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El nuevo censo de personas desaparecidas y la crisis en la Comisión Nacional de Búsqueda
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El nuevo censo de personas desaparecidas y la crisis en la Comisión Nacional de Búsqueda
Los errores del nuevo censo de personas desaparecidas y la crisis institucional de la Comisión Nacional de Búsqueda es desalentador para los familiares, ante la grave violación a los derechos humanos que ocurren en el país.
12 de febrero, 2024
Por: Metzeri Arumi Mendoza Castellanos
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El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) está previsto en la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas (2017). Esta herramienta es gestionada y coordinada por la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), con el propósito de organizar y recopilar información relacionada con Personas Desaparecidas y No Localizadas en México.

Hasta el 9 de junio de 2023, el RNPDNO contaba con 93,958 registros de personas desaparecidas y no localizadas desde 1961. En esa misma fecha, el Gobierno Federal anunció la implementación de un nuevo censo de personas desaparecidas dentro del marco de la Estrategia Nacional de Búsqueda Generalizada.

Desde su inicio, el nuevo censo ha estado marcado por una serie de fallas que inciden en la revictimización. Aunque la Búsqueda Generalizada está contemplada en el Protocolo Homologado para la Búsqueda de Personas Desaparecidas y No Localizadas (PHB), la estrategia propuesta, su metodología y clasificaciones, carecen de respaldo jurídico. Estas surgieron del supuesto análisis del Poder Ejecutivo, bajo el argumento de que no puede haber tantas desapariciones en el presente sexenio, ya que “no es lógico, no se ha permitido la represión, ni la desaparición de nadie, ni las masacres”.

De igual manera, los métodos para recopilar información sobre las personas desaparecidas resultaron inadecuados. Tanto las visitas domiciliarias como las llamadas telefónicas a los familiares eran llevadas a cabo por personal que, en ocasiones, carecía de capacitación en el tema. Además, la práctica de acudir directamente al domicilio de los familiares plantea un riesgo significativo para su seguridad, privacidad y salud emocional, al encontrarse en estado de vulnerabilidad y preocupación de las posibles consecuencias que puede acarrear una desaparición.

Los resultados del censo han sido objeto de críticas por parte de organizaciones dedicadas a la procuración y defensa de derechos humanos, así como por colectivos de familiares de personas desaparecidas. Un ejemplo de ello fue la intervención de Ceci Flores, líder del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, quien en la presentación del libro “Madre Buscadora: Crónica de la desaparición”, señaló que “no puede haber tan pocos desaparecidos y miles de madres buscadoras“.

La problemática en los resultados abarca desde la duplicidad en el registro de personas desaparecidas, como es el caso de Luis Antonio Ávila Reyes, quien desapareció en 2017 en Zacatecas, y de Irma Claribel Lamas López, desaparecida en 2008 en Coahuila, por mencionar algunos ejemplos. O bien, la situación contraria: la omisión de registros, conocida como “doble desaparición”, como ocurre en los casos de Fernando Hernández de la Cruz, desaparecido en 2022 en Tamaulipas, Reyes Yosimar García Cruz, desaparecido en Sinaloa en 2017 y Esmeralda Castillo desaparecida en Chihuahua en 2009.

También se han evidenciado casos de personas desaparecidas quienes nunca estuvieron en el censo, como el de Juan Alejandro Polanco Pinales, desaparecido en 2020 en el estado de Tamaulipas. Por último, se observan registros discordantes, como el de Antonio Díaz Valencia, quien figura como “persona ubicada”, a pesar de que sus familiares no han recibido noticias de él desde enero del año pasado.

Estos ejemplos subrayan la falta de coherencia en la recopilación y administración de datos para el nuevo censo. La estructuración de registros confiables y precisos constituye un elemento esencial para comprender a cabalidad la magnitud de la problemática de desaparición en el país. A partir de ello se podrán establecer estrategias eficaces, y políticas públicas sensibles y respetuosas hacia aquellos que sufren las consecuencias directas e indirectas de esta realidad.

Al tiempo que se realizaba el nuevo censo, se observaba la crisis institucional al interior de la CNB. La renuncia de la extitular, Karla Quintana, resaltó esta situación al señalar que su partida estuvo motivada por desacuerdos en relación con la actualización del censo, advirtiendo sobre una posible disminución en los reportes de desapariciones. La crisis se agravó cuando a inicios de año se produjo una oleada de despidos masivos del personal de la CNB.

La Subsecretaría de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación expuso que la reestructuración de la CNB se realizó porque el personal estaba dedicado mayormente a labores de escritorio. Esto resaltó la urgencia de priorizar acciones en campo, lo que llevó al despido de más de un centenar de perfiles especializados en áreas jurídicas, ciencias sociales y forenses.

El personal de terreno desempeña un papel fundamental para abordar la desaparición. Sin embargo, se requiere que ambas áreas de trabajo —campo y gabinete— operen de manera simultánea y complementaria. Buscando una gestión más efectiva y coordinada de los esfuerzos, maximizando así las posibilidades de éxito en la ardua tarea de la búsqueda de personas. Además, resulta desconcertante la decisión de no renovar contrato a gran parte del personal, dado que en muchas ocasiones, este mismo contaba con una formación que podría haber sido eficazmente ejecutada en campo.

Esta crisis institucional constituye un panorama desalentador para los familiares, quienes, en algunos casos, habían forjado un vínculo de confianza con el personal con el que habían interactuado durante más de tres años. La disolución de áreas no solo implica una pérdida significativa en términos de capital humano capacitado y especializado, sino también un menoscabo en los resultados obtenidos y en la confianza depositada por los familiares.

La reestructuración de la CNB coincide con escenarios similares en instituciones y órganos adscritos a esta misma, como el Consejo Nacional Ciudadano del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas y el Centro Nacional de Identificación Humana (CNIH). En este último, fue despedido más del 60 % del personal y se prevé una reubicación. Asimismo, se observan cambios desfavorables en el área dedicada al análisis de muestras complejas adscrita al Instituto de Medicina Genómica (INMEGEN).

La trascendencia de dedicar recursos, personal y mantener registros confiables en el ámbito de las desapariciones ha adquirido relevancia a nivel internacional. Durante la cuarta revisión del Examen Periódico Universal (EPU) de México en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, más de 100 países expresaron su preocupación en torno a las graves violaciones a derechos humanos cometidas en el país, exhortando a México —entre otras cuestiones— a intensificar sus esfuerzos en la lucha contra la desaparición forzada de personas.

Por todo lo anterior, resulta imperativo preservar el trabajo institucional y jurídico que se ha realizado hasta el momento. Los espacios y registros encargados de la búsqueda, localización e identificación de personas deben consolidarse y fortalecerse, respaldados invariablemente por la colaboración activa de familiares, colectivos y la sociedad civil. La transparencia y cooperación en estos procesos deben actuar como ejes rectores, los cuales son fundamentales para prevenir, investigar y sancionar las violaciones a derechos humanos.

* Arumi Mendoza (@MendozaArumi) es Licenciada en Antropología Física por la ENAH, con especial interés en temas forenses y humanitarios. Actualmente realiza un voluntariado en el área de Investigación y Análisis Criminal de la @CMDPDH.

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Qué es el ‘sleep divorce’: los beneficios de las parejas que duermen separadas
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Qué es el ‘sleep divorce’: los beneficios de las parejas que duermen separadas
Los errores del nuevo censo de personas desaparecidas y la crisis institucional de la Comisión Nacional de Búsqueda es desalentador para los familiares, ante la grave violación a los derechos humanos que ocurren en el país.
12 de febrero, 2024
Por: BBC News Mundo
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Todo empezó después de la pandemia de covid-19.

Los ronquidos se hicieron insoportables y Cecilia* no podía conciliar el sueño.

Empujaba a su pareja, intentaba darlo vuelta; moverlo para que dejara de roncar.

Pero fue inútil.

Entonces, la mujer de 35 años no aguantó más. Y fue así como tomaron una decisión: ya no volverían a dormir juntos, no en la misma habitación.

“No me podía concentrar en mi trabajo, estaba todo el día cansada. Puedes aguantarlo un par de noches pero a la larga, no puedes sobrevivir”, dice Cecilia en conversación con BBC Mundo desde Londres, donde vive hace un par de años.

“No fue una decisión fácil. Nos rompió un poco el corazón. Pero cuando nos dimos cuenta de que podíamos dormir, yo estaba feliz”, agrega.

Cecilia y su pareja, de 43 años, son parte de una tendencia cada vez más creciente llamada “sleep divorce” (que en español significa “divorcio del sueño”).

“El divorcio del sueño suele ser algo que, inicialmente, se hace temporalmente. Pero luego las parejas se dan cuenta de que en realidad duermen mejor cuando están solos”, le explica a BBC Mundo Stephanie Collier, psiquiatra de McLean Hospital, especializado en salud mental y perteneciente a la facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

“Normalmente, las razones tienen que ver con la salud… se dan porque una persona ronca, tiene las piernas inquietas, sonambulismo o va mucho al baño por razones médicas. Entonces se mueven, se dan vueltas y eso le molesta a su compañero”, agrega.

Una mujer duerme sola en su cama
Getty Images

Un fenómeno creciente entre millenials

A fines del año pasado, la conocida actriz estadounidense Cameron Díaz contó en el podcast Lipstick on the Rim que ella y su esposo no duermen en la misma habitación.

“Y creo que debemos normalizar los dormitorios separados”, agregó.

Aunque la revelación provocó miles de reacciones en las redes sociales –y artículos en medios de comunicación–, el caso de la estrella de Hollywood no es aislado.

De acuerdo con un estudio realizado en 2023 por la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (AASM), más de un tercio de los encuestados en Estados Unidos reconoció dormir ocasional o regularmente en habitaciones separadas con sus parejas con el fin de mejorar la calidad del sueño.

La investigación revela que la tendencia se acentúa entre millenials (la generación que actualmente tiene entre 28 y 42 años, aproximadamente), donde casi la mitad (43%) respondió que duerme separado de su pareja.

La lista la sigue la generación X (nacidos entre 1965 y 1980), con un 33%; luego la generación Z (nacidos entre 1997 y 2012), con un 28%; y finalmente los baby boomers (nacidos entre 1946 y 1964), con un 22%.

“Aunque no se sabe exactamente por qué las generaciones más jóvenes son más propensas a hacerlo, hay algunas hipótesis. Una es que existe menos estigma sobre la idea de dormir separado. Es un cambio cultural. Ellos piensan: ‘si duermo mejor, me siento mejor. Entonces ¿por qué no?’”, indica Stephanie Collier.

Un hombre recibe la visita de mujeres mientras está tendiedo en su cama
Historiadores plantean que antiguamente era común que las parejas durmieran en habitaciones separadas. Foto: Getty Images.

A lo largo de la historia, esta idea ha fluctuado.

Algunos historiadores platean que la “cama matrimonial” es un concepto moderno y que su uso se intensificó con la revolución industrial, cuando las personas se fueron a vivir a ciudades más pobladas y con menos espacio.

Pero antes de la época victoriana era común que las parejas casadas durmieran separadas.

“Y entre mayor nivel socioeconómico, más común era. Es cosa de ver cómo dormían los miembros de la realeza”, afirma Pablo Brockmann, somnólogo de la escuela de medicina de la universidad Católica de Chile.

¿Cuáles son las ventajas del “sleep divorce”?

Los expertos coinciden en que existen varias ventajas para las parejas que deciden dormir en habitaciones separadas.

“La principal ventaja es que pueden desarrollar un sueño regular y profundo. Y dormir bien es fundamental para el bienestar general”, dice Stephanie Collier.

“Si una persona no logra conciliar el sueño, eso afecta todo, desde su inmunidad hasta su funcionamiento corporal. Además, te enojas más rápido y no eres tan paciente. Puedes incluso desarrollar algún tipo de depresión”, agrega.

La psiquiatra asegura que también puede ayudar a mantener una relación de pareja “más sana”.

“Sabemos que las parejas, cuando no están bien descansadas, pueden discutir más, están más irritables y pierden empatía”, señala.

Una mujer duerme en su propia pieza
Hay personas que, al dormir solas, desarrollan un sueño más regular y profundo. Foto: Getty Images.

Seema Khosla, neumóloga y portavoz de la AASM, coincide con el punto anterior.

“Dormir mal puede empeorar el estado de ánimo y quienes tienen falta de sueño tienen más probabilidades de discutir con sus parejas. Puede haber cierto resentimiento hacia la persona que causa la interrupción del sueño, lo que puede afectar negativamente las relaciones”, señaló cuando la AASM lanzó su investigación sobre “sleep divorce”.

“Dormir bien por la noche es importante tanto para la salud como para la felicidad, por lo que no sorprende que algunas parejas opten por dormir separados para su bienestar general”, añadió.

Para Cecilia, dormir en una habitación distinta a su actual pareja le “cambió la vida”.

“Es mucho más cómodo. El hecho de poder dormir mejor, de tener más espacio en la cama, de poder dar vueltas sin molestar al otro…”, dice.

“Además, no te tienes que despertar al mismo tiempo de tu pareja. Te despiertas realmente cuando tú lo quieras o necesites”.

¿Y las desventajas?

Sin embargo, esta decisión también puede traer algunos aspectos negativos. A muchas parejas, dicen los expertos, les preocupa perder intimidad.

“Creo que a nivel de conexión con mi pareja, sí cambió algo”, reconoce Cecilia.

“La relación, la intimidad, sí sufre. Pero no es tan grave. Creo que las ventajas son mayores”, agrega.

Stephanie Collier explica que para muchas personas que trabajan en jornadas completas, el momento en el que se conectan con su pareja es precisamente cuando se van a dormir.

“Por eso, una de las soluciones es optimizar el tiempo que pasan juntos”, señala.

pareja en la cama
En algunas parejas se genera una “vinculación del sueño”. Foto: Getty Images.

Pablo Brockmann, en tanto, asegura que el “divorcio del sueño” no es algo que funcione para todas las parejas.

“Hay ciertos beneficios biológicos de dormir en pareja. En muchos se genera una vinculación en el sueño. Esto es primitivo en la especie humana. Una madre con su hijo, por ejemplo, suelen generar este vínculo en la lactancia y hacen ciclos parecidos de sueño para que ambos descansen”.

“Hay estudios que demuestran que hay parejas que llevan años durmiendo juntos que logran profundizar las etapas del sueño ya que están vinculados. Con eso mejoras tu calidad de sueño”, afirma el somnólogo.

Con todo, si una pareja decide probar el “sleep divorce”, hay algunas recomendaciones que se deben seguir, dicen los especialistas.

“Esto no funciona cuando una persona lo quiere y la otra no, porque eso puede generar resentimiento”, indica Stephanie Collier.

“Algunas personas no quieren dormir solas y eso las hace sentir mal. Entonces tienen que pensar en un acuerdo igualitario, en una decisión que compartan los dos”.

Brockmann coincide.

“Para la persona que tiene el problema, ya sea ronquidos, sonambulismo o piernas inquietas, puede ser difícil. Porque hay personas que no les gusta… en general, el hombre es más reacio a hacerlo”, afirma.

Aún así, esta tendencia en alza parece estar demostrando que, cuando de dormir bien se trata, todo vale.

Ahora, sabiendo las ventajas y desventajas del “sleep divorce”, ¿te animarías a explorarlo?

*Cecilia es un nombre ficticio ya que la entrevistada prefirió no revelar su identidad.

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Getty Images

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