
Carlos Torres Torres, exesposo de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, reapareció públicamente luego de que se confirmara la existencia de una carpeta de investigación en su contra por parte de la Fiscalía General de la República (FGR), relacionada con presuntos delitos de narcotráfico, lavado de dinero y tráfico de armas.
A través de un video difundido en redes sociales, el también exfuncionario rechazó los señalamientos y aseguró que enfrentará cualquier indagatoria conforme a la ley.
En su mensaje, Torres afirmó no ser “el criminal que algunos han construido”, al señalar que en los últimos días se han difundido múltiples versiones sobre su persona. Indicó que algunas de ellas son “señalamientos graves”, mientras que otras corresponden a “suposiciones” y “rumores que se repiten sin que nadie dé la cara”.
El también empresario aclaró que no busca confrontarse ni debatir en redes sociales, ni desmentir las acusaciones de manera individual, sino que decidió pronunciarse porque “lo único que le corresponde es dar la cara”.

Por ello, enfatizó que no pretende colocarse por encima de la ley y manifestó su disposición a colaborar con las autoridades federales. “Si hay una investigación que se investigue, si hay pruebas que se presenten. Así es como funciona la justicia”, afirmó.
Añadió que no se ocultará ni evadirá el proceso, al tiempo que expresó confianza en el esclarecimiento de los hechos. “Yo no estoy por encima de la ley y no me voy a esconder, colaboraré con lo que se me pida con respeto y con calma porque confío en que los hechos hablan cuando se les permite hablar”, señaló.
El posicionamiento de Torres se da después de que la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda confirmara que tenía conocimiento de la carpeta de investigación que integra la FGR, luego de que el medio N+ publicara información sobre una presunta red delictiva que operaría en la región y en la que, según el expediente, también estaría involucrado su hermano, Luis Alfonso Torres Torres.

De acuerdo con dicha información, Carlos Torres Torres presuntamente habría recibido sobornos mensuales de 150 mil dólares por parte de Pedro Ariel Mendívil García, exdirector de Seguridad Pública de Mexicali, a cambio de permitir la operación de Los Rusos, una facción del Cártel de Sinaloa.
En su mensaje, Torres también se refirió al impacto personal que han tenido las acusaciones: “Ojalá que esto nunca te pase a ti”, expresó, al señalar lo que significa “despertar y descubrir que ya fuiste juzgado por millones de personas sin haber sido escuchado todavía”, especialmente, dijo, cuando se trata de una acusación “sin nombre y sin rostro”. Asimismo, cuestionó si la denuncia anónima responde a que “vienen tiempos electorales”.
Finalmente, agradeció a quienes, aseguró, no se han dejado arrastrar por el escándalo y pidió tiempo a quienes mantienen dudas sobre el caso: “no les pido fe, solo les pido tiempo para que se aclaran las cosas y para que la verdad tenga espacio”.

Pretti, enfermero de 37 años, murió el sábado en Mineápolis tras recibir varios disparos de un agente federal de migración de Estados Unidos.
Alex Jeffrey Pretti, de 37 años, murió el sábado en Mineápolis tras recibir varios disparos de un agente federal de migración de Estados Unidos.
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) afirmó que Pretti fue abatido tras acercarse a agentes de la Patrulla Fronteriza portando una pistola semiautomática de 9 milímetros, sin especificar si la blandió.
Videos grabados por testigos y difundidos poco después muestran a Pretti con un teléfono en la mano mientras varios agentes tratan de reducirlo hasta que uno de ellos comienza a disparar contra él.
En las imágenes, que dejan muchas interrogantes sobre lo sucedido en los menos de 30 segundos que duró el forcejeo, no se aprecia que el manifestante agarrara un arma.
El DHS compartió una fotografía de la pistola que supuestamente portaba la víctima.
Familiares de Alex Pretti confirmaron que poseía un arma de fuego y que tenía el permiso correspondiente para portar un arma oculta en Minesota, aunque aseguraron que nunca lo habían visto llevarla consigo.
En un comunicado difundido horas después de la muerte de Pretti, su familia calificó de “mentiras repugnantes” las explicaciones de las autoridades.
El tiroteo ocurrió en un contexto de creciente tensión en la ciudad por la intensa campaña de redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), que ha provocado fuertes protestas de un sector de la ciudadanía.
Estas se intensificaron después de que el pasado 7 de enero un agente del ICE matara a tiros a la ciudadana estadounidense Renée Nicole Good en Mineápolis.
Alex Pretti, también ciudadano estadounidense, es la segunda persona que muere a manos de agentes de migración en Mineápolis.
La familia supo de su muerte por una llamada de un periodista de Associated Press (AP), según reportó la agencia estadounidense.
Esta indicó que, tras ver los videos del tiroteo que comenzaron a propagarse en redes sociales, los parientes de Pretti intentaron obtener información de las autoridades sin éxito, hasta que el médico forense del condado de Hennepin les confirmó que había un cuerpo que coincidía con el nombre y la descripción de su hijo.
Pretti trabajaba como enfermero de cuidados intensivos en un hospital del Departamento de Asuntos de Veteranos.
En declaraciones a The New York Times, un compañero del hospital lo definió como un amigo de buen corazón con sentido del humor y apasionado de su trabajo.
Alex Pretti nació en Illinois y creció en Green Bay, Wisconsin, donde practicó fútbol americano, béisbol y atletismo en la escuela secundaria Preble High School, según indicaron sus familiares a AP.
Durante su adolescencia en Wisconsin fue boy scout y cantó en el coro Green Bay Boy.
Estudió en la Universidad de Minnesota, donde se graduó en 2011 con una licenciatura en biología, sociedad y medio ambiente.
Comenzó a trabajar como científico investigador antes de volver a la universidad para formarse como enfermero titulado.
Pretti vivía solo en un condominio de cuatro apartamentos situado a unos 3,2 kilómetros del lugar donde fue abatido.
Sus vecinos lo describieron como tranquilo y solidario.
“Es una persona maravillosa. Tiene un gran corazón”, indicó a AP una vecina que vive en la misma urbanización.
Como enfermero trabajaba largas jornadas y en su tiempo libre le gustaba disfrutar de la naturaleza, además de practicar ciclismo.
Estaba muy unido a su perro Joule, que murió hace un año.
Días antes de este sábado, contó a sus padres que le dio una propina de US$100 a un trabajador latino que reparó la puerta de su garaje, según relata AP.
“Amaba este país, pero odiaba lo que cierta gente le estaba haciendo”, declaró su madre, Susan Pretti, a la agencia.
Según los testimonios de sus allegados, Pretti se sentía indignado con las políticas migratorias del gobierno de Trump, así como con las operaciones del ICE en Mineápolis y en todo el país, por lo que se implicó en las protestas tras la muerte de Renée Good.
Su padre, Michael Pretti, afirmó que su hijo “se preocupaba mucho por la gente y estaba muy molesto con lo que estaba pasando en Mineápolis y en todo Estados Unidos con ICE, como millones de personas más”.
“Pensaba que era terrible, ya sabes, secuestrar niños, simplemente agarrar a la gente de la calle. Se preocupaba por esas personas y sabía que estaba mal, así que participó en protestas”, agregó.
Michael Pretti aseguró que él y su esposa habían hablado con su hijo semanas antes sobre los riesgos de manifestarse.
“Le dijimos que protestara, pero que no se involucrara, que no hiciera nada estúpido. Y él dijo que lo sabía”, lamentó..
Pretti tenía armas de fuego y ocasionalmente llevaba un rifle a un campo de tiro, según relataron a AP sus vecinos, a quienes les sorprendía la idea de que portara una pistola por la calle.
“Nunca me pareció el tipo de persona que llevara un arma”, declaró una vecina.
La agencia también citó a su exesposa, Rachel N. Canoun, quien aseguró que no le sorprendía que Pretti participara en protestas.
Ella lo describió como alguien que sentía profundamente las injusticias, aunque nunca lo conoció como alguien que confrontara físicamente a otras personas.
Su exesposa confirmó que la víctima había obtenido su permiso para portar un arma oculta unos tres años antes.
Horas después de la muerte de Pretti, la familia emitió un comunicado. Lo reproducimos de forma íntegra:
Estamos desconsolados, pero también muy enojados.
Alex era una persona de buen corazón que quería mucho a su familia y amigos, y también a los veteranos estadounidenses a quienes cuidaba como enfermero de la UCI en el hospital de veteranos de Mineápolis. Alex quería marcar la diferencia en este mundo. Lamentablemente, no estará con nosotros para ver el impacto que tuvo. No uso la palabra “héroe” a la ligera. Sin embargo, su último pensamiento y acto fue proteger a una mujer.
Las mentiras repugnantes que la administración ha dicho sobre nuestro hijo son reprobables y asquerosas. Alex claramente no tenía un arma cuando fue atacado por los matones cobardes y asesinos de ICE de Trump. Tenía su teléfono en la mano derecha y la mano izquierda vacía levantada por encima de la cabeza, intentando proteger a la mujer que ICE acababa de empujar al suelo, mientras le rociaban gas pimienta.
Por favor, difundan la verdad sobre nuestro hijo. Era un buen hombre. Gracias.
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