
Para entender mejor
Hoteles cerrados, vuelos suspendidos y excursiones canceladas: el bloqueo energético impuesto a Cuba por Washington amenaza con dar un tiro de gracia al turismo isleño, ya castigado por la pandemia del coronavirus y las sanciones estadounidenses.
El sector, que emplea a más de 300,000 cubanos y que es la segunda fuente de ingreso de divisas de la isla comunista, ya sufrió en los últimos años el efecto combinado del endurecimiento de las sanciones estadounidenses bajo el primer mandato de Donald Trump (2017-2021) y la crisis económica que sacude al país.
El fin de los envíos de crudo desde Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro por Washington el 3 de enero y las amenazas de Trump de aplicar aranceles a los países que suministren hidrocarburos a Cuba están poniendo al límite al sector.
“Cuando se me acabe (la gasolina), para mi casa. ¿Qué voy a hacer?”, se lamenta Juan Arteaga (34), padre de tres niños y chófer de un “almendrón”, como los cubanos llaman a autos clásicos estadounidenses de la década de 1950 que transportan a turistas por la capital y otras regiones del país.
“La situación es crítica”, añade Arteaga, que ya tuvo que subir el precio de los viajes para poder enfrentar el aumento del costo de la gasolina, racionada en el mercado formal y que ya se cotiza a cinco dólares por litro en el informal.

Frédéric Monnet, un turista francés que visitaba Viñales, ubicado 185 km al oeste de La Habana, tuvo que acortar unos días su estancia en ese lugar, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, ante la preocupación de no poder regresar a la capital.
“Solo encontré un taxi”, explicó este turista a la AFP vía telefónica. Precisó que el propietario de la casa de huéspedes donde se aloja le había dicho que temía “que no hubiese más taxis para volver a La Habana”, añadió.
Lee también: Bloqueo de EU a Cuba: hospitales limitan cirugías a casos de emergencia y laboran con reducción de personal
Las agencias de transporte privado para el turismo dejaron de organizar viajes a la ciudad colonial de Trinidad, uno de los emblemas a visitar que se sitúa a 325 km al este de la capital. No saben si podrán repostar allí.
“La situación del turismo con la crisis actual de falta de combustibles, cortes de energía, dificultades con el suministro en hoteles, reducción de los vuelos, hace prever un año desastroso para el turismo”, declaró a la AFP José Luis Perelló, un experto cubano en turismo.
En plena temporada alta del turismo (de noviembre a abril), tres aerolíneas de Canadá, de donde provienen la mayor cantidad de turistas a la isla, han anunciado la suspensión de sus vuelos por la falta de combustible aéreo en Cuba.
Otras dos compañías aéreas de Rusia, país por el que Cuba apostó en los últimos años para reactivar el sector, secundaron a sus pares canadienses.

Paralelamente, como parte de las medidas de contingencia para enfrentar la crisis energética, el gobierno anunció el cierre de una treintena de hoteles con baja ocupación, algunos de ellos en La Habana y en el famoso balneario de Varadero, según un documento interno del Ministerio del Turismo obtenido por la AFP.
“En función de los niveles de demanda actuales, se ha implementado una compactación temporal de algunos hoteles Meliá Cuba”, explicó a la AFP Maite Artieda, ejecutiva de esa cadena española en la isla.
Es “una decisión operativa basada estrictamente en la ocupación, con el objetivo de optimizar recursos”, precisó.
Antes de la intervención de Washington, la afluencia de turistas ya había caído un 17.8%, con descensos en los principales mercados emisores del país: Canadá (-12.4%), Rusia (-29%) e incluso la comunidad de cubanos residentes en el extranjero (-22.6%), en su mayoría radicados en Estados Unidos.
Antes de que te vayas: “Cocinamos con carbón y leña para 3 familias del barrio”: cómo viven los cubanos el mayor racionamiento de combustible en décadas
Entre 2019 y 2025, tras el auge provocado por el deshielo diplomático entre Washington y La Habana, y el posterior frenazo debido a la pandemia del coronavirus, la isla vio caer sus ingresos turísticos en un 70%, según cálculos basados en cifras oficiales.
A la suspensión de los vuelos, países como Canadá, Rusia y Alemania, han advertido a sus ciudadanos de evitar viajar a la isla.

Con su presentación en el Super Bowl, Bad Bunny se unirá a otros latinos como Shakira o Gloria Estefan que han sido el artista central del espectáculo de medio tiempo, pero el Conejo Malo será el primero que hasta ahora ha grabado todos sus álbumes en español.
“¿Te imaginas un conejo malo? No. Por más malo que sea, lo vas a querer abrazar, yo me considero así”.
En 2016, Bad Bunny contaba en un podcast el origen de su nombre artístico: una foto de su niñez, en la que, vestido de conejo, miraba hacia la cámara con una sonrisa traviesa.
Para entonces era apenas conocido.
Diez años después, con “Debí Tirar Más Fotos”, su más reciente producción, hizo historia al ser el primer artista en ganar el Grammy a Mejor Álbum con un disco completamente en español.
Y a sus 31 años, este domingo cantará en el show de medio tiempo del Super Bowl, el evento deportivo más importante de EE.UU., con más de 120 millones de espectadores.
Siendo un adolescente desde su habitación en Vega Baja, un humilde pueblo costero del norte de Puerto Rico, Benito Antonio Martínez Ocasio subía canciones de trap a la plataforma SoundCloud y el mundo del estrellato le parecía lejano.
Trabajaba como empacador en un supermercado y no tenía conexiones en la industria. Su padre era conductor de camiones y su madre maestra de escuela.
“Yo no conozco a nadie en el mundo de la música”, decía. “No hay posibilidad de que vaya a comprar un pincho (una comida callejera) y me encuentre con Daddy Yankee”.
Sin embargo, no necesitó de ese encuentro fortuito con el rey del reguetón.
El pasado año, The New Yorker lo catalogó como “la mayor estrella del pop” y The New York Times aseguró que “ha reinventado el panorama de la música en español”.
Fue el artista más escuchado del mundo en Spotify en 2020, 2021, 2022 y 2025, por encima de figuras como Taylor Swift o Drake.
En 2024, su disco “Un verano sin ti” fue reconocido como el álbum más reproducido en la historia de dicha plataforma, cuando logró más de 15.000 millones de reproducciones, según Guinness Records.
Para Leila Cobo, codirectora de contenido de la revista musical Billboard, Benito redefinió la relación de los artistas latinos con la industria global e impregnó el género urbano con un nuevo sonido, gracias a sus inesperadas mezclas de ritmos urbanos y géneros autóctonos de América Latina.
En el proceso, se convirtió en una figura política que desafía la hipermasculinidad de la industria musical latina y aboga por la independencia de su isla, un territorio estadounidense sin poderes soberanos.
Es enero de 2025 y Bad Bunny se sienta en el set de Popcast, el programa de The New York Times, para conversar sobre “DtMF”, disco que recién estrenaba.
Intenta hablar en inglés, pero termina usando spanglish.
En Puerto Rico, pese a que su población tiene ciudadanía estadounidense, solo un 22% considera que habla inglés “muy bien”, según el Censo de EE.UU.
“Siempre supe que podía ser grande siendo puertorriqueño, con mi música, mi slang y mi cultura”, dice.
Con cada canción, “dibuja un mapa de Puerto Rico y el Caribe”, explica a BBC Mundo Albert Laguna, profesor que imparte un curso de Bad Bunny en la Universidad de Yale.
Los versos saltan del sexo explícito (“Safaera”) a lo romántico (“Baile inolvidable”), pero también denuncian los cortes eléctricos constantes de una isla con un sistema energético obsoleto (“El apagón”) o la gentrificación (“Lo que le pasó a Hawái”).
“Sus álbumes se sienten frescos, vibrantes e inclusivos; y cantar en español le da una autenticidad que perdería si persiguiera éxitos pop en otro idioma”, dice a BBC Mundo Mark Savage, corresponsal de música de la BBC.
“Su rico tono barítono transmite desprecio, desamor, ira o éxtasis con una claridad tan vívida que no te queda ninguna duda sobre su intención”, continúa.
Para los puertorriqueños, preservar el español es históricamente un símbolo de resistencia frente al desplazamiento de su cultura por la estadounidense.
En octubre, cuando anunció que cantaría en el Super Bowl, le avisó a quienes no hablan español que tenían “cuatros meses para aprender” el idioma.
Aquel joven que en sus primeras canciones se preocupaba más por las mujeres o el dinero, con los años tuvo un despertar político. Esto no solo se refleja en su música, llena de símbolos nacionales puertorriqueños, sino también en sus acciones.
Fue una de las caras visibles en las históricas protestas de 2019 en Puerto Rico y ha usado sus redes sociales para apoyar a políticos independentistas para gobernar la isla.
También ha criticado las redadas migratorias del gobierno de Donald Trump.
En la pasada ceremonia de los Grammy lanzó el mensaje “Fuera ICE” en referencia al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de EE.UU.
Antes, en 2025, se había negado a incluir a EE.UU. en su gira por miedo a que ICE la usara para detener a migrantes.
Ese activismo también le ha valido críticas, sobre todo de sectores de la derecha norteamericana.
Al conocerse la noticia del Super Bowl, el propio Trump, que afirmó no saber quién es Bad Bunny, dijo que le parecía “absolutamente ridículo” que se le hubiera elegido para el show.
Es difícil medir si los esfuerzos de Bad Bunny tienen un impacto real en la política de EE.UU. con relación a Puerto Rico, comenta a BBC Mundo el sociólogo puertorriqueño Luis J. Cintrón, experto en medios y cultura latinoamericana.
Lo que sí está claro, argumenta, es la visibilidad que este artista le ha dado a la isla, típicamente fuera de la agenda mediática nacional, y que, sin soberanía ni relaciones bilaterales con otros países, depende de su cultura para llegar al mundo.
“Sin dejar de ser capitalista, se ha convertido en un símbolo de resistencia”, además de “un embajador de la cultura y la identidad puertorriqueña”, dice Cintrón.
Desde el inicio de su carrera, Bad Bunny sorprendía con el uso de colores vibrantes, estampados arriesgados y esmalte de uñas. Era una estética que contrastaba con lo que el género urbano dictaba.
Esa política del cuerpo se trasladó pronto a su música.
En temas como “Yo perreo sola” reivindicó el derecho de la mujer a disfrutar de su cuerpo sin compañía, mientras que en “Andrea” puso voz a las violencias que las mujeres enfrentan en su cotidianidad.
Alimentó esta fama con acciones como besarse con un hombre durante una presentación o denunciando en televisión nacional el asesinato de una mujer trans.
Sin embargo, hay expertos que dicen que se contradice constantemente.
Silvia Díaz Fernández, socióloga experta en medios por la Coventry University, advierte que los mensajes feministas de algunas canciones chocan con otras donde persisten ideas misóginas y la hipersexualización.
La académica sostiene en The Conversation que el artista “coquetea” con estéticas andróginas mientras en el fondo mantiene un sexismo.
Aun así, Bad Bunny se transformó en un icono de la moda capaz de dominar las pasarelas de la Met Gala de Nueva York y vestir de diseñadores exclusivos.
En sus apariciones más recientes, ha integrado símbolos del nacionalismo puertorriqueño como la pava, un sombrero típico de los campesinos de la isla durante la colonización española.
Según Leila Cobo, codirectora de Billboard, el gran impacto de Bad Bunny tiene que ver con haber convertido lo local y regional en un fenómeno de interés global.
El puertorriqueño se ha alejado de los ritmos usualmente sintéticos del reguetón para incorporar instrumentos reales y acústicos, así como guiños y homenajes a la cultura caribeña y de Puerto Rico.
En sus producciones mezcla el reguetón y el trap con ritmos como salsa, merengue, mambo, bossa nova o plena.
Sus letras, además, están llenas de referencias a los artistas que admira, desde el reguetón de Daddy Yankee hasta el orgullo afrocaribeño del sonero Ismael Rivera.
Con su presentación en el Super Bowl, Bad Bunny se unirá a otros latinos como Shakira o Gloria Estefan que han sido el artista central del espectáculo de medio tiempo, pero el Conejo será el primero que hasta ahora ha grabado todos sus álbumes solo en español.
Su show llega en un momento de grandes tensiones por el tema migratorio en EE.UU. y ante un público que no necesariamente entenderá sus canciones.
No lo ha necesitado para hacer giras mundiales con récords de ventas, lograr decenas de premios, hitos que nadie más ha logrado y conquistar a un público masivo, lo que le hace tener ya un lugar en la historia de la industria musical.
*Gráficos por Caroline Souza y reportería adicional de Lais Alegretti, del Equipo de periodismo visual de BBC News Mundo. Edición: Daniel García-Marco, Ana Pais y Carlos Serrano.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro nuevo canal de WhatsApp.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.