
La temporada 2026 de Fórmula 1 no es una más en el calendario: representa el inicio de un nuevo capítulo en la historia de la categoría reina automotriz. Con un reglamento técnico renovado, cambios aerodinámicos profundos y una transformación en las unidades de potencia, los equipos no solo han trabajado en el rendimiento, sino también en la imagen con la que enfrentarán esta nueva era.
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La identidad visual vuelve a tomar protagonismo en un campeonato donde cada detalle comunica ambición, evolución y filosofía de marca.
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La expansión a 11 equipos marca además un hito contemporáneo en la F1. La llegada de Cadillac y la consolidación de Audi como constructor oficial elevan el peso industrial del campeonato, al tiempo que amplían la diversidad estética en la parrilla. Entre diseños continuistas que respetan la tradición y propuestas que apuestan por una ruptura visual, la temporada 2026 ofrece un espectáculo que va más allá de lo deportivo.
A continuación, un recorrido por los diseños que vestirán los monoplazas este año y que, sin duda, serán parte central de la narrativa dentro y fuera de la pista.
El equipo campeón mantiene su tradicional azul marino con acabado brillante, dejando atrás cualquier percepción de tono mate. El rojo y amarillo del logotipo resaltan con fuerza sobre una base más limpia y definida, mientras que los detalles en plateado aportan un toque moderno. Es una evolución sutil, pero efectiva, que mantiene intacta su identidad dominante en la parrilla.
Back-to-back weeks of #F1Testing in Bahrain 🙌pic.twitter.com/YhrLlnYvlH
— Oracle Red Bull Racing (@redbullracing) February 9, 2026
Mercedes conserva el plateado tradicional combinado con el negro que introdujo en años recientes. El turquesa de Petronas resalta con mayor protagonismo en los pontones y el alerón trasero, aportando contraste y modernidad. La livery transmite elegancia y precisión alemana.
W17 🩶🖤 pic.twitter.com/0miNSiqoOR
— Mercedes-AMG Passion Club (@MercedesAMGPCF1) February 11, 2026
Ferrari apuesta por un rojo más intenso y brillante, acompañado de detalles blancos más amplios que evocan épocas clásicas de la escudería. “El cavallino rampante” destaca con mayor limpieza visual, en un diseño que mezcla nostalgia y agresividad competitiva.
Off-season went by in a blur 🫨 pic.twitter.com/6aiPbeHe4s
— Scuderia Ferrari HP (@ScuderiaFerrari) February 9, 2026
El equipo de Woking mantiene el papaya como color dominante, pero introduce más negro en la zona trasera para acentuar el perfil aerodinámico. El resultado es un monoplaza vibrante, juvenil y fácilmente identificable, fiel a la nueva era competitiva del equipo.
Framing these pics so we can look at our MCL40 forever 🥹#McLarenF1 pic.twitter.com/qkCt0oOHhT
— McLaren Mastercard Formula 1 Team 🧡 (@McLarenF1) February 11, 2026
El clásico verde británico continúa siendo la base, aunque ahora con un tono ligeramente más oscuro y acabado metálico. Los detalles en negro y lima aportan sofisticación, manteniendo la imagen premium que caracteriza a la marca.
The performance.
The moment that our 2026 livery was unveiled.
Watch the full video: https://t.co/mHT80TR7uD pic.twitter.com/tFNjanjE7b
— Aston Martin Aramco F1 Team (@AstonMartinF1) February 10, 2026
El equipo francés combina nuevamente azul y rosa, aunque con una distribución más equilibrada y menos invasiva del patrocinador principal. El diseño luce más limpio y estructurado, reforzando la identidad nacional francesa con un azul profundo predominante.
Some A526 ASMR for you. Make sure to crank that volume UP 🔊 pic.twitter.com/vOASLqxDeP
— BWT Alpine Formula One Team (@AlpineF1Team) February 8, 2026
La histórica escudería británica mantiene el azul como color central, pero introduce degradados dinámicos que modernizan su imagen. El blanco reaparece en zonas estratégicas, recordando su herencia de la época de Frank Williams –Dueño del equipo– mientras mira hacia el futuro.
All eyes on Alex in today’s afternoon session 📸 pic.twitter.com/fpdkNnd2GO
— Atlassian Williams F1 Team (@WilliamsF1) February 11, 2026
El conjunto estadounidense apuesta por un diseño más agresivo, con mayor presencia de negro y líneas angulares en rojo y blanco. La livery refleja solidez y pragmatismo, buscando consolidarse en la zona media.
Laps on laps on laps 🔁#HaasF1 #F1 pic.twitter.com/8a3MHHjldX
— TGR Haas F1 Team (@HaasF1Team) February 11, 2026
El equipo hermano de Red Bull presenta una imagen fresca con predominio de blanco y azul eléctrico. El diseño es más llamativo que en temporadas anteriores, buscando diferenciarse claramente dentro del ecosistema de la marca energética.
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En su primera temporada completa como constructor oficial, Audi sorprende con una base negra satinada combinada con detalles en rojo intenso y plateado. El enfoque minimalista y tecnológico refuerza la imagen de innovación alemana, marcando una clara ruptura con la etapa anterior.
On track testing on progress #audif1 #bharain pic.twitter.com/Lay5l5pZTm
— Audi F1 Racing Team (@audi_f1stars) February 11, 2026
La gran novedad del año. Cadillac debuta con una livery imponente en negro metalizado y blanco contrastante del otro lado. El escudo de la marca destaca con orgullo en el morro, mientras que el diseño transmite elegancia y ambición en su entrada a la categoría reina.
The mission begins now. Introducing Cadillac Formula 1® Team’s first livery. Our season kicks off March 7th streaming on @AppleTV in the US. pic.twitter.com/NiALWMcqGm
— Cadillac Formula 1 Team (@Cadillac_F1) February 9, 2026
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Con 11 equipos en competencia, la temporada 2026 no solo promete intensidad deportiva, sino también una de las parrillas más atractivas visualmente de los últimos años. Tradición, innovación y estrategia de marca convergen en diseños que no solo buscan rendimiento, sino también impacto global.
Cada livery cuenta una historia distinta: algunas apelan a la herencia y la nostalgia, mientras otras abrazan la modernidad y la disrupción. En conjunto, forman un mosaico que refleja el momento de transformación que vive la Fórmula 1.
La batalla no solo será en tiempos por vuelta, sino también en identidad y presencia dentro y fuera de la pista. Porque en la nueva era de la F1, la velocidad importa… pero la imagen también compite.

Un equipo de buzos especializados tiene la peligrosa y lenta tarea de desminar las zonas del mar Negro que todavía siguen bajo control de Ucrania.
El mar Negro está plagado de armas mortales. Pero nadie sabe cuántas hay ni dónde están.
“Cuando nos acercamos a una, debemos guardar silencio, debemos ser lentos y debemos ser muy exactos”, cuenta Vitalii, moviendo su mano como una serpiente, a medida que describe cómo nada entre las aguas oscuras hacia los dispositivos explosivos que yacen en el suelo del mar.
El buzo ucraniano de 31 años, alto y de voz suave, es parte de un equipo de 20 personas con la tarea de desminar partes del mar Negro que aún están bajo control de Ucrania.
Las minas son uno de los legados más traicioneros y duraderos de la guerra. Continúan activas y mortales durante décadas; las que están en el mar presentan riesgos adicionales, ya que pueden dejarse llevar por las corrientes y las tormentas.
Las minas submarinas colocadas por Moscú al inicio de su invasión a gran escala, cuando los barcos rusos se acercaban a Odesa, no son diferentes. Y el peligro no es hipotético: el verano pasado tres nadadores murieron por la explosión de minas frente a la costa de Odesa.
El comandante del grupo de defensa contra las minas de la marina, un joven irónico de mirada aguda que se identifica como Fox (zorro), estima que el número de minas en el mar asciende a miles.
Pero no son los únicos peligros que acecha en las profundidades. Misiles, proyectiles de artillería, bombas y minas terrestres fueron arrastradas río abajo hasta el mar cuando la presa Kakhova fue volada en 2022. Estos artefactos también podrían explotar en cualquier momento.
“Si hablamos en general de artillería no detonada -misiles, proyectiles de artillería, bombas aéreas- el número total será mucho más alto” que varios miles, indica Fox.
El trabajo de su equipo es tan peligroso como vital.
A pesar de la magnitud de la contaminación, el tráfico marítimo no ha parado, y un número significativo de barcos mercantes todavía opera en el único corredor de exportación marítima que parte de Ucrania.
Para Ucrania, el esfuerzo por despejar el suelo del mar es parte de un intento más amplio de mantener los puertos en el mar Negro activos, particularmente por barcos comerciales que generan un flujo muy necesitado de ingresos.
Apoyados por un ejército enorme, Moscú logra mantener más o menos el control del frente de guerra; pero en el mar, Ucrania ha logrado emparejar las condiciones en el terreno de juego.
Desde un café que da al golfo de Odesa, el portavoz de la marina, Dmytro Pletenchuk, señala el mar que se extiende más allá de la ventana.
“Hay paridad en el dominio marítimo en este momento”, afirma.
“Encontramos maneras de golpearlos; ellos buscan maneras de contraatacarnos. Lo que funciona hoy no funcionará mañana, para ambos lados. Ellos adoptan nuestra experiencia, nosotros la de ellos”.
Los barcos ucranianos no pueden desplazarse más allá del área que rodea a Odesa porque Rusia controla gran parte de la costa.
Y Moscú también parece haber llegado a la conclusión de que sacar muchos barcos de sus bases navales en el mar Negro supone un gran riesgo, ya que estarían al alcance de los ataques aéreos ucranianos.
En 2024, Rusia retiró su último barco de patrullaje de la península ocupada de Crimea.
“Aunque Rusia tenga una ventaja en tierra y en el aire, no lo tiene en el mar”, añade.
“Aquí, la principal táctica rusa, la masa, no funciona”.
“La guerra naval es tecnológica. No puedes dominar una zona con ‘carne'”, asegura Pletenchuk, usando el término para referirse al gran número de soldados con los que cuenta Rusia.
El empate en el mar ha permitido que las exportaciones por mar de Ucrania continúen y se mantenga abierto el llamado “corredor del cereal”.
Lo que sale por mar representa más de dos tercios de las exportaciones agrícolas de Ucrania que, según unos informes, suman un total de US$9.000 millones. Es una fuente de ingresos esencial para Ucrania.
Aunque los ataques aéreos siguen siendo una realidad cotidiana, las embarcaciones continúan navegando en la zona.
“A juzgar por el hecho de que el tráfico naviero no ha decaído, (las empresas comerciales) están dispuestas a tomar estos riesgos”, indica Pletenchuk, señalando dos buques grandes que se desplazan en el horizonte.
Ahora, mantener viables las rutas marítimas también depende de que se despeje la amenaza bajo la superficie.
Las minas y artillería sin explotar siguen siendo una herramienta pasiva que Rusia puede utilizar para afectar el tráfico marítimo, aún sin tener el propio control del mar Negro.
Ahí es donde aparecen los buzos como Vitalii.
“Nos movemos con cuidado y muy lentamente para que la mina no detone”, explica Vitalii, describiendo el arduo y lento proceso de desminado. “Te mueves un segundo, luego te quedas quieto un tiempo, y repites eso hasta llegar al objeto”.
“Generalmente, hay hasta 20 metros antes de llegar hasta el objeto, así que te puedes imaginar todo el tiempo que se tarda en acercarse a él”.
Pero antes de que la misión submarina para desminar pueda siquiera comenzar, el grupo de Vitalii debe identificar el objeto, ya que hay misiles y un sinfín de bombas de la Segunda Guerra Mundial sin explotar que yacen en el lecho del mar al lado de las minas rusas.
El comandante Fox explica que las minas generalmente se clasifican en dos categorías: minas de contacto, que detonan al golpearse, y minas de influencia, que explotan cuando sus sensores detectan cambios de sonido, presión o magnetismo.
“Normalmente, el sensor acústico es el que está activado”, indica. “Si escucha un sonido, puede activar otro sensor”.
Los grandes barcos comerciales son particularmente vulnerables a las minas magnéticas, que responden a los cambios del campo magnético.
“La mina yace en el fondo y explota cuando una embarcación grande se acerca”, cuenta Fox, imitando el chasquido de dos imanes que se juntan de golpe. “Hasta ese momento, simplemente espera”.
Los dos buzos se acercan a cada dispositivo en silencio absoluto, utilizando respiradores de circuito cerrado que no emiten burbujas. Una vez identifican una mina, la detonación misma suele tomar lugar al día siguiente.
Vitalii explica que los sensores se desactivan inicialmente por medio de una serie de explosiones controladas, con la primera a unos 10 metros de distancia. Solo entonces se pueden acercar los buzos al dispositivo en sí. La decisión final -de mover la mina o destruirla en el sitio- la toman en el cuartel general.
Esta operación quirúrgica requiere dos días, varias embarcaciones y el trabajo de 20 personas, todos operando bajo la constante amenaza de misiles y drones rusos, tanto aéreos como marinos, que fácilmente podrían hacer detonar las minas.
Durante los ataques aéreos, las señales de GPS se codifican, lo que hace imprecisas las lecturas del sonar.
Desminar el mar no es imposible, pero hacerlo en medio del combate activo incrementa el riesgo considerablemente. “Todo puede salir mal”, señala Fox.
Vitalii asiente. Una vez, recuerda, cuando se acercaba a una mina usando el sonar, otro objeto apareció en su pantalla, desplazándose lentamente en la oscuridad.
Al principio pensó que podría ser un dron submarino ruso, y que la mina detonaría. Después, dio la vuelta y vio cuatro o cinco delfines que pasaban a su lado nadando.
“Hermoso, sí”, reconoce, abriendo los ojos. “Pero no en ese momento”.
Según Pletenchuk, el grupo de desminado neutralizó más de 50 minas en 2025, sólo una fracción del total.
En 2023, la Marina Británica donó a Ucrania dos embarcaciones buscaminas que podían acelerar la labor, pero debido a que los barcos grandes en el mar Negro son un objetivo fácil, continúan atracadas en Reino Unido y no serán desplegadas hasta que se acuerde un cese el fuego. Dos años después de que las dos embarcaciones fueran entregadas, esa posibilidad sigue siendo remota.
En las actuales condiciones, dice Vitalii, el despeje del lecho marino tomará decenas de años.
A pesar de los riesgos, los ingresos generados por las exportaciones marítimas serán cada vez más esenciales para Ucrania cuanto más se prolongue la guerra. Así que los buzos como Vitalii continuarán regresando al agua, alternando entre el movimiento y la quietud a medida que nadan hacia el peligro.
Con reportería adicional de Liubov Sholudko.
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