
Estados Unidos anunció este miércoles que suspenderá la tramitación de visados de migrante a solicitantes de 75 nacionalidades, una medida más del gobierno de Donald Trump para frenar la entrada de extranjeros que buscan instalarse en el país.
“El Departamento de Estado está suspendiendo el procesamiento de visas de migrante para 75 países”, declaró un portavoz del Departamento de Estado. La entidad explicó luego en su cuenta de X que se trata de “inmigrantes que reciben prestaciones sociales del gobierno estadounidense a niveles inaceptables”.
“La suspensión se mantendrá vigente hasta que Estados Unidos pueda garantizar que los nuevos inmigrantes no supongan una carga económica para el pueblo estadounidense”, agregó.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, publicó en X que entre los países afectados se encuentra, además de Rusia e Irán, Somalia, cuyos ciudadanos han sido blanco de duras críticas por parte de Trump tras un escándalo sobre presunto uso irregular de fondos federales en Minnesota en el que estuvieron involucrados inmigrantes.
Leavitt compartió un artículo de Fox News que indicaba que otros países afectados incluyen a varios con relaciones amistosas con Estados Unidos, como Brasil, Egipto y Tailandia. El Departamento de Estado mencionó además a Haití y Eritrea.
De acuerdo con el medio, la lista contempla a estos países:
1. Afganistán
2. Albania
3. Argelia
4. Antigua y Barbuda
5. Armenia
6. Azerbaiyán
7. Bahamas
8. Bangladés
9. Barbados
10. Bielorrusia
11. Belice
12. Bután
13. Bosnia
14. Brasil
15. Birmania
16. Camboya
17. Camerún
18. Cabo Verde
19. Colombia
20. Costa de Marfil
21. Cuba
22. República Democrática del Congo
23. Dominica
24. Egipto
25. Eritrea
26. Etiopía
27. Fiyi
28. Gambia
29. Georgia
30. Ghana
31. Granada
32. Guatemala
33. Guinea
34. Haití
35. Irán
36. Irak
37. Jamaica
38. Jordania
39. Kazajistán
40. Kosovo
41. Kuwait
42. Kirguistán
43. Laos
44. Líbano
45. Liberia
46. Libia
47. Macedonia del Norte
48. Moldavia
49. Mongolia
50. Montenegro
51. Marruecos
52. Nepal
53. Nicaragua
54. Nigeria
55. Pakistán
56. República del Congo
57. Rusia
58. Ruanda
59. San Cristóbal y Nieves
60. Santa Lucía
61. San Vicente y las Granadinas
62. Senegal
63. Sierra Leona
64. Somalia
65. Sudán del Sur
66. Sudán
67. Siria
68. Tanzania
69. Tailandia
70. Togo
71. Túnez
72. Uganda
73. Uruguay
74. Uzbekistán
75. Yemen
Trump no ha ocultado su deseo de reducir la migración de personas que no son de ascendencia europea. Ha calificado a los somalíes de “basura” que deberían “regresar” al país de “donde vinieron” y, en cambio, ha expresado su disposición a que los escandinavos se muden a Estados Unidos.
El Departamento de Estado informó el lunes que revocó más de 100 mil visas desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, una cifra récord en un año. La dependencia indicó que fueron anuladas por la comisión de delitos, entre los que se incluyen agresión y conducir bajo los efectos del alcohol.
“La administración Trump no tiene mayor prioridad que proteger a los ciudadanos estadounidenses y defender la soberanía de Estados Unidos”, declaró el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott.

Esta última medida no afecta las visas de turista ni de negocios, aunque la administración Trump se ha comprometido a revisar el historial de redes sociales de todos los solicitantes.

Los saunas y los baños en agua fría están en auge, pero ¿qué dice realmente la ciencia sobre sus beneficios?
Si echas una mirada a las redes sociales, te encontrarás con información que asegura que los saunas y los baños fríos son casi una cura milagrosa, que refuerzan el sistema inmunitario, queman grasa y solucionan todo, desde dolores articulares hasta el bajo estado de ánimo.
Pero la realidad, según los expertos, tiene más matices.
“Mucha gente confía ciegamente en la exposición al calor y al frío, pero aún no tenemos pruebas suficientes para afirmar que sea categóricamente beneficiosa”, afirma la Heather Massey, profesora asociada de la Universidad de Portsmouth, Reino Unido, especializada en entornos extremos y fisiología.
Massey explica que nuestros cuerpos son “increíblemente” capaces de mantener estable la temperatura corporal, normalmente entre 36,5 °C y 37 °C.
En la vida cotidiana, muchos de nosotros rara vez desafiamos ese sistema, pasando largos periodos en espacios con calefacción o aire acondicionado.
No obstante, calentar o enfriar el cuerpo crea un pequeño estrés, afirma, lo cual puede desencadenar respuestas adaptativas o protectoras.
Para algunas personas el sauna es una recompensa después del ejercicio, mientras que para otras es un atractivo en sí mismo.
Muchos asiduos lo recomiendan, convencidos de que 15 minutos de calor intenso hacen maravillas para el cuerpo y la mente.
Y sin duda puede sentirse bien.
“Cuando te sientas en un sauna y sudas, puedes sentirte más suelto, más libre, con un poco más de movilidad, y tus dolores y molestias pueden desaparecer un poco por sí solos”, le explica Massey al podcast What’s Up Docs de la BBC.
“Así que definitivamente hay algún beneficio al usar el sauna, pero la pregunta es si se trata de un beneficio para la salud a largo plazo o más bien algo psicológico”, agrega.
Massey señala que en un estudio reciente, varias personas realizaron sesiones repetidas de jacuzzis y los resultados mostraron cambios en la insulina y la presión arterial.
“Estamos empezando a explorar si calentar el cuerpo podría ayudar a las personas que viven con enfermedades crónicas”, cuenta.
Aun así, insta a la cautela con las afirmaciones contundentes sobre la salud, ya que la evidencia científica sólida aún es limitada.
“Nunca hemos hecho un ensayo adecuado sobre el sauna”, dice. “Sospecho que encontraremos beneficios en el futuro, pero aún no lo hemos logrado”.
Por ahora, dice, es razonable disfrutar del ritual por cómo te hace sentir, sin asumir que es un atajo garantizado para una mejor salud.
Y si pruebas saunas o jacuzzis, Massey recomienda precaución: “Comienza poco a poco”, y consulta primero con tu médico de cabecera si tienes alguna enfermedad subyacente o estás embarazada.
Algunas personas van en la dirección contraria. Los grupos de natación en agua fría son cada vez más populares y los chapuzones matutinos ya son habituales en playas, lagos y ríos.
Massey, que ha cruzado el canal de la Mancha a nado y ha competido en el campeonato mundial de natación en hielo, nada en agua fría una vez a la semana, pero solo pasa un par de minutos en el agua.
Al principio le resulta doloroso, pero ese impacto inicial es justo lo que la gente busca.
“Cuando te sumerges por primera vez, experimentas una respiración entrecortada y acelerada”, explica. La frecuencia cardíaca y la presión arterial se incrementan, y las hormonas del estrés, como el cortisol y la adrenalina, se disparan.
“Esa respuesta alcanza su punto máximo a los 30 segundos y luego disminuye muy rápidamente”, añade.
La exposición repetida reduce la respuesta de impacto y, tras varios baños cortos, puede reducirse en aproximadamente un 50%.
Al igual que con los saunas, la gran pregunta es si los beneficios provienen de la temperatura en sí o de todo lo que la rodea.
La natación en agua fría suele practicarse al aire libre y en compañía. “Es una actividad con múltiples mecanismos: naturaleza, movimiento y conexión social, y todos están interrelacionados”, afirma Massey.
El presentador del podcast, el doctor Chris van Tulleken, coincide en que es difícil separar esos factores: “No sabemos si el beneficio reside en el agua fría en sí o en estar con un grupo de personas divertidas y hacer algo desafiante juntos”.
Para Massey, sin embargo, el punto de partida no es la temperatura, sino el disfrute.
“Hablo con personas que salen a correr cada semana y describen exactamente la misma sensación que otras personas experimentan nadando en agua fría”, dice.
“Lo importante es encontrar algo que disfrutes, que puedas hacer con regularidad e idealmente que puedas compartir con otros, ya que crear un grupo de amigos en torno a una actividad puede reducir el estrés psicológico”.
Esto puede ser cualquier cosa, desde jardinería, observación de aves, unirse a un coro o simplemente caminar con amigos.
Así que, aunque los saunas y los baños fríos no sean esenciales para la buena salud, dice Massey, aún pueden ofrecer algo positivo.
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