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Los sesgos de género en los casos de corrupción
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Los sesgos de género en los casos de corrupción
Al ser Rosario Robles la única servidora pública de alto nivel investigada por el caso de la Estafa Maestra, en el cual se tejió toda una red de complicidades, no sólo se violó el principio de igualdad ante la ley, también se reveló el pacto de impunidad entre hombres en un sistema de justicia patriarcal, dado que no se han hecho investigaciones ni acusaciones del mismo tipo a otros altos funcionarios involucrados.  
09 de diciembre, 2023
Por: Anaid García Tobón

Poco se ha hablado sobre los vínculos entre la corrupción y el género. Por ello, y en el marco del Día Internacional Contra la Corrupción, el 9 de diciembre, demos un vistazo a uno de los casos más emblemáticos en el país, la Estafa Maestra, en donde, a pesar de que está documentada la participación de múltiples dependencias y servidores y servidoras públicas, una mujer, Rosario Robles fue la única persona funcionaria de alto nivel investigada, procesada y encarcelada por tres años. Si bien se ha evidenciado su responsabilidad en este caso, vale la pena reflexionar si existieron sesgos de género en el abordaje del proceso legal sobre los que hace falta discutir para abonar al cruce entre la corrupción y la perspectiva de género.

El caso ha sido analizado desde otros factores, como su relación problemática con el presidente y la animadversión de éste, así como el daño patrimonial que supone la desviación de miles de millones de pesos, pero conviene analizar en qué medida pone en evidencia el trato diferenciado y la aplicación de justicia selectiva cuando se trata de sanciones aplicadas a mujeres. Desde nuestra perspectiva, al ser ella la única servidora pública de alto nivel investigada por este caso, en el cual se tejió toda una red de complicidades, no sólo se violó el principio de igualdad ante la ley, también se reveló el pacto de impunidad entre hombres en un sistema de justicia patriarcal, dado que no se han hecho investigaciones ni acusaciones del mismo tipo a otros altos funcionarios involucrados.

Robles fue acusada del delito de ejercicio indebido de la función pública, específicamente, por no impedir que ocurriera el desvío de recursos públicos a través de la firma de convenios entre la extinta Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) con universidades públicas y terceros. Posteriormente, tras ser citada a una audiencia el 9 de agosto de 2019 por este delito, un juez ligado a una figura política importante le impuso a Robles como medida cautelar prisión preventiva justificada, argumentando un riesgo de fuga, pese a que ella se presentó voluntariamente a declarar.

En noviembre de 2020, el caso dio un giro: la FGR obtuvo 11 órdenes de aprehensión en contra de exfuncionarios federales ante una denuncia que presentó la Unidad de Inteligencia Financiera. En dicha denuncia no se encontraron irregularidades en las cuentas bancarias de Robles; sí, en cambio, en las finanzas de Emilio Zebadúa, quien fue oficial mayor de la Sedesol y la Sedatu; la FGR, sin embargo, no solicitó una orden de aprehensión, ni se iniciaron acciones legales en contra de éste.

Es importante recordar que no toda conducta que implique sanciones a mujeres por actos indebidos se puede denominar en automático como violencia política hacia ellas, ya que eso implica desdibujar los delitos y abusos que son cometidos por cualquier persona sin importar su género. Ser mujer no exime de asumir responsabilidad por la participación en actos de corrupción. Sin embargo, en México, existen casos de justicia selectiva donde inciden sesgos de género. Por ello, algunos elementos relevantes para analizar este caso son:

1. Mito de que las mujeres son menos propensas a cometer actos de corrupción cuando se encuentran en una posición de poder, que perpetúan estereotipos sobre el rol y expectativas sociales en el actuar de las mujeres, sin tomar en cuenta que, cuando la corrupción es sistémica, todas las personas sin distinción tienen las mismas posibilidades de incurrir en ese tipo de conductas. Además, la menor participación de las mujeres en actos de corrupción en el servicio público puede estar asociada a que tienen menores posiciones de poder en el espacio público y, por ende, menos posibilidades de participar en delitos de ese tipo.

 Es difícil que un desvío de más de 5,000 millones de pesos quedara fuera de la vista de la persona que dirigía la Sedesol y la Sedatu.

2. Impactos diferenciados para las mujeres. Existen mayores sanciones sociales e institucionales contra las mujeres que incurren en delitos, particularmente actos de corrupción. Cuando las mujeres no cumplen con las expectativas de comportamiento en razón de su género son estigmatizadas, tal es el caso de quienes ingresan a las instituciones penales. En 2015, se dio cuenta que las familias abandonan a reclusas en 7 de cada 10 casos. Aunado al hecho de que a las mujeres se les aplican sentencias desproporcionadas en relación con los delitos que cometieron. Al respecto también se ha identificado que las mujeres reciben sentencias mucho más altas que las de los hombres acusados por el mismo delito.

En este caso, pese a que por lo menos otros dos secretarios de Estado fueron señalados por su participación en el esquema de corrupción, Robles fue la única persona a la que se le dictó prisión preventiva justificada. Además, al ser ella quien enfrentaba los cargos penales, dada la cobertura mediática, en el imaginario colectivo se quedó la percepción de que no hubo otros implicados.  Por ello, sin poner en duda su probable responsabilidad en la Estafa Maestra (dado que ella encabezaba Sedesol y Sedatu), cabe preguntarse al menos si en la acusación centrada en ella y en la forma en que se dio el proceso judicial contra Robles, y no contra otros funcionarios, incidieron no sólo los conflictos previos entre ella y el actual presidente sino también el ser mujer (y quedar fuera de los pactos patriarcales). En efecto, hay que tomar en cuenta:

3. Existencia de pactos de impunidad patriarcal. En este sistema de dominación masculina ocurren un conjunto de relaciones sociales que generan una solidaridad entre ellos que posibilita que dominen a las mujeres a través de una serie de pactos. El dominio institucionalizado de los varones sobre las mujeres y su papel preponderante en la vida política favorecen la generación de estos pactos que las excluyen a ellas. Como consecuencia existe un alto grado de impunidad y protección cuando los hombres enfrentan los delitos por los cuales han sido señalados.

Estos pactos se generan de manera tácita, no necesariamente implican que se realicen reuniones privadas para negociar, sino que al ser una cuestión estructural, se llevan a cabo las acciones conducentes para que ellos conserven su poder y permanezcan en sus cargos públicos, aunque cometan actos que vayan en contra del interés público.

Por ello, cobra relevancia que en la Estafa Maestra la única persona de alto nivel responsabilizada y denostada públicamente sea una mujer, ya que se envía un mensaje a la sociedad de que, si un caso de corrupción llega a ser sancionado, ese castigo solo aplicará a las mujeres y serán ellas quienes estarán inhabilitadas para participar en la toma de decisiones públicas.

Tanto el combate a la corrupción como la administración de justicia con perspectiva de género son un gran pendiente en México. La Estafa Maestra ejemplifica la importancia de exigir que se investiguen las redes de complicidad a todos los niveles. Aun en este caso, uno de los más sonados, de corrupción, se evidenció que el Estado implementó acciones para responsabilizar solo a una persona de alto nivel, en lugar de investigar de manera amplia e integral cómo se conformaron estas redes, y aplicar la ley no solo a una persona, sino a todas las implicadas, sin sesgos de género y sin perpetuar la impunidad.

* Anaid García Tobón (@laanaidtobon) es investigadora en el programa de Rendición de Cuentas y Combate a la Corrupción de @FundarMexico.

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Los campos de “ciberesclavos” a los que obligan con violencia a realizar estafas por internet
9 minutos de lectura
Los campos de “ciberesclavos” a los que obligan con violencia a realizar estafas por internet

Myanmar se ha convertido en el epicentro del negocio de engañar a hombres occidentales por internet, para el que utilizan trabajo esclavo.

12 de abril, 2024
Por: BBC News Mundo
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Advertencia: Esta historia contiene detalles de violencia, incluida violencia sexual, que algunos lectores pueden encontrar perturbadores. El nombre de uno de los participantes – Ravi – ha sido alterado para proteger su identidad.

“Me quitaron la ropa, me hicieron sentarme en una silla y me dieron descargas eléctricas en la pierna. Pensé que era el fin de mi vida”.

Ravi había viajado a Tailandia para aceptar un trabajo en informática, pero en lugar de un edificio de oficinas de gran altura en Bangkok, este joven de 24 años de Sri Lanka se encontró atrapado en un sombrío recinto en Myanmar.

Había sido secuestrado y vendido al otro lado del río cerca de la ciudad fronteriza tailandesa de Mae Sot. Era otra víctima de la trata de personas.

Según cuenta, allí fue vendido a uno de los muchos campos dirigidos por bandas criminales de habla china que se dedican a las estafas en línea. Obligan a personas sometidas a la trata de personas como Ravi a trabajar largas horas en estas estafas, usando identidades falsas en línea para hacerse pasar por mujeres y engañar a hombres solitarios en Estados Unidos y Europa.

Si encuentran un objetivo vulnerable, tratan de persuadirlo para que invierta grandes sumas de dinero en plataformas comerciales falsas que prometen una rápida rentabilidad.

Son campos de esclavos cibernéticos. El de Ravi era un refugio en la jungla en Myawaddy, una región de Myanmar fuera del control de la junta militar que gobierna ese país.

Según Interpol, miles de hombres y mujeres jóvenes de Asia, África Oriental, América del Sur y Europa Occidental son atraídos para trabajar en estos campamentos de ciberdelincuentes mediante promesas falsas de empleos relacionados con la informática.

Las personas que se niegan a seguir las órdenes son golpeadas, torturadas o violadas.

“Pasé 16 días en una celda por no obedecerles. Solo me dieron agua mezclada con colillas de cigarrillos y ceniza para beber”, dijo Ravi a la BBC.

“Mientras estaba en la celda, en el quinto o sexto día, trajeron a dos chicas a una celda cercana. 17 hombres las violaron frente a mis ojos”, agregó.

“Una de las chicas era de nacionalidad filipina. No estoy seguro de la de la otra víctima”.

Gráfico que muestra los principales centros de estafas, rutas y países de origen de las víctimas
BBC

Quiénes son las víctimas de la trata

La ONU estima que solo en 2023 más de 120.000 personas en Myanmar y otras 100.000 en Camboya habían sido obligadas a trabajar en estos y otros fraudes en línea que van desde las apuestas ilegales hasta estafas con criptomonedas.

Un informe de Interpol encontró el año pasado más centros para estafas en línea en Laos, Filipinas, Malasia, Tailandia y, en menor medida, Vietnam.

Un portavoz de Interpol le dijo a la BBC que esta tendencia ha evolucionado de un problema regional a una amenaza global para la seguridad. Cada vez más países se convierten centros de estafas, rutas de tránsito o puntos de partida de las víctimas.

A principios de este mes, el gobierno indio anunció que hasta ahora había rescatado a 250 de sus ciudadanos que habían sido vendidos en Camboya, mientras que en marzo, China repatrió a cientos de sus ciudadanos de centros de estafas en Myanmar.

Pekín ha venido aumentando la presión para cerrar estos centros tanto sobre el gobierno militar de Myanmar como sobre los grupos armados.

Y las autoridades de Sri Lanka saben tienen noticia de al menos 56 de sus nacionales cautivos en cuatro lugares diferentes en Myanmar. El embajador de Sri Lanka en Myanmar, Janaka Bandara, le dijo a la BBC que ocho de ellos habían sido rescatados recientemente con la ayuda de las autoridades locales.

Los migrantes en busca de un empleo proveen una fuente constante de mano de obra para quienes dirigen estos campos de esclavitud moderna.

Cada año, cientos de miles de ingenieros, médicos, enfermeras y expertos en informática del sur de Asia emigran en busca de trabajo en el extranjero.

Ravi, especialista en informática, buscaba desesperadamente como salir de Sri Lanka y de la crisis económica que sufre cuando se enteró de que alguien ofrecía trabajos ingresando información en sistemas de bases de datos en Bangkok.

Esta persona y un socio de Dubái le aseguraron que la empresa le pagaría un sueldo base de 370,000 rupias (US$1.200).

Como recién casados, Ravi y su esposa soñaban que este nuevo trabajo les permitiría construir una casa, así que se lanzaron a pedir varios préstamos para pagar al agente local.

Mapa que muestra los principales centros de estafas digitales en el sudeste asiático.
BBC

De Tailandia a Myanmar

A principios de 2023, Ravi fue enviado junto a un grupo de ceilandeses a Bangkok y de allí a Mae Sot, una ciudad en el oeste de Tailandia.

“Nos llevaron a un hotel, pero pronto nos entregaron a dos hombres armados. Nos llevaron a Myanmar cruzando un río”, contó Ravi.

Luego fueron trasladados al campamento dirigido por capataces de habla china, y se les dio órdenes de no tomar fotografías.

“Estábamos aterrados. Alrededor de cuarenta hombres y mujeres jóvenes, incluidos ceilandeses, personas de Pakistán, India, Bangladesh y países africanos, fueron detenidos a la fuerza en el campamento”, dijo.

Varias personas en una escena cotidiana en uina calle de Myianmar
AFP
Los migrantes que llegan se han convertido en la fuente de mano de obra de las mafias.

Según recuerda Ravi, altos muros y alambre de púas impedían escapar de estos recintos, cuyas entradas estaban custodiadas por hombres armados las 24 horas del día.

Él y los demás eran obligados a trabajar hasta 22 horas al día y solo les daban un día libre al mes. Se esperaba de ellos que embaucaran al menos a tres hombres al mes.

Quienes desobedecían sufrían golpizas y torturas, a menos que pudieran pagar para salir.

Eso fue lo que hizo Neel Vijay, un joven de 21 años de Maharashtra, una región en el oeste de India, que fue vendido en Myanmar junto con otros cinco hombres indios y dos mujeres filipinas en agosto de 2022.

Le contó a la BBC que un amigo de la infancia de su madre le había prometido un trabajo como teleoperador en Bangkok y le había cobrado una comisión de 150.000 rupias indias (US$1.800) por conseguirle el empleo.

“Había varias empresas dirigidas por personas de habla china. Todos eran estafadores. Nos vendieron a esas empresas”, dijo Neel.

“Cuando llegamos a ese lugar, perdí la esperanza. Si mi madre no les hubiera dado el rescate, me habrían torturado como a los demás”.

La familia de Neel pagó a la banda 600.000 rupias indias, unos US$7.190, por su libertad después de que él se negara a participar en la estafa, pero no antes de que hubiera sido testigo del castigo brutal impuesto a las personas que no cumplían con los objetivos o no podían pagar el rescate.

Tras su liberación, las autoridades tailandesas lo ayudaron a regresar a la India, donde su familia ha emprendido acciones legales contra los agentes locales que lo reclutaron.

Neel, en primer plano, muestra su pasaporte.
Nopporn Wichachat
Neel logró regresar a la India con la ayuda de las autoridades tailandesas.

Los funcionarios tailandeses trabajan con otros países para ayudar a repatriar a las víctimas. Sin embargo, un alto funcionario del Ministerio de Justicia de Tailandia dijo a la BBC que el número de rescatados es mínimo.

“Necesitamos hacer más en la comunicación con el mundo y educar a las personas sobre estas bandas criminales para que no se conviertan en sus víctimas “, dijo el Subdirector General del Departamento de Investigación Especial (DSI) en Tailandia, Piya Raksakul.

Los traficantes de personas utilizan a menudo Bangkok como un centro regional porque personas de muchos países, incluidos India y Sri Lanka, pueden ingresar a Tailandia obteniendo una visa al llegar al país.

Cómo funcionan las estafas

Ravi reveló que se le indicó que se dirigiera a hombres adinerados, especialmente en países occidentales, e intentara forjar con ellos relaciones románticas utilizando números de teléfono robados, redes sociales y plataformas de mensajería.

Contactaban a las víctimas directamente, haciéndoles creer típicamente que el primer mensaje, a menudo solo un simple “hola”, era enviado por error.

Algunas personas ignoraron los mensajes, dice Ravi, pero las personas solitarias o las que buscaban sexo a menudo picaban el anzuelo.

Cuando lo hacían, un grupo de mujeres jóvenes en el campamento eran obligadas a tomar fotos explícitas para atraer aún más al objetivo.

Un grupo de personas a bordo de una barca para salir de Myanmar.
Nopporn Wichachat
Neel salió de Myanmar cruzando un río.

Después de intercambiar cientos de mensajes en tan solo unos días, los estafadores lograban ganarse la confianza de estos hombres y persuadirlos para que colocaran grandes sumas de dinero en plataformas falsas de inversión en línea.

Estas aplicaciones fraudulentas mostraban después información falsa sobre las ganancias de esas supuestas inversiones.

Si una persona transfiere $100.000, le devolvemos $50.000, diciendo que es su beneficio. Esto da la impresión de que ahora tienen $150.000, pero en realidad, solo recuperan la mitad de su cantidad inicial de $100.000, dejando la otra mitad para nosotros”, explicó Ravi.

Cuando los estafadores han tomado todo lo que pueden de las víctimas, las cuentas de mensajería y los perfiles de redes sociales desaparecen.

Es difícil estimar la escala de esta actividad, pero el Informe de Crímenes en Internet de 2023 del Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos encontró que había más de 17.000 denuncias de estafas de este tipo en su país y las cantidades estafadas ascendían a US$652 millones.

Daños físicos y psicológicos

Según su relato, Ravi dice que fue vendido después de un mes a otra banda porque “la empresa” para la que inicialmente trabajaba quebró. No sería la última vez. En los seis meses que pasó en Myanmar trabajó forzado para tres bandas diferentes.

Cuando cayó en poder de sus nuevos capos, les dijo que no quería seguir engañando a la gente y suplicó que le permitieran regresar a Sri Lanka.

No le dejaron y un día un enfrentamiento con el líder de su equipo desencadenó una pelea por la que fue castigado. Lo llevaron a una celda donde lo torturaron durante 16 días.

Finalmente, el “jefe chino” de la banda fue a verlo y le ofreció “una última oportunidad” para volver a trabajar debido a su experiencia en software.

“No tuve elección; para entonces, la mitad de mi cuerpo estaba paralizada”, recuerda.

Vista desde un auto de uno de los caminos por los que se puede salir de Myanmar.
Nopporn Wichachat
Una víctima que escapó de un campo de ciberesclavos tomó esta foto mientras se dirigía a la frontera para salir de Myanmar.

Durante otros cuatro meses, Ravi gestionó cuentas de Facebook configuradas utilizando una VPN, aplicaciones de inteligencia artificial y cámaras de video 3D utilizadas para el negocio de las estafas.

Sus súplicas de que le permitieran regresar a Sri Lanka para visitar a su madre enferma eran ignoradas.

Finalmente, el líder de la banda accedió a dejarlo ir si Ravi, pero solo si pagaba un rescate de 600.000 rupias, unos US$2.000 y 200.000 rupias adicionales, unos US$650 por cruzar el río y entrar en Tailandia.

Sus padres pidieron prestado el dinero, para lo que pusieron su casa como garantía, y se lo transfirieron. Por fin, Ravi logró que lo llevaran de vuelta a Mae Sot.

Cuando en el aeropuerto le multaron con 20.000 baht tailandeses, unos US$550, por no tener visa, sus padres tuvieron que pedir otro préstamo.

“Para cuando llegué a Sri Lanka, tenía una deuda de 1.850.000 rupias, unos US$6.100”, dijo.

Aunque ahora está de vuelta en casa, Ravi apenas ve a su nueva esposa.

“Trabajo día y noche en un taller para pagar esta deuda. Hemos empeñado ambos nuestros anillos de boda para pagar los intereses”.

Línea
BBC

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