natanz y Fordo, que se usaban para enriquecer uranio, es decir, aumentar la proporción de ciertos isótopos para que pueda usarse como combustible nuclear.
Después de los ataques, Trump dijo que las instalaciones habían sido “arrasadas”. Una semana después, el director del OIEA, Rafael Grossi, dijo que los ataques habían causado daños graves, aunque “no totales”, lo que sugiere que cierto enriquecimiento podría reiniciarse en cuestión de meses.
El OIEA estima que, cuando Israel lanzó ataques aéreos el 13 de junio, Irán tenía una reserva de 440 kg de uranio enriquecido a hasta un 60% de pureza, cerca del 90% requerido para el uso armamentístico.
Grossi dijo a la agencia Associated Press en octubre que si se enriqueciera más esta cantidad sería suficiente para 10 bombas nucleares.
En noviembre, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, dijo al semanario británico The Economist que el enriquecimiento de uranio “ahora se ha detenido”.
El mes pasado, le dijo a Fox News: “Sí, destruyeron las instalaciones, las máquinas… pero la tecnología no se puede bombardear, y la determinación tampoco se puede bombardear”.
Grossi le dijo a Reuters en enero que el OIEA había podido inspeccionar 13 sitios nucleares en Irán que no fueron bombardeados, pero no los tres sitios clave que sí lo fueron. Dijo que habían pasado siete meses desde que el OIEA verificó por última vez la reserva de uranio altamente enriquecido de Irán.
Persiste la incertidumbre sobre preguntas clave, particularmente la ubicación y el estado de la reserva, y en qué estado se encuentran las instalaciones de enriquecimiento.
El gobierno iraní insiste en que sus actividades nucleares tienen únicamente con fines civiles.
El país firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), que permite la tecnología nuclear para fines civiles, como medicina, agricultura y energía, pero prohíbe la obtención de armas nucleares.
Sin embargo, una investigación del OIEA encontró que Irán llevó a cabo “una gama de actividades relevantes para el desarrollo de un dispositivo explosivo nuclear” desde finales de la década de 1980 hasta 2003.
El OIEA dice que la información indica que este programa, conocido como Proyecto Amad, se detuvo entonces. Sin embargo, en 2009, agencias de inteligencia occidentales identificaron la instalación de Fordo.
En 2015, el OIEA dijo en un informe que no tenía “indicaciones creíbles de actividades en Irán relevantes para el desarrollo de un dispositivo explosivo nuclear después de 2009”.
También en 2015, Irán firmó un acuerdo con seis potencias mundiales y aceptó límites estrictos a sus actividades nucleares a cambio del levantamiento de sanciones. El acuerdo limitó el enriquecimiento al 3,67%, adecuado para la producción de energía nuclear, y detuvo el enriquecimiento en Fordo bajo un monitoreo reforzado.
Pero en 2018, el presidente Trump se retiró del acuerdo, argumentó que no bloqueaba el camino de Irán hacia una bomba, y restableció las sanciones.
Irán respondió al incumplir los límites del acuerdo: enriqueció uranio al 60%, desplegó centrifugadoras avanzadas y reanudó el enriquecimiento en Fordo.
El 12 de junio de 2025, la junta de gobernadores del OIEA declaró formalmente a Irán en incumplimiento de sus obligaciones de no proliferación por primera vez en dos décadas. Al día siguiente, Israel comenzó ataques aéreos.
Imágenes satelitales muestran que en los últimos meses se han realizado trabajos tanto en los sitios de Natanz como de Isfahan.
En Isfahan, todas las entradas al complejo de túneles parecen ahora selladas con tierra, y se ha construido un nuevo techo, según revelan imágenes satelitales que revisó el Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional (ISIS), un grupo de expertos con sede en Estados Unidos.
Las fotos muestran que también se ha construido un techo en el sitio de Natanz.
Imágenes satelitales recientes que analizó primero el ISIS también muestran que Irán está fortificando un complejo subterráneo, el Monte Kolang Gaz La. También conocido como Montaña Pico, el sitio no recibió ataques de Israel o Estados Unidos, y está a unos 2 km al sur de la instalación nuclear de Natanz.
Producir uranio enriquecido de grado armamentístico no es lo mismo que construir un arma nuclear que pueda desplegarse, lo cual requiere pasos técnicos adicionales.
Una evaluación de la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos (DIA, por sus siglas en inglés) de mayo del año pasado, antes de los ataques israelíes y estadounidenses, concluyó que Irán podría producir suficiente uranio de grado armamentístico para un primer dispositivo nuclear en “probablemente menos de una semana”.
Sin embargo, las evaluaciones varían sobre si Irán ha intentado crear la capacidad de convertir en arma el uranio enriquecido.
La evaluación de la DIA también dijo: “Casi con certeza, Irán no está produciendo armas nucleares, pero ha emprendido actividades en años recientes que lo posicionan mejor para producirlas, si decide hacerlo”.
Sin embargo, el Ejército israelí dijo en junio que había acumulado inteligencia que mostraba que los esfuerzos del régimen iraní para producir componentes de armas adaptados para una bomba nuclear habían hecho “progresos concretos”.
“Irán había desarrollado cierta capacidad en el diseño de ojivas hasta 2003, cuando pareció detener el programa”, dice Patricia Lewis, una experta independiente en control de armas.
Sin embargo, añade que “después del colapso del acuerdo nuclear de 2015 y el fracaso continuo de las conversaciones hacia un nuevo acuerdo, es posible que Irán… decidiera comenzar de nuevo a desarrollar una capacidad de ojiva”.
Cuando le preguntaron el 18 de febrero si el OIEA había visto señales de desarrollo activo de armas, Grossi dijo a la cadena francesa TF1: “No”.
Añadió que veía “una voluntad” tanto del lado estadounidense como iraní “de alcanzar un acuerdo”.
Los líderes occidentales han subrayado durante mucho tiempo su creencia de que no se debe permitir a Irán tener un arma nuclear.
Trump dijo en mayo de 2025 que si llegara a conseguir una “el mundo será destruido”.
En la campaña electoral de 2024 dijo que significaría “un mundo completamente diferente… una negociación completamente diferente” e Israel “desaparecería”.
El primer ministro británico, Keir Starmer, ha dicho que un Irán con armas nucleares como “la mayor amenaza para la estabilidad en la región”.
H A Hellyer, experto en Medio Oriente del Instituto Real de Servicios Unidos, un grupo de expertos con sede en el Reino Unido, dijo que esa eventualidad “aumentaría la tensión regional y complicaría la gestión de crisis, particularmente para Israel y Estados Unidos”.
Algunos analistas argumentan que adquirir un arma nuclear podría envalentonar a Irán en la región, reforzar sus crecientes lazos con China y Rusia, y potencialmente desatar una carrera armamentística con Arabia Saudita.
Se sabe que Israel tiene armas nucleares, aunque no lo confirma ni lo niega.
Hellyer argumenta que esto significa que el “resultado probable” de que Irán tenga un arma nuclear “sería la disuasión mutua en lugar de una escalada inmediata”.
Dice que la mayoría de los actores regionales ven “el poder israelí, no una hipotética bomba iraní, como la preocupación de seguridad más inmediata y disruptiva”.
Un riesgo importante de un Irán con armas nucleares sería “el error de cálculo durante períodos de confrontación”, advierte.
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