
La fiesta es algo que muestra a la gente puramente en su elemento social. La nostalgia de nuestros años de salidas “salvajes” de fin de semana reviven un espíritu de “pelea” para esas noches en las que las risas, el baile y las memorias nos hacen recordar esas rolas como “Saturday night”, “El tiburón”, “Scatman” y hasta “La calle de las sirenas”.
¿Quieres estar al día con Animal MX? Dale clic a nuestros canales gratuitos en Whatsapp y en Instagram.
Durante las fiestas pude visitar un antro que celebra a los milenials “Sarawak Discoteque”, ubicado en Avenida Juárez, en Juárez, Chihuahua. Una isla que te lleva a las discoteques de moda de los 90 que parece que estás en un escenario de una telenovela tipo ‘Soñadoras’, ‘Amigas y rivales’, ‘Dkda’, donde solo se baila moviendo los hombros, pero luego las retas de baile se manifiestan con el rap más duro de los 90.
No era fan de Bad Bunny… lo vi en vivo y así me dejó
Estos sitios ganan gran popularidad en todo el país. En Ciudad de México existen sitios como “La calle de las sirenas”, el mismo “Patrick Miller” que por sí mismo es una institución. En Monterrey en el “Chavosrucos night”, donde la música revive emociones en las que lo principal es bailar y cantar a todo pulmón. Una generación que antes del aislamiento del Covid-19 tenía una convivencia en la que aprender una coreografía y cantar, no solo hacer un video selfie moviendo un trago a cámara.
Antes de que el amor romántico entre en la ecuación, estos eventos viven en nuestra memoria como uno de los pocos rituales donde se vale sentir sin ironía. En una boda se canta a todo pulmón, se baila sin técnica y se brinda con el desconocido de al lado.
Hoy, esa energía está saliendo de los salones de fiestas tradicionales para apoderarse de la vida nocturna. Los espacios y fiestas con temática de boda no son solo para ir a bailar; son portales para volver a un momento donde la emoción estaba permitida.
¿Qué es Berghain? El club techno más temido y exclusivo del mundo; así me fue
A diferencia de una “disco” tradicional donde la meta es “ver y ser visto”, estas experiencias son participativas. Aquí no tienes que inventarte un personaje ni intentar ser el más cool de la sala; el único requisito es estar presente.
¿Por qué nos enganchan tanto?
Adiós a la pose: Es liberador apropiarse de un ritual formal y convertirlo en juego. La boda y la fiesta que te recuerda tus momentos adolescentes deja de ser una expectativa social y se vuelve una excusa para conectar.
Nostalgia comunitaria: Nos remiten a un tiempo más lento: las canciones que sonaban en casa, los bailes incómodos en familia y ese momento exacto en que todos se levantan a la pista sin importar la edad.
El drama ligero: Hay espacio para el humor, lo cursi y el performance colectivo.

Aunque no hay una lista de invitados estricta, este tipo de noches suelen atraer a un público muy específico:
Amantes de la nostalgia pop: Personas que viven por los hits que todos conocemos y se cantan en grupo.
Gente entre 25 y 45 años: (Aunque el sentimiento es universal).
Comunidades creativas y queer-friendly: Público que valora lo performático y los espacios seguros para expresarse.
Cansados de la “rigidez” del antro: Personas que buscan algo más emocional que aspiracional.
Aunque siguen siendo propuestas de nicho y muchas veces ocurren como eventos pop-up (efímeros y únicos), aquí te damos algunas pistas:
CDMX: Proyectos como Wedding Room o fiestas conceptuales que reinterpretan rituales sociales.
Guadalajara: Fiestas pop-nostálgicas enfocadas en los 90s y 2000s con dinámicas de grupo.
Monterrey: Eventos privados y performances que mezclan narrativa y música.
Ciudad Juárez. Noches para recordar a los chavorrucos.
La sala despecho. Es un proyecto para cantar temas para un corazón roto y dada la generación que ya vivió un matrimonio, rompimiento y ilusiones en este fin de la “adolescencia” vuelve muy emotivo el momento. Ciudades como Culiacán, Chihuahua, Torreón, Mérida, Querétaro y León lo hacen.
Al ser eventos que “ocurren y desaparecen”, se vuelven tan especiales como una boda real.
Ir a un lugar con temática de boda no es un viaje al pasado, es una reconexión con una necesidad humana básica: sentirnos parte de algo. En una época de vida nocturna fragmentada, estas fiestas funcionan como un puente.
Al final, todos somos solo personas que quieren cantar juntos una canción como “Mírame a los ojos” de Onda Vaselina, “Mis ojos lloran por ti” tema de Big Boy, “Wannabe” de Spice Girls y hasta “Sopa de caracol” que ya nos sabemos de memoria.

La antigua civilización romana creó un calendario que sirvió de base para identificar los meses del año que tenemos hoy. Aunque a lo largo de miles de años, hubo varios cambios.
La llegada del nuevo año es una de las celebraciones que comparte todo el mundo… o al menos lo hacen los países que siguen el calendario gregoriano, vigente desde hace siglos.
Pero que sea enero el primer mes del año no es algo que siempre fue así. De hecho hubo un tiempo en el que marzo era el mes que marcaba el cambio de año.
Y es que el calendario que usamos hoy en día ha tenido varias reformas y ajustes a a lo largo de miles de años, desde su origen en la antigua civilización romana.
Desde su primera creación, atribuida a Rómulo, el mítico fundador de Roma junto a su hermano Remo, los romanos le dieron el nombre a cada uno de los 10 meses de su primer calendario. Y luego le añadieron dos meses más, enero y febrero.
Como en otras culturas, la sincronización con el año solar era el objetivo. Y aunque luego hubo que ajustar el desfase de los días, los nombres de los meses quedaron fijados así hasta nuestros días.
Aunque si miramos al pasado, su orden ha perdido su lógica inicial.
Siguiendo el calendario primitivo, bajo el mando del rey romano Numa Pompilio (753-674 a. C.) fueron añadidos los meses de enero y febrero al final del calendario de 10 meses, con el objetivo de ajustar el conteo del tiempo al año solar.
Así que este mes originalmente era el penúltimo hasta el cambio de posición bajo el calendario juliano, impuesto por Julio César.
En latín era llamado Ianuarius y su nombre procedía de Jano, el dios romano de los inicios o las puertas. Esta deidad era también considerado un dios de los finales, por lo que era representado con dos caras, mirando al pasado y al futuro, respectivamente.
A diferencia de enero, Februarius no recibió el nombre de un dios, sino que hacía referencia a la festividad romana de la Februa.
Esta fiesta se celebraba como ritual de purificación o expiación, ya que februare en latín significa “purificar”. Se realizaba al final del año romano, por lo que este mes era también el último.
En el calendario primigenio romano, marzo era el inicio del año y fue llamado Martius, en honor a Marte, el dios de la guerra.
Para los romanos, el inicio del año no era a mitad del invierno boreal, como en la actualidad, sino en la época de primavera.
Era el momento adecuado de reactivar la agricultura y las campañas militares.
De hecho, iniciar el año con la primavera es algo que se usó durante mucho tiempo en diversas culturas. Reino Unido, por ejemplo, celebraba este mes el año nuevo hasta la adopción del calendario gregoriano en 1752.
Sobre abril, hay distintas teorías sobre el origen de su nombre.
Una se refiere a un verbo del latín, aperire, o abrir, posiblemente para señalar el florecimiento en la agricultura.
Pero otra hipótesis lo relaciona con Afrodita, la diosa griega del amor.
Este mes era Maius, dedicado a la diosa de la fertilidad y la primavera, Maia. Esta divinidad también era la madre del dios Mercurio.
Algunos, sin embargo, señalan que el nombre pudo originarse como referencia a los maiores, es decir, los ancianos en la cultura romana.
El origen de junio, o Iunius en el calendario romano, era la evocación a Juno, la reina de los dioses romanos y esposa de Júpiter.
Como tal, esta diosa también era considerada protectora de la maternidad y el matrimonio.
Pero el origen del nombre también está sujeto a debate, pues también pudo haberse dedicado a los iuniores, es decir, los jóvenes, algo que tendría concordancia con Maius.
Este mes no era originalmente llamado Iulius, la palabra en latín del nombre Julio, sino que se llamaba Quintilis por ser el quinto mes del año en el calendario romano original (Quintus significa quinto)
En este mes había nacido el líder Julio César, así que a la muerte de éste en el año 44 a.C., los romanos cambiaron el nombre a Iulius en su honor.
Bajo su dominio fue que se había instaurado la primera gran reforma del calendario de 365 días, que colocó a enero como inicio de año (y febrero como segundo).
Durante siglos, el calendario juliano fue el que regía en los dominios de esta civilización conquistadora.
De manera similar a julio, el mes de Augustus, o agosto, originalmente era el sextus (sexto) mes del año y por ello era conocido como Sextilis.
Fue renombrado en 8 a.C. en honor a César Augusto, el primer emperador de Roma (27 a.C.-14 d.C.).
Siguiendo el orden numérico que tenían los meses en el calendario original, September, o septiembre, era nombrado por su posición.
Era el séptimo mes y los romanos lo nombraron por la palabra en latín septem, o siete.
El nombre de octubre, en latín October, venía de la palabra octo, que significa ocho.
Como el anterior, no estaba dedicado a un dios o un emperador, sino simplemente al octavo lugar que ocupaba en el año.
Te puede interesar: La historia del ingenioso niño ciego que inventó el sistema Braille
La historia del mes de noviembre, o November, no es diferente: también tuvo su origen en la palabra novem, o nueve, por su lugar en el calendario romano original.
Finalmente estaba diciembre, el décimo mes del año para los romanos, que ellos conocían como December por la palabra en latín decem, que significa diez.
Cuando llegó la reforma del papa Gregorio XIII, en 1582, no se renombró los meses ni se cambió su orden, sino que simplemente se ajustó la duración para incluir los días bisiestos que corrigieran el desfase con el año solar.
Y desde entonces el calendario gregoriano rige en buena parte del mundo.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro nuevo canal de WhatsApp.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.