
Cientos de activistas por los derechos animales marcharon este domingo del Monumento a la Revolución hacia Palacio Nacional para exigirle a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, que devuelva a los perros y gatos que fueron confiscados del Refugio Franciscano, clausurado tras acusaciones oficiales de maltrato y crueldad animal.
Los manifestantes afirmaron que dichas acusaciones son falsas y denunciaron que, durante el operativo y los traslados posteriores, varios de los animales murieron.

La movilización formó parte de la “Marcha Nacional a Favor del Refugio Franciscano”, convocada a nivel nacional a las 12:00 del día de este domingo.
Como requisitos, la convocatoria pedía asistir vestidos de blanco, mantener la protesta como una acción pacífica y exigir tres puntos centrales: “Que les regresen su refugio; que se cumplan los acuerdos; apoyo a todos los refugios”.
Durante el trayecto rumbo al Zócalo, los activistas insistieron en que la clausura del predio en Cuajimalpa respondió “solo a un tema inmobiliario”, pues —según dijeron— cuentan con información de que en los terrenos del refugio se planea la construcción de departamentos.
Asimismo, señalaron que en el operativo de aseguramiento y los subsecuentes traslados “varios perros murieron”, situación que atribuyeron a un manejo inadecuado y apresurado de los animales.
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Cabe apuntar que el Tribunal Superior de Justicia capitalino ordenó la restitución del predio al Refugio Franciscano para el próximo viernes 30 de enero a las 12:00 del día, en cumplimiento de un amparo concedido desde el 23 de diciembre.
El abogado del refugio, Fernando Pérez Correa, explicó que el acuerdo fue emitido por la jueza 60 de la Ciudad de México, Ana Miriam Yépez Arreola, y destacó que previamente la juzgadora había señalado en dos ocasiones que no cumpliría con la suspensión, pero cambió de postura tras reconocer que existen sanciones por desacatar una resolución de amparo.
Según Pérez Correa: “La jueza publica hoy este acuerdo y es muy claro: se dicta en cumplimiento de una resolución de amparo y ordena la entrega del predio en una fecha precisa. Además, advierte una multa de 20 mil pesos para quienes impidan el cumplimiento de esta orden”.
El abogado anunció que acudirán incluso antes de la hora fijada para garantizar que la restitución se lleve a cabo y confió en que la Fundación Antonio Haghenbeck, actual ocupante del predio, acatará la resolución.
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El representante legal también señaló que buscarán que los perros regresen al refugio una vez que se cumplan diversas etapas: una limpieza profunda, la instalación de mesas de trabajo y evaluaciones gubernamentales.
Respecto a las muertes de perros, el abogado responsabilizó directamente a la fundación: “Hacemos totalmente responsable a la fundación de todo el desastre y de toda la masacre de franciscanos que ha ocurrido porque ellos hicieron todo un montaje y entraron a la mala el 10 de diciembre en la noche, supuestamente amparados con una resolución que todavía ni estaba firme ni era obligatoria”.
También acusó que los rescatistas no pudieron intervenir en el manejo de los animales en los primeros momentos: “Prepararon su montaje, ya no nos dejaron pasar, los juntaron a todos en una sola zona, rompieron manadas. Entonces, la verdad es que de todo lo que pase y siga pasando, ellos son responsables”.
En una tarjeta informativa emitida este domingo, la Fundación Antonio Haghenbeck y de la Lama IAP afirmó que puso a disposición del gobierno de la Ciudad de México a 37 gatos que habían sido internados desde el 18 de diciembre por diversas enfermedades.
La organización aseguró que los felinos llegaron en condiciones graves derivadas del manejo previo: “En el ‘refugio’ los mantenían hacinados y en condiciones deplorables, lo que provocó el contagio constante de diversas enfermedades”, explicó Martín Rocha, coordinador médico de la fundación.
La tarjeta detalló que los gatos fueron trasladados a una clínica privada para recibir atención por rinotraqueítis, panleucopenia, calicivirus, clamidia y leucemia felina. Tras 38 días de internamiento, el 60% ya no presenta enfermedades, un 20% mantiene padecimientos graves y el resto tiene un pronóstico reservado a malo.
También confirmó la muerte de dos gatos, ocurridas el 19 y 31 de diciembre, reportadas a la fiscalía capitalina.
El gobierno capitalino mantiene bajo resguardo temporal a 936 perros y gatos mientras avanza el proceso judicial entre el Refugio Franciscano y la Fundación Haghenbeck.

Pretti, enfermero de 37 años, murió el sábado en Mineápolis tras recibir varios disparos de un agente federal de migración de Estados Unidos.
Alex Jeffrey Pretti, de 37 años, murió el sábado en Mineápolis tras recibir varios disparos de un agente federal de migración de Estados Unidos.
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) afirmó que Pretti fue abatido tras acercarse a agentes de la Patrulla Fronteriza portando una pistola semiautomática de 9 milímetros, sin especificar si la blandió.
Videos grabados por testigos y difundidos poco después muestran a Pretti con un teléfono en la mano mientras varios agentes tratan de reducirlo hasta que uno de ellos comienza a disparar contra él.
En las imágenes, que dejan muchas interrogantes sobre lo sucedido en los menos de 30 segundos que duró el forcejeo, no se aprecia que el manifestante agarrara un arma.
El DHS compartió una fotografía de la pistola que supuestamente portaba la víctima.
Familiares de Alex Pretti confirmaron que poseía un arma de fuego y que tenía el permiso correspondiente para portar un arma oculta en Minesota, aunque aseguraron que nunca lo habían visto llevarla consigo.
En un comunicado difundido horas después de la muerte de Pretti, su familia calificó de “mentiras repugnantes” las explicaciones de las autoridades.
El tiroteo ocurrió en un contexto de creciente tensión en la ciudad por la intensa campaña de redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), que ha provocado fuertes protestas de un sector de la ciudadanía.
Estas se intensificaron después de que el pasado 7 de enero un agente del ICE matara a tiros a la ciudadana estadounidense Renée Nicole Good en Mineápolis.
Alex Pretti, también ciudadano estadounidense, es la segunda persona que muere a manos de agentes de migración en Mineápolis.
La familia supo de su muerte por una llamada de un periodista de Associated Press (AP), según reportó la agencia estadounidense.
Esta indicó que, tras ver los videos del tiroteo que comenzaron a propagarse en redes sociales, los parientes de Pretti intentaron obtener información de las autoridades sin éxito, hasta que el médico forense del condado de Hennepin les confirmó que había un cuerpo que coincidía con el nombre y la descripción de su hijo.
Pretti trabajaba como enfermero de cuidados intensivos en un hospital del Departamento de Asuntos de Veteranos.
En declaraciones a The New York Times, un compañero del hospital lo definió como un amigo de buen corazón con sentido del humor y apasionado de su trabajo.
Alex Pretti nació en Illinois y creció en Green Bay, Wisconsin, donde practicó fútbol americano, béisbol y atletismo en la escuela secundaria Preble High School, según indicaron sus familiares a AP.
Durante su adolescencia en Wisconsin fue boy scout y cantó en el coro Green Bay Boy.
Estudió en la Universidad de Minnesota, donde se graduó en 2011 con una licenciatura en biología, sociedad y medio ambiente.
Comenzó a trabajar como científico investigador antes de volver a la universidad para formarse como enfermero titulado.
Pretti vivía solo en un condominio de cuatro apartamentos situado a unos 3,2 kilómetros del lugar donde fue abatido.
Sus vecinos lo describieron como tranquilo y solidario.
“Es una persona maravillosa. Tiene un gran corazón”, indicó a AP una vecina que vive en la misma urbanización.
Como enfermero trabajaba largas jornadas y en su tiempo libre le gustaba disfrutar de la naturaleza, además de practicar ciclismo.
Estaba muy unido a su perro Joule, que murió hace un año.
Días antes de este sábado, contó a sus padres que le dio una propina de US$100 a un trabajador latino que reparó la puerta de su garaje, según relata AP.
“Amaba este país, pero odiaba lo que cierta gente le estaba haciendo”, declaró su madre, Susan Pretti, a la agencia.
Según los testimonios de sus allegados, Pretti se sentía indignado con las políticas migratorias del gobierno de Trump, así como con las operaciones del ICE en Mineápolis y en todo el país, por lo que se implicó en las protestas tras la muerte de Renée Good.
Su padre, Michael Pretti, afirmó que su hijo “se preocupaba mucho por la gente y estaba muy molesto con lo que estaba pasando en Mineápolis y en todo Estados Unidos con ICE, como millones de personas más”.
“Pensaba que era terrible, ya sabes, secuestrar niños, simplemente agarrar a la gente de la calle. Se preocupaba por esas personas y sabía que estaba mal, así que participó en protestas”, agregó.
Michael Pretti aseguró que él y su esposa habían hablado con su hijo semanas antes sobre los riesgos de manifestarse.
“Le dijimos que protestara, pero que no se involucrara, que no hiciera nada estúpido. Y él dijo que lo sabía”, lamentó..
Pretti tenía armas de fuego y ocasionalmente llevaba un rifle a un campo de tiro, según relataron a AP sus vecinos, a quienes les sorprendía la idea de que portara una pistola por la calle.
“Nunca me pareció el tipo de persona que llevara un arma”, declaró una vecina.
La agencia también citó a su exesposa, Rachel N. Canoun, quien aseguró que no le sorprendía que Pretti participara en protestas.
Ella lo describió como alguien que sentía profundamente las injusticias, aunque nunca lo conoció como alguien que confrontara físicamente a otras personas.
Su exesposa confirmó que la víctima había obtenido su permiso para portar un arma oculta unos tres años antes.
Horas después de la muerte de Pretti, la familia emitió un comunicado. Lo reproducimos de forma íntegra:
Estamos desconsolados, pero también muy enojados.
Alex era una persona de buen corazón que quería mucho a su familia y amigos, y también a los veteranos estadounidenses a quienes cuidaba como enfermero de la UCI en el hospital de veteranos de Mineápolis. Alex quería marcar la diferencia en este mundo. Lamentablemente, no estará con nosotros para ver el impacto que tuvo. No uso la palabra “héroe” a la ligera. Sin embargo, su último pensamiento y acto fue proteger a una mujer.
Las mentiras repugnantes que la administración ha dicho sobre nuestro hijo son reprobables y asquerosas. Alex claramente no tenía un arma cuando fue atacado por los matones cobardes y asesinos de ICE de Trump. Tenía su teléfono en la mano derecha y la mano izquierda vacía levantada por encima de la cabeza, intentando proteger a la mujer que ICE acababa de empujar al suelo, mientras le rociaban gas pimienta.
Por favor, difundan la verdad sobre nuestro hijo. Era un buen hombre. Gracias.
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