
El rapero y productor puertorriqueño Residente ganador de 34 premios Grammy y Latin Grammy anunció su debut como director de largometrajes con si cinta “Porto Rico”, una superproducción descrita como un western caribeño épico y drama histórico.
El proyecto será protagonizado por Bad Bunny, quien asumirá su primer papel protagónico en cine, acompañado por un elenco internacional que incluye a Viggo Mortensen, Edward Norton y Javier Bardem.
La película es producida por 1868 Studios compañía fundada por Residente en alianza con Sony Music Latin-Iberia y Sony Music Vision. Te contamos más detalles.
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“Llevo toda una vida soñando con este momento. Comencé a escribir esta historia hace muchos años, entre giras, encuentros, desencuentros, triunfos y desaciertos. Poco a poco fui tejiendo este sueño”
El músico, cuyo nombre real es René Pérez Joglar, ha construido una carrera marcada por el activismo y la defensa de la identidad latinoamericana, un eje que también atraviesa esta producción que él mismo ha calificado como:
“Es mi proyecto más ambicioso de toda mi carrera, en donde todos los elementos artísticos se unen en un mismo espacio”, escribió en la publicación donde compartió la noticia.
El guion fue coescrito por Residente junto al ganador del Oscar Alexander Dinelaris, reconocido por Birdman. De hecho, el proyecto ya había sido anunciado en desarrollo en 2023.
Uno de los nombres que más llamó la atención en el anuncio es el del director mexicano Alejandro G. Iñárritu, quien participa como productor ejecutivo. Su involucramiento refuerza el peso internacional del proyecto y su ambición cinematográfica.
Edward Norton, además de actuar, también produce la cinta y comparó su alcance con clásicos como El Padrino y Pandillas de Nueva York, señalando que el filme busca confrontar la historia oculta detrás del relato estadounidense tradicional.
Aunque aún no se han revelado todos los detalles, inicialmente el proyecto fue descrito como un drama histórico basado en la vida del revolucionario puertorriqueño José Maldonado Román, conocido como “Águila Blanca”, quien a finales del siglo XIX lideró una revuelta contra el colonialismo.
El comunicado oficial señala que la película “combina un enfoque histórico con un enfoque visceral y lírico, y una narrativa cautivadora inspirada en hechos reales”
Es más, el propio título de la cinta ya alude a la grafía anglicanizada que tuvo la isla entre 1900 y 1932 bajo dominio estadounidense, un guiño directo al periodo colonial que marcó su identidad política y cultural.
Se sabe también que Bardem interpretará un personaje vinculado a España, mientras que Norton y Mortensen asumirán roles relacionados con Estados Unidos.
“A Alejandro G. Iñárritu por ser mi mentor en el cine. A Alex Dinelaris por presentarme su (action, conflict and reversal) a la hora de escribir una escena. Le quiero dar las gracias también a todos los historiadores de Puerto Rico con los que durante todo este periodo se sentaron conmigo a hablar sobre nuestra historia. Fernando Picó, Juan Manuel Delgado, Ivonne Acosta Lespier, Heidi Dilan, Margarita Maldonado, Pancho Moscoso, Álvaro Rivera Ruiz. A todos los cineastas de mi isla que contra viento y marea hacen cine.
A los inversionistas de este proyecto, José y Kwanza, Mike y Sukey, Henry Muñoz, Edward Norton, Live Nation. A Scott por creer en mí desde el principio. A Afo y a Rob por ser cómplices del arte en una industria complicada para el arte. A todo mi equipo que se sudaron esto conmigo. Erick, Vero, Caro, Gabriel, somos una gran familia. Por último, a mi país, Puerto Rico, por darme todo lo que soy”, dice el comunicado.
Una de las grandes sorpresas del anuncio tiene que ver con la participación del reggaetonero Bad Bunny, quien en los últimos meses ha hecho historia con su ultimo álbum y también con su posicionamiento político. Sobre su participación, Residente ha mencionado:
“A Benito gracias por lanzarse conmigo a hacer su primer rol protagónico porque como le conté a él “yo no estoy buscando a un actor, estoy buscando a alguien que duela Puerto Rico tanto como a mí y que se enorgullezca tanto como yo cuando cantan nuestro himno verdadero”.
Además de Bad Bunny, quien ha participado previamente en producciones como Bullet Train, el reparto reúne a figuras de alto perfil como Viggo Mortensen, Edward Norton y quien ya mencionamos, Javier Bardem.
La producción cuenta además con el respaldo de Live Nation Studios y Class 5 Films, y será representada internacionalmente por UTA Independent Film Group.
Por el momento, no se ha anunciado una fecha oficial de estreno ni el inicio de rodaje. El proyecto se encuentra en fase de desarrollo avanzado, con respaldo financiero y socios estratégicos ya confirmados.
Lo que sí es claro es que Porto Rico apunta a convertirse en una de las producciones latinas más ambiciosas de los próximos años, uniendo a dos de las figuras más influyentes de Puerto Rico Residente y Bad Bunny en una historia que promete revisar el pasado para redefinir la identidad de la isla en la pantalla grande.

Las medidas tienen por objeto aumentar el control israelí sobre la Cisjordania ocupada en materia de derecho inmobiliario, planificación, concesión de licencias y aplicación de la ley.
Los palestinos, varios países árabes, grupos israelíes contra la ocupación y Reino Unido han criticado las nuevas medidas aprobadas por el gabinete de seguridad de Israel para la Cisjordania ocupada, diciendo que equivalen a una anexión de facto.
El ministro de Finanzas israelí de extrema derecha, Bezalel Smotrich, anunció las medidas que facilitarían a los colonos judíos la toma de control de tierras palestinas. “Seguiremos destruyendo la idea de un Estado palestino”, afirmó.
Todos los asentamientos israelíes en Cisjordania se consideran ilegales según el derecho internacional.
Las medidas, que se espera que sean aprobadas por el máximo comandante militar israelí en Cisjordania, tienen por objeto aumentar el control de Israel sobre el territorio en materia de derecho inmobiliario, planificación, concesión de licencias y aplicación de la ley.
El anuncio se produjo pocos días antes de la reunión prevista este miércoles entre el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente estadounidense, Donald Trump, en Washington.
Los asentamientos en Cisjordania se expandieron el año pasado a su ritmo más rápido desde que se inició el seguimiento, según denunció la ONU.
Entre las nuevas medidas israelíes se encuentra la anulación de una prohibición vigente desde hace décadas sobre la venta directa de terrenos en Cisjordania a judíos, así como la desclasificación de los registros catastrales locales. Hasta ahora, los colonos solo podían comprar viviendas a empresas registradas en terrenos controlados por el gobierno de Israel.
Los ministros israelíes presentaron el cambio como “una medida que aumentará la transparencia y facilitará la redención de tierras”.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel afirmó posteriormente que se trataba de corregir una “distorsión racista” que “discriminaba a los judíos, estadounidenses, europeos y cualquier persona que no fuera árabe en lo que respecta a la compra de bienes inmuebles en Judea y Samaria”.
El gabinete también decidió derogar el requisito legal que exigía la obtención de un permiso de transacción para completar cualquier compra de bienes inmuebles, reduciendo así la supervisión destinada a prevenir el fraude.
Los palestinos temen que estas medidas aumenten la presión entre los habitantes de Cisjordania para que vendan sus tierras, y que se produzcan actos de falsificación y engaño.
El presidente palestino, Mahmud Abás, que lidera la Autoridad Palestina (AP), que gobierna partes de Cisjordania, calificó las medidas de “peligrosas” y de “intento abierto de Israel de legalizar la expansión de los asentamientos, la confiscación de tierras y la demolición de propiedades palestinas, incluso en zonas bajo soberanía palestina”.
Pidió a Estados Unidos y al Consejo de Seguridad de la ONU que intervinieran de inmediato.
La ONG israelí Peace Now afirmó que la decisión del gabinete ponía en peligro la Autoridad Palestina e implicaba la cancelación de acuerdos y la imposición de una anexión de facto.
Acusó al gobierno israelí de “romper todas las barreras posibles en el camino hacia el robo masivo de tierras en Cisjordania”.
Reino Unido se sumó a las críticas condenando “enérgicamente” la medida y pidió a Israel que revocara la decisión, afirmando que “cualquier intento unilateral de alterar la composición geográfica o demográfica de Palestina es totalmente inaceptable y sería incompatible con el derecho internacional”.
Los ministros de Asuntos Exteriores de Egipto, Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Pakistán, Turquía, Arabia Saudí y Qatar calificaron el anuncio como “una aceleración de los intentos de anexión ilegal y desplazamiento del pueblo palestino”.
En su declaración “advirtieron contra las continuas políticas expansionistas y las medidas ilegales aplicadas por el gobierno israelí en la Cisjordania ocupada, que alimentan la violencia y el conflicto en la región”.
Los derechos sobre la tierra se encuentran en el centro del conflicto entre Israel y Palestina, y la venta de terrenos a colonos es un negocio turbio en el que a menudo intervienen intermediarios.
La Autoridad Palestina lo considera traición y, por lo tanto, técnicamente se castiga con la pena de muerte, aunque a los condenados se les suele imponer penas de cárcel.
Otras medidas controvertidas anunciadas por Smotrich, responsable ministerial de las políticas de asentamientos, y por el ministro de Defensa, Israel Katz, incluyen la transferencia de la concesión de licencias de construcción exclusivamente a las autoridades israelíes en la Tumba de los Patriarcas y sus alrededores, un importante lugar religioso.
Conocida con este nombre por los judíos y como Mezquita de Ibrahim por los musulmanes, este lugar situado en el corazón de la volátil ciudad palestina de Hebrón es venerado por judíos, musulmanes y cristianos como el lugar de enterramiento de Abraham, Isaac y Jacob. Es el segundo lugar más sagrado del judaísmo y el cuarto del islam.
Las nuevas medidas también otorgan a los organismos israelíes poderes de supervisión y ejecución en materia medioambiental y arqueológica en las zonas administradas por la Autoridad Palestina.
Además, se reactivaría un comité para permitir al Estado de Israel realizar compras “proactivas” de terrenos en Cisjordania, lo que se presenta como “una medida destinada a garantizar reservas de terreno para los asentamientos de las generaciones venideras”.
A raíz de los históricos Acuerdos de Oslo de 1993, la recién creada Autoridad Palestina recibió el control total sobre las zonas urbanas palestinas —aproximadamente el 20% del territorio— conocidas como Zona A.
En la Zona B, con un porcentaje similar, la Autoridad Palestina solo tenía control administrativo, mientras que Israel mantenía el control sobre la seguridad.
Israel conservaba el control total sobre la seguridad y la administración del 60% de Cisjordania, donde se encuentran los asentamientos, conocida como Zona C.
Más de 700.000 colonos israelíes viven en la Cisjordania ocupada y en Jerusalén Este (que Israel se ha anexionado), territorios capturados por Israel a Jordania en la Guerra de Oriente Medio de 1967. Los palestinos reclaman esas tierras para su futuro Estado independiente, junto con la Franja de Gaza.
La Administración Trump ha descartado la anexión israelí de Cisjordania, pero no ha intentado frenar la acelerada construcción de asentamientos por parte de Israel.
En respuesta a la última medida, un funcionario de la Casa Blanca reiteró la oposición de Estados Unidos a la anexión, afirmando que “una Cisjordania estable mantiene la seguridad de Israel y está en consonancia con el objetivo de esta administración de lograr la paz en la región”.
Smotrich, un colono que dirige un partido a favor de los asentamientos, ha prometido duplicar la población de colonos en Cisjordania.
En diciembre, el gabinete de Israel aprobó una propuesta para construir 19 nuevos asentamientos. Israel también se está preparando para iniciar la construcción de un polémico proyecto de asentamientos cerca de Jerusalén, conocido como E1, que dividiría efectivamente el norte y el sur de Cisjordania.
Según la ONU, solo en 2025 se desplazó a más de 37.000 palestinos, una cifra récord, en un año en el que, según la organización, también se registraron niveles sin precedentes de violencia por parte de los colonos israelíes.
La coalición gobernante de Netanyahu incluye a muchos miembros favorables a los colonos que quieren que Israel se anexione Cisjordania, con la que afirman tener vínculos religiosos e históricos.
El primer ministro, que se enfrenta a unas elecciones a finales de este año, ha declarado que nunca aceptará la creación de un Estado palestino, ya que, según él, supondría una amenaza para la seguridad de su país.
En 2024, la Corte Internacional de Justicia, el máximo tribunal de la ONU, emitió un dictamen consultivo no vinculante en el que afirmaba que la ocupación israelí de los territorios palestinos era ilegal y debía terminar.
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