
Tras la muerte de Willie Colón, diversos artistas han mostrado su pésame tras la pérdida del salsero y trombonista, uno de ellos fue Rubén Blades con quien de manera inicial trabajó en conjunto y después hubo un distanciamiento.
Blades y Colón crearon el álbum Siembra, considerado uno de los mejores discos del género de salsa.
Con el calificativo de “titán de la salsa”, el originario de Panamá dedicó palabras con las que mostró su respeto, a pesar de las diferencias que tuvieron en los últimos años.
“Recuerdo perfectamente la última vez que lo vi, el 3 de abril del 2023, en el velorio de nuestro amigo y colega, el bongosero Jorge ‘Georgie’ González. Estaba conversando con José Massó y su esposa Divina cuando sentí una mano en mi hombro. Me volví y allí estaba Willie. Si a mí me sorprendió verlo, el resto de la gente presente casi se desmaya al vernos juntos”, relató.
“Contrario a lo que quizás algunos esperaban, nuestra conversación fue cordial. Y es que, a pesar de los pesares que existían y existirán, ambos siempre respetamos lo que hicimos y las experiencias por las que atravesamos durante esos seis años y seis álbumes juntos, creando direcciones musicales inéditas hasta ese momento, en un género colmado de inconmensurables talentos”, complementó.
Aunque podían parecer la dupla perfecta, hubo una diferencia que marcó su relación. Esto incluyó una disputa legal e ideologías distintas, hablando de el lado republicano de Colón.
Tras un show en Puerto Rico de 2003, Willie Colón demandó a Blades en 2007 por incumplir un pago de 115 mil dólares. La justicia le dio la razón a Blades y el trombonista optó por quedarse con que el panameño no fue leal.
“Sobre nuestras diferencias personales, diré que estas existen y existirán en todo tipo de relación. Todo ser está compuesto por una compleja mezcla de emociones. Nuestra personalidad presenta numerosas facetas, que en ocasiones se complementan y en otras se contradicen. La gente se divorcia, pero sigue queriendo a sus hijos y nunca olvida los momentos buenos compartidos. Aunque nadie es del todo bueno o del todo malo, nuestra tendencia es generalizar y demonizar, y por eso para muchos resulta imposible aceptar o comprender que se puede reconocer lo positivo de una persona y a la vez rechazar lo que consideramos negativo en su actuar.
“Siempre sentiré afecto por Willie aún a pesar de no entender por qué decidió demandarme judicialmente, reclamándome plata que nos hurtaron de un concierto, por qué hizo luego un arreglo extrajudicial con el que se quedó con nuestro dinero y nunca se excusó conmigo, ni siquiera después que la empresa que nos perjudicó fue encontrada legalmente culpable y condenada a devolvernos el dinero hurtado”, recordó.
En cuanto a su lado republicano, Rubén mostró su molestia por la simpatía de Colón con Donald Trump.
“Aunque también me molestó su apoyo y simpatía por el político más mentiroso, narcisista y racista que se haya visto en Estados Unidos, nada de esto afecta la realidad de lo que logramos crear musicalmente, ni elimina o cancela mi cariño por él, las memorias positivas, las risas, las luchas, triunfos, dificultades y sacrificios compartidos”, destacó.
Tras esta historia llena de recuerdos y vivencias, Rubén Blades cerró la carta y agradeció lo vivido con su colega.
“Descansa en paz, Willie Colón y, te repito lo que siempre digo: ¡gracias Willie! Usted no está muerto, compadre. Al contrario; ahora es que usted comienza a vivir”, concluyó.
El salsero Willie Colón murió el pasado 21 de febrero. Su familia dio a conocer la noticia mediante sus redes sociales.

La decisión de la Corte representa un inusual freno al amplio uso de la autoridad ejecutiva por parte de Trump. Durante el último año, la mayoría de los jueces se han mostrado dispuestos a permitir que siga adelante con su agenda, en particular en materia de migración y reestructuración del gobierno federal.
Donald Trump llevaba meses advirtiendo que una decisión de la Corte Suprema como esta sería catastrófica.
Si la corte restringía su capacidad para imponer estos aranceles, había dicho, sería un “desastre económico y de seguridad nacional”.
La mayoría de seis jueces de la Corte Suprema, al fallar en contra del presidente el viernes, hizo caso omiso de sus preocupaciones.
El Congreso, no el presidente, tiene la facultad de imponer aranceles, dictaminaron los jueces. Y nada en la ley en la que el presidente basó sus aranceles, la Ley de Poderes Económicos de Emergencia de 1977, dio poderes tan amplios a Trump.
En una conferencia de prensa organizada apresuradamente el viernes por la tarde, Trump arremetió contra los jueces que fallaron en su contra. Dijo estar “avergonzado” de los tres conservadores que anularon sus aranceles y se refirió a los tres liberales de la corte como una “desgracia”.
Trump prometió entonces reimponer aranceles utilizando la autoridad presidencial disponible bajo otras leyes, incluyendo un nuevo arancel global temporal del 10%.
La decisión de la corte representa un inusual freno al amplio uso de la autoridad ejecutiva por parte de este presidente.
Durante el último año, la mayoría de los jueces se han mostrado dispuestos a permitir que Trump siga adelante con su agenda, en particular en materia de inmigración y la reestructuración del gobierno federal, incluso aunque los recursos legales van escalando en el sistema judicial.
Este caso, tramitado con urgencia, cierra la puerta a uno de esos usos expansivos de la autoridad presidencial.
Con varios otros casos importantes que involucran usos controvertidos del poder ejecutivo, como los intentos de eliminar la ciudadanía por nacimiento y destituir a un gobernador de la Reserva Federal por presuntas irregularidades, este podría no ser el único revés de Trump en los próximos meses.
Como mínimo, esta decisión debilita la posición de Trump al intentar obligar a otras naciones a hacer concesiones a Estados Unidos y empaña su fachada de invencibilidad.
La debilidad engendra debilidad, y los socios comerciales de EU podrían verse envalentonados a adoptar una línea más dura con EU ahora que se han restringido las facultades arancelarias del presidente.
También abre la posibilidad de que el gobierno de Trump tenga que devolver gran parte de los ingresos arancelarios que recaudó durante el último año.
Aunque los jueces dejaron que esta espinosa cuestión fuera decidida por un tribunal inferior, Brett Kavanaugh, en su opinión disidente, advirtió que el proceso probablemente será un “desastre”.
El gobierno de Trump tuvo tiempo de sobra para prepararse para la decisión del viernes.
El precedente de la Corte Suprema y la actitud de muchos jueces cuando el caso se presentó en los tribunales el pasado noviembre indicaban que era muy posible un resultado adverso para él.
Jamieson Greer, principal asesor comercial de Trump, declaró el mes pasado que la Casa Blanca tiene “muchas opciones diferentes” sobre cómo proceder si se eliminan los aranceles.
“La realidad”, afirmó, “el presidente va a tener aranceles como parte de su política comercial de ahora en adelante”.
Sin embargo, las otras opciones que Trump podría tener a su disposición son más limitadas.
Estas requieren que las agencias gubernamentales elaboren informes detallados para justificar la imposición de aranceles, y tienen límites en su alcance y duración.
Atrás quedaron los días en que el presidente podía amenazar o promulgar aranceles de tres dígitos con un simple gesto de la mano o un clic en una publicación en Truth Social.
Los nuevos aranceles requerirán un mayor plazo antes de que puedan imponerse.
Esto podría limitar el tipo de perturbación económica que se produjo cuando el presidente anunció sus expansivos aranceles del “Día de la Liberación” el año pasado y daría a otras naciones más tiempo para preparar sus respuestas.
Si Trump quiere recuperar su margen de maniobra para imponer nuevos aranceles, siempre podría solicitar al Congreso la autorización explícita que la Corte Suprema ha declarado necesaria.
Sin embargo, con las estrechas mayorías republicanas en la Cámara de Representantes y el Senado, y las elecciones de medio término a la vuelta de la esquina, el éxito de tal medida parece improbable.
De hecho, algunos de los aliados conservadores de Trump en el Congreso podrían estar más tranquilos con esta decisión.
Los aranceles del presidente, y los costos que han impuesto a los consumidores, han sido impopulares entre muchos estadounidenses. Los candidatos republicanos en estados clave y distritos electorales habrían estado expuestos a los ataques demócratas por apoyar las políticas de Trump.
Esa área de vulnerabilidad se ha reducido por ahora.
La decisión del viernes generará un momento incómodo el martes, cuando Trump pronuncie su discurso anual sobre el Estado de la Unión ante una sesión conjunta del Congreso. Tradicionalmente, muchos de los jueces de la Corte Suprema se sientan en la primera fila de la cámara.
El presidente, después de pasar meses emitiendo duras advertencias contra la corte, podría verse frente a frente con los jueces que erosionaron uno de los pilares clave de la agenda del segundo mandato de Trump.
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