
El presidente Donald Trump, dijo que Estados Unidos “se hará cargo” de Venezuela tras la detención de Nicolás Maduro, para que nadie del régimen ocupe el cargo y presumió que la operación para lograr la aprehensión duró 47 segundos.
En conferencia de prensa, dijo que permanecerán en Venezuela en lo que se lleva a cabo la transición “vamos a dirigir al país” y aseguró que las fuerzas armadas de EU están listas para otra operación “más fuerte” si es necesario.
“No podemos permitir que una persona tome Venezuela, ha habido décadas de un régimen tirano y no podemos permitir que ocurra. Ahora estamos inmersos en este conflicto y vamos a permanecer, vamos a estar a cargo del país”, aseguró Trump.
El mandatario mencionó que trabajarán de la mano con gente de Venezuela “con liderazgo”, sin embargo, agregó que actualmente no tienen una vicepresidenta con la que puedan trabajar “pero nosotros sí”, e hizo referencia al secretario de Estado, Marco Rubio, quien se dijo dispuesto a colaborar y se ha mantenido en contacto con la líder opositora María Corina Machado.
“Marco Rubio ha estado platicando con María Corina y se hará lo que nosotros consideremos conveniente para Venezuela. No tienen mucha opción, no los vamos a dejar que ardan en llamas”.
Al ser cuestionados sobre si se notificó al Congreso de EU sobre el ataque, Trump y Rubio aseguraron que no era necesario e incluso señalaron que hubiera existido el riesgo de filtración.
“Esto tenía que hacerse en la noche, no se podía avisarle al Congreso. Esto fue un arresto de un prófugo de la justicia norteamericano pero es del tipo de operaciones que no se pueden notificar“, respondió el secretario de Estado.
“Maduro and his wife will soon face the full might of American justice and stand trial on American soil.” – President Donald J. Trump 🇺🇸 pic.twitter.com/aFag9QOkpH
— The White House (@WhiteHouse) January 3, 2026
En su conferencia de prensa, Trump mencionó que las compañías norteamericanas tendrán presencia en dicho país, que se arreglará la infraestructura petrolera venezolana y será una nación rica por lo que incluso las personas que salieron “querrán regresar”.
“Vamos a hacer que nuestras compañías petroleras de Estados Unidos, las más grandes en cualquier parte del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura gravemente deteriorada, la infraestructura petrolera, y comiencen a generar dinero para el país”.
“Venezuela será un país en el que muchos otros países querrán participar. Queremos que Venezuela sea un país rico, independiente y seguro. Por fin van a tener paz, justicia, uno de los países que debieron ser más ricos”.
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Dijo que trabajará con los petroleros a quienes no les pedirá que gasten dinero sino que se reinvierta, que se usen en Venezuela.
“El dinero que viene desde el piso (petróleo) va a ser muy sustentable, no vamos a desembolsar nada, le vamos a dar seguridad. Ahora vamos a tener presencia en Venezuela, vamos a mandar a nuestros expertos, vamos a sacar una gran cantidad de riqueza y será para la gente de Venezuela y será también para la gente de Venezuela que está en Estados Unidos porque es parte de los daños que han causado (el régimen de Maduro)”.

Respecto de la detención de Maduro, Trump aseguró que se trató de una “operación quirurgica” y un “despliegue espectacular que quedará en la historia de Estados Unidos”.
“Anoche y por la mañana EU y las fuezas hicieron una excelente operacion en la capital de Venezuela, tuvieorn una espectacular acción y es algo que no se ha visto desde la segunda Guerra Mundial fue contra fuerzas corruptas para capturar a Maduro, una de las más efectivos despliegues militares en la historia de EU”, dijo Trump en conferencia desde Mar-a-Lago.
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El mandatario explicó que previo a la operación hubo un apagón en Venezuela por lo que se hizo a oscuras, sin embargo, aseguró que las fuerzas de Estados Unidos estaban capacitadas para hacerlo y se logró sin ninguna baja.
“Las luces de caracas fueron apagadas, estaba oscuro, era una tarea titánica pero Maduro fue capturado con su esposa Celia Flores, somos los encargados de traerlos a la justicia y serán llevados a la corte de Nueva York por narcoterrorismo y otros cuatro delitos. Estamos capacitados para este tipo de operaciones con éxito, ellos sabían que podiamos ejecutar algo así, ellos lo sabían y estaban listos”.
Aunque no quiso ahondar en detalles, Trump aseguró que en la charla que tuvo con Maduro le recomendó rendirse.
“En la última conversación le dije tienes que rendirte y pensé que lo iba a hacer, ahora está deseando haberlo hecho”.

Fuerzas de Estados Unidos capturaron este sábado al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y lo sacaron del país tras un “ataque a gran escala” que el mandatario estadounidense, Donald Trump dijo haber seguido de cerca como un “show televisivo”.
Tras una hora de intensos bombardeos en Caracas y varias regiones de Venezuela, Trump anunció que Maduro responderá ante un tribunal de Nueva York por cargos de narcotráfico y terrorismo, y advirtió que no permitirá que nadie de su círculo retome el poder.
Maduro fue acusado formalmente de narcotráfico por la justicia estadounidense en 2020, y el departamento de Estado ofrecía por él una recompensa de 50 millones de dólares.

La decisión de la Corte representa un inusual freno al amplio uso de la autoridad ejecutiva por parte de Trump. Durante el último año, la mayoría de los jueces se han mostrado dispuestos a permitir que siga adelante con su agenda, en particular en materia de migración y reestructuración del gobierno federal.
Donald Trump llevaba meses advirtiendo que una decisión de la Corte Suprema como esta sería catastrófica.
Si la corte restringía su capacidad para imponer estos aranceles, había dicho, sería un “desastre económico y de seguridad nacional”.
La mayoría de seis jueces de la Corte Suprema, al fallar en contra del presidente el viernes, hizo caso omiso de sus preocupaciones.
El Congreso, no el presidente, tiene la facultad de imponer aranceles, dictaminaron los jueces. Y nada en la ley en la que el presidente basó sus aranceles, la Ley de Poderes Económicos de Emergencia de 1977, dio poderes tan amplios a Trump.
En una conferencia de prensa organizada apresuradamente el viernes por la tarde, Trump arremetió contra los jueces que fallaron en su contra. Dijo estar “avergonzado” de los tres conservadores que anularon sus aranceles y se refirió a los tres liberales de la corte como una “desgracia”.
Trump prometió entonces reimponer aranceles utilizando la autoridad presidencial disponible bajo otras leyes, incluyendo un nuevo arancel global temporal del 10%.
La decisión de la corte representa un inusual freno al amplio uso de la autoridad ejecutiva por parte de este presidente.
Durante el último año, la mayoría de los jueces se han mostrado dispuestos a permitir que Trump siga adelante con su agenda, en particular en materia de inmigración y la reestructuración del gobierno federal, incluso aunque los recursos legales van escalando en el sistema judicial.
Este caso, tramitado con urgencia, cierra la puerta a uno de esos usos expansivos de la autoridad presidencial.
Con varios otros casos importantes que involucran usos controvertidos del poder ejecutivo, como los intentos de eliminar la ciudadanía por nacimiento y destituir a un gobernador de la Reserva Federal por presuntas irregularidades, este podría no ser el único revés de Trump en los próximos meses.
Como mínimo, esta decisión debilita la posición de Trump al intentar obligar a otras naciones a hacer concesiones a Estados Unidos y empaña su fachada de invencibilidad.
La debilidad engendra debilidad, y los socios comerciales de EU podrían verse envalentonados a adoptar una línea más dura con EU ahora que se han restringido las facultades arancelarias del presidente.
También abre la posibilidad de que el gobierno de Trump tenga que devolver gran parte de los ingresos arancelarios que recaudó durante el último año.
Aunque los jueces dejaron que esta espinosa cuestión fuera decidida por un tribunal inferior, Brett Kavanaugh, en su opinión disidente, advirtió que el proceso probablemente será un “desastre”.
El gobierno de Trump tuvo tiempo de sobra para prepararse para la decisión del viernes.
El precedente de la Corte Suprema y la actitud de muchos jueces cuando el caso se presentó en los tribunales el pasado noviembre indicaban que era muy posible un resultado adverso para él.
Jamieson Greer, principal asesor comercial de Trump, declaró el mes pasado que la Casa Blanca tiene “muchas opciones diferentes” sobre cómo proceder si se eliminan los aranceles.
“La realidad”, afirmó, “el presidente va a tener aranceles como parte de su política comercial de ahora en adelante”.
Sin embargo, las otras opciones que Trump podría tener a su disposición son más limitadas.
Estas requieren que las agencias gubernamentales elaboren informes detallados para justificar la imposición de aranceles, y tienen límites en su alcance y duración.
Atrás quedaron los días en que el presidente podía amenazar o promulgar aranceles de tres dígitos con un simple gesto de la mano o un clic en una publicación en Truth Social.
Los nuevos aranceles requerirán un mayor plazo antes de que puedan imponerse.
Esto podría limitar el tipo de perturbación económica que se produjo cuando el presidente anunció sus expansivos aranceles del “Día de la Liberación” el año pasado y daría a otras naciones más tiempo para preparar sus respuestas.
Si Trump quiere recuperar su margen de maniobra para imponer nuevos aranceles, siempre podría solicitar al Congreso la autorización explícita que la Corte Suprema ha declarado necesaria.
Sin embargo, con las estrechas mayorías republicanas en la Cámara de Representantes y el Senado, y las elecciones de medio término a la vuelta de la esquina, el éxito de tal medida parece improbable.
De hecho, algunos de los aliados conservadores de Trump en el Congreso podrían estar más tranquilos con esta decisión.
Los aranceles del presidente, y los costos que han impuesto a los consumidores, han sido impopulares entre muchos estadounidenses. Los candidatos republicanos en estados clave y distritos electorales habrían estado expuestos a los ataques demócratas por apoyar las políticas de Trump.
Esa área de vulnerabilidad se ha reducido por ahora.
La decisión del viernes generará un momento incómodo el martes, cuando Trump pronuncie su discurso anual sobre el Estado de la Unión ante una sesión conjunta del Congreso. Tradicionalmente, muchos de los jueces de la Corte Suprema se sientan en la primera fila de la cámara.
El presidente, después de pasar meses emitiendo duras advertencias contra la corte, podría verse frente a frente con los jueces que erosionaron uno de los pilares clave de la agenda del segundo mandato de Trump.
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