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El oro verde
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Martha Cristiana es actriz, escritora y exploradora de la locura. Autora del pódcast Martha Cristiana... Continuar Leyendo
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El oro verde

Cada asesinato como el de Bernardo Bravo también despierta una pregunta: ¿hasta cuándo vamos a aceptar vivir anestesiados?
24 de octubre, 2025
Por: Martha Cristiana

Michoacán no es solo un territorio agrícola; es uno de los laboratorios más antiguos del crimen organizado en México. Lo que está pasando con los limoneros -y con personas que han denunciado extorsiones por parte del crimen organizado- no es un hecho aislado. Es la consecuencia directa de un sistema que se ha vuelto parasitario: el Estado ha cedido el control económico, territorial y emocional de vastas regiones a grupos criminales que funcionan como gobiernos alternos.

El limón, aunque suene modesto, es oro verde. Un kilo cuesta más que el salario de muchos campesinos, y su cadena de valor —desde el corte hasta la exportación— mueve millones cada temporada. Es un producto perecedero, lo que significa que si no lo sacas del campo hoy, lo pierdes. Ese es el punto débil que aprovechan los cárteles: saben que el productor no puede esperar. Así imponen sus “cuotas” —que son extorsiones disfrazadas de permisos para sobrevivir— y terminan administrando el miedo en formato de impuesto.

¿A quién beneficia todo esto? A quienes ya encontraron en el campo una mina sin fiscalización. Los grupos criminales no solo venden drogas; hace años entendieron que el negocio está en controlar las economías locales: aguacate, limón, papaya, hierro, madera, pollo, huevo; incluso cerveza, vaya.

Cada fruto, cada animal, cada camión que entra o sale, paga. El crimen dejó de ser solo narcotráfico: se convirtió en una estructura económica paralela, una empresa con brazo armado, político y financiero.

Pero también —y esto es lo más inquietante— beneficia a quienes desde el poder hacen como que no ven. Porque un campo dominado por el miedo es un campo que no protesta, no se organiza y no exige subsidios. Es un campo disciplinado por el terror. La muerte de Bernardo Bravo, como las de los otros líderes empresariales, no fue solo un crimen, fue una advertencia: “el que hable, se muere”.

Lo que está pasando en México es una especie de reconfiguración feudal. Y las comunidades —los campesinos, los empacadores, los transportistas— viven en una especie de servidumbre moderna. Pagan por protección, por permiso, POR EXISTIR.

Mientras tanto, los gobiernos estatales y federales anuncian mesas de seguridad, operativos, detenciones… pero el control REAL sigue en manos de quienes mandan sin aparecer en los boletines.

13 limoneros y líderes de comerciantes y empresariales muertos significan 13 familias que pierden no solo a un ser querido, sino también su fuente de sustento, su voz y su fe en la justicia. Y significan también una sociedad anestesiada: hemos normalizado tanto el horror que ya ni nos detenemos a nombrar los rostros.

Lo que ocurre con los limoneros en Michoacán es el síntoma más visible de un cáncer profundo: la captura del territorio por el crimen organizado con el consentimiento tácito del Estado.

El problema no es solo la delincuencia: es la fusión entre Estado y crimen. Policías, alcaldes, funcionarios y hasta candidatos tienen nexos o acuerdos de convivencia con los grupos armados. Y lo más grave: ya ni siquiera necesitan corromper al Estado, porque en muchos lugares ELLOS SON EL ESTADO.

Hay municipios donde el ejército no entra sin permiso, donde los jueces no dictan sentencia sin “autorización”, donde la población se autogobierna porque nadie más responde.

El pacto social está roto, pero nos siguen hablando de democracia como si la pura palabra hablada la convirtiera en realidad.

En todo este desmadre ganan los grupos criminales, los políticos locales que viven de ellos, PERO también las empresas que operan en la penumbra lavando dinero a través del campo y de la exportación. Empresas privadas que parecen pristine #FAAAK

Y OJO con esto. A largo plazo, el gran beneficiado es el sistema global: mientras México arde, todo mundo sigue exportando aguacates, limones y minerales a precios bajos, un «hagámonos pendejos» de tal suerte que todos se puedan ahorrar una lana…

No, si la violencia funciona de huevos como una herramienta de control económico: desmoviliza a la población, mantiene bajos los costos de producción y aleja la inversión local para dejar campo libre a capitales extranjeros “salvadores”. Lo llaman “inseguridad”, pero en realidad es una forma de reconfiguración económica.

Si seguimos así, México va hacia una balcanización silenciosa: un país dividido en feudos, donde cada cártel o grupo armado gobierna una región, con su propio sistema de leyes, impuestos y castigos. El gobierno central solo servirá de fachada diplomática, y la población vivirá entre el miedo y la resignación. No será una dictadura clásica, sino una anarquía controlada por intereses económicos.

Pero hay otra posibilidad —y depende de la conciencia colectiva. Cada asesinato como el de Bernardo Bravo también despierta una pregunta: ¿hasta cuándo vamos a aceptar vivir anestesiados?

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Imagen BBC
“Dejé mi trabajo para buscar justicia para las víctimas de Epstein”
6 minutos de lectura

Como madre, Ellie Leonard sintió que no había misión más importante que encontrar justicia para las víctimas de Jeffrey Epstein.

08 de febrero, 2026
Por: BBC News Mundo
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Mientras los archivos del caso Epstein acaparan titulares en todo el mundo, no son solo los principales medios de comunicación los que examinan los millones de documentos: también han despertado un amplio interés del público en línea.

Entre los periodistas ciudadanos independientes que se han unido al esfuerzo de examinar los archivos está la escritora estadounidense Ellie Leonard, quien trabaja con otros para revisar el último lote de documentos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

“Tengo que hacerme a la idea de que no puedo revisar las 3,5 millones de páginas”, dijo Leonard a la BBC.

Leonard asegura que al principio no sabía nada sobre Jeffrey Epstein, pero comenzó por investigar sus vínculos con Donald Trump, inspirada por su interés en la justicia social y su oposición a las políticas económicas y de inmigración del presidente.

La última entrega de material publicada el 30 de enero incluye tres millones de páginas, 180.000 imágenes, 2.000 videos y varios nombres conocidos como Richard Branson, Bill Gates y Elon Musk.

Nada indica que aparecer en los documentos implique algún delito. Muchas personas que han aparecido en publicaciones anteriores han negado cualquier ilícito en relación con Epstein.

Leonard dice que renunció a su trabajo en la escuela de su hijo a finales de diciembre de 2025 para dedicarse a la tarea de examinar los documentos, pero con las entregas de archivos más grandes pronto se dio cuenta de que necesitaría ayuda.

La última publicación llegó semanas después de la fecha límite establecida por la Ley de Transparencia de Archivos de Epstein, que el presidente estadounidense Donald Trump firmó en noviembre. Esta exigía la publicación completa de todos los documentos relacionados con Epstein.

Leonard invitó a personas de todo el mundo a ayudarle a examinar los archivos y, como ella dice, “la gente respondió a mi llamado”.

Estima que más de 1.000 periodistas ciudadanos de países que van desde Corea del Sur hasta Noruega se han unido a su proyecto en la plataforma en línea Substack. Tienen intereses y especializaciones tan diversas como el psicoanálisis, las métricas de datos y el derecho.

Las víctimas de Epstein llevan años pidiendo justicia.
Getty Images
Las víctimas de Epstein llevan años pidiendo justicia.

“Les voy a creer”

Leonard tiene experiencia en simplificar documentos políticos complejos para ayudar a los votantes a estar más informados, y sintió que podía ayudar de manera similar con los archivos de Epstein.

Sin embargo, su motivación radica principalmente en obtener justicia para las víctimas cuyos relatos a menudo no han recibido credibilidad.

“Cuando las mujeres se presentan o las sobrevivientes se presentan y cuentan su historia, voy a creerles. Voy a darles el beneficio de la duda”, dice.

“Luego voy a comenzar a buscar las cosas que dicen e ir a encontrar estas cosas. Creo que es realmente importante validar sus historias de esa manera”.

Una clave es que el enfoque del grupo difiere del de muchas organizaciones de medios más grandes.

En lugar de comenzar por el principio de cada nuevo lote de documentos publicados, donde generalmente se encuentran los clips, capturas de pantalla y citas más ampliamente difundidos y comentados, ella aconseja a su grupo comenzar en otro lugar.

“Cuando sale un nuevo lote de archivos, hay muchos momentos destacados de los que la gente hablará una y otra vez… y tienden a venir del principio de los archivos”, explica.

“Así que siempre recomiendo que las personas se distribuyan y comiencen en el medio, comiencen cerca del final, trabajen hacia atrás, porque todo está desordenado”.

Al dividir los documentos de esta manera, dice que el grupo puede comparar notas más fácilmente, identificar vacíos y evitar duplicar el trabajo de los demás.

“Todos buscan con su propia habilidad en su propia sección de los archivos, y todos aunamos nuestras mentes”, dice.

Los pequeños detalles

Annie Farmer, con un micrófono en la mano, habla en un atril. Lleva gafas de sol y viste de azul. Hace sol y el atril muestra el mensaje
Reuters
Annie Farmer, superviviente de Epstein, trata de darles voz a las víctimas.

Leonard argumenta que la conversación pública a menudo gravita hacia las figuras más reconocibles mencionadas en los documentos, las “grandes personalidades” que dominan los titulares cuando se publica nuevo material.

Pero ella dice que ese enfoque puede oscurecer otras partes de los archivos que son igualmente significativas.

“Creo que hay cosas más pequeñas que contienen más detalles en este caso”, dice Leonard.

Los intercambios de correos electrónicos, las comunicaciones internas y los pequeños fragmentos de evidencia, dice, “actúan como recibos para las historias de los sobrevivientes”.

Señala el ejemplo de una mujer que dio el nombre de Epstein a las autoridades en una etapa temprana del caso.

“Maria Farmer habló con el FBI en 1996. Bueno, ahora podemos ver realmente su informe del FBI. Y prueba que lo que ella decía era verdad, corrobora lo que ha dicho durante décadas”.

Farmer, una artista que trabajó para Epstein, había dicho al FBI que Epstein había robado fotos personales que ella tomó de sus hermanas de 12 y 16 años.

Denunció que creía que Epstein vendió las fotos a posibles compradores, y dijo que la amenazó con quemar su casa si le contaba a alguien lo sucedido.

Farmer también afirmó que Epstein le había pedido que tomara fotos para él de niñas en piscinas.

Tras la publicación de los archivos, Farmer dijo que se sentía “reivindicada” después de casi 30 años.

Leonard dice que es el efecto acumulativo de los indicios lo que encuentra más sorprendente, la forma en que llenan los vacíos y confirman las líneas de tiempo.

“Puedo ver qué pensaba la gente, con quién hablaban, quiénes eran sus amigos, dónde bajaron la guardia, y luego qué información nos daban en esas conversaciones”.

“Realmente creo que la sustancia de este caso vendrá de esas conversaciones, porque nunca pensaron que serían públicas”.

“Necesitan justicia”

Tres mujeres abrazadas en una foto en la que sus rostros han sido ocultados.
Getty
Leonard dice que lo que le mueve es encontrar justicia para las víctimas de Epstein.

Leonard dice que aborda los documentos sin la experiencia y el enfoque de un reportero de noticias tradicional, pero con las habilidades analíticas que moldeó durante sus estudios unviersitarios de Historia Clásica.

“El periodismo tradicional se trata de tener estándares, tener guardianes”, dice.

“Creo que yo realmente me enfoco en las citas y la búsqueda de hechos”.

Aún así, aún consulta a periodistas capacitados que conoce y comparte borradores antes de publicar.

“Recibo mucho ánimo de ellos. Y creo que eso me permite avanzar y saber que he contado la historia con el mejor de mis conocimientos”.

Como madre, Leonard dice que para ella este trabajo es una cuestión de “responsabilidad”.

“Soy madre, y haré lo que sea necesario para hacer del mundo un lugar mejor para mis hijos y un lugar más seguro”.

Espera que su trabajo de investigación llegue a una conclusión.

“Necesita tener un final para estas sobrevivientes, y necesitan encontrar justicia”, dice.

“Creo que el objetivo, la razón por la que todos trabajamos tan duro, es encontrarla”.

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BBC

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