
Familias de los municipios de Arriaga y Pijijiapan, Chiapas, fueron denunciadas penalmente ante la Fiscalía General de la República (FGR) por Ferrocarriles del Istmo de Tehuantepec (FIT) y la Secretaría de Comunicaciones, Infraestructura y Transporte (SCIT), que las acusan del presunto delito de invasión de bienes nacionales.
Así lo informó este jueves a través de un comunicado el Centro de Derechos Humanos Digna Ochoa A.C., en el que detalló que las autoridades señalan a tres mujeres de Pijijiapan y cuatro mujeres y un hombre de Arriaga, a quienes exigen la entrega del derecho de vía ferroviaria.

El organismo calificó esta acción como un acto de criminalización contra población civil en situación de vulnerabilidad, y afirmó que este tipo de señalamientos penales constituye un uso indebido del derecho penal y “representa una medida extrema, desproporcionada y contraria a los principios del Estado de derecho”.
Señaló también que el Estado mexicano tiene la obligación de garantizar que cualquier acción relacionada con el derecho de vía se realice sin recurrir a medidas penales ni a la coerción. Subrayó que las instituciones involucradas deben priorizar mecanismos administrativos, el diálogo, la mediación y las soluciones integrales para resolver los conflictos territoriales surgidos por la construcción del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec.
El organismo recordó que los desalojos forzosos sin garantías procesales, sin consulta previa, sin alternativas dignas de reubicación y sin reparación del daño constituyen graves violaciones a los derechos humanos, conforme a la jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
El Centro advirtió que las denuncias podrían derivar en violaciones a derechos humanos como el debido proceso, la presunción de inocencia, la seguridad jurídica, la vivienda adecuada y la igualdad y no discriminación. También sostuvo que estos hechos podrían configurar “un patrón de criminalización de la pobreza” al emplear procesos penales para presionar o desplazar a familias asentadas en los derechos de vía del proyecto ferroviario.
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Las denuncias surgen en un escenario marcado por las obras del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec en la región Costa y Soconusco de Chiapas, donde desde marzo de 2023 los pobladores fueron notificados de que una de las líneas del megaproyecto —el Ferrocarril K, que conecta Ixtepec (Oaxaca) con la frontera con Guatemala— atravesaría localidades como Pijijiapan y Arriaga.
El trazo de esta línea ferroviaria, cuya construcción está a cargo de la Secretaría de Marina (Semar), implica la rehabilitación de vías centenarias y la ampliación del derecho de vía, lo que ha generado avisos de desalojo para numerosas familias de la zona.
Desde 2023, autoridades locales y federales informaron a los habitantes que las obras implicarían la demolición de construcciones ubicadas a determinados metros de distancia de las vías, incluso en casos donde las familias cuentan con títulos de propiedad y han habitado esas áreas por décadas.
En diversos puntos del corredor ferroviario —como Pijijiapan, Huixtla o comunidades de Tonalá— el proyecto ha incluido desmontes, demoliciones de viviendas y reubicaciones.
El megaproyecto forma parte de una red de infraestructura que integra ferrocarriles comerciales y de carga, y que conectará la península de Yucatán, el Istmo de Tehuantepec y Centroamérica. En paralelo, proyectos como la Carretera de las Culturas y la expansión de gasoductos buscan enlazar la región con otras obras estratégicas del sur-sureste.
Con información de Orsetta Bellani.

Los científicos creen que el mapa podría arrojar luz sobre cómo responderá la vasta capa de hielo de la Antártida al cambio climático.
Un nuevo mapa ha revelado el paisaje bajo el hielo de la Antártida con un detalle sin precedentes, algo que, según los científicos, podría mejorar enormemente nuestra comprensión del continente blanco y helado.
Los investigadores utilizaron datos satelitales y la física del movimiento de los glaciares antárticos para determinar cómo podría verse el continente bajo el hielo.
Encontraron evidencias de miles de colinas y crestas previamente desconocidas, y afirman que sus mapas de algunas de las cordilleras ocultas de la Antártida son más claros que nunca.
Aunque los mapas podrían no ser los definitivos y variar un poco, los investigadores creen que los nuevos detalles arrojarán luz sobre cómo responderá la Antártida al cambio climático y qué implicaciones tiene esto para el aumento del nivel del mar.
“Antes, era como tener una cámara con rollo fotográfico y píxeles granulados, y ahora tienes una imagen digital con el zoom adecuado de lo que realmente está sucediendo”, declaró a BBC News la autora principal, Helen Ockenden, investigadora de la Universidad de Grenoble-Alpes.
Gracias a los satélites, los científicos comprenden bien la superficie helada de la Antártida, pero lo que se esconde debajo sigue siendo un misterio.
De hecho, se sabe más sobre la superficie de algunos planetas de nuestro Sistema Solar que sobre gran parte de la “zona vulnerable” de la Antártida: la topografía bajo la capa de hielo.
Pero los investigadores ahora tienen lo que consideran el mapa más completo y detallado de esa zona vulnerable jamás creado.
“Estoy muy emocionado de poder observar esto y ver todo el lecho de la Antártida de una sola vez”, dijo el profesor Robert Bingham, glaciólogo de la Universidad de Edimburgo y coautor del estudio. “Me parece asombroso”.
Las mediciones tradicionales desde tierra o aire han utilizado radares para “ver” bajo el hielo, que en algunos lugares alcanza hasta 4,8 km de espesor, a menudo siguiendo líneas o pistas de reconocimiento individuales.
Pero estas pistas podrían estar separadas por decenas de kilómetros, lo que obliga a los científicos a completar las lagunas.
“Si imaginamos que las Tierras Altas de Escocia o los Alpes europeos estuvieran cubiertos de hielo y que la única forma de comprender su forma fuera un vuelo ocasional a varios kilómetros de distancia, sería imposible ver todas estas montañas y valles escarpados que conocemos”, afirmó Bingham.
Por ello, los investigadores utilizaron un nuevo enfoque, combinando su conocimiento de la superficie del hielo, obtenido mediante satélites, y su comprensión de cómo se mueve el hielo, obtenida a partir de la física, y comparándolos con esas pistas previas.
“Es como navegar en kayak por un río, debajo del agua hay rocas y, a veces, los remolinos en la superficie pueden revelar información sobre las rocas bajo el agua”, explicó Ockenden.
“Y, obviamente, el hielo fluye de forma muy diferente al agua, pero aun así, cuando el hielo fluye sobre una cresta o una colina en el lecho rocoso […] eso se manifiesta en la topografía de la superficie, pero también en la velocidad”.
Aunque las principales cordilleras de la Antártida se conocían, el nuevo enfoque de los científicos ha revelado decenas de miles de colinas y crestas previamente desconocidas, así como mayores detalles sobre algunas de esas montañas y cañones enterrados bajo el hielo.
“Creo que es realmente fascinante observar todos estos nuevos paisajes y descubrir qué hay allí”, dijo Ockenden.
“Es como cuando ves un mapa topográfico de Marte por primera vez y piensas: ‘¡Guau, esto es tan interesante! Se parece un poco a Escocia’, o ‘Esto no se parece a nada que haya visto antes'”.
Un descubrimiento fascinante es un profundo canal excavado en el lecho antártico, en una zona llamada Cuenca Subglacial Maud.
El canal tiene una profundidad media de 50 m, una anchura de 6 km y una longitud de casi 400 km, aproximadamente la distancia de Londres a Newcastle en línea recta.
Es poco probable que el nuevo mapa de los investigadores sea el definitivo. Se basa en suposiciones sobre cómo fluye exactamente el hielo, lo cual, como cualquier método, conlleva incertidumbres.
Y aún queda mucho por descubrir sobre las rocas y los sedimentos que se encuentran bajo el hielo.
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Sin embargo, otros investigadores coinciden en que —combinados con estudios adicionales desde tierra, aire y espacio— los mapas representan un valioso avance.
“Este es un producto realmente útil”, afirmó Peter Fretwell, científico principal del British Antarctic Survey en Cambridge, quien no participó en el nuevo estudio, pero sí en la cartografía anterior.
“Nos brinda la oportunidad de completar los datos entre esos estudios”, añadió.
Una comprensión más detallada de todas las crestas, colinas, montañas y canales podría mejorar los modelos informáticos sobre cómo podría cambiar la Antártida en el futuro, afirman los investigadores.
Esto se debe a que estas formas del terreno y accidentes geográficos determinan, en última instancia, la velocidad con la que se mueven los glaciares y su capacidad para retroceder en un clima más cálido.
Y esto es importante porque la velocidad futura del derretimiento en la Antártida se considera ampliamente una de las mayores incógnitas de la ciencia climática.
“[Este estudio] nos da una mejor visión de lo que sucederá en el futuro y de la rapidez con la que el hielo en la Antártida contribuirá al aumento global del nivel del mar”, coincidió Fretwell.
El estudio está publicado en la revista académica Science.
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