
De Rosalía a Residente, muchos son los que la quieren de invitada en sus canciones. Pero la española Sílvia Pérez Cruz hace años que brilla con luz propia y lleva su música melódica por los escenarios de medio mundo.
La artista catalana, que hace apenas unos días recibió el Goya del cine español a la mejor canción original en el documental “Flores para Antonio”, se prepara para su concierto este domingo en el Olympia, el templo de la “chanson” francesa en París.
“Es mi sueño”, dice Pérez Cruz, de 43 años, sobre este concierto con el que quiere celebrar tres décadas dedicadas a la música.
“Digo tres décadas porque una vez hablaba con Joan Manuel Serrat y le pregunté: ‘¿cómo se cuenta una carrera?’ Y me dice: ‘la primera vez que te pagan’. Y la primera vez que me contrataron tenía 13 años”, recuerda la artista entre risas en una entrevista a AFP pocos días antes del concierto.
Desde su primer álbum en solitario, “11 de novembre” (2012), ha sacado una decena de discos, entre trabajos de versiones y temas propios, en los que abraza desde el flamenco a la canción latinoamericana, pasando por el jazz, el fado o la música más experimental.
Sus conciertos surcan varios continentes, y el público viaja de un lado al otro del Atlántico con temas como “Alfonsina y el mar”, la habanera “Vestida de nit” o “Pequeño vals vienés”, la versión de Enrique Morente del clásico de Leonard Cohen sobre un poema de Federico García Lorca.
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El azar ha hecho que este concierto en el Olympia tenga lugar una semana antes que el inicio de la gira, también en Francia, de otra gran cantante catalana… Rosalía.
Amigas desde hace tiempo, con similitudes en el inicio de sus carreras, las dos artistas comparten el gusto por cantar en varios idiomas y descubrir otros estilos. Pérez Cruz, 10 años mayor que Rosalía, es en cierta manera uno de los muchos referentes en la carrera de la autora de “Lux”.
En el último trabajo de Rosalía, plagado de invitados, como la islandesa Björk, Pérez Cruz participa en “La rumba del perdón”.
Hablando del origen de la colaboración, Pérez Cruz cuenta que hace un año soñó que Rosalía “estaba grabando un disco con una orquesta sinfónica, con aires de [Enrique] Morente y algún bajo eléctrico”. Le escribió esto a su amiga y ésta le contestó: “¡Guau, Silvia, es que es lo que estoy haciendo!”, en alusión a su nuevo álbum en preparación.
Unos meses después, Rosalía la volvió a llamar para decirle que había sido como “una señal” y que quería que estuviera en una canción que iba a hacer con la cantaora Estrella Morente.
Con René Pérez, conocido como Residente, trabajó en el tema “313”, del álbum que sacó en 2024 el puertorriqueño, una persona “muy generosa, hermosa”. El video del tema, donde también participó la actriz Penélope Cruz, ganó un Grammy Latino.
La lista de los dúos que ha formado la cantautora catalana incluye a Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Natalia Lafourcade, Jorge Drexler… y un largo etcétera.
“Es como si cada artista te saca a bailar y te enseña un paso nuevo de ti”, explica de todas estas colaboraciones. “Aprender la energía del otro en el escenario es un aprendizaje muy directo”.
Pérez Cruz comenta siempre orgullosa el origen artístico de su familia, con un padre, ya fallecido, músico de habaneras, y una madre que tenía una escuela de arte donde se mezclaban todas las disciplinas.
De ahí le viene, asegura, su interés por todas las artes, ya sea la danza, el teatro o el cine, donde ha ganando varios premios por sus temas musicales.
Todo son “herramientas para contar las emociones que tú sientes”, dice. “Tú vas siendo un resumen de pedazos de cosas que conoces personalmente y musicalmente”, remata.
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BBC Mundo conversó con dos latinoamericanos que viven en Medio Oriente. Tanto Ibis como José concuerdan en decir que lo peor fue la incertidumbre del sábado, cuando empezaron a caer los misiles.
Una ruidosa alarma en su teléfono celular sobresaltó a la periodista venezolana Ibis León Malave en la tarde del sábado, mientras estaba descansando en su casa en una zona residencial en el centro de Qatar.
“De inmediato es angustiante porque suena como un alarma de incendios”, le contó Ibis a BBC Mundo. “Llega a todos los celulares con indicaciones e información oficial de las autoridades”.
La alarma se lanzó en repuesta al operativo militar conjunto que Estados Unidos e Israel lanzaron este fin de semana contra Irán, en el que murió el líder supremo del país, Alí Jamenei.
Los países del Golfo Pérsico activan sus alarmas para prevenir muertes civiles en sus territorios, ya que su cercanía diplomática con EE.UU. los ha convertido en objetivos de los ataques del ejército de Irán.
Ese mismo sistema se activó también el sábado, a casi 600 km de distancia, en Emiratos Árabes Unidos. Pero cuando el guatemalteco José Basilea la recibió, ya sabía lo que estaba pasando.
“Me di cuenta cuando los misiles entran al cielo emiratí y el ejército lo intercepta”, le dijo a BBC Mundo desde Abu Dhabi, donde vive hace poco más de 5 años. “Ese golpe, ese sonido es lo que se escucha como una explosión”.
“Entonces el sábado, eso es lo que se empezó a escuchar (…) y a través de videos me di cuenta de que, en efecto, hubo una explosión y que sí que hubo unos escombros que sí cayeron cerca de donde yo vivo, en la isla de Yaz”.
Ibis y José le contaron a BBC Mundo sus experiencias viviendo un momento histórico, en países que están en alerta por los ataques de Irán.
A pesar de la distancia que los separa, tanto Ibis como José concuerdan en decir que lo peor fue la incertidumbre tuvo lugar el sábado, cuando empezaron a caer los misiles.
“Después de recibir la alerta, como a los cinco minutos, empezamos a escuchar explosiones y sentimos la onda expansiva en la estructura del edificio”, le dijo Ibis a BBC Mundo.
“Muy leve porque, aunque la percepción y la sensación es que está cerca, no está ocurriendo tan cerca, pero todo sí tiembla: las puertas, las ventanas, sientes como la estructura del edificio se resiente un poco con estas explosiones”.
“De día solo se ve como una nube en el cielo, en el lugar donde interceptaron el misil”.
Ibis llegó con su esposo a Qatar buscando una nueva vida, lejos de la crisis política y económica de su país.
“Las personas me han parecido amables”, dijo, “y apenas llegué pude también contactar con una comunidad de hispanohablantes, lo que te permite no sentirte solo o tener la posibilidad de hablar también en tu idioma”
“Pero, por supuesto, con todo este conflicto, pues ahora nos queda simplemente esperar. Hay demasiada incertidumbre. Miedo también, por supuesto.”
José, por su parte, ha hecho una carrera en los países del Golfo, trabajando con el servicio diplomático de Guatemala, tanto en Dubái como en Abu Dhabi, gracias a lo cual, ya lleva 5 años viviendo en la región.
José recuerda que el sábado, las autoridades empezaron a usar los mensajes de emergencia para pedirle a la gente que se escondiera en los sótanos de los edificios.
Este tipo de experiencias son excepcionales en un país que está enfocado en convertirse en un hub internacional para el turismo y los negocios.
“Específicamente Abu Dhabi es una ciudad exageradamente tranquila, donde no pasa mucho,” explica José.
Eso es algo que hace mucho más alarmante los sonidos que atravesaron los cielos el sábado: “Son sonidos como hipersónicos o algo por el estilo donde se escucha un primer bombazo, pasa un tiempo y luego se escucha como como la ola”.
José recuerda que Emiratos Árabes Unidos no cuenta con un sistema de defensa antiaérea como el famoso Domo de Hierro de Israel -aunque las bases estadounidenses en los territorios del Golfo sí cuentan con sistemas similares-, algo que aumenta el riesgo.
Pero siente que la gente igual confía en las capacidades de las fuerzas armadas del país para defenderlos.
“Miedo, personalmente, yo no lo tengo”, cuenta José. “Sí hay preocupación, pero tanto Dubái como Abu Dhabi, como Emiratos Árabes Unidos en general, está teniendo una vida muy normal dentro de lo que cabe con la situación en la que estamos”.
Ibis ve lo mismo en los cataríes: “La sensación en general es que la gente tiene buen ánimo, confía en el sistema de defensa de Qatar y cree que va a ser algo temporal. Tienen la esperanza de que es algo que se puede resolver a corto plazo. Tratan de mantener la calma”.
Ambos concuerdan en que el sistema de alertas tempranas de ambos gobiernos ha funcionado de manera eficiente, y que los servicios, por lo menos en las zonas donde ellos están, se han mantenido activos.
“Por una parte, con las alarmas, hay como una sensación de alivio porque las autoridades están allí indicándote qué hacer,” explica Ibis. “Pero, por otro lado, es ver cómo me protejo realmente, porque estar dentro de mi casa es la única garantía de seguridad”.
Algo le queda claro a José, luego de contar su experiencia del sábado a BBC Mundo: “Si tú me preguntas dónde está mi casa, para mí es Emiratos Árabes Unidos”.
“Entonces, uno no tiene que estar con un país que le ha dado tanto solo en las buenas y en los momentos de alegrías y de fiestas y de comidas y demás, sino en los momentos donde el país necesita que exista esa estabilidad”.
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