
Este martes, se registró una fuga de hidrocarburos en la localidad San Primitivo, Tlahuelilpan, en Hidalgo, por lo que elementos de Protección Civil y Bomberos del municipio y de Atitalaquia brindaron apoyo.
La localidad es la misma en donde el pasado 18 de enero de 2019 una toma clandestina explotó cuando pobladores cargaban bidones de gasolina.
De acuerdo con el gobierno municipal, a las 14:20 horas, la fuga de hidrocarburo quedó controlada.
“Se recomienda no acercarse a la zona y atender únicamente información oficial. Con trabajo y unidad, protegemos la seguridad de las familias de Tlahuelilpan”, indicó.
Aclaró que la atención se realizó de manera coordinada con Petróleos Mexicanos (Pemex) y corporaciones de seguridad de los tres órdenes de gobierno, conforme a los protocolos de seguridad establecidos.

En tanto, la Subsecretaría de Protección Civil y Gestión de Riesgos aseguró que dicha fuga se encuentra controlada.
“Personal de Protección Civil realiza trabajos de dispersión con el propósito de disminuir el riesgo en la zona”, señaló en un comunicado.
Exhortó a la población a mantenerse alejado del área, atender las indicaciones del personal y no acercarse ni intentar cruzar la línea.
Por su parte, la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo (SSPH) confirmó que el incidente no representó un riesgo mayor para la población.
“La situación se mantiene bajo control y cuenta con presencia de elementos de la SSPH, quienes atienden y dan seguimiento preventivo en el sitio”, comentó.
Pidió a la población a mantenerse informada mediante canales oficiales del gobierno estatal.
La Preparatoria 6 de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo informó que, con el fin de salvaguardar la integridad de los alumnos suspenderían las actividades académicas.
En junio de 2025, La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) acusó a Petróleos Mexicanos (Pemex) de negligencia y de tener irregularidad en las actividades de transporte y almacenamiento de hidrocarburos, así como un incumplimiento de sus deberes, pese a que “tiene pleno conocimiento del incremento exponencial de las tomas clandestinas”.
A siete años de la explosión de una toma clandestina en un ducto en Tlahuelilpan, Hidalgo, y el cual dejó 138 muertos, la CNDH emitió un informe en donde detalló que Pemex conoce riesgos e impactos que conlleva el manejo inadecuado de los hidrocarburos, así como las implicaciones para la población aledaña a los ductos.
“Su actividad se ha enfocado en clausurar las tomas detectadas y ha omitido adoptar las medidas necesarias, razonables y efectivas para abordar el grave problema de la extracción ilegal de hidrocarburos, lo que evidencia una indiscutible falta de debida diligencia”, advirtió.
En aquella ocasión, la CNDH propuso a los tres niveles de gobierno a elaborar un programa de remediación ambiental en la zona afectada, con la participación de la comunidad y las personas afectadas.
Te podría interesar: En Tlahuelilpan pierden la esperanza de hallar vivos a sus familiares; hay 52 restos no identificados

Además de un plan de atención individual y colectivo, dirigido a las personas afectadas y a la comunidad, que incluya acciones para su atención médica, psicológica, terapéutica, el restablecimiento de su dignidad y medidas que contribuyan a evitar la repetición de los hechos.
El 18 de enero de 2019, se detectó una toma clandestina en un poliducto propiedad de Pemex, en la cual alrededor de 8 personas estaban recolectando gasolina; posteriormente, a los quince minutos, se propagó la noticia por las redes sociales y, en el contexto del desabasto de gasolina que imperaba en el país, más de 800 personas llegaron a la zona.
La presión del ducto provocó que la fuga aumentara, expulsando el combustible en una columna de más de diez metros de altura; a pesar de que arribó un contingente con elementos de la entonces Gendarmería, la Secretaría de la Defensa Nacional y la Policía Militar, fue insuficiente para mantener alejada a la población y, a pesar de haberse cerrado las válvulas del ducto, a las 18:52 horas se registró la explosión que tuvo como resultado el deceso de 138 personas por quemaduras, incluyendo 13 adolescentes y 10 mujeres, así como 13 personas lesionadas.

Sobrevivientes y familiares de las víctimas de la tragedia en España cuentan cómo sucedió el peor accidente de tren del país en más de una década.
Ana viajaba con su hermana y con su perro en uno de los trenes accidentados el domingo por la noche en el peor accidente ferroviario de España en más de una década.
“Algunas personas estaban bien y otras muy mal. Y las teníamos delante, estábamos viendo cómo morían pero no podíamos hacer nada”, le dice a la agencia de noticias Reuters con una herida visible en la cara, mientras cojea en la entrada al hospital.
Ensangrentada y sin saber muy bien cómo, la sacaron del tren otros pasajeros que rompieron las ventanas. A su hermana, que quedó atrapada, la rescataron los servicios de urgencia y está ingresada en observación un hospital de la zona. Del perro, aún no se sabe nada.
Un tren de la compañía Iryo en el viajaban unas 300 personas con destino a Madrid desde Málaga descarriló sus tres últimos vagones e invadió la vía contigua, chocando con otro convoy que cubría la línea Madrid-Huelva y que también descarriló con 184 pasajeros a bordo.
Al menos 39 personas han muerto y decenas más han resultado heridas. La mayoría eran españoles que regresaban a la capital después del fin de semana.
La colisión ocurrió a las 19.45 horas del domingo cerca de la localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba, a unos 360 km al sur de la capital, Madrid. Dejó 122 heridos, 48 de ellos siguen aún hospitalizados y 12 en cuidados intensivos, según los servicios de emergencia.
Momentos antes del accidente, Ana se dio cuenta de que algo pasaba: “Pensé que no era normal, viajo mucho en tren. Ahí fue donde miré a mi hermana, la busqué y es el último momento que recuerdo antes de que todo se oscureciera. De repente, solo oí gritos”.
Sentados en una silla de plástico verde de la sala de espera del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, Ahmed y Karina Tagedi esperan noticias de su hermano.
“Mi hermano se encuentra bien, dadas las circunstancias, con una fractura en la rodilla izquierda, a la espera de ser trasladado a Huelva”, le dice Ahmed a Reuters.
“Había gente muriendo cerca de él. Me contó que una niña le pedía ayuda. No pudo ayudarla porque tenía una rodilla rota y no podía moverse. Ella pedía ayuda. Se siente mal por no haber podido ayudarla”.
Lucas Meriako, describió la experiencia como una “película de terror”.
“Estábamos en el vagón cinco y empezamos a sentir unos golpes en la vía, nada raro, pero de repente los golpes eran más”, relató al noticiero La Sexta Noticias.
“Nos pasó otro tren por al lado y todo empezó a vibrar mucho más, se sintió un golpe atrás y la sensación de que todo el tren se iba a caer… romper”, describió.
Meriako añadió que el impacto del choque rompió los cristales del tren, desplazó las maletas que les cayeron encima a los pasajeros y se empezaron a escuchar los gemidos de los heridos.
En ese momento, según su testimonio, la gente se empezó a mover ya consciente de la situación y a romper los cristales para salir.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.