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Adiós a los aliados del periodismo crítico: ¿el daño está hecho?
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Desde el 2014, el Seminario sobre Violencia y Paz genera conocimiento aplicado sobre la violencia... Continuar Leyendo
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Adiós a los aliados del periodismo crítico: ¿el daño está hecho?

En los últimos años han proliferado los análisis alertando sobre la erosión de la democracia liberal en México. Una característica esencial de este tipo de régimen es la existencia de contrapesos que limiten las arbitrariedades de los gobernantes.
29 de marzo, 2025
Por: Grisel Salazar Rebolledo

Se ha hablado del debilitamiento de la independencia judicial, de la fragilidad de la oposición parlamentaria, de las consecuencias de la eliminación de los órganos autónomos, y de la deslegitimación de la sociedad civil organizada. Sin embargo, las consecuencias de la pérdida de este entramado no se agotan en sí mismas, sino que, en conjunto, tienen implicaciones para el funcionamiento de otras salvaguardas democráticas. Una de las más afectadas de este deterorio sistémico es la prensa crítica, inmersa como está en un contexto de alta violencia, no sólo física, sino verbal y simbólica. De acuerdo con la investigación Worlds of Journalism para México, más de la mitad de los periodistas del país ha sido víctima de agresiones verbales o discurso de odio, un tercio ha padecido espionaje o vigilancia, y un cuarto de ellos ha recibido amenazas. Ello, sumado al asesinato de 54 periodistas entre enero de 2018 a marzo de 2025 documentados por Artículo 19

Hay que decir que la violencia contra las y los periodistas en México no es, desafortunadamente, cosa reciente, sino que al menos en la última decada y media se ha disparado de manera alarmante, particularmente en el ámbito estatal. Hay que decir que la violencia se manifiesta de muy diversas variantes, y si bien la forma más visible son las agresiones físicas y verbales, la proliferación de demandas legales por calumnia o difamación y, por supuesto, la limitación de la crítica por la vía de los chantajes monetarios constituyen formas de violentar la prensa libre. Lamentablemente, las medidas gubernamentales adolecen de la desconfianza generalizada, al ser en numerosas ocasiones las propias autoridades la fuente de la violencia, La encuesta aplicada para Worlds of Journalism muestra que menos del 14 % de los periodistas violentados ha encontrado apoyo en las autoridades. 

A pesar del adverso contexto, durante todos estos años diversas publicaciones han resistido los embates y se han mantenido publicando contenido crítico y de cuestionamiento y denuncia sobre los abusos de los poderes políticos y económicos. Hay evidencia que demuestra que un elemento clave detrás de la supervivencia de la prensa crítica en entornos violentos es la presencia de diversos actores que, al proveer de recursos de resistencia a la prensa, se convierten en aliados estratégicos de ésta. 

De acuerdo con una investigación reciente, los contrapesos son clave para la preservación de la prensa crítica. En primer lugar, mayor pluralismo político limita el uso de la publicidad oficial como moneda de cambio y frena la utilización de las demandas judiciales como instrumento de intimidación contra la prensa crítica. Cuando existen congresos locales divididos, el gasto en publicidad sólo alcanza 0.04 % del PIB del estado y dos o menos sentencias por delitos contra la reputación en estados donde aún están tipificados; en cambio, en congresos de mayoría, el gasto en el mencionado rubro puede ser más de tres veces mayor y el número de sentencias por calumnia o difamación alcanza hasta 5 personas al año.

En segundo lugar, también se ha comprobado que un mayor grado de independencia de los poderes judiciales locales está relacionado con un menor número de sentencias por estos delitos. Asimismo, la presencia de organizaciones sociales dedicadas a la defensa de los derechos humanos o la libertad de expresión puede promover que, incluso en contextos violentos, se mantenga el periodismo crítico. Específicamente, la presencia de organizaciones sociales activas puede incrementar el contenido crítico de la prensa local hasta en 15 % comparada con entornos con una o ninguna organización de este tipo. Finalmente, en los estados donde las audiencias tienen hábitos regulares de lectura de noticias, el número de agresiones contra la prensa tiende a ser menor. Esto probablemente está relacionado con que, en aquellos estados en los que la población está más atenta al quehacer de la prensa, los costos de visibilidad por agredir a un periodista son más altos y es más probable que se articulen protestas más amplias. 

Sin embargo, a lo largo de los últimos años, se han ido desmantelando contrapesos esenciales que en algún momento permitieron sostener un sentido crítico desde los medios de comunicación. Con 28 de los 32 congresos locales dominados por una misma fuerza política, una reforma judicial de alta incertidumbre en ciernes y la deslegitimación sistemática de la sociedad civil organizada el panorama se vislumbra muy sombrío para la supervivencia del periodismo crítico y el combate a la violencia contra periodistas. 

El contexto es aún más complejo si consideramos la transformación en el perfil de las audiencias. La percepción distorsionada de la función del periodismo ha llevado a que buena parte de la población vea con escepticismo —o incluso hostilidad— el trabajo de los periodistas, lo cual se convierte en un caldo de cultivo propicio para la manipulación informativa y la multiplicación de cuentas que, a través de las redes, difunden información falsa o malintencionada. Además, el fin de alianzas internacionales, que históricamente sirvieron de apoyo a la prensa independiente, refuerza la vulnerabilidad del gremio.

Frente a este panorama es cierto que el número de agresiones ha disminuido ligeramente en algunos lugares, pero la ausencia de una política nacional clara para abordar el problema sigue siendo alarmante. Aunque la presidenta Sheinbaum se comprometió a revisar el funcionamiento del mecanismo federal de protección a periodistas, intensificar la búsqueda de periodistas desaparecidos en México, y a desarrollar políticas de protección para que evitar la proliferación de zonas silenciadas, a casi medio año de su mandato y cuatro periodistas asesinados sólo en lo que va de 2025 y no hay mejoría visible ni una manifestación clara de voluntad política para incidir sobre el tema.

La tarea es monumental y el camino, incierto. No obstante, es momento de articular esfuerzos desde la ciudadanía, las organizaciones civiles y la prensa misma para recuperar los espacios perdidos y reconstruir los puentes que reconstruyan el vínculo entre periodismo y sus audiencias e incentiven el periodismo crítico. ¿El daño está hecho? Quizá sí, y el entorno es muy adverso, pero aún queda margen para revertirlo.

* Grisel Salazar Rebolledo es académica de Tiempo Completo del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Ibero CDMX. Es investigadora asociada del Seminario Universitario de Transparencia de la UNAM y es integrante del consorcio internacional de investigación Worlds of Journalism. 

 

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Imagen BBC
Niegan libertad condicional a Yolanda Saldívar por crimen de Selena
7 minutos de lectura

Quien fuera la presidenta del club de fans de la cantante y gerente de algunos de sus negocios fue condenada a cadena perpetua en 1995.

28 de marzo, 2025
Por: BBC News Mundo
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“Yolanda Saldívar, habitación 158”.

Esas fueron las últimas palabras que pronunció Selena Quintanilla antes de morir.

Aquel fatídico 31 de marzo de 1995, “la reina de la música tejana” se arrastró hasta el vestíbulo del motel Days Inn de Corpus Christi (Texas, Estados Unidos) y, antes de desplomarse, les indicó a los empleados quién le había disparado y dónde encontrarla.

Y con ello, dejó para siempre unido a su nombre el de quien había sido su amiga, la presidenta de su club de fans y gerente de algunos de sus negocios.

Saldívar, quien hasta el día de hoy mantiene que lo ocurrido fue un accidente, fue condenada a cadena perpetua por asesinato en primer grado.

Pena que seguirá cumpliendo 30 años después, al haberle sido denegado este jueves la libertad condicional.

De aficionada a presidenta del club de fans

Saldívar nació el 19 de septiembre de 1960 en una familia con siete hijos en San Antonio, una ciudad del sur de Texas, situada a unos 235 kilómetros de la frontera con México.

Enfermera de formación, siempre fue fanática del tex-mex, el género musical que combina ritmos populares mexicanos y texanos.

Aunque su afición por Selena Quintanilla alcanzó otra dimensión.

La cantante, también tejana —nacida en 1971 en Lake Jackson– había demostrado un increíble don vocal ya desde la infancia, al frente de Selena y los Dinos, la banda formada junto a sus hermanos AB y Suzette Quintanilla.

Pero alcanzó el estrellato a principios de la década de 1990, con su mezcla única de tejano con pop o cumbia y otros estilos, y con canciones como “Bidi Bidi Bom Bom”, “Como la flor”, “Amor prohibido”, “No me queda más” o “Tú, solo tú”.

“Selena tenía un aura que te atraía a ella”, explicó la propia Saldívar durante una entrevista desde la cárcel para Selena & Yolanda: The Secrets Between Them, la serie documental de Oxygen que se emitió en Estados Unidos en 2024.

“Cuando cantaba, te obligaba a bailar, te invitaba a sentir lo que sentía, fuera felicidad, depresión, ansiedad o gozo”.

Después de asistir a uno de sus conciertos, en 1991 Saldívar le planteó al padre y mánager de la cantante, Abraham Quintanilla, la posibilidad de fundar un club de fans en San Antonio.

Para 1993 ya tenía 1.500 miembros, una cifra que se multiplicaría hasta alcanzar los 5.000.

En ese tiempo, además de presidir el club, Saldívar pasó a ser la asistente personal de la cantante y gerente de ventas de su marca, Selena Etc.

Su relación era tan cercana, que la cantante incluso la llamaba “mamá”, cuenta Saldívar en Selena & Yolanda.

“Hacía cualquier cosa que se necesitara hacer por Selena”, le dijo Chris Pérez, quien fuera esposo de Selena, en una entrevista a la BBC en 2014.

Pero después de cuatro años de colaboración, a principios de marzo de 1995, Saldívar fue destituida del club de fans y apartada del manejo de los negocios; algo que la mujer siempre sostuvo fue por instrucciones del padre de la artista y no por un deterioro en la relación entre ambas.

Según le contó Abraham Quintanilla en su día a The Dallas Morning News, el despido se debió en realidad a una presunta malversación de fondos.

“(Al público) se le ha alimentado con una narrativa que no es correcta, que yo era una malversadora”, se defendió Saldívar en la entrevista para la serie Selena & Yolanda.

“Siempre le fui más leal a ella que a su padre”.

El fatídico 31 de marzo

Saldívar llegó a Corpus Christi, donde Selena estaba grabando el que sería su siguiente disco, procedente de Monterrey (México) y se hospedó en el motel Days Inn.

La noche del 30 de marzo la cantante y su esposo la fueron a ver para que les entregaran documentos de sus negocios que aún estaban en su poder, según las investigaciones.

Más tarde, al darse cuenta que Saldívar no le había dado todos los papeles, Selena la llamó y acordaron volver a reunirse a la mañana siguiente.

De acuerdo a la acusación presentada en el juicio, hacia las 11:00 de la mañana ambas empezaron a discutir en la habitación 158 del motel.

Selena le exigió los documentos; quería marcharse del lugar, pues la esperaban en el estudio para continuar con la grabación del nuevo álbum.

La artista intentó salir de la habitación, pero Saldívar tomó un revólver Taurus .38mm y disparó: la bala alcanzó a Selena en la parte superior derecha de la espalda.

A pesar de haber perdido mucha sangre, la joven de 23 años pudo salir para pedir ayuda y se desplazó casi 100 metros hasta llegar a la recepción, donde finalmente cayó inconsciente.

Una hora después fue declarada muerta en el Hospital Corpus Christi Memorial.

Cartel de la serie documental 'Selena & Yolanda: The Secrets Between Them', de Oxygen True Crime. NBC Universal.
Cortesía de NBCUniversal

Durante todo ese tiempo, y las siguientes nueve horas, Saldívar las pasaría atrincherada en su camioneta GMC, con el arma en la mano y amenazando con quitarse la vida, mientras un equipo de negociadores intentaba que se rindiera.

A las 21:30 finalmente se entregó y unas horas después rindió su primera declaración formal ante el detective Paul Rivera.

“Apreté el martillo y apreté el gatillo y le disparé mientras caminaba”, afirmó, versión de la que luego se desdijo.

“Saqué el arma de mi bolso y Selena comenzó a caminar hacia la puerta. Le dije que cerrara la puerta. Ella salió corriendo y no sé a dónde fue. La busqué pero no pude encontrarla”, señaló al corregir su primera declaración, ya sin mencionar si accionó o no el arma, que aseguró haber comprado para suicidarse.

“Todo lo que puedo decir es que nunca, nunca hubo ninguna intención de hacerle ningún daño. En ningún momento quise lastimar a nadie”, dijo en su entrevista para la serie de 2024, repitiendo lo que ha sostenido en los últimos 30 años.

“Pero fui condenada por la opinión pública antes incluso de que empezara mi juicio”.

Cadena perpetua con opción a libertad condicional

Más de 50.000 personas hicieron fila para ver el cuerpo de Selena la víspera de su entierro en el Seaside Memorial Park el 3 de abril, apenas 13 días antes de la fecha en la que hubiera cumplido 24 años.

El juicio contra Saldívar, que tuvo lugar en Houston, la mayor ciudad del sur de EE.UU. y la más poblada de Texas, generó las mismas expectativas.

El 23 de octubre de 1995 fue declarada culpable de asesinato en primer grado y condenada a cadena perpetua, con la posibilidad de optar a la libertad condicional tras cumplir 30 años, la pena máxima de prisión prevista en el estado.

Desde entonces está presa en la Unidad Patrick L. O’Daniel en Gatesville, gestionada por el Departamento de Justicia Penal de Texas.

Durante su confinamiento, Saldívar obtuvo el título de asistente legal y un grado asociado en justicia penal, y ha presentado varias quejas de derechos alegando maltrato por parte del sistema penitenciario del estado, según registros judiciales. También ayudó a otros reclusos a interponerlas.

En documentos judiciales presentados en 2016, Saldívar dijo que estaba bajo custodia protectora, separada del resto de reclusas, porque los funcionarios de la prisión estaban preocupados por su seguridad debido a la naturaleza de “alto perfil” de su caso.

Presentó varias apelaciones de su condena, pero todas fueron rechazadas.

Y este jueves, tres días antes de la fecha a partir de la cual podía optar a la libertad condicional (30 de marzo), se supo que le fue denegada.

La Junta de Indultos y Libertad Condicional de Texas informó que el panel encargado de evaluarlo lo decidió así, tras un proceso que inició hace seis meses y que incluyó la revisión de documentos judiciales, informes de delitos, cartas de apoyo y en protesta y entrevistas.

“El expediente indica que la ofensa en cuestión tiene elementos de brutalidad, violencia, comportamiento agresivo o selección consciente de la vulnerabilidad de la víctima, lo que indica un desprecio consciente por la vida, la seguridad o la propiedad de los demás, de modo que el delincuente representa una amenaza continua para la seguridad pública”.

La familia de la cantante y su viudo, Chris Pérez, expresaron su gratitud a la Junta de Indultos y Libertad Condicional de Texas.

“Si bien nada puede traer de vuelta a Selena, esta decisión reafirma que la justicia sigue en pie por la hermosa vida que nos fue arrebatada a nosotros y a millones de fanáticos en todo el mundo demasiado pronto”, expresaron en un comunicado publicado en las redes sociales.

Con 18 millones de discos vendidos, Selena es una de las artistas femeninas más exitosas de la historia de la música latina. En 2021 fue galardonada con el premio a la trayectoria en los Grammy y tres años después galardonada de forma póstuma con la Medalla Nacional de las Artes.

Saldívar deberá esperar hasta marzo del 2030 para volver a optar a la libertad condicional. Tendrá entonces 69 años.

Ricky Vela, Chris Pérez, Isabel Castro, Suzette Quintanilla, Pete Astudillo en el estreno del documental
Getty Images
Tres décadas después de su fallecimiento, Selena sigue siendo un referente.
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BBC

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