
Un juez federal estadounidense suspendió este miércoles la política de expulsión de migrantes irregulares a terceros países adoptada por el gobierno de Donald Trump, al que dio 15 días para que presente sus alegatos.
El juez de Boston, Brian Murphy, dio ese plazo a la luz de “la importancia y la historia inusual de este caso”.
Lo que está en juego es saber si “el gobierno puede, sin previo aviso, expulsar a una persona al país equivocado, o a un país donde probablemente será perseguida o torturada”, indicó.
Murphy ya había bloqueado provisionalmente en marzo pasado la expulsión de extranjeros de origen asiático a Libia.

También había suspendido en abril la expulsión de otros extranjeros a Sudán del Sur, ya que consideraba que las personas objeto de una expulsión a un país distinto del suyo debían ser informadas de ello y disponer después de un plazo significativo para presentar un recurso.
Al pronunciarse esta vez de fondo, el juez Murphy concluyó que las nuevas directrices dictadas en marzo por el Departamento de Seguridad Interior (DHS, en inglés) en materia de expulsiones a terceros países son “ilegales”.
Según estas directrices, las expulsiones están autorizadas con la única condición de que el país en cuestión aporte garantías de que las personas expulsadas “no serán ni perseguidas ni torturadas” y de que el Departamento de Estado considere dichas garantías “creíbles”, sin posibilidad alguna de recurso.
En varias ocasiones durante este procedimiento, “el gobierno violó de manera repetida, o intentó violar, las decisiones de este tribunal”, lamentó el juez, haciendo eco de los reproches formulados por muchos de sus colegas a la administración Trump, en particular en materia de inmigración.

Citó las “mentiras” del gobierno sobre los temores expresados por uno de los demandantes en cuanto a su expulsión a México.
Después de que el interesado obtuviera una decisión que prohibía su expulsión a Guatemala, de donde es originario, “debido a las violencias sexuales que allí había sufrido”, la agencia federal que se ocupaba de él “lo metió en un autobús rumbo a México, donde acababa de ser violado, y de donde fue rápidamente reenviado a Guatemala”, se indigna el magistrado.
El presidente Donald Trump ha convertido la lucha contra la inmigración clandestina en una prioridad absoluta, evocando una “invasión” de “criminales venidos del extranjero”.
Su programa de expulsiones masivas ha sido frenado o ratificado por múltiples decisiones judiciales, incluida la de la Corte Suprema, mayoritariamente conservadora.

Mountbatten Windsor perdió su título de príncipe por sus vínculos con el pedófilo convicto Jeffrey Epstein, aunque él niega haber cometido algún delito.
Andrés Mountbatten Windsor, antiguo príncipe y hermano del rey Carlos III del Reino Unido, fue arrestado este jueves por presunta mala conducta en el ejercicio de un cargo público, según informó la BBC.
Imágenes registraron la llegada de varios vehículos a su residencia en la finca de Sandringham, en Norfolk, al este de Inglaterra, durante la mañana de este mismo día, cuando cumple 66 años.
El arresto se produce después de que la Policía de Thames Valley confirmara que estaba analizando una denuncia por el presunto intercambio de información confidencial entre el exmiembro de la realeza y el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein.
“Como parte de la investigación, hoy hemos arrestado a un hombre de unos sesenta años de Norfolk bajo sospecha de mala conducta en un cargo público y estamos realizando búsquedas en domicilios de Berkshire y Norfolk”, sostiene un comunicado de las autoridades.
La semana pasada, la BBC dijo que tuvo acceso a un informe elaborado por Mountbatten Windsor que incluía una lista de “oportunidades comerciales de alto valor” en Afganistán, cuando ejercía como enviado comercial de Reino Unido.
Ese documento fue presuntamente remitido por el expríncipe a Epstein en 2010. No obstante, se desconoce si este episodio en específico es el que investigan las autoridades.
“Mi comprensión es que este arresto se refiere únicamente a la presunta mala conducta en el ejercicio de un cargo público y que, evidentemente, se trata de un momento muy significativo, dado que el expríncipe ha sido arrestado”, señaló Lucy Manning, corresponsal de la BBC.
Mountbatten Windsor ha negado en repetidas ocasiones haber cometido algún delito vinculado a los archivos de Epstein.
El monarca, por su parte, expresó oficialmente sentirse “preocupado” por la noticia de su hermano.
“Lo que sigue ahora es el proceso completo, justo y adecuado mediante el cual este asunto será investigado de la manera apropiada y por las autoridades competentes”, indicó.
“En esto, como he dicho antes, cuentan con todo nuestro apoyo y cooperación, plenos y sinceros. Permítanme dejarlo claro: ‘la ley debe seguir su curso'”, añadió el rey.
La policía señaló que el detenido permanece bajo custodia, aunque no mencionó directamente a Mountbatten Windsor.
“No revelaremos el nombre del hombre arrestado, según las directrices nacionales. Recuerde también que este caso ya está activo, por lo que se debe tener cuidado con cualquier publicación para evitar incurrir en desacato al tribunal”, comentaron.
El antiguo príncipe fue despojado de sus títulos después de que una de las víctimas de Epstein, Virginia Giuffre, alegara que había sido traficada para mantener relaciones sexuales con él, algo que Mountbatten Windsor también ha rechazado.
Mountbatten Windsor ha enfrentado años de escrutinio por la estrecha relación que mantuvo con Epstein, quien se quitó la vida en 2019 mientras estaba preso en Nueva York a la espera de juicio por cargos de tráfico sexual.
Ese mismo año, en una entrevista con el programa Newsnight de la BBC, el entonces duque afirmó que la última vez que vio al multimillonario convicto fue en diciembre de 2010, supuestamente para comunicarle que su amistad había llegado a su fin.
Sin embargo, en la víspera de Navidad de ese mismo año, Mountbatten Windsor presuntamente envió a Epstein un informe confidencial sobre oportunidades de inversión en la reconstrucción de la provincia de Helmand, en Afganistán, que en ese momento estaba bajo supervisión de las fuerzas armadas británicas y financiada con dinero del gobierno del Reino Unido.
Para entonces, Epstein ya era un delincuente sexual condenado.
El episodio que más afectó la imagen del exmiembro de la realeza y que provocó una crisis dentro de la familia real británica fueron las acusaciones de Giuffre en 2014.
La mujer, quien se suicidó en 2025 a los 41 años, afirmó que fue traficada por Epstein y su pareja, la también convicta Ghislaine Maxwell, y que fue obligada a mantener relaciones sexuales con Mountbatten Windsor.
El antiguo príncipe ha negado estas acusaciones de manera reiterada.
Giuffre presentó una demanda civil contra él en Estados Unidos en 2021, el caso se resolvió por un acuerdo entre las partes en febrero de 2022 por una suma estimada de 12 millones de libras (US$14 millones para la época)
Mountbatten Windsor, tercer hijo de la reina Isabel II, también ostentó el título de duque de York, que entregó el año pasado en medio de los escándalos, antes de que el rey le retirara el rango de príncipe.
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