Home
>
Analisis
>
Invitades
>
Alimentación sostenible en México: del marco legal a la implementación
Blog invitado
Blog invitado
Espacio de análisis, blogueo y... Continuar Leyendo
4 minutos de lectura

Alimentación sostenible en México: del marco legal a la implementación

Este 2026 México cuenta con leyes, guías y evidencia científica suficientes para avanzar hacia un modelo alimentario saludable y sostenible. Lo que sigue faltando no es diagnóstico, sino implementar estas herramientas de manera coherente y efectiva.
15 de enero, 2026
Por: Sofía Ruiz Oldenbourg / Alianza Alimentaria y Acción Climática

El futuro nos alcanzó y es urgente actuar para mitigar los efectos del cambio climático. La transformación del sistema alimentario ya no puede postergarse: de ella dependen tanto la salud de las personas como la capacidad del país para responder a una crisis ambiental cada vez más profunda.

Este 2026 México cuenta con leyes, guías y evidencia científica suficientes para avanzar hacia un modelo alimentario saludable y sostenible. Lo que sigue faltando no es diagnóstico, sino implementar estas herramientas de manera coherente y efectiva.

El desafío es grande. Millones de personas viven en inseguridad alimentaria y están expuestas a entornos dominados por productos que deterioran la salud y generan un alto impacto ambiental. Cambiar esta realidad exige decisiones públicas que vayan más allá de recomendaciones aisladas.

En octubre del año pasado, la Secretaría de Salud federal dio un paso relevante al actualizar las Guías Alimentarias Saludables y Sostenibles para la población mexicana 2025-2030. Basadas en el informe EAT-Lancet, investigaciones del Instituto Nacional de Salud Pública y otras académicas, estas guías establecen diez recomendaciones para avanzar hacia una alimentación nutritiva, accesible y de bajo impacto ambiental.

Entre ellas destacan la eliminación del consumo de carnes ultraprocesadas (como salchichas, jamón y otros embutidos), la reducción de carnes rojas, la moderación en el consumo de huevo y lácteos, el aumento de legumbres y la duplicación del consumo de vegetales frescos en todas las comidas.

Estas recomendaciones no solo buscan prevenir enfermedades crónicas. También tienen un impacto directo en la mitigación climática: reducir ciertos productos de origen animal disminuye las emisiones de gases de efecto invernadero y el uso intensivo de agua y suelo asociados a la ganadería industrial. En contraste, el consumo de legumbres (como frijoles, lentejas y garbanzos) favorece la regeneración de suelos, además de que aportan nutrientes esenciales para la salud.

Aquí surge el primer reto: la implementación. Las Guías Alimentarias recomiendan, pero no obligan su adopción por parte de las instituciones públicas. Aun así, constituyen una base sólida para orientar políticas públicas, compras gubernamentales y entornos institucionales que hoy siguen operando con criterios contradictorios.

El segundo reto es normativo. En 2024 el congreso aprobó la Ley General de Alimentación Adecuada y Sostenible, que reconoce la responsabilidad del Estado de garantizar el acceso a alimentos nutritivos y de calidad. Sin embargo, la ausencia de su reglamento ha frenado su aplicación. En términos prácticos, el país cuenta con el marco legal, pero no con los mecanismos para hacerlo operativo.

Ese reglamento deberá definir el funcionamiento del Sistema Intersectorial Nacional de Salud, Alimentación, Medio Ambiente y Competitividad, así como los esquemas de coordinación, las compras públicas y la integración de canastas normativas de alimentos sostenibles. Sin estas definiciones, la ley corre el riesgo de quedarse en el papel.

Mientras tanto, desde lo local comienzan a abrirse caminos. Con el apoyo de Alianza Alimentaria y Acción Climática, Jalisco avanzó al incorporar criterios de alimentación sostenible en comedores de asistencia a través del Sistema DIF, y ahora en Colima trabajamos en la construcción de la primera Ley Estatal de Alimentación Adecuada y Sostenible. Estos procesos muestran que los territorios pueden convertirse en laboratorios de política pública capaces de detonar cambios a escala nacional.

La transformación del sistema alimentario no recae únicamente en el gobierno federal. Gobiernos estatales y municipales, empresas, universidades y organizaciones de la sociedad civil pueden adoptar desde ahora las Guías y contribuir a construir entornos alimentarios más saludables y sostenibles.

Las herramientas ya existen. El reto de México no es técnico, sino político: pasar de diagnósticos reiterados a decisiones. Avanzar hacia un sistema alimentario alineado con los desafíos del siglo XXI dependerá, en última instancia, de la capacidad de convertir la evidencia en acción.

Sobre la autora:

Sofía Ruiz Oldenbourg es Gerente de Políticas Alimentarias en Alianza Alimentaria y Acción Climática. Ingeniera Ambiental por el Instituto Tecnológico de Colima, tiene más de 10 años de experiencia en el ámbito ambiental y de sostenibilidad en el sector privado y de organizaciones de la sociedad civil.

Acerca de nosotros:

Alianza Alimentaria y Acción Climática es una organización mexicana sin fines de lucro que está transformando el sistema alimentario hacia prácticas más éticas y sostenibles. También trabaja con el sector público y privado implementando menús sostenibles en los comedores de las organizaciones para reducir impactos ambientales y riesgos a la salud asociados a patrones alimentarios. Síguenos en X: @AlianzaAliment

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia
Tú puedes ayudarnos a seguir.
Sé parte del equipo
Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.
Iniciar sesión

Registrate
Suscribete para comentar...
Imagen BBC
“Sentí que había muerto”: sobrevivientes relatan lo que vivieron durante el bombardeo de EU al Bloque 12 en Venezuela
6 minutos de lectura

Sobrevivientes al ataque de EU en Venezuela que condujo a la captura de Nicolás Maduro cuentan sus testimonios. Rosa González murió por el impacto de un misil estadounidense en su casa.

10 de enero, 2026
Por: BBC News Mundo
0

Eran las 2:00 de la mañana cuando un proyectil cayó en su departamento. “La onda explosiva me tiró contra la pared”, recuerda Wilman González.

Tirado en el suelo, abrió los brazos mirando al cielo y se despidió: “Dios, perdona todos mis pecados”.

En ese instante, recuerda, “sentí que había muerto”. Momentos después se dio cuenta que tenía enterrada en su cara una astilla de madera que se había desprendido de la puerta.

“Como pude me la saqué y fui a atender a mis hermanos que estaban aturdidos por el impacto”, cuenta a BBC Mundo el electricista de 54 años.

Aún con el pómulo derecho morado, apenas puede creer lo que le pasó a él y su familia este 3 de enero, cuando las fuerzas militares estadounidenses atacaron Venezuela y capturaron al presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.

Wilman vivía en el Bloque 12, un antiguo edificio ubicado muy cerca de una importante base militar de Venezuela, la Academia de la Armada Bolivariana, en la ciudad costera Catia La Mar, estado de La Guaira, a unos 35 kilómetros por carretera de Caracas.

Habitado principalmente por personas de edad avanzada en un barrio popular, el Bloque 12, o lo que queda de él, es ahora un símbolo de uno de los mayores acontecimientos ocurridos en la historia reciente de Venezuela: el bombardeo de Estados Unidos ordenado por el presidente Donald Trump.

Y es uno de los edificios civiles afectados en un ataque que principalmente tuvo como objetivo instalaciones militares y de comunicaciones.

Mientras Maduro permanece detenido en una cárcel de Nueva York acusado por cargos relacionados con narcoterrorismo, la presidenta interina del país, Delcy Rodríguez, es quien asumió esta semana las riendas del país bajo la tutela de EU.

Según el ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, la operación causó la muerte de unas 100 personas, incluyendo civiles y militares.

Bloque 12, edificio parcialmente destruído por un misil estadounidense en la ciudad costera Catia La Mar, estado de La Guaira, a unos 35 kilómetros por carretera desde Caracas.
BBC
Bloque 12, el edificio donde murió Rosa González por el impacto de un misil estadounidense.

Wilman es uno de los sobrevivientes, pero su tía Rosa, de 79 años, que dormía en la habitación del lado, no tuvo la misma suerte.

“Ella empezó a gritar: ‘Ay, me duele, me duele el brazo’ (…). Había una lavadora encima de ella. Una lavadora que con el impacto voló y le cayó encima”, cuenta su sobrino que, con dificultad, logró sacarla y sentarla en una silla.

Fue en ese momento cuando la mujer le dijo que no podía respirar.

Desesperados, los familiares llevaron a Rosa González a un hospital donde recibió atención médica de urgencia. Pero pese a todos los esfuerzos, fue demasiado tarde.

Wilman González frente a su departamento destruido.
BBC
“Mira cómo quedó… no es justo”, reclama Wilman González frente a los escombros de su departamento.

Con el ataúd semi abierto para decirle adiós, dos días después del bombardeo, familiares y amigos velaron a Rosa en una pequeña capilla de paredes blancas frente a una estatua de Jesucristo en la cruz.

Wilman, que por ahora está viviendo en la casa de un cuñado, se para frente al que alguna vez fue su hogar y mira los escombros sin explicarse lo que pasó. “Mira cómo quedó… No es justo, no es justa esta vaina”, dice profundamente molesto, mientras señala los restos del Bloque 12.

“La parte más grande del proyectil quedó en el cuarto de mi tía”.

Los restos del misil estadounidense, cuenta, se los llevó el gobierno. Pero el trauma de la experiencia se queda. “Estamos asustados, nosotros nunca hemos estado en una guerra”, cuenta desconsolado.

“Señores, ¡no a la guerra, no a la guerra!. La guerra no hace falta, lo que hace falta es comer, vivir”, grita con rabia frente al edificio. Lo único que hay frente a sus ojos son paredes demolidas, vidrios quebrados, trozos de objetos personales, y los restos de una vida que nunca volverá a ser como antes.

Velatorio de Rosa González.
AFP via Getty Images
Rosa González murió por el impacto de un misil estadounidense en su casa.

Su vecino, Jorge Cardona, de 70 años, estaba en la sala de su departamento cuando cayó el misil.

De repente, sintió un ruido y luego vino el impacto. “Escuché la explosión y la llamarada de candela y todo voló”.

Quedó tirado en un pasillo. “La pared del vecino se vino para mi casa y se llevó muebles, se llevó todo”. Cuando logró reaccionar, comenzó a sacudirse el polvo y los escombros que habían caído sobre su cuerpo. Rápidamente se puso un pantalón y unos zapatos, y fue a hablar con los vecinos.

“Yo pensé que nos estaban atacando, pero nunca pensé que me iban a atacar a mí”. El proyectil, cuenta, “pegó en la platabanda (techo) de arriba, en el pasillo, y pasó por la ventana del baño de los vecinos”.

“Estamos vivos de milagro”, le dice a BBC Mundo. “Fue algo que se vive una sola vez en la vida y se ve nada más en las películas de Hollywood, donde el muchacho se salva”.

¡Al suelo, tírate al suelo!

Jesús Linares, de 48 años, estaba durmiendo cuando un zumbido fuerte lo despertó. Lo primero que se le vino a la cabeza es que podía tratarse de un fuego artificial de las celebraciones de fin de año.

Jesús Linares.
BBC
“La onda expansiva me arroja al piso y siento que algo me golpea la cabeza”, recuerda Jesús Linares.

Pero cuando llega el impacto, su hija de 16 años, que estaba durmiendo en la misma habitación, le preguntó: “¿Papá qué pasa?”. Él le contestó: “Hija, nos están invadiendo”.

En ese momento la sacó de la cama y mientras iba camino al cuarto de su madre, sintió un nuevo zumbido. Era el misil que impactó el edificio, destruyendo la entrada principal de su casa.

“La onda expansiva me arrojó al piso y sentí que algo me golpeaba la cabeza. Cuando me levanté le grité a mi hija: ‘¡Al suelo, tírate al suelo!'”.

Descalzo, pasó por encima de unos vidrios para buscar zapatos y alcanzó a empacar alguna ropa para él, su hija, y su madre, de 85 años. Luego entró al departamento de su vecina y la encontró tirada en el suelo, totalmente desorientada y con heridas en el cuerpo.

Coronel de bomberos, con 28 años de servicio en la institución, Jesús se dio cuenta que la mujer requería ayuda inmediata. Con una sábana improvisó un vendaje en la cabeza y otro en la pierna para detener la hemorragia.

Su madre y su hija, afortunadamente, solo quedaron con traumatismos leves.

Recordando lo que pasó esa noche, llega a la conclusión de que automáticamente había aplicado el protocolo que se utiliza en caso de un terremoto. Eso le permitió rescatar con vida a su vecina y ponerse a resguardo junto a sus parientes.

Bloque 12, ubicado muy cerca de una importante base militar de Venezuela, la Academia de la Armada Bolivariana, en la ciudad costera Catia La Mar, estado de La Guaira, a unos 35 kilómetros por carretera desde Caracas.
BBC
Al menos ocho departamentos quedaron destruidos por el misil.

Ahora está colaborando en las tareas de reconstrucción del Bloque 12 y permanece alojado en la casa de un familiar junto a su hija y su madre, con la expectativa de volver a su hogar.

Y aunque Jesús está acostumbrado a lidiar con situaciones difíciles, la caída del misil en su edificio le ha dejado algunas secuelas.

Desde el ataque, Jesús se levanta todos los días a eso de las 2:00 de madrugada, la hora en que el proyectil impactó en su vivienda.

A esa hora, “retrocede la película”, y recuerda lo que vivió el día en que Estados Unidos atacó Venezuela e impactó al Bloque 12.

Bloque 12, ubicado muy cerca de una importante base militar de Venezuela, la Academia de la Armada Bolivariana, en la ciudad costera Catia La Mar, estado de La Guaira, a unos 35 kilómetros por carretera desde Caracas.
BBC
Los habitantes afectados esperan regresar a sus departamentos tras las tareas de reconstrucción.
BBC

Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.

Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.

También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro nuevo canal de WhatsApp.

Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.

Iniciar sesión

Registrate
Suscribete para comentar...