
No hay duda de que vivimos en un mundo muy acelerado donde la soledad y la desconexión social son un desafío silencioso para muchas personas. Una herramienta a menudo subestimada para reconstruir lazos y fortalecer el bienestar es el voluntariado.
Ser voluntario muchas veces visto como un simple acto de caridad, pero en realidad es una de las formas más poderosas y de doble vía para combatir estos desafíos modernos. No se trata solo de dar; es un intercambio que genera bienestar, propósito y conexión de una manera que pocas otras actividades pueden lograr.
El voluntariado es una invitación a detenernos, mirar a otras personas y descubrir que, al tender una mano, también podemos sanar una parte de nosotras mismas.
Los actos de bondad no son solo una experiencia emocional; tienen un impacto biológico real y medible en nuestro cuerpo.
Cuando una persona decide acompañar, escuchar o simplemente estar presente para otra, se desencadena un “contagio positivo” que beneficia a todos los involucrados, creando un círculo virtuoso de bienestar. Este fenómeno se explica a través de varios mecanismos clave:
Esta ciencia de la bondad cobra vida en las experiencias reales de quienes han decidido hacer del voluntariado una parte fundamental de sus vidas.

Los beneficios del voluntariado se aprecian con mayor claridad a través de las historias de quienes lo viven en primera persona. En la Huellas ONG, que impulsa espacios para hacer voluntariado, las voces de sus voluntarios reflejan esta profunda transformación.
Por ejemplo, en Animal MX platicamos con Nadia Mendoza López, voluntaria actual en la Huellas ONG y comparte que su motivación para ayudar a otras personas nació del ejemplo de su familia, quienes le enseñaron desde pequeña el valor de la empatía.
“Creo que todo parte de mi crianza. Siempre vi cómo mi mamá o mi abuela apoyaban en lo que podían a otras personas y me enseñaron a ser muy empática. Cuando crecí, quise continuar con ese ejemplo”, cuenta Nadia.
Para ella, el voluntariado es una forma de “hacer la vida un poco mejor” para otras personas, consciente de que no todas tienen las mismas oportunidades. Su experiencia le ha permitido no solo apoyar, sino también redescubrir una verdad fundamental sobre la conexión humana.
“La mayor virtud que encuentro en el voluntariado es que nos permite conectar con nuestra humanidad. Cada sábado que voy al voluntariado y convivo con los abuelos y niños me convierto en una persona más empática y creo que cada vez me encuentro con más personas que han olvidado lo importante que es conectar con otros. El voluntariado nos permite recordar eso.”
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Otro caso es el de Fernando Cortés Gandarias, quien comenzó a ser voluntario en un momento en que sentía que estaba perdiendo el rumbo de su vida.
“Estaba en un punto en el cual sentía que estaba perdiendo el rumbo de mi vida en muchos aspectos y dejando a un lado las cosas que en verdad importaban, así que en ese momento decidí que debía cambiar el chip mental y rehacer todo”, explica.
Añade que para él hacer voluntariado es “la mejor experiencia del mundo, porque puedo compartir y dar amor a las personas”.
“Con los abuelitos me encanta porque puedo escuchar sus experiencias de vida y tomar lo mejor de ello para poder mejorar como persona y como voluntario. Con los niños también es una experiencia magnífica, me olvidó de cualquier cosa cuando los visitamos, dejo de ser adulto y soy un niño más para pasar el rato jugando y corriendo; el verlos sonreír me llena el alma de satisfacción”, detalla.
Estas historias demuestran que el voluntariado es un camino de ida y vuelta, donde el acto de dar genera un impacto igualmente poderoso en quien lo ofrece.
Como ya viste, en un mundo que clama por soluciones complejas, quizás una de las herramientas más transformadoras siempre ha estado a nuestro alcance: la simple y poderosa presencia humana.
El voluntariado nos demuestra que los vínculos que creamos son fundamentales; no solo para el bienestar colectivo, sino también para nuestra propia salud mental.
Es un recordatorio de que para sanar una comunidad, a veces el primer paso es sanarnos a nosotros mismos a través de la conexión.
Si tú, al igual que Nadia y Fernando, quieres sumarte a esta iniciativa y compartir tu tiempo con infancias o adultos mayores, puedes buscar a Huellas ONG. Puedes encontrar toda la información en el sitio web o en sus redes sociales.

Analizamos la vida del máximo líder de Irán, el poder que ejerce y el papel que desempeñan sus hijos en la política del país que fue atacado este sábado por EE.UU. e Israel.
Un nuevo desafío para el hombre más poderoso de Irán, el ayatolá Alí Jamenei.
El ejército de Israel lanzó este sábado un ataque contra su país con la participación de Estados Unidos.
En enero, el líder supremo iraní enfrentó el reto más serio a su poder desde la Revolución Islámica de 1979, cuando manifestaciones masivas sacudieron las calles del país y desataron una crisis de legitimidad del gobierno.
En las protestas antigubernamentales, que alcanzaron un nivel nunca visto en los 47 años de historia de la República Islámica, murieron miles de personas por la represión de las fuerzas de seguridad.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, repetidamente amenazó con tomar acción militar por la muerte de los manifestantes.
Ante esas amenazas, el gobierno de Irán señaló que Teherán estaba abierta a conversar con Washington, pero aseguró que el país estaba “preparado para la guerra”.
Entretanto, el ayatolá Jamenei acusó a EE.UU. de “engaño” y de usar a “mercenarios traidores” para atizar las protestas.
Ni Trump, ni el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, han ocultado su deseo de un cambio de régimen en Irán.
Durante décadas, Washington e Israel han acusado a Irán de intentar desarrollar en secreto un arma nuclear. Irán ha negado repetidamente que busque una bomba y afirma que su programa solo tiene fines pacíficos.
Este mes se celebraron tres rondas de negociaciones entre Estados Unidos e Irán para alcanzar un acuerdo sobre su programa nuclear, y se esperaban nuevas negociaciones la próxima semana.
Pero este sábado, la situación dio un giro dramático.
“Hace poco, el ejército de Estados Unidos inició importantes operaciones de combate en Irán. Nuestro objetivo es defender al pueblo estadounidense eliminando las amenazas inminentes del régimen iraní, un grupo despiadado de gente muy dura y terrible. Sus actividades amenazantes ponen en peligro directo a Estados Unidos, a nuestras tropas, a nuestras bases en el extranjero y a nuestros aliados en todo el mundo”, dijo Trump en la red social Truth Social.
Una fuente dijo a Reuters que el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, no se encontraba en Teherán y que había sido trasladado a un lugar seguro.
Tras el ataque “preventivo” de Estados Unidos e Israel, la presión sobre el líder supremo no cede.
¿Quién es el ayatolá Alí Jamenei, qué poder ejerce en el país y qué rol desempeña su familia en la política iraní?
El ayatolá Alí Jamenei es apenas el segundo líder supremo del país desde la revolución islámica de 1979. Ocupa el cargo desde 1989. Los jóvenes iraníes nunca han experimentado la vida sin él en el poder.
Jamenei, que está en el medio de una compleja red de poderes rivales, es capaz de vetar cualquier asunto de política pública y elegir a dedo a candidatos para cargos públicos.
Como jefe de Estado y comandante en jefe del Ejército, que incluye al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Iran (CGRI), su posición lo convierte en una figura con todo tipo de poderes.
Nacido en Mashhad, la segunda ciudad más grande de Irán, en 1939, Jamenei es el segundo de ocho hijos en una familia religiosa. Su padre era un clérigo de rango medio de la rama chiita del islam, el grupo religioso dominante en Irán.
Su educación se centró principalmente en el estudio del Corán y obtuvo el título de clérigo a los 11 años. Pero, al igual que muchos líderes religiosos de la época, su rol siempre ha sido tanto político como espiritual.
Jamenei, un hábil orador, se unió a los críticos del Sha Reza Pahlavi, el monarca que fue derrocado por la Revolución Islámica de 1979.
Durante años, vivió en la clandestinidad y estuvo detenido. Fue arrestado seis veces por la policía secreta del Sha, sufriendo torturas y el exilio interno.
Un año después de la revolución, el ayatolá Jomeini lo nombró líder de la oración de los viernes en la capital, Teherán.
Jamenei fue elegido presidente en 1981, antes de ser designado en 1989 por los ancianos religiosos como el sucesor del ayatolá Jomeini, quien había muerto a los 86 años.
Alí Jamenei, quien rara vez viaja al exterior, vive junto a su esposa con austeridad en un complejo residencial en el centro de Teherán.
De Jamenei se sabe que disfruta de la jardinería y la poesía, que fumó en su juventud –algo inusual para una figura religiosa en Irán– y que perdió la movilidad de su brazo derecho en un intento de asesinato en la década de 1980.
Junto a su esposa, Mansoureh Khojasteh Baqerzadeh, tienen seis hijos: cuatro varones y dos mujeres.
La familia Jamenei no suele aparecer en público ni en medios de comunicación, por lo que la información oficial y verificada sobre la vida privada de sus hijos ha sido limitada.
De sus cuatro hijos, el segundo, Mojtaba, es el más conocido por su influencia y el importante papel que desempeña en el círculo íntimo de su padre.
Mojtaba estudió en la escuela secundaria Alavi en Teherán, un colegio cuyos alumnos tradicionalmente son hijos de altos funcionarios de la República Islámica, y se casó con la hija de una destacada figura conservadora del país, Gholam-Ali Haddad-Adel, en un momento en que todavía no se había convertido a clérigo.
Comenzó sus estudios religiosos formales en el seminario de Qom, el centro chiita más importante de Irán, a los 30 años.
A mediados de la década de 2000, la influencia de Mojtaba en la política del país se hizo más evidente, aunque rara vez esto haya sido reconocido por los medios de comunicación locales.
Mojtaba saltó a la escena tras las controvertidas elecciones presidenciales de 2004, cuando el candidato Mehdi Karroubi lo acusó en una carta abierta dirigida al ayatolá Jamenei de haber interferido de manera encubierta a favor de Mahmud Ahmadineyad.
Desde la década de 2010, Mojtaba ha sido considerado como una de las personas más poderosas de la República Islámica. Relatos anecdóticos sugieren que él es el candidato preferido de Jameneí para reemplazarlo. Sin embargo, algunas fuentes oficiales han negado estas afirmaciones.
Aunque Alí Jamenei no es rey ni puede ceder el trono a su hijo, Mojtaba tiene un poder significativo dentro de los círculos de línea dura de su padre, incluyendo la poderosa oficina del Líder Supremo, que eclipsa a los órganos constitucionales.
El hijo mayor de la familia es Mustafa Jamenei, quien está casado con la hija de Azizollah Khoshvaght, un clérigo tradicional firmemente conservador.
Tanto Mustafa como Mojtaba sirvieron en el frente durante la guerra entre Irán e Irak de la década de 1980.
El tercer hijo de Alí Jamenei es Masoud. Nacido en 1972, está casado con Susan Kharazi, hija de Mohsen Kharazi, un conocido clérigo afiliado a la conservadora Asociación de Maestros del Seminario de Qom y es hermana de Mohammad Sadegh Kharazi, exdiplomático con inclinaciones reformistas.
Masoud Jamenei se ha mantenido alejado de los círculos políticos y se sabe poco sobre su vida.
Antes, había dirigido la oficina que supervisa las obras de su padre, una institución que funciona como un brazo clave de propaganda para el ayatolá Jamenei. También había sido responsable de la recopilación de la biografía y las memorias de su padre.
El hijo menor, Meysam, nació en 1977 y, al igual que sus tres hermanos mayores, también es clérigo.
Su esposa, cuyo nombre no ha sido mencionado en los medios, es hija de Mahmoud Lolachian, un comerciante con mucho dinero e influyente, conocido por apoyar financieramente a clérigos revolucionarios antes de la revolución de 1979.
Meysam ha trabajado junto a su hermano Masoud en la Oficina para la Preservación y Publicación de las obras de su padre.
Sobre las hijas de Jamenei se sabe poco.
Bushra y Hoda son las menores de la familia y ambas nacieron después de la revolución de 1979.
Bushra nació en 1980 y está casada con Mohammad-Javad Mohammadi Golpayegani, hijo de Gholamhossein (Mohammad) Mohammadi Golpayegani, jefe de gabinete de Jamenei.
Hoda, la menor de las hijas del líder, nació en 1981. Está casada con Mesbah al-Hoda Bagheri Kani, quien estudió marketing y daba clases en la Universidad Imam Sadiq.
*Esta es una actualización de un artículo originalmente publicado el 16 de junio 2025, con información de BBC News, BBC Verify y el corresponsal de la BBC en Washington Paul Adams
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