
Madonna está de regreso en una campaña publicitaria y lo hace con el actor cubano-mexicano Alberto Guerra para promocionar una nueva fragancia “The one” de la marca italiana Dolce Gabbana . Mucho contenido, nueva música, sensualidad y la reina ¿qué más se puede pedir?
Esta propuesta publicitaria fue dirigido por Mert Alas, y representa una reivindicación del sexo dentro de los contenidos culturales y audiovisuales no eróticos. En el spot Madonna tiene a dos hombres a su disposición en citas distintas. Uno claramente joven y Guerra (43 años). Al primero lo dibuja desnudo y tiene un encuentro sexual con él. Posteriormente tiene una sesión de escena de cama con el actor que se popularizara en los culebrones de la tele de México. Madonna se muestra como una mujer madura y que no deja lugar a duda que el deseo nunca muere. El video los lleva a los tres en una toma en la que ocurre un “menage a troi”.
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“Siempre hemos contado esta historia, adaptándola al contexto y al momento histórico y cultural. Los tiempos cambian, al igual que la sensibilidad con la que miramos el mundo, pero nuestros valores y nuestra narrativa permanecen inalterados”, declaró Domenico Dolce a El País respecto a esta nueva película.
La musicalización de esta producción corrió a cargo de la misma Verónica Louise Ciccone con una reversión del tema italiano “La bambola” (La muñeca), mismo que lanzó en plataformas digitales de forma simultanea 23 horas antes de que este promocional saliera a la luz.
Resulta que anda circulando una versión de la icónica canción “La Bambola” en voz de la Reina del Pop. Y aunque nos encantaría decir que es el primer adelanto de su nueva era con Warner (donde dicen que regresará a sus raíces), medios italianos aseguran que esta producción de Stuart Price es más bien un “gustito” fuera de su próximo proyecto musical.
Pero, ¿por qué es tan importante esta rola?
Aquí te contamos el chisme completo de este himno sesentero:
El origen: Fue lanzada en 1968 por la legendaria Patty Pravo. Fue un trancazo absoluto: ¡se quedó seis semanas en el número uno de las listas italianas!
De qué trata: Escrita por Franco Migliacci, Ruggero Cini y Bruno Zambrini, la letra es un reclamo directo y poderoso. “Tu mi fai girar, come fossi una bambola…” (Me haces girar como si fuera una muñeca). Narra cómo una mujer confronta a un hombre que la usa y la desecha en cuanto deja de serle útil.
En la cultura pop: Si te suena, es porque ha salido en todos lados. Desde películas como The American (con George Clooney) hasta Romanzo Criminale. Además, ha tenido mil covers, incluyendo uno muy famoso de Sergio Dalma.
Parece que Madonna decidió rendirle homenaje a este clásico de la emancipación femenina mientras prepara su gran regreso triunfal.
¡Bájale a los rumores! Alberto Guerra por fin rompió el silencio sobre qué onda con su “relación” con Madonna, y la verdad es mucho menos escandalosa de lo que internet nos hizo creer. 💅✨
Aquí te resumimos lo que el actor de Griselda soltó en entrevista para Ventaneando:
¿Cómo se dio el contacto?: No fue casualidad. La “Reina del Pop” vio a Alberto en la serie de Netflix y ella misma lo buscó. Quería capturar esa vibra de “pareja fuera de la ley” para la revista británica RE-Edition.
¿Es intimidante?: Alberto confesó que al principio sí le dio frío (¿a quién no?), pero al conocerla descubrió que es “increíblemente amable, educada y sensible”. Nada que ver con la diva inalcanzable que muchos imaginan.
¿Son mejores amigos?: Pues… no. Alberto fue súper sincero y aclaró que no hay una amistad. Fue una colaboración profesional increíble, lo invitó a uno de sus shows en CDMX (junto a mucha más gente), y ahí quedó la cosa.
¿Y Zuria Vega?: Aunque las malas lenguas intentaron inventar un drama con su esposa, ellos siguen más fuertes que nunca tras 10 años de amor. Las fotos solo fueron chamba (¡y qué buena chamba!).
Al final, Alberto nos dejó una lección de vida: “No puedes dejar que el miedo te quite la oportunidad de disfrutar algo tan padre”.

Los saunas y los baños en agua fría están en auge, pero ¿qué dice realmente la ciencia sobre sus beneficios?
Si echas una mirada a las redes sociales, te encontrarás con información que asegura que los saunas y los baños fríos son casi una cura milagrosa, que refuerzan el sistema inmunitario, queman grasa y solucionan todo, desde dolores articulares hasta el bajo estado de ánimo.
Pero la realidad, según los expertos, tiene más matices.
“Mucha gente confía ciegamente en la exposición al calor y al frío, pero aún no tenemos pruebas suficientes para afirmar que sea categóricamente beneficiosa”, afirma la Heather Massey, profesora asociada de la Universidad de Portsmouth, Reino Unido, especializada en entornos extremos y fisiología.
Massey explica que nuestros cuerpos son “increíblemente” capaces de mantener estable la temperatura corporal, normalmente entre 36,5 °C y 37 °C.
En la vida cotidiana, muchos de nosotros rara vez desafiamos ese sistema, pasando largos periodos en espacios con calefacción o aire acondicionado.
No obstante, calentar o enfriar el cuerpo crea un pequeño estrés, afirma, lo cual puede desencadenar respuestas adaptativas o protectoras.
Para algunas personas el sauna es una recompensa después del ejercicio, mientras que para otras es un atractivo en sí mismo.
Muchos asiduos lo recomiendan, convencidos de que 15 minutos de calor intenso hacen maravillas para el cuerpo y la mente.
Y sin duda puede sentirse bien.
“Cuando te sientas en un sauna y sudas, puedes sentirte más suelto, más libre, con un poco más de movilidad, y tus dolores y molestias pueden desaparecer un poco por sí solos”, le explica Massey al podcast What’s Up Docs de la BBC.
“Así que definitivamente hay algún beneficio al usar el sauna, pero la pregunta es si se trata de un beneficio para la salud a largo plazo o más bien algo psicológico”, agrega.
Massey señala que en un estudio reciente, varias personas realizaron sesiones repetidas de jacuzzis y los resultados mostraron cambios en la insulina y la presión arterial.
“Estamos empezando a explorar si calentar el cuerpo podría ayudar a las personas que viven con enfermedades crónicas”, cuenta.
Aun así, insta a la cautela con las afirmaciones contundentes sobre la salud, ya que la evidencia científica sólida aún es limitada.
“Nunca hemos hecho un ensayo adecuado sobre el sauna”, dice. “Sospecho que encontraremos beneficios en el futuro, pero aún no lo hemos logrado”.
Por ahora, dice, es razonable disfrutar del ritual por cómo te hace sentir, sin asumir que es un atajo garantizado para una mejor salud.
Y si pruebas saunas o jacuzzis, Massey recomienda precaución: “Comienza poco a poco”, y consulta primero con tu médico de cabecera si tienes alguna enfermedad subyacente o estás embarazada.
Algunas personas van en la dirección contraria. Los grupos de natación en agua fría son cada vez más populares y los chapuzones matutinos ya son habituales en playas, lagos y ríos.
Massey, que ha cruzado el canal de la Mancha a nado y ha competido en el campeonato mundial de natación en hielo, nada en agua fría una vez a la semana, pero solo pasa un par de minutos en el agua.
Al principio le resulta doloroso, pero ese impacto inicial es justo lo que la gente busca.
“Cuando te sumerges por primera vez, experimentas una respiración entrecortada y acelerada”, explica. La frecuencia cardíaca y la presión arterial se incrementan, y las hormonas del estrés, como el cortisol y la adrenalina, se disparan.
“Esa respuesta alcanza su punto máximo a los 30 segundos y luego disminuye muy rápidamente”, añade.
La exposición repetida reduce la respuesta de impacto y, tras varios baños cortos, puede reducirse en aproximadamente un 50%.
Al igual que con los saunas, la gran pregunta es si los beneficios provienen de la temperatura en sí o de todo lo que la rodea.
La natación en agua fría suele practicarse al aire libre y en compañía. “Es una actividad con múltiples mecanismos: naturaleza, movimiento y conexión social, y todos están interrelacionados”, afirma Massey.
El presentador del podcast, el doctor Chris van Tulleken, coincide en que es difícil separar esos factores: “No sabemos si el beneficio reside en el agua fría en sí o en estar con un grupo de personas divertidas y hacer algo desafiante juntos”.
Para Massey, sin embargo, el punto de partida no es la temperatura, sino el disfrute.
“Hablo con personas que salen a correr cada semana y describen exactamente la misma sensación que otras personas experimentan nadando en agua fría”, dice.
“Lo importante es encontrar algo que disfrutes, que puedas hacer con regularidad e idealmente que puedas compartir con otros, ya que crear un grupo de amigos en torno a una actividad puede reducir el estrés psicológico”.
Esto puede ser cualquier cosa, desde jardinería, observación de aves, unirse a un coro o simplemente caminar con amigos.
Así que, aunque los saunas y los baños fríos no sean esenciales para la buena salud, dice Massey, aún pueden ofrecer algo positivo.
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