
La Venezuela post-Maduro empezó a hacer retroceder a los guerrilleros colombianos hacia el otro lado de la frontera, dijo el ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, en entrevista con la AFP el miércoles en París.
Colombia y Venezuela comparten una porosa frontera de 2,200 kilómetros donde diversos grupos armados compiten por el control de las ganancias del narcotráfico, la minería ilegal y el contrabando.
Grupos rebeldes y narcotraficantes, como el ELN y disidencias de la extinta guerrilla de las FARC, solían utilizar el territorio venezolano como retaguardia durante el gobierno del depuesto Nicolás Maduro, capturado por fuerzas estadounidenses a inicios de enero.
Desde entonces, asumió de forma interina el poder la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez.
Consultado si ha notado un cambio respecto a la situación anterior, Sánchez respondió: “La información que tenemos es que están avanzando en operaciones en zona fronteriza y algunos integrantes de los carteles del ELN, de las disidencias, ya no se sienten seguros en esa zona”.

Estas operaciones obligan a estos grupos a moverse “hacia el lado colombiano, o en zona un poco más pegada a la frontera”, explicó.
Esto “nos ha permitido actuar, como lo hicimos ahorita en frontera con Venezuela, en el Catatumbo”, agregó Sánchez, respecto a la operación en la que militares colombianos abatieron la semana pasada al menos a 15 rebeldes del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Esta operación se produjo horas después de que el presidente colombiano, Gustavo Petro, y su par estadounidense, Donald Trump, pactaran en la Casa Blanca una mayor cooperación contra los grupos ilegales y el narcotráfico.
Esta cooperación se plasmará “principalmente en inteligencia”, explicó el ministro de Defensa de Petro, quien descartó el despliegue de tropas estadounidenses en Colombia.
El objetivo es “cómo articulamos mejor la inteligencia entre Estados Unidos y Colombia para emplear la fuerza colombiana bajo las normas colombianas y el derecho internacional humanitario contra estos grupos criminales que delinquen en Colombia”, agregó Sánchez.
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Otra de las líneas de trabajo es ver cómo Estados Unidos puede participar en un escudo antidrones para proteger a las tropas colombianas y cooperar para reforzar otras capacidades como blindados y tecnología de inteligencia.
Para Sánchez, la inteligencia es clave “para que no haya zonas grises” en el área limítrofe con Venezuela y, en este sentido, indicó que Colombia ya está “articulándose” a nivel diplomático con Caracas, sin dar más detalles.
“Esperamos que podamos transcender en términos de seguridad”, deseó el funcionario, quien consideró el cambio de poder en el país vecino como “una oportunidad única” que “aprovechar” para rehabilitar los canales de comunicación en este ámbito.

Las declaraciones de Sánchez en París, donde se encuentra de visita oficial, llegan cuando Colombia se prepara para celebrar elecciones legislativas en marzo y presidenciales en mayo, en un contexto de advertencias de violencia electoral y de presión de grupos armados para influir en las elecciones.
El martes, una senadora e importante líder indígena estuvo secuestrada por algunas horas en una zona de influencia guerrillera y el presidente denunció un plan para asesinarlo, en medio de una campaña marcada por el magnicidio de un candidato presidencial, el senador Miguel Uribe, fallecido en agosto.
“La protección de los candidatos está totalmente garantizada. Hicimos una evaluación de los riesgos y se incrementaron las medidas de seguridad”, aseguró Sánchez, preguntado sobre si existían amenazas graves, por ejemplo, contra los presidenciables Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella.
Aunque reconoció que siempre existen “riesgos” de violencia a manos de grupos criminales, durante las elecciones, el “principal riesgo” no vendría de estos, “sino más bien de aquellas personas, aquellos fanáticos que intenten difundir información falsa y comprar votos o cometer delitos electorales”, dijo.
Aunque en Europa los países temen principalmente injerencias extranjeras en los procesos electorales, el ministro descartó que sea el caso en Colombia, donde “la amenaza viene desde dentro, de quienes quieren ganar pero haciendo trampas”.

Como madre, Ellie Leonard sintió que no había misión más importante que encontrar justicia para las víctimas de Jeffrey Epstein.
Mientras los archivos del caso Epstein acaparan titulares en todo el mundo, no son solo los principales medios de comunicación los que examinan los millones de documentos: también han despertado un amplio interés del público en línea.
Entre los periodistas ciudadanos independientes que se han unido al esfuerzo de examinar los archivos está la escritora estadounidense Ellie Leonard, quien trabaja con otros para revisar el último lote de documentos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
“Tengo que hacerme a la idea de que no puedo revisar las 3,5 millones de páginas”, dijo Leonard a la BBC.
Leonard asegura que al principio no sabía nada sobre Jeffrey Epstein, pero comenzó por investigar sus vínculos con Donald Trump, inspirada por su interés en la justicia social y su oposición a las políticas económicas y de inmigración del presidente.
La última entrega de material publicada el 30 de enero incluye tres millones de páginas, 180.000 imágenes, 2.000 videos y varios nombres conocidos como Richard Branson, Bill Gates y Elon Musk.
Nada indica que aparecer en los documentos implique algún delito. Muchas personas que han aparecido en publicaciones anteriores han negado cualquier ilícito en relación con Epstein.
Leonard dice que renunció a su trabajo en la escuela de su hijo a finales de diciembre de 2025 para dedicarse a la tarea de examinar los documentos, pero con las entregas de archivos más grandes pronto se dio cuenta de que necesitaría ayuda.
La última publicación llegó semanas después de la fecha límite establecida por la Ley de Transparencia de Archivos de Epstein, que el presidente estadounidense Donald Trump firmó en noviembre. Esta exigía la publicación completa de todos los documentos relacionados con Epstein.
Leonard invitó a personas de todo el mundo a ayudarle a examinar los archivos y, como ella dice, “la gente respondió a mi llamado”.
Estima que más de 1.000 periodistas ciudadanos de países que van desde Corea del Sur hasta Noruega se han unido a su proyecto en la plataforma en línea Substack. Tienen intereses y especializaciones tan diversas como el psicoanálisis, las métricas de datos y el derecho.
Leonard tiene experiencia en simplificar documentos políticos complejos para ayudar a los votantes a estar más informados, y sintió que podía ayudar de manera similar con los archivos de Epstein.
Sin embargo, su motivación radica principalmente en obtener justicia para las víctimas cuyos relatos a menudo no han recibido credibilidad.
“Cuando las mujeres se presentan o las sobrevivientes se presentan y cuentan su historia, voy a creerles. Voy a darles el beneficio de la duda”, dice.
“Luego voy a comenzar a buscar las cosas que dicen e ir a encontrar estas cosas. Creo que es realmente importante validar sus historias de esa manera”.
Una clave es que el enfoque del grupo difiere del de muchas organizaciones de medios más grandes.
En lugar de comenzar por el principio de cada nuevo lote de documentos publicados, donde generalmente se encuentran los clips, capturas de pantalla y citas más ampliamente difundidos y comentados, ella aconseja a su grupo comenzar en otro lugar.
“Cuando sale un nuevo lote de archivos, hay muchos momentos destacados de los que la gente hablará una y otra vez… y tienden a venir del principio de los archivos”, explica.
“Así que siempre recomiendo que las personas se distribuyan y comiencen en el medio, comiencen cerca del final, trabajen hacia atrás, porque todo está desordenado”.
Al dividir los documentos de esta manera, dice que el grupo puede comparar notas más fácilmente, identificar vacíos y evitar duplicar el trabajo de los demás.
“Todos buscan con su propia habilidad en su propia sección de los archivos, y todos aunamos nuestras mentes”, dice.
Leonard argumenta que la conversación pública a menudo gravita hacia las figuras más reconocibles mencionadas en los documentos, las “grandes personalidades” que dominan los titulares cuando se publica nuevo material.
Pero ella dice que ese enfoque puede oscurecer otras partes de los archivos que son igualmente significativas.
“Creo que hay cosas más pequeñas que contienen más detalles en este caso”, dice Leonard.
Los intercambios de correos electrónicos, las comunicaciones internas y los pequeños fragmentos de evidencia, dice, “actúan como recibos para las historias de los sobrevivientes”.
Señala el ejemplo de una mujer que dio el nombre de Epstein a las autoridades en una etapa temprana del caso.
“Maria Farmer habló con el FBI en 1996. Bueno, ahora podemos ver realmente su informe del FBI. Y prueba que lo que ella decía era verdad, corrobora lo que ha dicho durante décadas”.
Farmer, una artista que trabajó para Epstein, había dicho al FBI que Epstein había robado fotos personales que ella tomó de sus hermanas de 12 y 16 años.
Denunció que creía que Epstein vendió las fotos a posibles compradores, y dijo que la amenazó con quemar su casa si le contaba a alguien lo sucedido.
Farmer también afirmó que Epstein le había pedido que tomara fotos para él de niñas en piscinas.
Tras la publicación de los archivos, Farmer dijo que se sentía “reivindicada” después de casi 30 años.
Leonard dice que es el efecto acumulativo de los indicios lo que encuentra más sorprendente, la forma en que llenan los vacíos y confirman las líneas de tiempo.
“Puedo ver qué pensaba la gente, con quién hablaban, quiénes eran sus amigos, dónde bajaron la guardia, y luego qué información nos daban en esas conversaciones”.
“Realmente creo que la sustancia de este caso vendrá de esas conversaciones, porque nunca pensaron que serían públicas”.
Leonard dice que aborda los documentos sin la experiencia y el enfoque de un reportero de noticias tradicional, pero con las habilidades analíticas que moldeó durante sus estudios unviersitarios de Historia Clásica.
“El periodismo tradicional se trata de tener estándares, tener guardianes”, dice.
“Creo que yo realmente me enfoco en las citas y la búsqueda de hechos”.
Aún así, aún consulta a periodistas capacitados que conoce y comparte borradores antes de publicar.
“Recibo mucho ánimo de ellos. Y creo que eso me permite avanzar y saber que he contado la historia con el mejor de mis conocimientos”.
Como madre, Leonard dice que para ella este trabajo es una cuestión de “responsabilidad”.
“Soy madre, y haré lo que sea necesario para hacer del mundo un lugar mejor para mis hijos y un lugar más seguro”.
Espera que su trabajo de investigación llegue a una conclusión.
“Necesita tener un final para estas sobrevivientes, y necesitan encontrar justicia”, dice.
“Creo que el objetivo, la razón por la que todos trabajamos tan duro, es encontrarla”.
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