
La líder opositora venezolana, María Corina Machado, afirmó que le entregó su medalla del Premio Nobel de la Paz al presidente Donald Trump durante la reunión que sostuvo este jueves en la Casa Blanca.
“Le presenté al presidente de los Estados Unidos la medalla, el Premio Nobel de la Paz, y le dije lo siguiente: Hace 200 años, el general Lafayette le entregó a Simón Bolívar una medalla con el rostro de George Washington. Bolívar llevó esa medalla consigo durante el resto de su vida. De hecho, si observas sus retratos, puedes verla allí”.
“Se la dio el general Lafayette como símbolo de la hermandad entre los Estados Unidos y el pueblo de Venezuela en su lucha por la libertad contra la tiranía. Y, ahora, 200 años después en la historia, el pueblo de Bolívar se la devuelve al sucesor de Washington: en este caso, una medalla del Premio Nobel de la Paz, en reconocimiento a su compromiso único con nuestra libertad”, declaró Corina Machado ante medios de comunicación.
María Corina Machado ha entregado su medalla del premio Nobel de la Paz a Trump. Machado ha asegurado que Trump le ha expresado “cuánto le importa” la situación en Venezuela y que está “comprometido con la libertad de todos los venezolanos” https://t.co/demuugB8As pic.twitter.com/ujkv1q9AoV
— EL PAÍS América Colombia (@ElPaisAmericaCo) January 15, 2026
Ni la líder opositora venezolana ni la Casa Blanca han confirmado si el presidente estadounidense aceptó el galardón.
En días pasados, la opositora venezolana le dedicó el galardón a Trump, y luego sugirió la idea de entregarle el premio, algo que la Academia noruega aclaró que no era posible por ser personal e intransferible.
Asimismo, Machado dijo contar con Trump para conseguir la “libertad” de Venezuela, tras la intervención militar de Washington que culminó con la detención y el derrocamiento de Nicolás Maduro.
“Contamos con el presidente Trump para la libertad de Venezuela”, dijo a un grupo de simpatizantes tras su reunión con el mandatario en la Casa Blanca.

“Me impresionó mucho lo claro que está, cómo conoce la situación en Venezuela, cómo le importa lo que está sufriendo el pueblo de Venezuela, y yo le aseguré que la sociedad venezolana está unida”, aseguró
Machado fue premiada “por su incansable trabajo de promoción de los derechos democráticos para el pueblo de Venezuela, y por su lucha por lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia”, anunció el presidente del Comité Noruego del Nobel, Jørgen Watne Frydnes.
“Es uno de los ejemplos más extraordinarios del coraje civil en América Latina en tiempos recientes”, destacó el presidente del Comité.
Lee: “Llegó la hora de la libertad” dice líder opositora Corina Machado tras ataque de EU en Venezuela
Según él, María Corina Machado se ha impuesto como “una figura clave unificadora en una oposición política que antes estuvo profundamente dividida”, y que ahora exige “elecciones libres y un gobierno representativo”.
La administración Trump mantuvo un tono discreto ante esta reunión, después de que el republicano dijo la semana pasada que sería “un honor” recibir a Machado, y aún más la idea de compartir de alguna manera el premio Nobel de la Paz, que ansiaba y que se llevó la líder venezolana.

En 2024, el prestigioso galardón fue para el grupo antinuclear japonés Nihon Hidankyo, un movimiento promovido por supervivientes de las bombas de Hiroshima y Nagasaki.
Con información de AFP.

La estimulación cerebral se ha utilizado durante mucho tiempo para tratar enfermedades como el párkinson y ahora se está probando para otras afecciones como la pérdida de memoria.
¿Tienes una larga lista de la compra que necesitas recordar? ¿O los nombres de los invitados a una reunión importante?
Existen trucos de memoria que se usan para entrenar el cerebro y que funcione mejor: el llamado método “software” para mejorar la capacidad mental.
Pero ¿podríamos también usar hardware, es decir, dispositivos que le dan un impulso eléctrico al cerebro?
Hasta ahora, esta tecnología se ha desarrollado para ayudar a restaurar la función cerebral en ciertas afecciones neurológicas.
La estimulación cerebral profunda (ECP) es un ejemplo: una técnica compleja que se ha utilizado durante muchos años para tratar a personas con trastornos del movimiento como la enfermedad de Parkinson.
La profesora Francesca Morgante, de la Universidad City St George’s de Londres, ha observado el impacto de la estimulación cerebral profunda (ECP) en sus pacientes.
“[La ECP] se considera para aquellas personas cuya medicación no logra controlar los síntomas”, le dijo al programa CrowdScience del Servicio Mundial de la BBC.
En la enfermedad de Parkinson, las células que producen dopamina, el mensajero químico, se mueren.
La dopamina es necesaria para la señalización en las partes del cerebro que controlan los movimientos corporales. Sin suficiente dopamina, quienes padecen Parkinson pueden experimentar síntomas como temblores, rigidez y lentitud en los movimientos.
La enfermedad empeora con el tiempo y actualmente no tiene cura.
La ECP consiste en implantar quirúrgicamente un generador de pulsos bajo la piel, por lo general justo debajo de la clavícula. Este se conecta a cables o electrodos que se insertan en las áreas cerebrales afectadas para estimularlas con una pequeña corriente eléctrica.
El dispositivo actúa como un marcapasos cerebral, explica Morgante, ayudando a restablecer la señalización cerebral normal.
Si bien la estimulación cerebral profunda puede ayudar a aliviar algunos de los síntomas del párkinson, no siempre es eficaz.
Las formas en que la vasta red de neuronas se envían señales eléctricas entre sí son complejas y, hasta el momento, no se comprenden del todo.
“Hay muchos más síntomas que solo temblores y problemas de movilidad”, afirma la Dra. Lucia Ricciard, también de la Universidad City St George de Londres. “Incluyen síntomas como depresión, ansiedad, falta de motivación, problemas de memoria y dificultades para dormir”.
Y añade que los estudios sugieren que la estimulación cerebral profunda también puede ayudar a aliviar algunos de estos síntomas, como la depresión y la ansiedad, pero se necesita más investigación.
Además, existen consideraciones individuales. Cada cerebro es altamente complejo y único, por lo que no existe un enfoque que sirva para todos.
Los cables implantados que se utilizan en la ECP constan de múltiples segmentos independientes que se conectan a diferentes neuronas.
Los expertos deben determinar qué segmentos estimular para lograr el mayor impacto en los síntomas del paciente.
“La decisión de cuál activar y con qué parámetro en términos de frecuencia, amplitud y pulso: hay muchos aspectos que debemos considerar”, afirma Ricciard.
Este proceso de calibración personalizado, tradicionalmente realizado mediante ensayo y error, está mejorando constantemente, especialmente ahora que la IA puede sugerir qué combinaciones son las mejores para cada cerebro.
No está muy claro aún si la estimulación cerebral sirve para mejorar otras funciones como la memoria. Sin embargo, eso es actualmente objeto de investigación.
La memoria humana se centra en una región cerebral llamada hipocampo.
Este recibe información de otras partes del cerebro, como el olor, el sonido y la imagen de una experiencia, y la convierte en un código que se almacena a corto o largo plazo, según explicó el Dr. Robert Hampson, experto en memoria de la Universidad Wake Forest, en Estados Unidos.
Hace varios años, su equipo realizó experimentos con pequeños roedores, a los que les dio una tarea que requería el uso de la memoria, y observó la aparición de patrones eléctricos específicos antes de que el animal decidiera qué hacer.
“Si la rata de laboratorio va a girar a la izquierda, obtengo un patrón que llamo ‘izquierda’, y si va a girar a la derecha, obtengo un patrón que llamo ‘derecha'”, explicó Hampson.
“Descubrimos que existen patrones asociados con el correcto funcionamiento de la memoria y con su posible fallo”, afirmó.
Hampson empezó a preguntarse si sería posible influir en estos patrones y “reparar la memoria cuando falla”.
Su equipo fue pionero en las primeras pruebas en humanos de un dispositivo llamado prótesis neural hipocampal, aunque Hampson lo describió como “más como una muleta o un yeso” que como una prótesis.
Similar a la ECP, implica la implantación quirúrgica de numerosos electrodos, esta vez dirigidos al hipocampo.
La tecnología aún no está completamente desarrollada. Por lo tanto, en lugar de un marcapasos, los electrodos están conectados a una gran computadora externa que puede enviar y recibir señales del cerebro.
“Intentamos restaurar la función cuando esta se debilita o se pierde”, afirmó.
Los primeros indicios son prometedores al probarse en personas con epilepsia.
“Observamos una mejora del 25% al 35% en la capacidad de retener información durante este tiempo, de aproximadamente una hora a 24 horas”, comentó Hampson. “Esto se observó en los sujetos que presentaban mayores problemas de memoria al inicio de la prueba”.
Esta tecnología podría algún día ayudar a quienes padecen problemas de memoria como el alzheimer, según Hampson.
Pero, ¿se podría mejorar el cerebro de cualquier persona, no solo de quienes padecen enfermedades degenerativas?
Hampson cree que aún tenemos mucho que aprender sobre por qué la memoria de algunas personas funciona mejor que la de otras.
“No necesariamente tenemos suficiente información para decir: ‘¿Podemos mejorar (el cerebro) más allá de lo normal?'”, afirmó.
Y, por supuesto, existen obstáculos éticos que considerar, además de los riesgos de la propia cirugía cerebral.
“La memoria es la esencia que nos define, y lo único que no queremos es cambiarla”, comentó Dr. Hampson.
*Este artículo está basado en un episodio de CrowdScience del Servicio Mundial de la BBC.
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