
El arranque del 2026 ha sorprendido al mundo. La captura de Nicolás Maduro, después de una estratégica operación militar estadounidense que apenas tomó unas cuantas horas, es clara evidencia que la política de poder sigue siendo la guía que orienta las relaciones internacionales en asuntos clave.
Algunas voces condenan esta acción argumentando que viola los principios de solución pacífica y el de la proscripción al uso o amenaza de la fuerza, y consistentemente se señala la violación del artículo dos de la Carta de Naciones Unidas y demandan el irrestricto respeto al derecho internacional. Sin embargo, estas nociones sólo son el reflejo de una visión basada en el deber ser de las relaciones internacionales, en la que prevalece un espíritu institucionalista y normativo. Es claro que, en muchos conflictos mundiales, estas premisas han sido ignoradas, tal es el caso de Palestina, Yemen, Ucrania, por sólo referir algunos.
Las acciones llevadas a cabo por el recién renombrado Departamento de Guerra de la administración de Donald Trump, conocida como “Operación Resolución Absoluta”, nos recuerda esa frase atribuida a Madeleine Albright en la década de los 90, cuando afirmaba que Estados Unidos actuaría multilateralmente siempre que fuese posible o unilateralmente cuando fuese necesario.
Es evidente que la administración Trump tiene un proyecto definido de su misión en el mundo, particularmente en el hemisferio occidental, en el que el continente americano destaca por su importancia geoestratégica. La nueva doctrina Monroe con el corolario Trump ha quedado claramente evidenciada y se alinea a la recientemente publicada Nueva Estrategia de Seguridad Nacional, del pasado 4 de diciembre, la cual guía la política exterior, la defensa y seguridad interna, reorientando su enfoque de lo que por décadas fue la “competencia entre grandes potencias” hacia amenazas percibidas en el hemisferio occidental, entre las que destacan migración, crimen organizado y drogas.
Uno de sus ejes sustantivos es migración y frontera al elevar la migración, incluida parte de la legal, como principal reto de seguridad, por lo que busca el control total de fronteras y de redes de transporte, al tiempo que plantea el posible uso de fuerza militar contra cárteles en la región. En este sentido México es punto focal en esta nueva estrategia.
Hoy Trump está más preocupado por la defensa de la seguridad nacional y la promoción de los intereses nacionales norteamericanos para “hacer América grande nuevamente (MAGA)”, por encima de contar con legitimidad internacional o por su rol en organismos internacionales, ya que estos son aspectos marginales para Washington.
La crisis venezolana reconfigura el tablero geopolítico y económico de América del Norte al tensionar simultáneamente las agendas de migración, seguridad, energía y combate al crimen organizado y bandas delincuenciales que han sido definidas como terroristas. Sin duda la captura de Nicolás Maduro y toda la narrativa de combate al narcoterrorismo conlleva efectos sistémicos en la región, ya que justifica la ampliación de competencias de seguridad extraterritorial, lo que inevitablemente vulnera la tradicional soberanía de México y Canadá.
La crisis de Venezuela debe de ser un llamado urgente para el gobierno de Claudia Sheinbaum, ya que las implicaciones pueden ser sumamente costosas para el país en un año en el que se redefinirán los términos del T-MEC. En un escenario en el que se proyecta un nuevo ciclo de hegemonía norteamericana particularmente en el continente, son claras las asimetrías estructurales entre la gran potencia mundial y sus vecinos, especialmente al sur de su frontera. México no la tiene fácil.
El gobierno canadiense ha sido sumamente cauteloso en sus declaraciones respecto a la crisis venezolana y ha refrendado su posición de no reconocer el gobierno de Maduro, tal y como lo hizo desde el 2019 que llevó al retiro de su embajada en Caracas. Por su parte, el gobierno de la autodenominada 4T se ha pronunciado con una lógica juridicista y normativa; sin embargo, las afinidades ideológicas, los posicionamientos y acciones claramente a favor de los gobiernos de izquierda como el de Venezuela, Cuba, Nicaragua y Colombia pueden tener altos costos para México con su principal socio comercial. Las declaraciones del recién reaparecido Andrés Manuel López Obrador no hacen sino enturbiar aún más el ambiente político.
Para México y Canadá el manejo de esta crisis es una clara prueba de lealtad y al mismo tiempo de autonomía, pues deberán equilibrar la defensa del derecho internacional y la labor de la ONU, al tiempo que deben proteger su posición de acceso privilegiado al mercado estadounidense.
* Luz Araceli González Uresti (@laguresti) es profesora de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del Tec de Monterrey (@CSocialesTec).

EU desplegó unas 150 aeronaves para “extraer” a Nicolás Maduro y a su esposa de Venezuela, según explicó el jefe del Estado Mayor Conjunto.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, describió la operación en la que el ejército de su país detuvo al presidente de Venezuela y a su esposa como “uno de los ataques más precisos” en la historia militar del país.
Con una gran exaltación de las fuerzas armadas estadounidenses, Trump dijo que la operación de captura y “extracción” de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, se trató de una “acción de soberanía y justicia”.
Su secretario de Defensa, Pete Heghset, añadió que “las palabras no alcanzan a describir la valentía, el poder y la precisión de esta operación histórica. Una operación conjunta masiva, ejecutada de una manera impecable”.
La acción estuvo encabezada por el general John Daniel “Razin” Caine, quien es el jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU.
En rueda de prensa desde la residencia de Trump en Florida, Caine describió cómo fue la operación: “discreta, precisa y ejecutada en el momento más oscuro de la noche”.
El general Caine aseguró que las fuerzas militares y de inteligencia de EE.UU. estuvieron trabajando desde hace meses en la planificación y preparación de la intervención en Venezuela, la cual llamaron “Operación Resolución Absoluta”
Según el alto jefe militar, eso incluyó el despliegue que ha realizado su país de tropas, buques y aeronaves en la región, así como operaciones de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial (NGA).
Uno de los objetivos era estudiar a Maduro y su entorno, según Caine: cómo se movía, dónde vivía, a dónde iba, cómo se vestía, e incluso qué mascotas lo rodeaban.
El general aseguró que estuvieron listos para ejecutar el plan desde los últimos días de diciembre, pero optaron por la noche del viernes y la madrugada del sábado en parte por las condiciones favorables de visibilidad en el área de Caracas.
“Era crucial elegir el día idóneo para minimizar el potencial de impacto en los civiles y maximizar el elemento de sorpresa”, según Caine.
Entonces vinieron cinco horas de acción militar para la “extracción” de Maduro y su esposa.
Poco antes de las 23:00 del viernes (hora de EE.UU), Trump dio la autorización desde su residencia de Florida. “El presidente nos dijo: ‘Buena suerte y que Dios los proteja'”, según explicó Caine.
Entonces el Estado Mayor Conjunto ordenó el despliegue de 150 aeronaves que partieron desde tierra y mar cerca del espacio venezolano.
Las aeronaves se movieron a unos 30 metros sobre el nivel del mar hacia Caracas, la capital venezolana que está separada de la costa por una cordillera.
Los helicópteros que lideraban la avanzada comenzaron entonces a usar “recursos”, dijo Caine sin especificar, para abrirse camino hacia su objetivo: el complejo donde estaba Maduro.
Estaban respaldados desde distintas posiciones por aviones de combate F-18, A-18, E-2, bombarderos B1 y unidades no tripuladas.
“Cuando la fuerza comenzó a acercarse a Caracas, el componente conjunto comenzó a desmantelar y neutralizar los sistemas de defensa antiaérea de Venezuela, utilizando armamento para garantizar el pase a salvo de los helicópteros hacia el objetivo”, expuso el jefe militar.
Aseguró que una vez que sus tropas cruzaron la cordillera de Caracas, determinaron que el “elemento de sorpresa” se había conservado totalmente.
Las aeronaves llegaron alrededor de la 1 de la mañana (2 am de Caracas) al complejo donde se alojaban Maduro y su esposa.
Ahí las fuerzas estadounidenses enfrentaron una reacción: “Los helicópteros fueron objetivo de disparos y respondieron con fuerza abrumadora para defenderse”.
Según Caine, una de las aeronaves fue alcanzada, pero se mantuvo operativa. Trump y sus funcionarios aseguraron que EE.UU. no sufrió bajas de ningún tipo.
El jefe militar no dio más detalles de las circunstancias en las que Maduro y su esposa fueron detenidos, si opusieron resistencia personalmente o si tenían algún equipo de protección.
“Maduro y su esposa se rindieron”, se limitó a decir.
Trump, que siguió en directo la operación desde una sala especial en su residencia de Florida, aseguró que estaban en “una casa que era más bien una fortaleza”. Presuntamente, el presidente venezolano intentó ingresar a un lugar seguro reforzado con acero, llegó a la puerta, pero no pudo cerrarla.
Según una fuente de CBS News, Maduro fue capturado por la Fuerza Delta del ejército, la principal unidad antiterrorista de EE.UU.
Quedaron bajo custodia del Departamento de Justicia, que los acusa diversos cargos relacionados con el narcotráfico.
Cuando los helicópteros de EE.UU. se estaban retirando de Caracas, “hubo múltiples intercambios” con fuerzas venezolanas, por lo que requirieron apoyo de las otras aeronaves.
“Exitosamente, la fuerza logró salir y regresar a sus bases de lanzamiento”, según Caine.
A las 3:29 hora de EE.UU. (4:29 de Caracas), Nicolás Maduro y Cilia Flores ya estaban en una embarcación, el USS Iwo Jima, para ser trasladados a territorio estadounidense.
“Si un solo componente de esta maquinaria bien aceitada hubiese fallado, habría fracasado toda la misión. Y fallar nunca es una opción para las fuerzas militares de EE.UU.”, dijo Caine.
“Ha sido una demostración poderosa de la fuerza conjunta de EE.UU.”, concluyó el general.
Al mismo tiempo que se desarrollaba el operativo, en Caracas se escucharon fuertes explosiones y se veían columnas de humo elevándose sobre la ciudad.
Videos de explosiones y helicópteros sobrevolando han circulado en las redes sociales.
El equipo de BBC Verify pudo constatar que hubo ataques a:
Trump dijo que las fuerzas estadounidenses estaban “preparadas para una segunda ola” de ataques, pero que no tuvieron que llevarla a cabo porque la primera fue “muy poderosa”.
Agregó que no hubo muertos ni heridos entre las fuerzas estadounidenses y que hubo “pocos” heridos en la operación.
No hubo un reporte inmediato de víctimas por parte del gobierno de Venezuela.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro nuevo canal de WhatsApp.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.