
El fiscal General del Estado de Michoacán, Carlos Torres Piña, informó que Bernardo Bravo habría mantenido contacto con un intermediario de “Botox” previo a su asesinato.
En conferencia de prensa, el fiscal detalló que Marco Antonio, alias “Pilones”, pertenecía a un grupo de limoneros que apoyaba Bernardo Bravo en el alza de precio de sus productos. Ambos se habían reunido en otros estados previo a su asesinato e incluso abordaron juntos un vuelo.
Lee: Detienen a “Botox”, relacionado con el homicidio del líder limonero Bernardo Bravo en Michoacán
Antes del homicidio, Bernardo habría sido secuestrado por “Botox” el 6 de octubre del 2025, según reveló su hermano a las autoridades. Además, recibió una llamada de “Pilones” ese día para confirmarle que lo iban a dejar ir y le solicitó avisar a sus familiares.
El 19 de octubre, día en que asesinaron a Bravo, “Pilones” fue quien citó al líder limonero en el rancho de “Botox”.

Derivado de acciones de inteligencia, se logró su detención el pasado 21 de enero. Posteriormente, él mismo reconoció que tenía una relación con “Botox” desde hace 15 años.
Además, se le aseguraron siete dosis de metanfetamina, un arma de fuego corta y un cargador para un arma larga.
Tras la detención de “Pilones”, este 22 de enero fuerzas de seguridad detuvieron a “Botox”, junto con Sandra Lizbeth-operadora principal, así como dos escoltas: Esteban N, alias “El pánico”, de 29 años y Eder “N”, alias “El Greñas”.
El secretario de Seguridad de Michoacán detalló que Sandra fue detenida alrededor de las 12:00 horas y era persona de confianza de “Botox”. Por su parte el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, indicó que ella sería también su contadora.

Su detención permitió conocer la ubicación de “El Pánico”, junto que los otros integrantes de “Los blancos de troya”, incluyendo a “Botox”, quienes se encontraban en la localidad de Santa Ana Amatlán, municipio de Buenavista, Tomatlán.
Las autoridades destacaron que estas detenciones se realizaron sin un solo disparo.
De acuerdo con la información compartida por las autoridades, Bernardo Bravo Manríquez salió de su casa en Morelia, Michoacán, acompañado de sus escoltas, alrededor de las 12:00 horas de la mañana del domingo 19 de octubre.
El líder limonero habría llegado a la ciudad de Apatzingán a las 16:00 horas y se trasladó al tianguis limonero, donde tenía sus oficinas. Ahí cambió de vehículo y partió a la comunidad de Cenobio Moreno.

Fue en dicha comunidad que se reunió con Alejandro “N”, alias “Botox” y Marco Antonio “N”, alias Pilones”, donde se presume perdió la vida.
Investigaciones revelaron que la cita habría sido en un rancho propiedad de “Botox”.
Los presuntos homicidas de Bernardo lo habrían trasladado en su propia camioneta al lugar en el que se le localizó ya con un disparato de arma de fuego.

La baja de sus soldados en los recientes eventos en Venezuela han expuesto los riesgos estratégicos de la política exterior de La Habana.
Desde el amanecer del jueves, multitudes de personal militar, funcionarios del gobierno y civiles alinearon el trayecto entre el aeropuerto de La Habana y el Ministerio de Fuerzas Armadas para aplaudir el cortejo fúnebre con los restos repatriados de 32 oficiales cubanos muertos en Venezuela.
Los líderes de Cuba -desde el Raúl Castro hasta el presidente Miguel Díaz Canel- estuvieron en el aeropuerto para recibir las cajas con las cenizas de sus “32 héroes caídos”.
En el vestíbulo del edificio ministerial, cada caja fue cubierta con una bandera cubana, acompañada de una fotografía correspondiente al soldado o agente de inteligencia con las palabras “honor y gloria”.
No obstante, a pesar de la pompa y todos los homenajes militares, esta ha sido una experiencia aleccionadora para la Revolución Cubana.
En primer lugar, se cree que es la mayor pérdida de combatientes cubanos a manos del ejército de Estados Unidos desde la invasión de Bahía Cochinos en abril de 1961.
El hecho de que hayan pasado seis décadas y media con un escasamente comparable intercambio de fuego entre tropas cubanas y estadounidenses, ni durante la Guerra Fría ni después, es una muestra de lo rara que es.
No es necesariamente sorprendente que los mejor capacitados y mejor dotados soldados estadounidenses de la Fuerza Delta salieran virtualmente ilesos, especialmente dada su reputación de élite dentro del ejército más poderoso del mundo.
Pero eso no es un consuelo para los afligidos familiares de los fallecidos que, con lágrimas, colocaron sus manos sobre las cajas de madera en La Habana.
Es más, en los días posteriores a la intervención militar estadounidense en Venezuela y la remoción forzada de Nicolás Maduro del poder, el gobierno cubano se vio obligado a reconocer algo que durante mucho tiempo había negado: la propia existencia de oficiales de inteligencia de Cuba dentro de los corredores del poder en Caracas.
Ahora ha quedado claro, como muchos lo habían afirmado en Venezuela, que los cubanos han estado presentes en todos lo niveles del aparato de seguridad de ese país y que los acuerdos de inteligencia bilaterales eran una parte crucial de las relaciones cubano-venezolanas.
En resumen, el gobierno de La Habana ha compartido con sus socios venezolanos sus años de experiencia sobre cómo mejor mantener el poder con mano de hierro. Las 32 bajas en suelo venezolano eran parte de esa estrategia compartida.
Tras sus muertes, sin embargo, los cubanos parecen estar sintiendo el remezón del cambio bajo sus pies.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, sostuvo una conversación telefónica con el presidente Trump, después de la cual el mandatario estadounidense la describió como una “persona estupenda”.
Hace solo tres semanas hubiera sido casi impensable escuchar semejante elogio del mismo gobierno que describió a su predecesor como el líder de un régimen de “narcoterroristas”.
Todo hace pensar que los gobiernos de Rodríguez y Trump están encontrando un modus vivendi. Pero hasta el momento pocos en el gobierno de Cuba parecen haber entendido cómo eso deja su situación o su visión compartida con Venezuela de un socialismo controlado por el Estado.
Washington insiste en que la Revolución Cubana tiene sus días contados.
Sin embargo, un integrante de la “generación original” de revolucionarios está en desacuerdo. Víctor Dreke, de 88 años, es un contemporáneo de Fidel Castro y del Che Guevara, y afirma que el actual conflicto con EE.UU. tiene similitudes con la invasión de Bahía Cochinos auspiciada por la CIA en abril de 1961.
Dreke comandó dos batallones ese día y sostiene que los cubanos aún podrían repeler cualquier intento parecido.
“Si EE.UU. nos trata de invadir, alborotarán un nido de avispas”, expresó, citando a Raúl Castro. “Ni siquiera verían a nuestros combatientes saliendo, hombres y mujeres”.
“Si los estadounidenses ponen un solo pie en suelo cubano, no será como su cobarde emboscada de nuestros combatientes en Venezuela”, afirma Dreke. “Aquí, las cosas serían muy diferentes”.
En los últimos días, la televisión estatal cubana ha emitido imágenes de reservistas civiles recibiendo entrenamiento en el uso de armamento por parte del ejército cubano.
Hay coincidencia en que un enfrentamiento con el ejército de EE.UU. sería una pelea desigual. El ataque de EE.UU. en Venezuela tuvo la intención, en parte, de resaltar ese aspecto al resto de la región.
Los riesgos para Cuba son particularmente altos.
La isla está sufriendo amplios apagones que son graves en La Habana, pero mucho peores en las provincias.
La economía, malograda por el embargo económico de EE.UU. y deficiente administración gubernamental, cojea en el mejor de los casos. El combustible escasea y el motor de la economía, el turismo, no ha podido recuperar sus niveles anteriores a la pandemia.
Es dentro de este ya complejo panorama que los cubanos intentan vislumbrar la pérdida casi total del apoyo venezolano. Para la mayoría, esto plantea un escenario lúgubre.
Pero el excomandante Dreke sostiene que Cuba ha sobrellevado tiempos difíciles antes y puede hacerlo otra vez con suficiente fervor revolucionario.
Cuba no quiere un conflicto con el gobierno de Trump, insiste, y no estará buscando aumentar las tensiones con Washington.
“Pero eso no quiere decir que no estaremos listos”, añade, desafiante.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.