
Las autoridades de Tabasco informaron este miércoles que, en un despliegue conjunto con fuerzas federales, lograron un golpe contra La Barredora durante un cateo ejecutado en un camino rural hacia el municipio de Jalapa, donde aseguraron armas, narcóticos, vehículos y predios, además de detener a dos mujeres presuntamente vinculadas a esa estructura criminal.
A través de un comunicado, la fiscalía de Tabasco señaló que la orden de cateo permitió inspeccionar cinco inmuebles ubicados en la zona rural, donde se cumplimentó la detención de Ana Luisa “N”, de 47 años, y Ana Karen “N”, de 27 años, identificadas como integrantes del grupo de La Barredora.

La intervención formó parte de las acciones de la Fuerza Interinstitucional de Reacción Táctica Olmeca (FIRT) y fue encabezada por la Fiscalía General del Estado en coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
En los predios inspeccionados, las autoridades aseguraron una pistola marca Taurus calibre .22 con dos cargadores abastecidos, una caja con 50 cartuchos, un revólver calibre .22 con 10 cartuchos útiles, además de una bolsa con múltiples cartuchos calibre 9 mm. También fue localizada una caja de cartón con narcóticos y accesorios para su consumo.
En materia vehicular, el cateo derivó en el aseguramiento de 34 unidades motrices, entre ellas camionetas tipo Raptor, vehículos de lujo, unidades Razer, una cuatrimoto y diversos remolques.
Los cinco inmuebles quedaron bajo resguardo de la fiscalía, mientras que las detenidas y los indicios fueron puestos a disposición de las áreas competentes para determinar su situación jurídica.
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La Barredora ha sido señalada como una organización criminal que, durante años, operó bajo redes de protección política y policial. Esta organización con sede en Tabasco —creada en 2009— tuvo un crecimiento acelerado gracias a las complicidades entre funcionarios y grupos criminales.
Su expansión fue posible porque durante los gobiernos de Adán Augusto López Hernández y Carlos Manuel Merino Campos, diversos actores políticos y funcionarios corruptos brindaron protección a la organización.
El operador central de estas complicidades fue Hernán Bermúdez Requena, quien, siendo secretario de Seguridad Pública, eligió establecer una alianza con el Cártel Jalisco Nueva Generación y buscó una banda local, que fue La Barredora, para que sirviera de franquicia local para llevar a cabo actividades delictivas como el robo de combustible, la venta de drogas o la extorsión.
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Gracias a esa protección, La Barredora dejó de ser una banda marginal y se convirtió en una estructura criminal con presencia en 38 municipios de Tabasco, Chiapas, Veracruz y Campeche. En Tabasco operaron en Centla, Cárdenas, Huimanguillo, Comalcalco, Paraíso, Nacajuca, Jalpa de Méndez, Cunduacán, Centro, Jalapa, Teapa, Jonuta, Macuspana y Tacotalpa.
Su debilitamiento comenzó con la detención de Bermúdez Requena y de otros mandos como Ulises Pinto Madera y Leonardo Arturo Leyva, además de una creciente presión social y mediática que limitó sus redes de protección en las entidades donde operaba.
El pasado 5 de febrero, Bermúdez Requena compareció ante el juez de control de la Región Judicial 9 de Villahermosa, Ramón Adolfo Brown Ruiz. La audiencia se llevó a cabo por videoconferencia desde el Centro Federal de Readaptación Social del Altiplano y tuvo una duración aproximada de tres horas y media.
En esa sesión, la Fiscalía presentó una prueba testimonial relacionada con las acusaciones contra el exsecretario, nombrado durante el gobierno de Adán Augusto López. El proceso contra Bermúdez fue ampliado el 23 de diciembre por tres meses adicionales, extendiendo la investigación complementaria hasta el 24 de marzo de 2026.
El 12 de septiembre fue detenido tras permanecer prófugo en Paraguay y vinculado a proceso por los delitos de extorsión, secuestro y asociación delictuosa. Aunque interpuso un amparo para frenar el bloqueo de sus cuentas, la suspensión provisional le fue negada.

BBC Mundo conversó con dos latinoamericanos que viven en Medio Oriente. Tanto Ibis como José concuerdan en decir que lo peor fue la incertidumbre del sábado, cuando empezaron a caer los misiles.
Una ruidosa alarma en su teléfono celular sobresaltó a la periodista venezolana Ibis León Malave en la tarde del sábado, mientras estaba descansando en su casa en una zona residencial en el centro de Qatar.
“De inmediato es angustiante porque suena como un alarma de incendios”, le contó Ibis a BBC Mundo. “Llega a todos los celulares con indicaciones e información oficial de las autoridades”.
La alarma se lanzó en repuesta al operativo militar conjunto que Estados Unidos e Israel lanzaron este fin de semana contra Irán, en el que murió el líder supremo del país, Alí Jamenei.
Los países del Golfo Pérsico activan sus alarmas para prevenir muertes civiles en sus territorios, ya que su cercanía diplomática con EE.UU. los ha convertido en objetivos de los ataques del ejército de Irán.
Ese mismo sistema se activó también el sábado, a casi 600 km de distancia, en Emiratos Árabes Unidos. Pero cuando el guatemalteco José Basilea la recibió, ya sabía lo que estaba pasando.
“Me di cuenta cuando los misiles entran al cielo emiratí y el ejército lo intercepta”, le dijo a BBC Mundo desde Abu Dhabi, donde vive hace poco más de 5 años. “Ese golpe, ese sonido es lo que se escucha como una explosión”.
“Entonces el sábado, eso es lo que se empezó a escuchar (…) y a través de videos me di cuenta de que, en efecto, hubo una explosión y que sí que hubo unos escombros que sí cayeron cerca de donde yo vivo, en la isla de Yaz”.
Ibis y José le contaron a BBC Mundo sus experiencias viviendo un momento histórico, en países que están en alerta por los ataques de Irán.
A pesar de la distancia que los separa, tanto Ibis como José concuerdan en decir que lo peor fue la incertidumbre tuvo lugar el sábado, cuando empezaron a caer los misiles.
“Después de recibir la alerta, como a los cinco minutos, empezamos a escuchar explosiones y sentimos la onda expansiva en la estructura del edificio”, le dijo Ibis a BBC Mundo.
“Muy leve porque, aunque la percepción y la sensación es que está cerca, no está ocurriendo tan cerca, pero todo sí tiembla: las puertas, las ventanas, sientes como la estructura del edificio se resiente un poco con estas explosiones”.
“De día solo se ve como una nube en el cielo, en el lugar donde interceptaron el misil”.
Ibis llegó con su esposo a Qatar buscando una nueva vida, lejos de la crisis política y económica de su país.
“Las personas me han parecido amables”, dijo, “y apenas llegué pude también contactar con una comunidad de hispanohablantes, lo que te permite no sentirte solo o tener la posibilidad de hablar también en tu idioma”
“Pero, por supuesto, con todo este conflicto, pues ahora nos queda simplemente esperar. Hay demasiada incertidumbre. Miedo también, por supuesto.”
José, por su parte, ha hecho una carrera en los países del Golfo, trabajando con el servicio diplomático de Guatemala, tanto en Dubái como en Abu Dhabi, gracias a lo cual, ya lleva 5 años viviendo en la región.
José recuerda que el sábado, las autoridades empezaron a usar los mensajes de emergencia para pedirle a la gente que se escondiera en los sótanos de los edificios.
Este tipo de experiencias son excepcionales en un país que está enfocado en convertirse en un hub internacional para el turismo y los negocios.
“Específicamente Abu Dhabi es una ciudad exageradamente tranquila, donde no pasa mucho,” explica José.
Eso es algo que hace mucho más alarmante los sonidos que atravesaron los cielos el sábado: “Son sonidos como hipersónicos o algo por el estilo donde se escucha un primer bombazo, pasa un tiempo y luego se escucha como como la ola”.
José recuerda que Emiratos Árabes Unidos no cuenta con un sistema de defensa antiaérea como el famoso Domo de Hierro de Israel -aunque las bases estadounidenses en los territorios del Golfo sí cuentan con sistemas similares-, algo que aumenta el riesgo.
Pero siente que la gente igual confía en las capacidades de las fuerzas armadas del país para defenderlos.
“Miedo, personalmente, yo no lo tengo”, cuenta José. “Sí hay preocupación, pero tanto Dubái como Abu Dhabi, como Emiratos Árabes Unidos en general, está teniendo una vida muy normal dentro de lo que cabe con la situación en la que estamos”.
Ibis ve lo mismo en los cataríes: “La sensación en general es que la gente tiene buen ánimo, confía en el sistema de defensa de Qatar y cree que va a ser algo temporal. Tienen la esperanza de que es algo que se puede resolver a corto plazo. Tratan de mantener la calma”.
Ambos concuerdan en que el sistema de alertas tempranas de ambos gobiernos ha funcionado de manera eficiente, y que los servicios, por lo menos en las zonas donde ellos están, se han mantenido activos.
“Por una parte, con las alarmas, hay como una sensación de alivio porque las autoridades están allí indicándote qué hacer,” explica Ibis. “Pero, por otro lado, es ver cómo me protejo realmente, porque estar dentro de mi casa es la única garantía de seguridad”.
Algo le queda claro a José, luego de contar su experiencia del sábado a BBC Mundo: “Si tú me preguntas dónde está mi casa, para mí es Emiratos Árabes Unidos”.
“Entonces, uno no tiene que estar con un país que le ha dado tanto solo en las buenas y en los momentos de alegrías y de fiestas y de comidas y demás, sino en los momentos donde el país necesita que exista esa estabilidad”.
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