
La investigación del Rancho Izaguirre está marcada por filtraciones de funcionarios de la FGR que alertaban al crimen organizado antes de cateos e intervenciones, de acuerdo con nuevos testimonios provenientes de víctimas de reclutamiento forzado que estuvieron en el rancho y que tuvieron que huir a Estados Unidos, donde ahora consideran entregar a la DEA las pruebas que poseen, afirmó Indira Navarro, representante de Guerreros Buscadores de Jalisco.
En entrevista con Animal Político, Navarro aseguró que este caso es “la punta del iceberg o la caja de Pandora que abrió muchísimas líneas de investigación”.

Las declaraciones de la buscadora se dan como seguimiento a la carta que el colectivo difundió el pasado 12 de enero, en la que denunciaron que la Fiscalía General de la República (FGR) abandonó la investigación del Rancho Izaguirre y que desde ahí se filtraba información clave al crimen organizado antes de cateos u operativos federales.
Navarro explicó que las denuncias se sustentan en nuevos testimonios de jóvenes que estuvieron reclutados en el rancho, lograron escapar, intentaron declarar ante la FGR y fueron ignorados, lo que los llevó a huir por su cuenta hacia Estados Unidos, donde consideran entregar a la DEA las pruebas que describen como “muy delicadas”.
Explicó que, pese a que la FGR insiste en que el rancho no fue abandonado, “de nada sirve que esté resguardado algunas ocasiones, cuando lo importante es que se hiciera la intervención dentro del rancho”, pues desde aproximadamente julio no había ingresado “ni un perito forense ni antropólogo”.
Dijo que con el anterior fiscal federal sí hubo avances y cateos, pero el relevo en la institución dejó al colectivo sin comunicación. “Llega un momento en que de plano nos cerraron la puerta”.
Tras la difusión de la carta, este viernes, Indira Navarro se reunió con el subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, Arturo Medina, la fiscal especializada en materia de Derechos Humanos de la FGR, Mariana Díaz Figueroa, la fiscal especial de desparecidos, Adriana Lizárraga, y la comisionada de Busqueda, Martha Lidia Pérez Gumecindo.
“Reafirmamos el compromiso del Gobierno de México para mantener una colaboración permanente en favor de la búsqueda de personas, con una visión centrada en las familias, el acompañamiento permanente y la cercanía institucional”, publicó Medina en sus redes sociales.

Durante ese periodo surgieron nuevos testigos —jóvenes reclutados que habían logrado escapar tras pasar por la llamada “escuelita del terror”—, quienes estaban dispuestos a acogerse a un programa de testigos protegidos, pero al no ser escuchados por la FGR decidieron salir del país: “Ellos dijeron: ‘¿Sabes qué? Esperamos un tiempo prudente porque queríamos ayudar’. Pero al final, al no ser escuchados por el Estado mexicano, tienen que buscar la manera de sobrevivir’”.
Estos jóvenes aseguraron tener pruebas de que personal de la FGR daba avisos previos al crimen organizado cuando se acercaba un operativo federal o un cateo a gran escala.
“Hablamos de personal cercano al área de seguridad a nivel nacional que trabajaba en contubernio”.
Señaló que “uno de los testigos principales estaba en el área de comunicación”, desde donde obtenía información sobre operativos federales y la entregaba por adelantado al crimen organizado.
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Tras la publicación de la carta del 12 de enero, el colectivo tuvo acercamientos con autoridades estatales y federales, incluido el secretario general de Gobierno y la fiscal de personas desaparecidas, así como reuniones programadas con la Fiscalía de Derechos Humanos; sin embargo, hasta el momento no han tenido contacto con la nueva titular de la FGR, Ernestina Godoy, quien asumió el cargo en diciembre de 2025 tras la renuncia de Alejandro Gertz Manero.
Navarro dijo que se les informó que se reactivaría un plan de trabajo para volver a ingresar al rancho y revisar las evidencias pendientes, algo urgente considerando que las 20 personas detenidas por el caso están en proceso de apelación: “Hay muchas evidencias por sacar, pruebas muy importantes para seguir culpando a las personas que son detenidas”.
Además, afirmó que existen indicios de delitos más graves aún no detallados públicamente por razones de seguridad, y que podrían involucrar tráfico de órganos.
También señaló que otros predios y ranchos están implicados, que los cateos previos permitieron rescatar a más de 60 personas y que el colectivo exige que esos operativos continúen.

“El Rancho Izaguirre no era solo, hay muchos más ranchos Izaguirre. Se estuvieron cateando muchísimos predios y casas de seguridad que fueron positivos, y se lograron rescatar a más de 60 personas y es lo que queremos que siga”, dijo.
Y agregó: “Por eso, al decir Rancho Izaguirre no se trata nada más de solo el Rancho Izaguirre, sino todo lo que se destapó y sí, por supuesto, esto sigue funcionando, cambian el modus operandi del reclutamiento”.
Aseguró que si bien el crimen organizado mantiene los mecanismos ya conocidos —falsas ofertas laborales, videojuegos como Roblox y redes sociales—, ahora también se cometen levantamientos directos “sin necesidad de engaño”, y se ha sumado una modalidad altamente preocupante: el reclutamiento desde centros de rehabilitación.
Describió que en estos centros, algunos operando en colusión con grupos criminales, los jóvenes son llevados de forma forzada o mediante engaños, mantenidos un tiempo en instalaciones donde se les mantiene “en anonimato”, luego trasladados a otros lugares y finalmente enviados a la sierra.
Explicó que incluso las familias que ingresan voluntariamente a sus hijos a estos centros terminan sin saber qué ocurrió cuando les informan que “se escaparon”, cuando en realidad fueron entregados al crimen organizado.

Respecto a los jóvenes que logran escapar, Navarro dijo que algunos buscan huir a Estados Unidos; otros, dijo, regresan a sus hogares, donde sus familias deben esconderlos por temor a represalias, “o se salen del estado, se cambian de municipio, lo que está en sus posibilidades, porque el pedir apoyo al gobierno del estado no es opción”.
“Eso viene del Rancho Izaguirre, que había víctimas que lograron escapar y daban aviso a la fiscalía y la misma fiscalía iba y los regresaba. Y esto está asentado en declaraciones ante un juez federal por testigos. Entonces, ellos no tienen la confianza en fiscalía, no tienen la confianza en el Estado y optan por querer esconderse o volver a desaparecerse, pero ya con la familia que sabe dónde se localiza”, explicó.
Navarro relató que ella misma fue extraída del estado por razones de seguridad y hoy se encuentra desplazada. Aseguró que “no lo hago público por el tema de que no quiero que las demás víctimas tengan miedo”.
Dijo que su caso está relacionado con una línea de investigación surgida también tras el hallazgo del Rancho Izaguirre: “Estamos hablando de la colusión del huachicol con Guardia Nacional”.
Afirmó además que a raíz del caso del Rancho Izaguirre “salieron muchísimas cosas. Este fue, digamos, la punta del iceberg o la caja de Pandora que abrió muchísimas líneas de investigación”.
Asimismo, señaló que la CNDH emitió medidas cautelares para integrantes del colectivo, pero “no las han tomado en serio”.
Explicó que la Guardia Nacional solía limitarse a “un chat nada más, para ver si ocupaban algo”, pero sin acciones reales ante emergencias.
Por ello, pidió reactivar las medidas de protección: “Honestamente, no se han tomado esas medidas con seriedad y eso es lo que queremos también activar porque el día de mañana pasa algo, entonces va a ser lamentable y es cuando se quieren poner las pilas, pero el chiste es prevenir”.

A lo largo de más de 100 años de desarrollo petrolero tradicional en Venezuela, se han descubierto alrededor de 75.000 millones de barriles de reservas producibles en unos 320 campos petrolíferos, entre los que se incluyen 28 yacimientos petrolíferos gigantes.
El petróleo venezolano ha ocupado las portadas de todos los medios del mundo en estos primeros días de 2026, tras la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por tropas de EE.UU. y las palabras de Donald Trump sobre la riqueza petrolera del país sudamericano.
No es casualidad que Venezuela sea un país petrolero: su posición geográfica, su historia tectónica, la extensión de sus cuencas sedimentarias y la interacción entre clima, relieve y tiempo geológico crearon condiciones únicas para generar y preservar hidrocarburos a escala mundial.
Venezuela está dividida en dos mitades en sentido geológico. Cada parte queda a un lado y a otro de la cordillera de los Andes que se extiende por el oeste y suroeste del país, atravesando los estados de Táchira, Mérida y Trujillo. En esta cadena montañosa destacan el Pico Bolívar, con más de 5.000 metros sobre el nivel del mar, y la Sierra de Mérida.
La existencia de grandes cadenas montañosas en conjunción con cuencas planas tienen mucho que ver en la formación de yacimientos y en cómo se acumuló el crudo a lo largo de los años.
Y aunque las condiciones de su subsuelo son similares a las que se dan en otras potencias petroleras, incluidas su vecina Colombia, unos pocos factores geológicos extremadamente raros son los que llevaron al terreno venezolano a crear la Faja Petrolífera del Orinoco, considerada la mayor acumulación de hidrocarburos del mundo, y los yacimientos del Lago de Maracaibo.
Esas mismas características provocaron, a lo largo de los siglos, que el crudo venezolano sea extrapesado y ácido, rico en azufre y difícil de procesar.
“El crudo pesado -como el de Venezuela- es especialmente importante para la producción de diésel y combustible para aviones”, explica Mauro Ratto, cofundador y director de inversiones, Plenisfer Investments, parte de Generali Investments.
“No es bueno ni malo, simplemente es que tiene otros usos distintos de los que puede tener el crudo ligero. Así es como hay que expresarlo. Es un producto diferente”, dice a BBC News Mundo el geólogo y profesor de la Universidad de Virginia Tech, Philip Prince.
¿Por qué Venezuela tiene tanto petróleo?
“Se debe a la forma en que está configurada. Además de tener una roca madre realmente buena y una roca reservorio excepcional, todo encaja a la perfección para tener estos grandes recursos petrolíferos en tierra firme en un volumen tremendo”, responde Prince.
Venezuela se sitúa en el borde norte de América del Sur, en una zona de interacción compleja entre la placa tectónica Sudamericana, la placa del Caribe y la de Nazca.
Este contexto tectónico ha generado cuencas sedimentarias profundas, sistemas de fallas, pliegues y trampas estructurales que acumulan el petróleo a la espera de ser descubierto. Son los elementos geográficos ideales para la acumulación.
“Las placas tectónicas se empujan entre sí. El borde de la placa sudamericana está siendo tragado bajo la placa del Caribe, como si se tratase de una máquina quitanieves apilando roca que tiene literalmente kilómetros de espesor. Por eso, se forman cuencas que se llenan de sedimentos”, cuenta Prince.
“El choque tectónico entierra la roca madre y genera el petróleo, y luego el petróleo migra a esas nuevas capas de sedimentos y se abre camino hacia la parte exterior”, añade.
Lo que el profesor nos describe que los choques tectónicos crean cadenas montañosas elevadas que permiten que los sedimentos que contienen el petróleo se desplacen como si volcáramos un plato hacia uno de sus lados. Ese lado que recoge todo es, por ejemplo, la Faja del Orinoco o los yacimientos del Lago de Maracaibo.
“Las vastas reservas del país se explican quizás mejor si se reconoce que las cuencas actuales son remanentes de áreas sedimentarias mucho más amplias que probablemente alimentaron las trampas geológicas. Esta historia implicó migración y remigración a larga distancia”, escribió el geólogo K. H. James en un artículo en el Journal of Petroleum Geology.
Básicamente, ese cinturón petrolero del Orinoco es casi como si fuera el lugar al que ha ido a parar todo el petróleo de las profundidades de la cuenca.
Desde sus inicios en la década de 1910 y hasta 1975, la industria petrolera venezolana estuvo operada por empresas privadas, lideradas por las legendarias empresas de la época: Shell, Exxon, Chevron, Mobil, Texaco, Gulf Oil, Sinclair y Phillips, por mencionar algunas.
El primer gran descubrimiento petrolero fue el campo Mene Grande en la cuenca occidental de Maracaibo en 1914. Desde entonces y hasta 1917, se descubrieron varios yacimientos importantes, incluyendo el legendario y gigantesco Campo Costero Bolívar, todos en el occidente de Venezuela.
En la Cuenca Oriental, la producción comercial de petróleo comenzó en 1937 con el descubrimiento del yacimiento de Oficina. A finales de la década, Venezuela producía 560.000 barriles diarios y se había convertido en el tercer mayor productor mundial de petróleo, después de Estados Unidos y la Unión Soviética.
A lo largo de más de 100 años de desarrollo petrolero tradicional en Venezuela, se han descubierto alrededor de 75.000 millones de barriles de reservas producibles en unos 320 campos petrolíferos, entre los que se incluyen 28 yacimientos petrolíferos gigantes.
Pero sus enormes reservas se crearon hace cientos de millones de años.
“En el subsuelo venezolano hay una secuencia gruesa de rocas sedimentarias de grano fino que se deposita en el agua y tiene mucho contenido orgánico. Esta es la fuente del petróleo. Tiene pequeños cuerpos, un poco de plancton y algas, cosas microscópicas que utilizan la fotosíntesis en el agua del océano para vivir. En realidad, esos son los ingredientes iniciales del petróleo”, explica Prince.
Es decir, hace millones de años, existían pantanos prehistóricos con abundantes algas y fitoplancton, y esos materiales se acumularon y acabaron enterrados. Las reacciones químicas a largo plazo, bajo altas presiones, convirtieron toda esa materia orgánica descompuesta en petróleo.
El otro de los elementos indispensables para la formación de los enormes yacimientos es la roca madre del Cretácico, que se encuentra por todas partes en Venezuela, es de muy alta calidad y tiene un enorme potencial para generar petróleo.
“En Venezuela, la roca reservorio es una buena arenisca. Es realmente muy buena para retener el petróleo en el subsuelo y además vemos todas estas fallas que son vías excelentes para trasladar el petróleo a estas pequeñas estructuras geológicas que llamamos trampas, situadas básicamente para recogerlo bajo tierra, de modo que se pueda perforar y extraer”, concluye el geólogo.
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