
La chica de la aguja (Dinamarca, 2024) es una película del director danés Magnus von Horn, que se basa en hechos reales que transcurren de 1915 a 1921.
La historia se desarrolla en la Copenhague de 1919 donde Karoline, una joven obrera que trabaja en una fábrica, es despedida por su jefe tras quedar embarazada.
Ella decide hacerse un legrado en los baños públicos cuando va a ducharse. Dagmar y su hija Erena le ayudan a no ser descubierta después de que intenta abortar.
La envuelven en una toalla y la acompañan a la entrada del edificio en el que vive no sin antes decirle que cuidara la hemorragia, y que si esta continuaba, fuera al médico. Pero que si lograba salvar al bebé, se lo llevara.
Karoline logra tener a su bebé y se presenta con Dagmar, quien le promete mandarlo con gente buena y adinerada que pueda brindarle una vida digna, pero para ello le pide una cuota que Karoline no completa.
Así es como ella empieza a trabajar como nodriza de los bebés que llegan a la agencia clandestina de colocación, que dirige Dagmar, que promete a las madres colocar a su hijos con buenas familias.
Ella, después de lo que ha vivido, confía en la bondad de quien la ayuda a resolver su problema y hasta se vuelven “amigas”, pero al tiempo se da cuenta de lo que realmente ocurre.
Dagmar, después de que le entregan a los niños, los mata y entierra, y estos desaparecían sin dejar rastro. En ese momento ya tiene un vínculo cercano con Dagmar que no sabe cómo romper.
La realidad se descubre cuando llega Frida, una antigua amiga de Karoline, a la agencia para dejar a su hijo no deseado, pero a las horas y después de ver a su amiga con la mirada perdida, decide regresar diciendo que se ha arrepentido.
Dagmar se niega a abrirle, así que llega la policía para arrestar a la criminal y llevarse a su hija biológica, Erena, a un orfanato mientras Karoline salta por la ventana.
La Karoline real descubre la manera de operar de la asesina y es pieza clave para detener a la verdadera Dagmar Overbye, que fue acusada de asesinar a 26 bebés entre 1915 y 1921. Para matar a los niños, incluido uno de sus hijos, utilizaba métodos como el ahogamiento y el estrangulamiento.
En 1921, después de ser detenida y comprobados los asesinatos que cometió, Dagmar fue condenada a muerte. El caso extremeció a la sociedad danesa y obligó a cambiar el sistema y las leyes de adopción.
La asesina en el juicio sostiene que hizo lo correcto ayudando a muchas mujeres desesperadas e imposibilitadas para mantener a sus hijos en la posguerra.
El director da cuenta de la situación del país después de la Primera Guerra Mundial, donde está presente la crisis económica y la dificultad que tiene la población más pobre para sobrevivir. En ese contexto, el caso de las mujeres es particularmente difícil.
La historia está muy bien contada, y siempre mantiene un alto grado de un real dramatismo. Las actuaciones son convincentes y poderosas. La fotografìa en blanco y negro subraya el dramatismo de la historia con imágenes que impactan.

La chica de la aguja
Título original: Pigen med nålen (danés)
Producción: Dinamarca, 2024
Dirección: Magnus von Horn
Guion: Magnus von Horn y Line Langebek Knudsen
Fotografía:Michel Du¡ymek
Música: Frederikke Hoffmeier
Con: Vic Carmen Sonne; Trine Dyrholm; Besir Zeciri; Joachim Fjelstrup; Tessa Hoder; Avo Knox Martin; Anders Hove; Ari Alexander; Benedikte Hansen (…)

Los pequeños fósiles encontrados en el norte de España pertenecen a una especie recién identificada que habitó nuestro planeta hace millones de años.
Investigadores en el norte de España identificaron una nueva especie de dinosaurio del tamaño de un pollo después de un largo estudio de huesos inusualmente pequeños.
La nueva especie recibió el nombre de Foskeia pelendonum.
Se cree que habitó nuestro planeta hace unos 125 millones de años y pertenece a un grupo extinto de dinosaurios herbívoros llamados ornitópodos. A pesar de su tamaño, la investigación reveló que el dinosaurio tenía un cráneo inesperadamente evolucionado.
“Su anatomía es extraña precisamente de una manera que obliga a replantear los árboles evolutivos”, afirmó la paleontóloga Penélope Cruzado-Caballero, de la Universidad de La Laguna en España.
Los fósiles encontrados pertenecen al menos a cinco individuos diferentes, según una investigación realizada por un equipo internacional liderado por el paleontólogo Paul-Emile Dieudonné, de la Universidad Nacional de Río Negro en Argentina, quien trabaja en este proyecto desde 2013.
“Diría que lo más interesante de este descubrimiento es que demuestra que todavía queda mucho material fósil por encontrar y que la mayoría provendrá de dinosaurios de pequeño tamaño”, declaró Dieudonné a la BBC.
“Los dinosaurios pequeños eran mucho más diversos de lo que pensábamos y es posible que la mayoría de los grupos que conocemos se originaran a partir de dinosaurios pequeños que crecieron con el tiempo”, añadió.
Pero los restos de dinosaurios más pequeños son más frágiles y difíciles de encontrar, señaló Dieudonné. “Desafortunadamente, los restos pequeños están mucho más fragmentados… los sedimentos de algunos huesos pequeños desaparecen con mayor facilidad”, añadió.
Este dinosaurio era inusualmente pequeño, según el paleontólogo Koen Stein, de la Universidad Libre de Bruselas, en Bélgica, quien es coautor del estudio.
Se cree que medía entre 25 y 30 cm de altura, un tamaño comparable al de un pollo.
“Creo que podemos afirmar con seguridad que probablemente se encuentra entre los más pequeños, si no el más pequeño, del continente europeo. Y quizás sea un candidato a ser uno de los dinosaurios más pequeños del mundo en general”, declaró Stein a la BBC, basándose en los hallazgos realizados hasta el momento.
El pequeño tamaño de los fósiles sugería que los dinosaurios podrían haber sido jóvenes. Pero un análisis más profundo indicó lo contrario.
Al menos uno era adulto, explicó Stein, y añadió que, de jóvenes, probablemente caminaban a cuatro patas, mientras que de adultos se volvían más bípedos.
El Foskeia es el rabdodomorfo más antiguo conocido, un grupo dentro de los ornitópodos.
Los rabdodomorfos eran “probablemente muy pequeños desde el principio”, lo que les habría “permitido escapar de los depredadores”, explicó Dieudonné.
“Un tamaño pequeño no es compatible con correr largas distancias, sino más bien con buscar un escondite rápidamente”, añadió.
La mayoría de los fósiles se encontraron en 1998, y algunos más se recuperaron en años posteriores en el mismo yacimiento. Sin embargo, su identificación ha llevado años.
La persona que descubrió el yacimiento y recolectó la mayor parte de los restos fue Fidel Torcida Fernández-Baldor, otro de los coautores del estudio, del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, en el norte de España.
“Desde el principio, supimos que estos huesos eran excepcionales por su diminuto tamaño”, declaró Torcida Fernández-Baldor.
Los investigadores afirman que el descubrimiento del Foskeia —cuyo nombre deriva de la palabra griega antigua que significa luz— es importante para comprender la evolución de los dinosaurios ornitópodos.
“La miniaturización no implicó simplicidad evolutiva”, declaró el paleontólogo Marcos Becerra, coautor del estudio, de la Universidad Nacional de Córdoba, en Argentina.
El Foskeia también presentaba una disposición dental distintiva, con dientes frontales que apuntaban hacia adelante, “como un enorme tridente en el centro”, señaló Dieudonné.
Además de sus dientes “algo peculiares”, poseía una “morfología craneal interesante”, añadió Stein. “Es otro ejemplo de los experimentos que ha realizado la evolución”, concluyó.
Investigaciones anteriores, publicadas en 2016, vincularon provisionalmente los fósiles a un dinosaurio llamado ornitópodo de Vegagete. Sin embargo, no había suficiente información para identificarlo formalmente.
Un avance importante en esta última investigación fue la identificación de nuevos elementos craneales, incluyendo fragmentos de cráneo. Esto permitió la identificación y denominación formal del dinosaurio ornitópodo de Vegagete: Foskeia pelendonum.
“En los seres vivos, en general, la parte del cuerpo que nos proporciona más información es el cráneo. Nos informa sobre el proceso de masticación, la vista y el equilibrio del cuerpo”, explicó Dieudonné.
Añadió que la forma de la cabeza se adapta mucho a las necesidades del animal en su entorno, “por lo que estos huesos craneales, por pequeños y fragmentados que sean, nos brindan mucha información sobre el modo de vida del animal”.
“Es importante documentar estos aspectos para descubrir cómo crecían, cómo vivían, cómo morían y cómo evolucionaron, con el fin de comprender cómo la vida en el pasado ha cambiado continuamente en entornos cambiantes”, explicó.
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