
Para entender mejor
Una jueza federal de Estados Unidos bloqueó el lunes una ley de California que buscaba prohibir a los agentes federales, incluidos los de inmigración, cubrirse el rostro durante las operaciones, aunque estableció que deben mostrar su identificación.
El uso de máscaras por parte de algunos agentes fuertemente armados del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), como parte de la campaña de represión migratoria del presidente Donald Trump, suscitó críticas de los líderes locales de las ciudades gobernadas por los demócratas.
La jueza federal Christina Snyder consideró que la normativa firmada en septiembre y conocida como “Ley contra la policía secreta” es discriminatoria, ya que no se aplica también a los agentes del orden estatales.
La prohibición propuesta “discrimina ilegalmente a los agentes federales”, escribió.
La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, se atribuyó una victoria en redes sociales después de que su Departamento de Justicia impugnara la ley, lo que suspendió su entrada en vigor.

“Seguiremos luchando y ganando en los tribunales por la agenda de ley y orden del presidente Trump, y SIEMPRE respaldaremos a nuestros grandes agentes federales”, dijo en un comunicado.
Sin embargo, la jueza confirmó una medida que exige a los agentes mostrar su identificación y su número de placa.
El gobernador de California, Gavin Newsom, aprovechó que el tribunal ratificó ese requisito para proclamar su propia victoria parcial.
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“Un tribunal federal acaba de mantener la ley de California que EXIGE a los agentes federales identificarse. California seguirá defendiendo los derechos civiles y nuestra democracia”, aseguró en la red social X.
La jueza Snyder sugirió en su fallo que la prohibición sería constitucional si se ampliara para abarcar también a las fuerzas del orden estatales.
El senador demócrata Scott Wiener, coautor de la legislación, dijo el lunes que modificaría la ley y propondrá una nueva prohibición que incluya a todos los funcionarios estatales.

Los responsables de las agencias migratorias de Estados Unidos defendieron ante el Congreso este martes la política de Donald Trump en una audiencia tensa con los demócratas, que condenaron la violencia de los agentes federales.
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El papel de los agentes migratorios ha causado revuelo en el país, especialmente tras la muerte de dos manifestantes a manos de agentes federales en Mineápolis.
Trump reconoció que tal vez sea necesario adoptar un “enfoque más suave” en materia de migración y el gobierno anunció posteriormente algunas medidas, como la retirada de unos 700 agentes de las agencias migratorias desplegados en la región.
Pero la cuestión sigue lejos de resolverse, ya que los demócratas exigen cambios en la forma en que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) lleva a cabo sus redadas, mientras que la administración de Trump se mantiene firme en cumplir su promesa de deportar a los migrantes en situación irregular.
Ante la comisión de seguridad interior de la Cámara de Representantes, los responsables de estas tres agencias del DHS defendieron el balance de la administración Trump.
El jefe de la policía fronteriza (CBP), Rodney Scott, destacó que el republicano ha conseguido reducir a mínimos históricos las entradas de migrantes irregulares en Estados Unidos.

“La CBP se pasó el año pasado reconstruyendo una frontera que había sido destruida intencionadamente”, dijo en una crítica a la política migratoria del antecesor de Trump, el demócrata Joe Biden.
“El presidente nos encargó las deportaciones masivas y estamos cumpliendo ese mandato”, dijo Todd Lyons, director en funciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
“Gracias a los recursos proporcionados por el Congreso, estamos aumentando la capacidad de detención y los vuelos de expulsión a diario. Solo en el último año, hemos llevado a cabo más de 475.000 expulsiones”, añadió.
La oposición demócrata exige amplias reformas en el funcionamiento del ICE, en particular el fin de las patrullas aéreas, la prohibición de que los agentes oculten su rostro y la obligación de obtener una orden judicial antes de detener a un migrante, para aprobar el proyecto de financiación de 2026 del DHS.
El demócrata Dan Goldman criticó las “tácticas antiamericanas y sencillamente fascistas” que emplea a su juicio el ICE.
Mientras que el legislador republicano Eli Crane acusó a su vez a la oposición de “demonizar al ICE”.
La Casa Blanca ha manifestado su voluntad de negociar, pero sus propuestas no satisfacen a la oposición.
“Los republicanos han compartido un borrador de contrapropuesta que no incluía ningún detalle ni contenido legislativo”, afirmaron los líderes demócratas de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, y del Senado, Chuck Schumer, en un comunicado.
Ambos líderes protestan por lo que consideran una respuesta “incompleta e insuficiente” ante el “comportamiento ilegal” mostrado por los agentes del ICE y dicen que esperan más detalles.

La mujer que llevó su lucha contra el abuso sexual hasta los tribunales falleció en abril de 2025 tras años de batallas personales y judiciales.
En medio del furor desatado por la publicación de los últimos documentos de los archivos Epstein, hay que recordar a una figura que fue clave para que estos documentos acabaran viendo la luz: Virginia Giuffre.
Giuffre, quien murió el pasado abril a los 41 años, fue una de las principales denunciantes de Epstein y su socia Ghislaine Maxwell. El primero se suicidó en la cárcel en 2019 y la segunda cumple una condena de 20 años en EE.UU. por su participación en el tráfico y los abusos sexuales de Epstein.
También denunció por abusos sexuales al príncipe Andrés de Inglaterra, acusación que este siempre ha negado rotundamente.
El pasado octubre, Andrés perdió su título de príncipe tras surgir nuevas revelaciones de sus vínculos con Epstein.
En unas memorias póstumas publicadas a principios de ese mes y tituladas Nobody’s Girl (La chica de nadie), Giuffre reiteró las acusaciones de que, siendo adolescente, mantuvo relaciones sexuales en tres ocasiones con el expríncipe, conocido ahora como Andrew Mountbatten Windsor.
En esas memorias, la mujer también aseguró que había temido “morir como esclava sexual” de Epstein y su círculo.
¿Quién era Virgina Giuffre y por qué fue clave para que el escándalo de abusos de Epstein saliera a la luz pública?
Giuffre nació como Virginia Roberts en 1983 en el estado de California, en EE.UU. Su familia se trasladó más tarde a Florida.
A los 7 años, según relató, fue abusada sexualmente por un amigo de la familia, y su “infancia fue robada rápidamente”.
“Ya estaba tan mentalmente dañada a tan corta edad que huí de eso”, contó en el programa Panorama de la BBC en 2019.
Durante su infancia pasó por varios hogares de acogida. A los 14 años, ya vivía en la calle, donde aseguró que solo encontró “hambre, dolor y más abuso”.
En el año 2000, mientras intentaba reconstruir su vida, conoció a la socialité británica Ghislaine Maxwell.
Giuffre trabajaba como asistente en los vestuarios del resort Mar-a-Lago, propiedad del presidente Donald Trump en Palm Beach, cuando Maxwell le ofreció entrevistarla para trabajar como masajista.
“Corrí hacia mi papá, que trabajaba en las canchas de tenis de Mar-a-Lago. Él sabía que estaba intentando arreglar mi vida, por eso me había conseguido ese trabajo. Le dije: ‘No lo vas a creer, papá'”, recordó.
Cuando Giuffre llegó a la casa de Epstein en Palm Beach, dijo que él estaba acostado desnudo y que Maxwell le dio instrucciones sobre cómo masajearlo.
“Durante ese tiempo me hacían preguntas sobre quién era yo”, recordó.
“Parecían buenas personas, así que confié en ellos, y les conté que había tenido una vida muy difícil hasta entonces: que había sido una niña fugitiva, abusada sexual y físicamente… Eso fue lo peor que pude haberles dicho, porque ahora sabían lo vulnerable que era”, le contó a la BBC.
Lo que esperaba que fuera una entrevista de trabajo se convirtió en el comienzo de años de abuso por parte de Epstein y Maxwell, según su testimonio.
Maxwell fue hallada en 2022 culpable de reclutar y traficar jóvenes para que Epstein abusara de ellas y actualmente cumple una condena de 20 años.
Aunque el nombre de Giuffre se mencionó repetidamente durante el juicio, ella no fue una de las cuatro mujeres que testificaron en el caso. Maxwell negó haberla agredido.
En 2015, Giuffre presentó una demanda por difamación contra Maxwell tras ser acusada de mentir. El caso se resolvió posteriormente con un acuerdo.
En sus memorias póstumas, Giuffre cuenta que, incluso décadas después, recordaba cuánto temía a ambos y afirma que Epstein la sometió a sexo sadomasoquista que le causó “tanto dolor que recé para perder el conocimiento”.
Giuffre también detalla las consecuencias físicas que dicho abuso tuvo en su cuerpo, con ojeras y costillas visibles bajo la piel.
En lugar de ofrecerle atención médica, Epstein se sentía “repugnado” por su apariencia, afirma.
“‘Ya no eres la misma chica que eras’, le dijo Epstein con frialdad. ‘Tienes que adecentarte'”, escribe en el libro.
También describe cómo Maxwell facilitó que le presentaran al príncipe Andrés en marzo de 2001.
Giuffre afirmó que pasó de ser abusada por Epstein a ser “pasada como una bandeja de frutas” entre sus poderosos amigos, mientras la llevaban en jets privados por todo el mundo.
Aseguró que en 2001, cuando tenía 17 años, Epstein la llevó a Londres y se la presentó al príncipe Andrés. Una famosa fotografía que, asegura, fue tomada esa noche muestra al príncipe con el brazo alrededor de Giuffre, con Maxwell sonriendo al fondo.
Giuffre afirmó que, tras acudir a un club nocturno, Maxwell le dijo que “tenía que hacer con Andrés lo que hacía con Jeffrey”.
“Fue una época muy aterradora de mi vida… No estaba encadenada, pero estas personas poderosas eran mis cadenas”, le dijo a la BBC.
En su demanda civil, Giuffre alegó que el príncipe abusó sexualmente de ella en tres ocasiones: en la casa de Maxwell en Londres esa noche, y más tarde en propiedades de Epstein en Manhattan y en Little St. James, en las Islas Vírgenes.
En sus memorias, Giuffre afirma que esa tercera en la isla de Epstein tuvo que participar “una orgía” junto a “otras 8 jóvenes”.
“Las demás chicas parecían ser menores de 18 años y no hablaban inglés. Epstein se reía de su dificultad para comunicarse, diciendo que eran las chicas con las que era más fácil llevarse bien”.
El príncipe Andrés, quien llegó a un acuerdo económico con Giuffre en 2022 después de que esta presentara una demanda contra él en EE.UU. el año anterior, ha negado reiteradamente cualquier delito. En 2019, declaró a BBC Newsnight que no recordaba haber conocido a Giuffre en absoluto y que nunca tuvieron ningún tipo de contacto sexual.
Giuffre contó que para el año 2002 Epstein había perdido interés en ella porque ya era “demasiado mayor” para él.
Aseguró que lo convenció para que le pagara una formación para convertirse en masajista profesional, y que él y Maxwell la mandaron a un curso en Tailandia. A cambio, se esperaba que trajera a su regreso a EE.UU. a una chica tailandesa.
Sin embargo, Giuffre conoció a un hombre durante el viaje, se enamoró, se casó con él diez días después y se mudaron a Australia para formar una familia.
Según su relato, Epstein y Maxwell se quedaron el shock al oír la noticia de que no regresaba a EE.UU.
En 2009 presentó una demanda civil contra Epstein por explotación sexual en la que aparecía bajo el seudónimo de Jane Doe 102. Giuffre llegó a un acuerdo con Epstein en ese caso antes de que fuera a juicio.
Giuffre estuvo casada con su esposo Robert durante más de dos décadas. Juntos, tuvieron tres hijos, con los que vivían en Australia.
Fundó una organización sin fines de lucro dedicada a “educar y abogar por las víctimas de trata”.
A principios de abril de 2025, publicó en redes sociales una fotografía en la que se la veía con moratones y un mensaje en el que decía que le quedaban pocos días de vida tras el choque de un autobús escolar contra su coche.
El 24 de abril de ese año, su familia anunció que Virginia murió por suicidio a los 41 años en Australia Occidental.
La policía de esa región indicó que fue hallada sin vida en su vivienda de Neergabby y que no había indicios de circunstancias sospechosas.
En un comunicado, sus familiares la describieron como una “guerrera feroz en la lucha contra el abuso sexual”, y señalaron que “el peso del abuso se volvió insoportable”.
Añadieron que perdió la vida como consecuencia de una trayectoria marcada por el abuso sexual y la trata de personas.
“A pesar de todas las adversidades que enfrentó en su vida, brilló con luz propia. La extrañaremos muchísimo”, dijeron.
Josh Schiffer, abogado que representa a otra de las víctimas de Epstein, afirmó que Giuffre fue fundamental para exponer al financista y su cómplice. “El caso no habría existido sin su aporte, su cooperación y su valentía al principio, que inspiraron a tantas otras personas a denunciar”, declaró a una cadena estadounidense.
En 2022, después de que condenaran a Ghislaine Maxwell a 20 años de cárcel en EE.UU., Giuffre declaró al New York Magazine: “Definitivamente, esto no ha terminado”.
“Hay muchas más personas involucradas”, aseguró.
Las nuevas revelaciones que están apareciendo del caso Epstein parecen darle la razón.
*Este artículo se publicó originalmente en abril de 2025 y fue actualizado con motivo de la publicación de los nuevos archivos del caso Epstein.
Aquí encontrarás enlaces de ayuda para la prevención del suicidio.
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