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Caso Epstein: Bill Gates niega implicación en delitos, mientras exsecretario del Tesoro de EU renuncia a cargo en Harvard
Caso Epstein: Bill Gates niega implicación en delitos, mientras exsecretario del Tesoro de EU renuncia a cargo en Harvard
3 minutos de lectura

Caso Epstein: Bill Gates niega implicación en delitos, mientras exsecretario del Tesoro de EU renuncia a cargo en Harvard

Larry Summers renunció a su puesto académico en la Universidad de Harvard tras hacerse públicos sus vínculos con Jeffrey Epstein. En paralelo, Bill Gates reconoce ante su fundación que mantener contacto con el financiero fue un error.
25 de febrero, 2026
Por: AFP
@AFP 

El exsecretario del Tesoro de Estados Unidos, Larry Summers, renunció a su cargo en la Universidad de Harvard por sus vínculos con Jeffrey Epstein, dijo la institución de la Ivy League este miércoles.

Lee: Cámara de Representantes de EU publica más de 30 mil documentos sobre el caso Jeffrey Epstein

“El decano de la Escuela Kennedy de Harvard, Jeremy Weinstein, aceptó la renuncia del profesor Lawrence H. Summers a su cargo como codirector del Centro de Negocios y Gobierno Mossavar-Rahmani”, dijo la universidad en un comunicado, señalando la conexión con los documentos del caso Epstein.

Exsecretario Tesoro EU esposa y Woody Allen archivos epstein
Larry Summers, su esposa y el actor director Woody Allen. | Foto: AFP / HOUSE OVERSIGHT COMMITTEE DEMOCRATS

Los archivos del caso fueron publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, donde se revelan amistades cercanas, acuerdos financieros ilícitos y fotos privadas.

“El profesor Summers anunció que se retirará de sus cargos académicos y de la facultad en Harvard al final de este año académico y permanecerá en licencia hasta entonces”, añadió.

En noviembre de 2025, Summers anunció que renunciaría a la junta directiva de OpenAI después de que se hicieran públicos correos electrónicos que lo vinculan con Jeffrey Epstein.

El exsecretario del Tesoro durante la administración de Bill Clinton se dijo “avergonzado” de su comunicación con Epstein, pero negó haber cometido algún delito.

Bill Gates lamenta relación con Jeffrey Epstein

En el mismo sentido, Bill Gates admitió haber cometido “un grave error” al relacionarse con Jeffrey Epstein, y le dijo a los empleados de su fundación benéfica que sí tuvo aventuras con dos mujeres rusas, pero negó cualquier relación con los crímenes del financiero y delincuente sexual convicto.

En una asamblea general de empleados de la Fundación Gates realizada este martes 24 de febrero, y cuya grabación fue revisada por The Wall Street Journal, Gates lamentó que su relación con Epstein hubiera afectado el trabajo de su organización filantrópica.

“Fue un gran error pasar tiempo con Epstein” y organizar reuniones entre ejecutivos de la fundación y el financiero, dijo Gates.

Bill Gates caso epstein
Foto: AFP

En un borrador de un correo publicado por el Departamento de Justicia, Epstein aseguró que Gates mantuvo relaciones extramatrimoniales. Escribió que su relación con Gates iba desde “ayudar a Bill a conseguir drogas para lidiar con las consecuencias de haber tenido sexo con chicas rusas, hasta facilitar sus citas ilícitas con mujeres casadas”.

“Sí tuve aventuras amorosas; una con una jugadora rusa de bridge, a quien conocí en eventos de bridge, y otra con una física nuclear rusa, a quien conocí en actividades de negocios”, reconoció Gates, de 70 años, en la asamblea.

También lee: Caso Epstein: Archivos desclasificados validan tres décadas de denuncias silenciadas

Pero negó cualquier relación con víctimas de Epstein, quien fue hallado muerto en una cárcel de Nueva York en 2019, cuando esperaba para ser juzgado por tráfico sexual de menores de edad.

“No hice nada ilícito. No vi nada ilícito”, dijo Gates.

El empresario tecnológico dijo que su relación con Epstein empezó en 2011, tres años después de que el financiero se declarara culpable de solicitar a una menor para prostitución.

“Saber lo que sé ahora lo hace, saben, 100 veces peor, no solo en términos de sus delitos en el pasado, sino que ahora está claro que había una conducta indebida continua“, dijo Gates al personal.

“Bill habló con franqueza, abordó varias preguntas en detalle, y asumió la responsabilidad de sus acciones”, declaró la Fundación Gates en un comunicado enviado a la AFP.

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Imagen BBC
Por qué te incomoda escuchar a alguien que piensa distinto (no es solo ego)
5 minutos de lectura

“Cuando escuchamos una idea contraria a la nuestra, el cerebro no empieza evaluando argumentos: primero detecta que hay un conflicto”, dice un experto. Pero es posible aprender a escuchar con calma.

18 de febrero, 2026
Por: BBC News Mundo
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Cuando escuchamos una opinión contraria a la nuestra, en el cerebro se activan varias regiones implicadas en manejar el dolor y las amenazas.

Escuchar una opinión contraria a la nuestra rara vez es una experiencia neutra. Aunque solemos atribuir esta dificultad a factores culturales o personales, la ciencia muestra que tiene raíces profundas en el funcionamiento del cerebro.

Desde la neurociencia sabemos por qué nos cuesta tanto escuchar opiniones diferentes.

El desacuerdo activa sistemas diseñados para detectar conflicto y mantener la coherencia interna.

Esto explica por qué solemos reaccionar con rapidez y, a menudo, con rigidez ante ideas que desafían lo que creemos.

El cerebro detecta conflicto antes de razonar

Cuando escuchamos una idea que contradice nuestra forma de pensar, el cerebro no empieza evaluando argumentos. Primero detecta que hay un conflicto. Una de las regiones implicadas en este proceso es la llamada corteza cingulada anterior o CCA.

Esta estructura actúa como un radar encargado de identificar inconsistencias entre nuestras expectativas y la realidad, así como conflictos entre respuestas o entre creencias. Por lo tanto, la CCA funciona como un “radar de incongruencias”.

La evidencia neurocientífica muestra que la CCA forma parte de circuitos implicados tanto en el control cognitivo como en el procesamiento del dolor físico y del dolor social.

Por eso, una opinión contraria puede ser experimentada como algo incómodo o amenazante, incluso cuando no hay confrontación directa.

Junto a la corteza cingulada anterior se activan otras regiones. Una de ellas, la amígdala, está implicada en la respuesta de amenaza. Otra área importante, la ínsula, está relacionada con la percepción del malestar corporal.

dibujo a lapiz de un cerebro. tiene algunas líneas de color amarillo, azul y rojo.
Getty Images
Conocer tu cerebro te puede ayudar a regularlo.

El resultado de este proceso es familiar para todos: nudo en el estómago, tensión corporal y una tendencia a defenderse o cerrar la conversación.

Finalmente entra en juego la corteza prefrontal dorsolateral, responsable de funciones como la planificación, la inhibición de impulsos y la toma de decisiones.

El coste cognitivo y emocional de integrar otra perspectiva

Aceptar una visión opuesta exige un esfuerzo considerable. El cerebro debe mantener al mismo tiempo dos modelos mentales incompatibles: “lo que yo creo” y “lo que tú dices”.

Además, debe compararlos y decidir si alguno debe modificarse. Desde el punto de vista energético, es una operación exigente.

A este esfuerzo se suma la disonancia cognitiva: el malestar que aparece cuando una información amenaza la coherencia de nuestra visión del mundo o de nuestra identidad.

En muchos casos, este malestar no se resuelve escuchando al otro, sino justificando lo que ya pensábamos. Es lo que se conoce como “razonamiento motivado”.

Por otra parte, muchas creencias están ligadas a la pertenencia a un grupo.

Cambiar de perspectiva puede ser experimentado, aunque sea de forma inconsciente, como un riesgo social: quedar mal, perder estatus o sentirse excluido.

El cerebro social está especialmente orientado a evitar ese tipo de amenazas.

El estrés dificulta escuchar y pensar con calma

Un factor clave en todo este proceso es el estrés.

Cuando este es elevado o sostenido, el sistema nervioso funciona en modo de alerta, lo que reduce la capacidad de la corteza prefrontal para regular emociones y sostener el desacuerdo con calma.

En ese estado, escuchar se vuelve especialmente difícil.

radiografías del cerebro en una tablet. Una mano señala el dispositivo.
Getty Images
Cambiar de perspectiva también puede interpretarse como un riesgo social, porque muchas creencias están ligadas a pertenecer a un grupo.

La buena noticia es que estos sistemas son plásticos. Las regiones cerebrales implicadas en el conflicto, la emoción y el control cambian con la experiencia y la práctica.

Escuchar desde la calma se puede entrenar

La dificultad para escuchar opiniones contrarias ha ido ganando presencia en el debate social y cultural. Especialmente en contextos donde las decisiones tienen consecuencias compartidas como en equipos de trabajo, instituciones o espacios de liderazgo.

El desacuerdo mal gestionado suele escalar hacia conflictos interpersonales, bloqueos comunicativos y deterioro del clima emocional.

Se trata de algo muy común en entornos laborales de alta demanda.

Afortunamente podemos entrenar la escucha desde la calma, circunstancia que mejora de forma clara el liderazgo y la toma de decisiones.

Prácticas como el mindfulness o el biofeedback reducen la reactividad automática y aumentan la capacidad de observar el desacuerdo sin responder de forma impulsiva.

Por ejemplo, estudios sobre redes cerebrales en reposo muestran que la práctica sostenida de mindfulness modula redes cerebrales implicadas en regulación emocional y flexibilidad cognitiva.

De este modo se favorecen respuestas más adaptativas ante la discrepancia.

Por otra parte, nuestros proyectos de investigación del grupo Neurociencia del Bienestar de la Universidad de Sevilla han mostrado que entrenar la regulación fisiológica y emocional se asocia con una mayor capacidad para pausar antes de responder, escuchar con menos reactividad y gestionar conversaciones difíciles con mayor claridad.

un hombre canoso, sentado en un escritorio y con un computador en frente, se lleva las manos a la cara. Aunque no se le ve el rostro su posición implica que está angustiado.
Getty Images
El estrés nos hace estar en alerta, por lo que, en dicho estado, se nos dificulta escuchar a otros.

La clave no está en eliminar la incomodidad, sino en aprender a regularla para que no derive en rechazo automático.

Escuchar no significa ceder ni renunciar a los propios valores. Significa sostener la incomodidad el tiempo suficiente para ampliar el marco desde el que decidimos.

En un mundo cada vez más polarizado, la capacidad de escuchar opiniones contrarias es una habilidad neurocognitiva entrenable.

Comprender cómo responde el cerebro al desacuerdo es el primer paso para dejar de reaccionar automáticamente y empezar a responder con mayor calma, claridad y humanidad.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer el texto original.

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