
El presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez afirmó este jueves que Cuba “se defenderá con determinación y firmeza frente a cualquier agresión terrorista y mercenaria”, esto luego de que La Habana denunciara un intento de infiltración de hombres armados en una lancha con matrícula estadounidense.
“Cuba no agrede, ni amenaza. Lo hemos planteado en reiteradas ocasiones y lo ratificamos hoy: Cuba se defenderá con determinación y firmeza frente a cualquier agresión terrorista y mercenaria que pretenda afectar su soberanía y estabilidad nacional“, publicó en redes sociales.
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El gobierno de Cuba denunció ayer un intento de infiltración tras un enfrentamiento en aguas territoriales con tripulantes de una lancha, el cual dejó cuatro personas muertas y seis más heridas.
Este enfrentamiento supone un nuevo foco en las tensiones con Estados Unidos, que se agravaron desde la captura del exdirigente venezolano Nicolás Maduro a comienzos de enero por fuerzas estadounidenses y la interrupción de los envíos de petróleo de Caracas a Cuba.
El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, señaló que estaban recabando más información sobre lo ocurrido y que están preparados “para responder en consecuencia”.
Desde el regreso de Donald Trump, la Casa Blanca no oculta su deseo de ver un cambio de régimen en la isla de 9.6 millones de habitantes y aplica una política de máxima presión sobre La Habana.
Según su administración, el país comunista, ubicado a solo 150 kilómetros de las costas de Florida, representa una “amenaza excepcional” para su seguridad nacional. De acuerdo con un comunicado del Ministerio del Interior cubano, la lancha rápida tenía matrícula de Florida y “transportaba a 10 personas armadas”.
“Según declaraciones preliminares de los detenidos, tenían intenciones de realizar una infiltración con fines terroristas“, aseguró.
En la lancha fueron hallados “fusiles de asalto, armas cortas, artefactos explosivos de construcción artesanal (bombas molotov), chalecos antibalas, mirillas telescópicas y uniformes de camuflaje”, asegura el boletín.
El incidente se produjo a una milla náutica del cayo Falcones, en la provincia de Villa Clara, en el centro de Cuba. Según el Ministerio del Interior, un buque de guardacostas se acercó para pedir la identificación de la lancha, cuyos tripulantes abrieron fuego “contra los efectivos cubanos”.
Los miembros del grupo son “cubanos residentes en Estados Unidos”, la mayoría “con un historial conocido de actividad delictiva y violenta”, señaló el ministerio.
Además, dos de los ocupantes de la lancha figuran en la lista de personas “sometidas a investigaciones penales” y son buscadas por “su implicación en la promoción, planificación, organización, financiamiento, apoyo o comisión” de “actos de terrorismo” en Cuba o en otros países, agregó.
Las autoridades de la isla también reportaron la detención de otro cubano que había viajado antes desde Estados Unidos para facilitar la operación, quien confesó “sus acciones”.
En el enfrentamiento también resultó herido el comandante de la embarcación cubana, informó el gobierno.

El incidente se produjo mientras el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, participaba en una cumbre de jefes de gobierno de la Comunidad del Caribe en San Cristóbal y Nieves.
“A medida que recopilemos más información, estaremos preparados para responder en consecuencia”, declaró el secretario de Estado durante una conferencia de prensa en Basaterre.
El fiscal general de Florida, James Uthmeier, anunció la apertura de una investigación judicial. El legislador estadounidense de origen cubano Carlos Giménez exigió una investigación sobre las muertes.
“Las autoridades estadounidenses deben determinar si alguna de las víctimas era ciudadana estadounidense o residente legal y establecer exactamente lo que ocurrió”, afirmó.
“El régimen de Cuba debe ser relegado al basurero de la historia por sus innumerables crímenes contra la humanidad”, lanzó.
El miércoles, Washington había confirmado que flexibilizó por motivos humanitarios las restricciones a la exportación de petróleo a Cuba, que sufre una grave escasez de combustible.
Ahora permitirá que el petróleo de origen venezolano pueda ser revendido al sector privado cubano, con la condición de que las transacciones no beneficien al gobierno de La Habana, sino “al pueblo” de la isla.
Rubio advirtió que se volverían a imponer restricciones a estas importaciones si La Habana violaba “el espíritu” de esta flexibilización.
También instó a Cuba a llevar a cabo “reformas drásticas que abran el espacio para la libertad económica y, finalmente, política para el pueblo cubano, obviamente, a los Estados Unidos les encantaría ver eso”.

Los ataques de Estados Unidos e Israel afectaron el año pasado el programa nuclear iraní, que vuelve a estar en el centro del pulso de Trump con Teherán.
El programa nuclear de Irán está nuevamente en el centro de atención.
Estados Unidos ha concentrado aeronaves y buques de guerra en la región, aparentemente listo para atacar si Teherán no acepta un acuerdo sobre sus actividades nucleares.
El presidente Trump amenazó el 19 de febrero con que sucederían “cosas malas” si no se alcanzaba un “acuerdo significativo”, y reiteró su posición: “No pueden tener un arma nuclear, es muy simple… no puede haber paz en el Medio Oriente si tienen un arma nuclear”.
Irán niega haber buscado fabricar una bomba nuclear, pero muchos países, así como el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) no están convencidos.
El estado del programa nuclear de Irán no está completamente claro tras los ataques a sitios nucleares clave durante la guerra de 12 días entre Israel e Irán del pasado junio.
Estados Unidos se unió brevemente a la guerra y atacó tres sitios nucleares: el mayor complejo de investigación nuclear de Irán en Isfahan, y las instalaciones en Natanz y Fordo, que se usaban para enriquecer uranio, es decir, aumentar la proporción de ciertos isótopos para que pueda usarse como combustible nuclear.
Después de los ataques, Trump dijo que las instalaciones habían sido “arrasadas”. Una semana después, el director del OIEA, Rafael Grossi, dijo que los ataques habían causado daños graves, aunque “no totales”, lo que sugiere que cierto enriquecimiento podría reiniciarse en cuestión de meses.
El OIEA estima que, cuando Israel lanzó ataques aéreos el 13 de junio, Irán tenía una reserva de 440 kg de uranio enriquecido a hasta un 60% de pureza, cerca del 90% requerido para el uso armamentístico.
Grossi dijo a la agencia Associated Press en octubre que si se enriqueciera más esta cantidad sería suficiente para 10 bombas nucleares.
En noviembre, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, dijo al semanario británico The Economist que el enriquecimiento de uranio “ahora se ha detenido”.
El mes pasado, le dijo a Fox News: “Sí, destruyeron las instalaciones, las máquinas… pero la tecnología no se puede bombardear, y la determinación tampoco se puede bombardear”.
Grossi le dijo a Reuters en enero que el OIEA había podido inspeccionar 13 sitios nucleares en Irán que no fueron bombardeados, pero no los tres sitios clave que sí lo fueron. Dijo que habían pasado siete meses desde que el OIEA verificó por última vez la reserva de uranio altamente enriquecido de Irán.
Persiste la incertidumbre sobre preguntas clave, particularmente la ubicación y el estado de la reserva, y en qué estado se encuentran las instalaciones de enriquecimiento.
El gobierno iraní insiste en que sus actividades nucleares tienen únicamente con fines civiles.
El país firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), que permite la tecnología nuclear para fines civiles, como medicina, agricultura y energía, pero prohíbe la obtención de armas nucleares.
Sin embargo, una investigación del OIEA encontró que Irán llevó a cabo “una gama de actividades relevantes para el desarrollo de un dispositivo explosivo nuclear” desde finales de la década de 1980 hasta 2003.
El OIEA dice que la información indica que este programa, conocido como Proyecto Amad, se detuvo entonces. Sin embargo, en 2009, agencias de inteligencia occidentales identificaron la instalación de Fordo.
En 2015, el OIEA dijo en un informe que no tenía “indicaciones creíbles de actividades en Irán relevantes para el desarrollo de un dispositivo explosivo nuclear después de 2009”.
También en 2015, Irán firmó un acuerdo con seis potencias mundiales y aceptó límites estrictos a sus actividades nucleares a cambio del levantamiento de sanciones. El acuerdo limitó el enriquecimiento al 3,67%, adecuado para la producción de energía nuclear, y detuvo el enriquecimiento en Fordo bajo un monitoreo reforzado.
Pero en 2018, el presidente Trump se retiró del acuerdo, argumentó que no bloqueaba el camino de Irán hacia una bomba, y restableció las sanciones.
Irán respondió al incumplir los límites del acuerdo: enriqueció uranio al 60%, desplegó centrifugadoras avanzadas y reanudó el enriquecimiento en Fordo.
El 12 de junio de 2025, la junta de gobernadores del OIEA declaró formalmente a Irán en incumplimiento de sus obligaciones de no proliferación por primera vez en dos décadas. Al día siguiente, Israel comenzó ataques aéreos.
Imágenes satelitales muestran que en los últimos meses se han realizado trabajos tanto en los sitios de Natanz como de Isfahan.
En Isfahan, todas las entradas al complejo de túneles parecen ahora selladas con tierra, y se ha construido un nuevo techo, según revelan imágenes satelitales que revisó el Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional (ISIS), un grupo de expertos con sede en Estados Unidos.
Las fotos muestran que también se ha construido un techo en el sitio de Natanz.
Imágenes satelitales recientes que analizó primero el ISIS también muestran que Irán está fortificando un complejo subterráneo, el Monte Kolang Gaz La. También conocido como Montaña Pico, el sitio no recibió ataques de Israel o Estados Unidos, y está a unos 2 km al sur de la instalación nuclear de Natanz.
Producir uranio enriquecido de grado armamentístico no es lo mismo que construir un arma nuclear que pueda desplegarse, lo cual requiere pasos técnicos adicionales.
Una evaluación de la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos (DIA, por sus siglas en inglés) de mayo del año pasado, antes de los ataques israelíes y estadounidenses, concluyó que Irán podría producir suficiente uranio de grado armamentístico para un primer dispositivo nuclear en “probablemente menos de una semana”.
Sin embargo, las evaluaciones varían sobre si Irán ha intentado crear la capacidad de convertir en arma el uranio enriquecido.
La evaluación de la DIA también dijo: “Casi con certeza, Irán no está produciendo armas nucleares, pero ha emprendido actividades en años recientes que lo posicionan mejor para producirlas, si decide hacerlo”.
Sin embargo, el Ejército israelí dijo en junio que había acumulado inteligencia que mostraba que los esfuerzos del régimen iraní para producir componentes de armas adaptados para una bomba nuclear habían hecho “progresos concretos”.
“Irán había desarrollado cierta capacidad en el diseño de ojivas hasta 2003, cuando pareció detener el programa”, dice Patricia Lewis, una experta independiente en control de armas.
Sin embargo, añade que “después del colapso del acuerdo nuclear de 2015 y el fracaso continuo de las conversaciones hacia un nuevo acuerdo, es posible que Irán… decidiera comenzar de nuevo a desarrollar una capacidad de ojiva”.
Cuando le preguntaron el 18 de febrero si el OIEA había visto señales de desarrollo activo de armas, Grossi dijo a la cadena francesa TF1: “No”.
Añadió que veía “una voluntad” tanto del lado estadounidense como iraní “de alcanzar un acuerdo”.
Los líderes occidentales han subrayado durante mucho tiempo su creencia de que no se debe permitir a Irán tener un arma nuclear.
Trump dijo en mayo de 2025 que si llegara a conseguir una “el mundo será destruido”.
En la campaña electoral de 2024 dijo que significaría “un mundo completamente diferente… una negociación completamente diferente” e Israel “desaparecería”.
El primer ministro británico, Keir Starmer, ha dicho que un Irán con armas nucleares como “la mayor amenaza para la estabilidad en la región”.
H A Hellyer, experto en Medio Oriente del Instituto Real de Servicios Unidos, un grupo de expertos con sede en el Reino Unido, dijo que esa eventualidad “aumentaría la tensión regional y complicaría la gestión de crisis, particularmente para Israel y Estados Unidos”.
Algunos analistas argumentan que adquirir un arma nuclear podría envalentonar a Irán en la región, reforzar sus crecientes lazos con China y Rusia, y potencialmente desatar una carrera armamentística con Arabia Saudita.
Se sabe que Israel tiene armas nucleares, aunque no lo confirma ni lo niega.
Hellyer argumenta que esto significa que el “resultado probable” de que Irán tenga un arma nuclear “sería la disuasión mutua en lugar de una escalada inmediata”.
Dice que la mayoría de los actores regionales ven “el poder israelí, no una hipotética bomba iraní, como la preocupación de seguridad más inmediata y disruptiva”.
Un riesgo importante de un Irán con armas nucleares sería “el error de cálculo durante períodos de confrontación”, advierte.
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