
La señora Alicia Matías Teodoro, conocida como la “abuelita heroína”, falleció este viernes; la mujer de 49 años protegió con su cuerpo y salvó a su nieta Azuleth durante la explosión de una pipa de gas en Iztapalapa, ocurrido el pasado 10 de septiembre.
La secretaría de Salud de la Ciudad de México informó que la mujer de 49 años estaba internada en el Hospital Magdalena de las Salinas tras las quemaduras en más del 90% de su cuerpo.
“Se confirma la muerte de la señora Alicia Matías, de 49 años, en el hospital Magdalena de las Salinas”, informó el área de Comunicación Social de la Jefatura de Gobierno la noche del viernes.
Alicia trabajaba como checadora de una base de transporte público en el paradero del Metro Santa Martha y llevaba a su nieta para cuidarla mientras su hija trabajaba.
Tras darse a conocer la información, Héctor Ulises García Nieto, secretario de Movilidad, lamentó el fallecimiento de Matías Teodoro.
El jueves, la Secretaría de Salud de la Ciudad de México reconoció que cometió un error al difundir una lista de personas fallecidas en el que estaba incluido el nombre de la señora; sin embargo, este viernes la información sobre su deceso fue nuevamente confirmada.
La Secretaría de Salud de la Ciudad de México actualizó este sábado las cifras relacionadas con la explosión de la pipa de gas ocurrida en el Puente de la Concordia y hasta el momento se reportan 11 personas fallecidas, 43 hospitalizadas en distintos centros de salud y 29 pacientes que ya fueron dados de alta.
Autoridades locales reiteraron que continúan coordinando la atención médica y el seguimiento a las familias afectadas.

Bertha María Alcalde, titular de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX), descartó que un bache haya provocado el accidente y posterior explosión de la pipa.
La funcionaria detalló que los peritos realizaron un análisis en la zona y no se detectó ninguno en el suelo.
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“No se identificó ningún bache, es muy importante aclarar eso, se hicieron fijaciones del terreno. Efectivamente, como lo decían en información preliminar que tenemos hasta ahora, es que el conductor probablemente iba a exceso de velocidad, estamos todavía agotando los peritajes y formalizando los peritajes correspondientes”, explicó.
Aclaró que parte de los peritajes tiene que ver con el tipo de vía por el que se circulaba, pues era una vía de incorporación, así como revisar el tipo de vehículo que circulaba, ya que hay una norma federal cívica que hace relación al tema de velocidad y al tipo de vehículo que circulan en las vías primarias.

Tras el accidente, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, anunció apoyos de emergencia a las familias, que incluyen un censo para identificar a quienes enfrentan las situaciones más difíciles, además de atención psicológica, asesoría jurídica y apoyo para gastos funerarios.
Por su parte, la fiscalía capitalina abrió una investigación que contempla delitos como homicidio culposo, lesiones y daño a la propiedad. Una de las líneas de indagación es el posible exceso de velocidad de la pipa de gas LP, que se volcó y explotó con capacidad de 49 mil 500 litros.
Una pipa de gas con capacidad de 49 mil 500 litros volcó en las inmediaciones del Puente de la Concordia y dejó 90 personas lesionadas y hasta el momento 11 víctimas fatales.
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Los hechos ocurrieron alrededor de las 14:20 horas.
El incendio también dejó al menos 32 autos afectados entre el Eje 6 Sur y el Puente de la Concordia, así como de la calzada Ermita Iztapalapa a partir de la avenida de las Torres.

Como madre, Ellie Leonard sintió que no había misión más importante que encontrar justicia para las víctimas de Jeffrey Epstein.
Mientras los archivos del caso Epstein acaparan titulares en todo el mundo, no son solo los principales medios de comunicación los que examinan los millones de documentos: también han despertado un amplio interés del público en línea.
Entre los periodistas ciudadanos independientes que se han unido al esfuerzo de examinar los archivos está la escritora estadounidense Ellie Leonard, quien trabaja con otros para revisar el último lote de documentos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
“Tengo que hacerme a la idea de que no puedo revisar las 3,5 millones de páginas”, dijo Leonard a la BBC.
Leonard asegura que al principio no sabía nada sobre Jeffrey Epstein, pero comenzó por investigar sus vínculos con Donald Trump, inspirada por su interés en la justicia social y su oposición a las políticas económicas y de inmigración del presidente.
La última entrega de material publicada el 30 de enero incluye tres millones de páginas, 180.000 imágenes, 2.000 videos y varios nombres conocidos como Richard Branson, Bill Gates y Elon Musk.
Nada indica que aparecer en los documentos implique algún delito. Muchas personas que han aparecido en publicaciones anteriores han negado cualquier ilícito en relación con Epstein.
Leonard dice que renunció a su trabajo en la escuela de su hijo a finales de diciembre de 2025 para dedicarse a la tarea de examinar los documentos, pero con las entregas de archivos más grandes pronto se dio cuenta de que necesitaría ayuda.
La última publicación llegó semanas después de la fecha límite establecida por la Ley de Transparencia de Archivos de Epstein, que el presidente estadounidense Donald Trump firmó en noviembre. Esta exigía la publicación completa de todos los documentos relacionados con Epstein.
Leonard invitó a personas de todo el mundo a ayudarle a examinar los archivos y, como ella dice, “la gente respondió a mi llamado”.
Estima que más de 1.000 periodistas ciudadanos de países que van desde Corea del Sur hasta Noruega se han unido a su proyecto en la plataforma en línea Substack. Tienen intereses y especializaciones tan diversas como el psicoanálisis, las métricas de datos y el derecho.
Leonard tiene experiencia en simplificar documentos políticos complejos para ayudar a los votantes a estar más informados, y sintió que podía ayudar de manera similar con los archivos de Epstein.
Sin embargo, su motivación radica principalmente en obtener justicia para las víctimas cuyos relatos a menudo no han recibido credibilidad.
“Cuando las mujeres se presentan o las sobrevivientes se presentan y cuentan su historia, voy a creerles. Voy a darles el beneficio de la duda”, dice.
“Luego voy a comenzar a buscar las cosas que dicen e ir a encontrar estas cosas. Creo que es realmente importante validar sus historias de esa manera”.
Una clave es que el enfoque del grupo difiere del de muchas organizaciones de medios más grandes.
En lugar de comenzar por el principio de cada nuevo lote de documentos publicados, donde generalmente se encuentran los clips, capturas de pantalla y citas más ampliamente difundidos y comentados, ella aconseja a su grupo comenzar en otro lugar.
“Cuando sale un nuevo lote de archivos, hay muchos momentos destacados de los que la gente hablará una y otra vez… y tienden a venir del principio de los archivos”, explica.
“Así que siempre recomiendo que las personas se distribuyan y comiencen en el medio, comiencen cerca del final, trabajen hacia atrás, porque todo está desordenado”.
Al dividir los documentos de esta manera, dice que el grupo puede comparar notas más fácilmente, identificar vacíos y evitar duplicar el trabajo de los demás.
“Todos buscan con su propia habilidad en su propia sección de los archivos, y todos aunamos nuestras mentes”, dice.
Leonard argumenta que la conversación pública a menudo gravita hacia las figuras más reconocibles mencionadas en los documentos, las “grandes personalidades” que dominan los titulares cuando se publica nuevo material.
Pero ella dice que ese enfoque puede oscurecer otras partes de los archivos que son igualmente significativas.
“Creo que hay cosas más pequeñas que contienen más detalles en este caso”, dice Leonard.
Los intercambios de correos electrónicos, las comunicaciones internas y los pequeños fragmentos de evidencia, dice, “actúan como recibos para las historias de los sobrevivientes”.
Señala el ejemplo de una mujer que dio el nombre de Epstein a las autoridades en una etapa temprana del caso.
“Maria Farmer habló con el FBI en 1996. Bueno, ahora podemos ver realmente su informe del FBI. Y prueba que lo que ella decía era verdad, corrobora lo que ha dicho durante décadas”.
Farmer, una artista que trabajó para Epstein, había dicho al FBI que Epstein había robado fotos personales que ella tomó de sus hermanas de 12 y 16 años.
Denunció que creía que Epstein vendió las fotos a posibles compradores, y dijo que la amenazó con quemar su casa si le contaba a alguien lo sucedido.
Farmer también afirmó que Epstein le había pedido que tomara fotos para él de niñas en piscinas.
Tras la publicación de los archivos, Farmer dijo que se sentía “reivindicada” después de casi 30 años.
Leonard dice que es el efecto acumulativo de los indicios lo que encuentra más sorprendente, la forma en que llenan los vacíos y confirman las líneas de tiempo.
“Puedo ver qué pensaba la gente, con quién hablaban, quiénes eran sus amigos, dónde bajaron la guardia, y luego qué información nos daban en esas conversaciones”.
“Realmente creo que la sustancia de este caso vendrá de esas conversaciones, porque nunca pensaron que serían públicas”.
Leonard dice que aborda los documentos sin la experiencia y el enfoque de un reportero de noticias tradicional, pero con las habilidades analíticas que moldeó durante sus estudios unviersitarios de Historia Clásica.
“El periodismo tradicional se trata de tener estándares, tener guardianes”, dice.
“Creo que yo realmente me enfoco en las citas y la búsqueda de hechos”.
Aún así, aún consulta a periodistas capacitados que conoce y comparte borradores antes de publicar.
“Recibo mucho ánimo de ellos. Y creo que eso me permite avanzar y saber que he contado la historia con el mejor de mis conocimientos”.
Como madre, Leonard dice que para ella este trabajo es una cuestión de “responsabilidad”.
“Soy madre, y haré lo que sea necesario para hacer del mundo un lugar mejor para mis hijos y un lugar más seguro”.
Espera que su trabajo de investigación llegue a una conclusión.
“Necesita tener un final para estas sobrevivientes, y necesitan encontrar justicia”, dice.
“Creo que el objetivo, la razón por la que todos trabajamos tan duro, es encontrarla”.
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