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Una sentencia fallida: el caso de la Tribu Yaqui
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Una sentencia fallida: el caso de la Tribu Yaqui
Un ejemplo de la afectación a los derechos humanos de los pueblos indígenas frente a proyectos de desarrollo es el caso de la Tribu Yaqui, pueblo indígena que está siendo nuevamente despojado de su derecho al agua por la construcción y operación del Acueducto Independencia, sin haber respetado su derecho a la consulta sobre este megaproyecto impulsado por el gobernador de Sonora, Guillermo Padrés.
16 de marzo, 2015
Por: Verdad, justicia y reparación
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Por: Alejandra Leyva

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) inició una labor de sistematización y compilación de los tratados internacionales en materia de derechos humanos de los que México es parte, así como de los demás estándares en la materia contenidos tanto en el sistema universal como en la jurisprudencia del sistema interamericano de derechos humanos, con el objetivo de contribuir a la implementación de la reforma en materia de derechos humanos publicada en el Diario Oficial de la Federación el 10 de junio de 2011.

De tal manera que actualmente la Constitución mexicana establece en su artículo 1° constitucional dos principios fundamentales, el principio de interpretación conforme y el principio pro persona. El primero establece que las normas relativas a los derechos humanos se interpretarán conforme a lo establecido en la Constitución y los tratados internacionales en materia de derechos humanos, mientras que el segundo se refiere a que cuando existan dos o más interpretaciones de normas jurídicas relacionadas con los derechos humanos, la autoridad deberá elegir aquella que otorgue mayor protección y beneficio a la persona.

Asimismo se incluyeron obligaciones dirigidas a todas las autoridades del país en los tres niveles de gobierno, para que en el ámbito de sus competencias promuevan, respeten, protejan y garanticen los derechos humanos. Además de la obligación del Estado de prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a derechos humanos.

En ese sentido, con el objetivo de capacitar a quienes imparten justicia y cumplir con sus obligaciones en materia de derechos humanos, y ante la reticencia del poder judicial para aplicar los estándares de derechos humanos, la SCJN ha emitido ocho Protocolos de Actuación para quienes imparten justicia.

Dos de estos Protocolos de Actuación se relacionan con los derechos colectivos de los Pueblos indígenas y su objetivo es que las personas que impartan justicia reconozcan la composición pluricultural del país y garanticen sus derechos como pueblos; son el Protocolo de actuación para quienes imparten justicia en casos que involucren personas, comunidades y pueblos indígenas, y el Protocolo de Actuación para quienes imparten justicia en casos relacionados con Proyectos de Desarrollo e Infraestructura.

Si bien estos Protocolos de Actuación no son por sí mismos vinculantes, el contenido de derechos y principios sí lo son en tanto se desprenden de los tratados internacionales de los que México es parte, así como la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) por lo que son de obligatorio cumplimiento para las autoridades mexicanas, en este caso, para los jueces del Poder Judicial de la Federación.

Por otra parte, México es uno de los 12 países mega diversos del mundo[1], sin embargo, el neoextractivismo ha significado en la región latinoamericana -incluido nuestro país- una extracción desmedida de bienes y recursos naturales sin precedentes. El neoextractivismo representa un proceso masivo de explotación de los recursos que se encuentran en la naturaleza para ser incorporados en la economía global. Nos referimos a la explotación no sólo centrada en la minería y el petróleo sino también en la explotación forestal y la agroindustria para producción de biocombustibles mediante monocultivos.

A raíz de este contexto avasallador, aunado a la conflictividad social que traerá consigo la implementación de la reforma energética y la expansión de la megaminería, es indispensable mirar las afectaciones al medio ambiente y a los derechos humanos de los pueblos indígenas, las personas campesinas y a la sociedad en general. En ese sentido que el Protocolo de Actuación en casos de proyectos de desarrollo e infraestructura define a los mismos como “aquellos emprendimientos impulsados por empresas y/o el Estado, en zonas rurales o urbanas, que tengan fines comerciales o se lleven a cabo bajo el argumento del bien común, y supongan la adquisición, la disposición, arriendo u ocupación de espacios territoriales, generando un impacto sobre la vida de las personas o comunidades que en ellos habitan, o de las que ellos dependen, y una posible afectación sobre sus derechos humanos[2]”.

Dicho protocolo plantea los principios generales y consideraciones para la persona juzgadora, entre los que se encuentran el de no discriminación, interdependencia, indivisibilidad, progresividad y el precautorio. Además desarrolla los derechos que pueden ser vulnerados por la implementación de proyectos de desarrollo e infraestructura como el derecho al debido proceso, el derecho a la información, el derecho a la participación y a la consulta, el derecho a un ambiente sano, el derecho a la salud, los derechos culturales y el derecho a la libre expresión, a la protesta y a la no criminalización de los defensores de derechos humanos que denuncian los impactos de estos proyectos. Asimismo presenta todo un capítulo de sentencias de referencia para que sean consideradas por las personas que imparten justicia. Sin embrago, este protocolo aún no ha sido presentado públicamente por la SCJN como los anteriores, ni ha sido difundido, a pesar de que es el protocolo que ha sido descargado más veces del portal de la SCJN[3].

Un ejemplo de la afectación a los derechos humanos de los pueblos indígenas frente a estos proyectos es el caso de la Tribu Yaqui, pueblo indígena que desde hace 300 años ha luchado por la defensa de su autonomía, territorio y por su derecho al agua, luchas que siguen vigentes hasta el día de hoy, pues a pesar de que han habitado su territorio de manera ancestral y de contar con Acuerdos presidenciales dictados por el ex presidente Lázaro Cárdenas para dotarles del 50% que almacene la presa La Angostura, están siendo nuevamente despojados de su derecho al agua por la construcción y operación del Acueducto Independencia sin haber respetado su derecho a la consulta sobre este megaproyecto impulsado por el gobernador de Sonora, Guillermo Padrés.

La SCJN resolvió el 8 de mayo de 2013 el amparo en revisión 631/2012 y en agosto de ese mis año emitió la aclaración a dicha sentencia, la cual permitió que el Acueducto Independencia continuará en operación a pesar de vulnerarse el derecho a la consulta de la Tribu y de quedar insubsistente la Autorización de Impacto Ambiental (AIA) del Acueducto, es decir, permitió la operación de un proyecto de infraestructura que vulneró los derechos humanos de la Tribu y que no cuenta con la autorización en materia ambiental que considerará los impactos sociales, culturales y ambientales a este pueblo indígena.

La SCJN mandató por primera vez la realización de un proceso de consulta la cual ya no era previa pues el Acueducto Independencia ya estaba en operación y además desvinculó el consentimiento del derecho a la consulta previa, libre e informada. La Misión Civil de Observación de la consulta a la Tribu Yaqui integrada por diversas organizaciones de la sociedad civil e instituciones académicas presentó el 11 de febrero en un acto público frente a las instalaciones de la SCJN su segundo informe “Una sentencia fallida. El incumplimiento del gobierno mexicano de la resolución emitida por la SCJN en el marco de la consulta a la Tribu Yaqui” el cual documenta las violaciones al derecho a la consulta de la Tribu en el proceso que debe realizar la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMANRNAT) como autoridad responsable. La consulta no ha sido previa, ni informada -pues las autoridades entregaron información deficiente, desactualizada e inadecuada culturalmente- pero sobre todo no ha sido libre ya que actualmente dos de los principales voceros de la Tribu frente a este conflicto se encuentran detenidos de manera arbitraria por su lucha contra el Acueducto Independencia.

Cabe señalar que la SCJN en su sentencia determinó que ante un daño irreparable a los derechos de la Tribu el Acueducto Independencia tendría que ser suspendido. La Coordinación Nacional de Antropología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) emitió un peritaje cultural a petición de la SEMARNAT en el que se concluyó que el megaproyecto afecta los derechos de la Tribu Yaqui por lo que se debe de suspender y cancelar dicho proyecto.

Actualmente la SCJN tendrá en sus manos decisiones importantes que afectarán a los derechos colectivos de los pueblos indígenas, pues algunos de ellos dentro de sus luchas han incorporado a sus lucha la vía jurídica a través de uso del amparo, como el caso de la Tribu Yaqui y de la comunidad me´phaa de San Miguel del Progreso ubicada en la montaña de Guerrero caso en el cual la SCJN resolverá la constitucionalidad de la Ley minera a la luz de los estándares internacionales en materia de derechos humanos de los pueblos indígenas y observar el uso de los Protocolos de Actuación que dicho Tribunal ha emitido.

 

*Alejandra Leyva es investigadora de la CMDPDH

 

 

[1] Boege Schmidt, Eckart, El Patrimonio Biocultural de los Pueblos Indígenas de México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, México, 2008, p. 17 citado en el Protocolo de Actuación para quienes imparten justicia en casos relacionados con proyectos de desarrollo e infraestructura, 2014, p. 9.

[2] SCJN, Protocolo de Actuación para quienes imparten justicia en casos relacionados con proyectos de desarrollo e infraestructura, 2014, p. 11.

[3] Foro “El Poder Judicial frente a los derechos de la Tribu Yaqui” realizado el 3 de marzo de 2015 en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.”

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Las desventajas de que nuestros ancestros perdieran la cola
6 minutos de lectura
Las desventajas de que nuestros ancestros perdieran la cola
Un ejemplo de la afectación a los derechos humanos de los pueblos indígenas frente a proyectos de desarrollo es el caso de la Tribu Yaqui, pueblo indígena que está siendo nuevamente despojado de su derecho al agua por la construcción y operación del Acueducto Independencia, sin haber respetado su derecho a la consulta sobre este megaproyecto impulsado por el gobernador de Sonora, Guillermo Padrés.
01 de marzo, 2024
Por: BBC News Mundo
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Si uno busca con la palabra “evolución” en Google en imágenes lo que vamos a ver es una gran variedad de la famosa ilustración de Ralph Zallinger: la marcha del progreso.

De izquierda a derecha, vemos a un chimpancé que camina con los nudillos ir evolucionando gradualmente hasta hacerlo de forma erguida como un ser humano.

En estas imágenes -y en el título de la foto- están implícitos los prejuicios de la visión común de la evolución: que somos una especie en el punto máximo de la cadena evolutiva, el producto perfeccionado del proceso.

Imaginamos que somos los supervivientes más aptos, lo mejor de lo que podemos ser. Pero visto así, hay una paradoja. Si somos tan asombrosos, ¿cómo es posible que tantos de nosotros padezcamos enfermedades genéticas o de desarrollo?

Un nuevo estudio, publicado en la revista Nature, ofrece una explicación de nuestro desarrollo temprano, propenso a errores, al analizar los cambios genéticos que permitieron a nuestros antepasados perder la cola.

Adaptación de la ilustracióno La marcha del progreso de Rudolph Zallinger.
Getty Images
La ilustración de Rudolph Zallinger, La marcha del progreso, ha dado lugar a un millón de imitaciones.

Las estimaciones actuales sugieren que alrededor de la mitad de los óvulos fecundados nunca llegan a ser embarazos reconocidos y que por cada niño nacido unos dos nunca llegan a término.

En peces y anfibios, una muerte tan temprana es inaudita. De los que tenemos la suerte de nacer, algo menos del 10% padecerá una de los muchos miles de enfermedades genéticas “raras”, como la hemofilia. Las enfermedades no tan raras, como la anemia falciforme y la fibrosis quística, afectan a un número aún mayor de nosotros.

¿Ocurriría esto en una especie cin tanto éxito evolutivo? ¿Dónde está el progreso?

Existen múltiples soluciones posibles a este problema. Una es que, en comparación con otras especies, tenemos una tasa de mutación inusualmente alta, por lo que existe una probabilidad relativamente alta de que en tu ADN haya un cambio que no haya sido heredado ni por tu madre ni por tu padre.

Probablemente naciste con entre diez y cien cambios nuevos en tu ADN. En la mayoría de las demás especies, ese número es inferior a uno, y a menudo muy inferior.

La genética de las colas

Una de las diferencias más evidentes entre nosotros y muchos parientes primates es que no tenemos cola.

La pérdida de la cola se produjo hace unos 25 millones de años (a modo de comparación, nuestro antepasado común con los chimpancés fue hace unos 6 millones de años). Aún conservamos el coxis como resabio evolutivo de este ancestro portador de cola.

La pérdida de esta extremidad se produjo en nuestros antepasados simios al mismo tiempo que la evolución de una espalda más erguida y, a su vez, una tendencia a utilizar sólo dos de las otras cuatro extremidades para sostener el cuerpo.

Peces en el agua.
Getty Images
En los peces y anfibios el índice de mortalidad durante la fecundación es muy inferior al de los seres humanos.

Aunque podemos especular sobre por qué estos cambios evolutivos pueden ir unidos, eso no aborda el problema de cómo (y no por qué) evolucionó la pérdida de la cola: ¿cuáles fueron los cambios genéticos subyacentes?

El estudio llevado a cabo recientemente aborda precisamente esta cuestión y ha identificado un intrigante mecanismo genético: el hecho que muchos genes se combinan para permitir el desarrollo de la cola en los mamíferos.

El equipo descubrió que los primates sin cola tenían un “gen saltarín” adicional -secuencias de ADN que pueden transferirse a nuevas zonas de un genoma- en uno de esos genes determinantes de la cola, el TBXT.

Una gran parte de nuestro ADN son restos de esos genes saltarines que las proteínas que especifian su frecuencia (la función clásica de los genes), por lo que la ganancia de un gen saltarín no tiene nada de especial.

Costo de la evolución

Lo que fue inusual fue el efecto que tuvo esta nueva adición. El equipo también identificó que los mismos primates también tenían un gen saltarín más antiguo pero similar a muy poca distancias en el ADN, incrustado dentro del gen TBXT.

La proximidad de estos dos genes alteraba el procesamiento del ARN mensajero resultante del TBXT (moléculas creadas a partir del ADN que contienen instrucciones para fabricar proteínas).

Los dos genes saltarines pueden pegarse entre sí en el ARN, haciendo que el bloque de ARN entre ellos quede excluido del ARN que se codifica en proteína, lo que da lugar a una proteína más corta.

Para ver el efecto de esta exclusión inusual, el equipo imitó genéticamente esta situación en ratones creando una versión del gen TBXT de ratón a la que también le faltaba la sección excluida. Y, efectivamente, cuanto mayor era la forma del ARN con la sección del gen excluida, más probable era que el ratón naciera sin cola.

Eso ofrece una firme teoría sobre un cambio mutacional que sustenta la evolución de no tener cola.

Pero el equipo observó otra cosa extraña. Si se crea un ratón con sólo la forma del gen TBXT con la sección excluida, pueden desarrollar una afección muy parecida a la espina bífida humana (cuando la columna vertebral y la médula espinal no se desarrollan correctamente en el útero, causando un hueco en la columna vertebral).

Radiografía de la pelvis y la columna lumbosacra con espina bífida.
Getty Images
Radiografía de la pelvis y la columna lumbosacra con espina bífida.

Anteriormente se habían relacionado con esta enfermedad mutaciones en el TBXT humano. Y hay que observar que otros ratones también presentaban diferentes defectos en la columna vertebral y la médula espinal.

El equipo sugiere que, al igual que el coxis es una secuela evolutiva de la falta de cola que todos tenemos, la espina bífida puede ser una secuela rara de la alteración del gen que sustenta nuestra falta de cola.

No tener cola, sugieren, era una gran ventaja, por lo que un aumento de la incidencia de la espina bífida seguía mereciendo la pena. Este puede ser el caso de muchas enfermedades genéticas y del desarrollo: son un subproducto ocasional de alguna mutación que, en conjunto, nos ayudó.

Trabajos recientes, por ejemplo, descubren que las variantes genéticas que nos ayudan a combatir la neumonía también nos predisponen a la enfermedad de Crohn .

Esto demuestra lo engañosa que puede ser la marcha del progreso y que la evolución sólo puede tratar la variación presente en cada momento.

Así como lo muestra este último estudio, muchos cambios también conllevan costos, algo que se podría entender no tanto como una marcha sino más bien como un tambaleo ebrio.

* Laurence D. Hurst es catedrático de Genética Evolutiva en el Centro Milner de Evolución de la Universidad de Bath, Reino Unido.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original y ver los vínculos a los estudios citados.

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