
Imagina que cambias de empleo y, con ello, pierdes la certeza sobre a qué institución de salud te corresponde acudir. Asistes a una clínica del IMSS, pero te informan que tu expediente no aparece en el sistema y debes regresar con documentos que acrediten tu afiliación. Pasan los días —o semanas— y la atención médica no llega. Este escenario, frecuente para millones de personas, refleja uno de los problemas estructurales del sistema de salud mexicano que la credencialización del Servicio Universal de Salud busca atender.
El proceso de credencialización, que iniciará en marzo y se extenderá hasta diciembre de 2026, contempla una inversión de 3,500 millones de pesos. Se trata de un esfuerzo para construir infraestructura informacional en un país donde conviven múltiples instituciones de seguridad social, con reglas, padrones y sistemas distintos.
La nueva credencial no funcionará únicamente como identificación. Al vincular a cada persona con un expediente médico electrónico, permitirá dar continuidad a la atención: estudios previos, recetas, historial de consultas y tratamientos estarán disponibles para el personal de salud, independientemente de la unidad médica en la que se atienda el/la paciente. Esta trazabilidad clínica permitirá mejorar la calidad de la atención, especialmente en el caso de personas con enfermedades crónicas que requieren seguimiento permanente.
Como todo proyecto de esta magnitud, la credencialización enfrenta retos que conviene reconocer desde el inicio. La inversión en más de 2 mil 300 módulos y cerca de 10 mil estaciones de toma de datos constituye la base de un sistema de salud más moderno, pero también exige una coordinación inédita entre instituciones con naturalezas jurídicas y poblaciones objetivo distintas.
El IMSS atiende a trabajadores del sector privado formal; el ISSSTE, a personas empleadas del Estado, y el IMSS Bienestar, a población sin seguridad social contributiva. La credencial permitirá identificar con claridad dónde corresponde la atención y facilitará la coordinación entre instituciones cuando sea necesario.
Uno de los desafíos centrales será la homologación de los distintos expedientes médicos electrónicos. Cada institución desarrolló sus sistemas en momentos y bajo criterios distintos, sin estándares comunes de interoperabilidad. Lograr que estos sistemas “dialoguen” entre sí será una condición necesaria para que la credencialización cumpla su promesa de simplificar el acceso y no se quede en una capa adicional de burocracia digital.
La digitalización del expediente médico implica concentrar información que durante décadas estuvo dispersa en archivos físicos: datos biométricos, historial clínico, estudios médicos y citas programadas. A partir de abril de este año, esta información también estará disponible en versión digital a través de la aplicación MX.
Este nivel de concentración de datos personales sensibles exige mecanismos robustos de protección y ciberseguridad. Recientemente, la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno abrió 20 investigaciones por la presunta vulneración de datos personales en dependencias públicas y particulares. En ese contexto, centralizar información médica de 126 millones de personas sin garantías robustas de protección puede generar vulnerabilidades y desafíos en el corto y mediano plazo. La credencialización forma parte de un objetivo más amplio de construcción de una identidad digital nacional que facilite el acceso a servicios y trámites, como se plantea en el Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030. Para que este objetivo sea sostenible, la confianza ciudadana será tan importante como la infraestructura tecnológica.
La estrategia de credencialización busca intervenir un problema real que radica en la fragmentación administrativa que hoy impide que millones de personas accedan oportunamente a servicios de salud por falta de claridad sobre su derechohabiencia o por la pérdida de sus expedientes al cambiar de institución.
Desde la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS) hemos documentado que la gestión efectiva de prestaciones de salud depende, en buena medida, de la capacidad de identificar, registrar y dar seguimiento continuo a las personas derechohabientes. La inversión en salud digital abre una oportunidad de largo aliento, siempre que logre superar obstáculos persistentes como la falta de infraestructura, los costos de interconexión y la integración entre sistemas.
Además de hospitales, medicamentos y personal médico y de enfermería, México requiere sistemas de información integrados, seguros y sostenibles. En ese sentido, la credencialización que inicia este año puede leerse como un ejercicio de construcción estatal: crear las condiciones materiales e informacionales para que el derecho a la salud deje de ser una aspiración abstracta y se traduzca en atención efectiva.
Miles de personas cambian de empleo cada mes. Otras tantas viven con enfermedades crónicas que requieren atención en distintas unidades médicas. Muchas más buscan atención de urgencia sin saber con certeza a qué institución pertenecen. Para ellas, la credencial representa la posibilidad de acceder a servicios sin barreras administrativas innecesarias.
El éxito del proceso dependerá no solo de la tecnología, sino de la capacidad del Estado para garantizar que esta herramienta cumpla su propósito con reglas claras, protección de datos y coordinación institucional. La credencialización no es una solución en sí misma, pero sí un primer paso necesario para avanzar en la consolidación del sistema universal de salud que México requiere.
*Luis Alejandro Estrada (@je_nesaispas) es candidato a doctor en Políticas Públicas por el CIDE; actualmente se desempeña como Especialista en Análisis Cuantitativo y Desigualdades de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social.

Unos 30 estados de EE.UU. enfrentarán condiciones meteorológicas severas por las nevadas y heladas que se pronostican para buena parte del país
Unos 160 millones de personas en Estados Unidos se preparan para ser golpeadas por “una tormenta invernal inusualmente grande y severa” que provocará un clima “potencialmente catastrófico” donde la nieve, lluvia helada y temperaturas polares afectarán a casi 30 estados del país.
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés) prevé que un “aire potencialmente mortal” se desplace lentamente desde las altas llanuras y las Montañas Rocosas hacia la costa este a partir del viernes y hasta principios de la próxima semana.
Los efectos del fenómeno, que según el NWS ya se están provocando fuertes nevadas en una zona de los Grandes Lagos que se extiende a lo largo de la frontera con Canadá, se harán sentir desde Nuevo México hasta Nueva York.
Algunos expertos afirman que tiene el potencial de ser la “tormenta que defina todo el invierno” y que podría “ser recordada por décadas”.
Los funcionarios de transporte estadounidenses, incluidas las autoridades aeroportuarias de varias ciudades importantes, han advertido a los viajeros que se preparen para retrasos por culpa de la tormenta.
En el invierno boreal es común que se produzcan tormentas. Sin embargo, la que se aproxima a EE.UU. es distinta, alertan desde el NWS y otros organismos similares.
“El hecho de que tengamos aproximadamente 2.900 kilómetros ininterrumpidos de alertas climáticas desde Arizona hasta la costa este demuestra la magnitud de esta tormenta”, afirmó Matthew Cappucci, meteorólogo de MyRadar a la PBS, la televisión pública estadounidense.
¿Pero cuáles son los factores que han provocado este inusual fenómeno? Geoff Coulson, meteorólogo del Departamento para el Medioambiente y el Cambio Climático de Canadá, apuntó a tres razones.
“Hay un río atmosférico que se desplaza desde la costa del Pacífico, cargado de precipitaciones. Ese sistema colisionará con el aire cálido y húmedo del Golfo de México y un vórtice polar que empuja el aire ártico desde Canadá hacia el sur profundo”, indicó a la estación CBC de Canadá.
“Esto le está dando a este sistema mucho con qué jugar”, alertó.
Los más probable es que la tormenta acarree todos los peligros climáticos invernales posibles: nieve intensa, hielo, lluvia y frío. No obstante, los expertos precisan que esto dependerá de la zona de EE.UU.
De entrada, el NWS pronosticó un “aire peligrosamente frío para más de la mitad de la población estadounidense”.
El organismo vaticina que la sensación térmica más fría podría estar por debajo de los -46 °C en las llanuras del norte, y que una zona mucho más amplia del sureste de EE.UU. también experimentará temperaturas bajo cero.
“Estas temperaturas bajo cero supondrán un riesgo mortal de hipotermia y congelación para la piel expuesta”, alertaron desde el organismo meteorológico.
El peligro no se limita a quienes permanezcan en el exterior, sino que podría alcanzar, incluso, a los que están dentro de las edificaciones, especialmente si la tormenta provoca cortes de electricidad generalizados que dejen a los hogares sin calefacción.
Los científicos también prevén que la tormenta arroje principalmente nieve -más de 30 cm en muchos casos- en una amplia franja del país, desde las llanuras del sur, pasando por el valle de Ohio, hasta la región del Atlántico Medio y el noreste.
De cumplir estos vaticinios, el transporte público terrestre y aéreo se verá severamente afectado.
En estados como Nuevo México, Texas o Arkansas las posibilidades de nieve son menores, pero allí enfrentarán otro riesgo: la lluvia helada y aguanieve.
“La combinación de importantes acumulaciones de nieve y hielo con el frío extremo podría provocar cortes de electricidad y carreteras congeladas que se prolonguen más de lo habitual después de una típica tormenta invernal”, alertaron desde el NWS.
Los científicos esperan que la tormenta tome fuerza a medida que se adentre en Texas y Nuevo México antes de desplazarse hacia el este, cubriendo de nieve ciudades como Memphis, Nashville, Washington D. C., Baltimore, Filadelfia y Nueva York.
Sin embargo, hasta el jueves en la noche los expertos no habían logrado determinar la trayectoria exacta de la tormenta y advertían que existía la posibilidad de que se desviara un poco más al norte o al sur.
Este detalle es importante porque aún no estaba claro dónde se situaría la línea divisoria entre la nieve y la lluvia helada, precisó Richard Bann, del Centro de Predicciones de College Park (Maryland), al diario The New York Times.
La tormenta llega a solo semanas del quinto aniversario de la que golpeó a Texas, en 2021, y que provocó el colapso de la red eléctrica dejando a millones de residentes sin suministro durante varios días. También el suministro de agua quedó afectado.
Aquel fenómeno se saldó con 250 fallecidos, según las cifras oficiales.
Seis años antes, otra tormenta invernal arrasó partes de Georgia y Carolina del Sur y dejó algunas zonas sin electricidad durante días.
Ahora las autoridades advierten de que las bajas temperaturas podrían volver a provocar interrupciones en los servicios de electricidad, agua y gas.
Las carreteras también podrían quedar bloqueadas durante días, especialmente en los estados del sur, que cuentan con equipos de descongelación limitados.
Se prevé que las bajas temperaturas persistan hasta la próxima semana.
Desde el NSW han instado a los ciudadanos a asegurarse de tener a mano provisiones comida, agua, medicamentos y otros artículos básicos para varios días para que puedan sobrellevar la tormenta.
Por su parte, el gobernador de Carolina del Norte, Josh Stein, declaró el estado de emergencia y animó a todos los habitantes del estado “a quedarse en casa y evitar circular por las carreteras este fin de semana, a menos que sea absolutamente necesario”.
*con información de Max Matza y James FitzGerald
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