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Pemex, ¿a terapia intensiva?
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Pemex, ¿a terapia intensiva?
Pemex sostiene un adeudo en sus compromisos de pago por 96 mil 762.6 millones de pesos, cuyo incumplimiento podría ahondar en el estrés financiero que continúa afectando a la petrolera.
28 de noviembre, 2023
Por: Christian Emilio Martínez Portillo
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El pasado 6 de noviembre de 2023 se publicó el Reporte Mensual sobre pagos y adeudos con proveedores y contratistas de la Empresa Productiva del Estado Petróleos Mexicanos (Pemex). El reporte muestra el saldo respecto de los pagos y adeudos de la empresa con proveedores y contratistas al 31 de octubre; así, se observa que Pemex sostiene un adeudo en sus compromisos de pago por 96 mil 762.6 millones de pesos; el incumplimiento en el pago de los dineros para hacer frente a estos adeudos, producto de compromisos adquiridos, podría ahondar en el estrés financiero que continúa afectando a la petrolera.

Lo anterior adquiere principal relevancia si se analizan los datos contenidos en el reporte de resultados al tercer trimestre de 2023. Pemex presenta una deuda financiera al 30 de junio de 2023 por 1 billón 864 mil 778 millones, en donde se observa que la deuda de corto plazo asciende a 553 mil 891 millones de pesos. Esta deuda de corto plazo muestra un incremento en términos porcentuales por 18.87 por ciento con respecto al mismo periodo del año 2022.

En el mismo reporte se aprecia que la deuda financiera al cierre de 2022 fue de 2 billones 091 mil 464 millones de pesos. Si bien ello representa una reducción de 10.8 por ciento, existen indicadores dentro del balance general consolidado al 30 de septiembre de 2023 que, de continuar con la tendencia al alza, podrían ocasionar que al cierre de 2023 la deuda financiera sea mayor que la registrada al cierre del año pasado.

La preocupación esgrimida parte de la revisión de los estados financieros reportados por Petróleos Mexicanos: el pasivo a corto plazo tuvo un incremento de 175 mil 588 millones de pesos, al pasar de 929 mil 737 millones al 31 de diciembre de 2022 a 1 billón 105 mil 325 millones de pesos para el 30 de septiembre del 2023; la deuda financiera a corto plazo se incrementó en el mismo periodo en 87 mil 943 millones de pesos, monto que representa un aumento del 18.9 por ciento; y las pérdidas por sustracción de combustibles (huachicol) al tercer trimestre suman pérdidas por 13 mil 542 millones de pesos, un ingrediente más del universo de datos que pueden ser consultados en los mencionados reportes publicados por la empresa productiva.

A esto se suma que el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) y Pemex suscribieron un ACUERDO de revisión salarial 2023-2025, pactando un aumento salarial del 4.16 por ciento y un aumento en prestaciones del 2.28 por ciento, el cual debió aplicarse retroactivamente el pasado 1 de agosto de 2023; así mismo, el acuerdo señala que a partir del 1 de enero de 2024 se otorgará un incremento adicional del 1.38 por ciento por concepto de apoyo a la inflación.

Un ingrediente más que podría consolidar las preocupaciones que estresan financieramente a Pemex es el contenido en los estados financieros consolidados de los años 2020, 2021 y 2022, realizados por auditores independientes de la firma KPMG. En ellos confluye la duda razonable y significativa sobre la capacidad de Pemex para continuar como negocio en marcha.

Al 31 de diciembre de 2022 Petróleos Mexicanos ha sufrido pérdidas recurrentes en su operación y representa deficiencia de patrimonio neto. Estos factores indican la existencia de una incertidumbre material que puede crear una duda significativa sobre la capacidad de PEMEX para continuar como negocio en marcha”.

Si lo anterior no tuviese la suficiente claridad, la nota “22F. INCERTIDUMBRE RELATIVA AL NEGOCIO EN MARCHA” contenida en la página 121 de referida auditoría, párrafos quinto y sexto dan luz de la siguiente forma:

“… El Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2023 autorizó a PEMEX una meta de balance financiero de cero. Este balance financiero cero no considera el pago principal de la deuda durante 2023, el cual será cubierto mediante actividades de financiamiento que no representen un endeudamiento neto en términos de deuda pública superior a los $29,912,400. Al 31 de diciembre de 2022, PEMEX tiene vencimientos de deuda de corto plazo por 465,947,638 (incluyendo el pago de intereses).

El efecto combinado de los eventos arriba mencionados, indican duda sustancial sobre la capacidad de PEMEX para continuar como negocio en marcha”.

En este orden de ideas, y de acuerdo con el reporte mensual sobre pagos y adeudos con proveedores y contratistas de Petróleos Mexicanos, indican una deuda por 96 mil 762.6 millones de pesos, otro ingrediente que enfatiza la duda sobre la capacidad de PEMEX para continuar como negocio rentable.

Sobre todo si consideramos que en la Ley de Ingresos de la Federación para el ejercicio fiscal de 2024 se ha dispuesto un endeudamiento interno de hasta 138 mil 119.1 millones de pesos -es decir, 111 mil 050.7 millones de pesos más que lo autorizado para 2023- y de hasta 3 mil 726.5 millones de dólares de endeudamiento externo, cifra que representa un incremento en términos nominales de 3 mil 584.3 millones de dólares con respecto a los 142.2 millones de dólares autorizados para 2023.

Tras la aprobación del Presupuesto de Egresos para el ejercicio fiscal 2024, se observa para Petróleos Mexicanos la mayor reasignación presupuestal para el referido ejercicio en su Gasto Programable por la cantidad de 25 mil 442.9 millones de pesos, adicionales a los 145 mil millones de pesos para hacer frente a la deuda de la empresa estatal.

La omisión de entender y atender los peligros que representan las cifras referidas en el presente análisis conlleva a que los tomadores de decisiones en la empresa productiva no estén resultando en un manejo financiero estrictamente quirúrgico que aminore las señales de alerta que ya vislumbran los inversionistas extranjeros. Al final del día, debemos tener presente que los estados financieros poco entienden de política.

Por estas razones, Pemex deberá cumplir con la condición de mantener un endeudamiento moderado y que, en lo posible, el saldo de la deuda pública de Pemex refleje una reducción respecto al saldo del año anterior, según rezan los Criterios Generales de Política Económica para 2024, y que estos recursos no se diluyan en gasto corriente; recordemos que Petróleos Mexicanos tiene la enfermedad crónica de un pasivo pensionario de 1 billón 306 mil 900 millones de pesos, 4.6 por ciento del PIB.

* Christian Emilio Martínez Portillo (@ChristianEmilio) es coordinador de asesores del Secretario de la Comisión de Hacienda y Crédito Público en el Senado de la República.

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“Es como si el país hubiera ganado la lotería”: la nueva riqueza de Guyana, el Dubái de Sudamérica
12 minutos de lectura
“Es como si el país hubiera ganado la lotería”: la nueva riqueza de Guyana, el Dubái de Sudamérica
Pemex sostiene un adeudo en sus compromisos de pago por 96 mil 762.6 millones de pesos, cuyo incumplimiento podría ahondar en el estrés financiero que continúa afectando a la petrolera.
12 de febrero, 2024
Por: BBC News Mundo
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Los hermanos Shiv y Hemant tenían 19 y 16 años respectivamente cuando se fueron de Guyana a Canadá, en 1982.

En aquel momento dejaban atrás uno de los países más pobres del mundo, siguiendo los pasos de otros miles de jóvenes guyaneses en busca de una vida mejor.

En Norteamérica, formaron familias e hicieron carreras en el sector inmobiliario y las finanzas.

En 2021, 39 años después, tomaron el camino inverso.

“Era hora de volver”, le dijo Shiv Misir, que ahora tiene 60 años, a BBC Brasil.

Los hermanos se vieron atraídos por los miles de millones de petrodólares que han impulsado la economía de Guyana en los últimos años.

Crearon una empresa inmobiliaria especializada en la venta y la renta de propiedades de alto valor en la capital del país, Georgetown.

Shiv y Hemant son dos representantes de la nueva clase media que ha surgido en (o regresado a) el país en los últimos años desde el inicio de la exploración petrolífera en el país.

Desde 2019, esa exploración ha transformado a la antigua colonia británica en una de las economías de más rápido crecimiento del mundo.

Shiv Misir, empresario guyanés
Leandro Prazeres / BBC News Brasil
Shiv Misir salió de Guyana a los 19 años en busca de una vida mejor y regresó hace dos años atraído por los dólares del petróleo.

Un boom económico sin precedentes

Guyana es un país situado en el norte de Sudamérica, entre Surinam y Venezuela.

Tiene poco más de 800.000 habitantes y surgió como una colonia, inicialmente holandesa, para la producción de caña de azúcar.

Hasta 1966 no se declaró independiente de Reino Unido.

En 2015, la petrolera estadounidense Exxon Mobil anunció el descubrimiento de gigantescos yacimientos de petróleo económicamente viables en las costas del país.

En los años siguientes, un consorcio formado por Exxon Mobil, la también estadounidense Hess y la china CNOOC perforó pozos a poco más de 200 kilómetros de la costa guyanesa.

Hasta la fecha se han descubierto reservas de aproximadamente 11.000 millones de barriles de petróleo, pero estimaciones más recientes sugieren que este volumen podría alcanzar los 17.000 millones.

Esto sería más que todas las reservas probadas de petróleo de Brasil, estimadas en 14.000 millones de barriles.

Hasta 2019, Guyana tenía una economía basada en la agricultura de subsistencia, la minería de oro y diamantes y la explotación forestal.

A partir de ese año, los ingresos del petróleo empezaron a darle un impulso significativo al Producto Interior Bruto (PIB) del país.

En 2020, el entonces ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes, llegó a comparar al país con una de las ciudades de Emiratos Árabes Unidos que se ha convertido en símbolo de la riqueza generada por el petróleo.

“Es la nueva Dubái de la región”, dijo Guedes.

Y es que los números realmente están llamando la atención.

“Es como si el país hubiera ganado la lotería”

Georgetown, Guyana
Getty Images
En los últimos años, la economía de Guyana ha sido una de las de más rápido crecimiento en el mundo.

El Fondo Monetario Internacional estima que, entre 2019 y 2023, el PIB del país pasó de US$5.170 millones a US$14.700 millones, un salto de 184%.

Solo en 2022, el crecimiento del PIB fue de un impresionante 62%.

Asimismo, el PIB per cápita (la riqueza del país dividida por el número de habitantes) pasó de US$6.477 en 2019 a US$18.199 en 2022.

Para comparar, esa cifra es más del doble del PIB per cápita en 2022 de Brasil y más del triple del de Guatemala.

“Es como si el país hubiera ganado la lotería. Es una oportunidad que solo se presenta una vez en la vida. Hay mucho optimismo en el país”, le dijo a BBC Brasil Diletta Doretti, representante del Banco Mundial para Guyana y Surinam.

A raíz del crecimiento generado por el petróleo, otros sectores de la economía del país también han crecido.

Según el FMI, el crecimiento del PIB no relacionado con el petróleo en 2022 fue del 11,5%.

Los efectos son visibles en las principales ciudades del país, como la capital, Georgetown.

Se pueden ver grúas y obreros trabajando en proyectos de infraestructura como hospitales, autopistas, puentes y puertos, así como en la construcción de hoteles de lujo para cadenas internacionales como las estadounidenses Marriott y Best Western.

A lo largo de las nuevas autopistas, hay docenas de almacenes recién construidos repletos de tractores, excavadoras y otros equipos pesados de construcción para satisfacer la demanda de las obras en el país.

Una empresa china construye el que será un hotel de la cadena estadounidense Best Western en Georgetown.
Leandro Prazeres / BBC News Brasil
Una empresa china construye el que será un hotel de la cadena estadounidense Best Western en Georgetown.

Una nueva clase media

Fue debido a este auge económico que los hermanos Misir decidieron regresar a Guyana, aunque no de forma definitiva.

Desde 2021, ambos viajan con frecuencia entre Toronto (Canadá) y Georgetown para dirigir su nuevo negocio.

Explican que el dinero generado por el petróleo ha creado oportunidades tanto para la clase media emergente como para la actual élite del país.

“La gente se siente más segura. Sienten que forman parte de algo de lo que pueden beneficiarse”, afirma Misir.

“Hay muchos ricos en Guyana que se dedican al sector inmobiliario o que trabajan en la cadena de suministro de la industria petrolera”.

Shiv Misir dice que conoce a otros guyaneses que viven en Estados Unidos o Canadá e invierten en propiedades o tierras en Guyana con la esperanza de beneficiarse del auge del petróleo.

Cuando llegan a Guyana, pasan automáticamente a formar parte de la nueva clase media.

“Hay muchos guyaneses que están volviendo, ellos procuran vivir en urbanizaciones cerradas, en casas modernas y con seguridad privada, con todas las comodidades que tenían antes, porque pasaron la mayor parte de su vida en países como Estados Unidos y Canadá”, dice Misir.

Acostumbrado a tratar con clientes de alto poder adquisitivo, Misir comenta que parte de la élite del país sigue teniendo la costumbre de hacer compras en el extranjero y que por eso aún no hay tiendas de lujo en el país.

Tienda en Georgetown, Guyana
Getty Images
El auge económico en el país provocado por el petróleo ha impulsado otros sectores económicos.

Un mercado vibrante

A pesar de haber sido colonizado por holandeses y británicos, el país, al igual que sus vecinos en el Caribe, mantiene estrechos vínculos comerciales y culturales con Estados Unidos, a poco más de cuatro horas de vuelo.

Según Misir, la mayoría de la élite guyanesa manda a sus hijos a estudiar a Estados Unidos, Canadá o Europa y aprovecha las visitas a sus hijos para hacer turismo y disfrutar del estilo de vida de estos países.

El empresario afirma que, en los últimos años, el rápido crecimiento de la economía también ha fomentado la apertura de negocios enfocados en la élite del país.

“Nuestro negocio, por ejemplo, es uno de ellos”, explica.

La agencia inmobiliaria de los hermanos Misir funciona en un pequeño local en el centro comercial MovieTowne, que abrió sus puertas en Georgetown en 2019, el mismo año en que comenzó la exploración comercial de petróleo en el país.

En la misma planta, también hay bodegas de vinos importados y perfumerías con marcas famosas como Dior.

Las zonas donde se cultivaba caña de azúcar y arroz, antes fuentes importantes de riqueza para el país, ahora dan paso a casas de lujo y urbanizaciones cerradas en los suburbios de Georgetown.

Es un cambio que muestra las transformaciones que está experimentando el país y cómo el nuevo dinero que circula está creando nuevos hábitos y paisajes.

Uno de los nuevos centros comerciales es el Amazonia Mall, ubicado en la orilla oriental del río Demerara, a poco más de media hora en auto del centro de la ciudad.

Desde la distancia, se puede ver el letrero de una de sus principales tiendas: una franquicia de Starbucks.

El local se inauguró en abril de 2023, tiene más de 200 metros cuadrados y 50 empleados. A menudo está lleno.

Starbucks le dijo a BBC Brasil que la apertura de la tienda en el país se debió a que el país es ahora “un mercado vibrante“.

Suburbios de Georgetown, Guyana
Leandro Prazeres / BBC News Brasil
En áreas que alguna vez se utilizaron para cultivar caña de azúcar y arroz ahora se construyen casas de lujo y urbanizaciones cerradas.

En los ojos del mundo

Hay otros indicios de la rapidez con la que la nueva riqueza petrolera está llegando a Guyana.

El país ha empezado a atraer empresas de varios países que buscan contratos para construir obras de infraestructura que el país necesita desde hace décadas.

Las cifras oficiales muestran que el gobierno destinó US$187 millones a proyectos de infraestructura como carreteras y puertos en 2019, el primer año de exploración comercial de petróleo en el país.

Para 2023, esa cifra llegó a US$650 millones, un incremento del 247%.

“Vivo aquí desde hace casi dos años. Cada vez que viajo fuera del país, noto la diferencia cuando vuelvo”, dice Diletta Doretti, del Banco Mundial.

“Se está construyendo mucha infraestructura, como nuevas carreteras y hoteles. También se percibe el gran número de misiones de negocios que llegan al país”.

En medio de un flujo de recursos sin precedentes, el país se ha convertido en una especie de zona de obras de construcción global.

Guyana también está siendo cortejada por países que ofrecen créditos para financiar a los contratistas.

“Tenemos empresas del bloque europeo, China, India, Estados Unidos, Canadá y Brasil”, le dijo a BBC Brasil Deodat Indar, quien ocupa el cargo equivalente al de viceministro de Obras Públicas de Guyana.

China aparece en ese tablero como uno de los principales jugadores.

Un consorcio de empresas chinas, por ejemplo, ganó la licitación para construir un nuevo puente sobre el río Demerara. La obra fue financiada por el Banco de China.

Trabajadores chinos y guyaneses de una obra de construcción en Guyana
Leandro Prazeres / BBC News Brasil
Trabajadores chinos y guyaneses construyen un puente sobre el río Demerara.

El proyecto se considera vital para el desarrollo del país, porque el puente sustituirá a uno que lleva más de 30 años en uso y cuyo flujo se interrumpe varias veces al día para que los barcos pasen.

El nuevo puente tendrá una estructura colgante y permitirá que los barcos pasen por debajo. El proyecto está valorado en US$260 millones.

Empresarios chinos también son responsables de la construcción de hoteles y una serie de hospitales contratados por el gobierno de Guyana.

Pero China tiene competidores. En 2022, un contratista de India ganó un concurso por US$106 millones para construir una autopista.

Austria también ofreció crédito para que una empresa de ese país construyera un hospital público contratado por el gobierno de Guyana. El valor del proyecto asciende a US$161 millones.

Algunas empresas traen consigo empleados de sus propios países. Es el caso del consorcio chino que construye el puente sobre el río Demerara. Las obras del proyecto se dividen entre trabajadores chinos y guyaneses.

A finales de 2023, Guyana pasó a estar en el foco internacional debido a la larga disputa entre Venezuela y ese país por la región de Esequibo, después de que el gobierno venezolano realizara un referéndum para anexionarse esa región.

El Esequibo, con aproximadamente 160.000 kilómetros cuadrados, representa el 70% del territorio de Guyana. Es una región rica en minerales como oro, cobre y diamantes, y recientemente también se han descubierto en ella enormes yacimientos de petróleo y otros hidrocarburos.

Esequibo
Getty Images
El Esequibo, un territorio que constituye el 70% del territorio de Guyana actualmente, es objeto de una larga disputa entre ese país y Venezuela.

Riqueza y desigualdad

David Hinds es guyanés y lleva casi cuatro décadas viviendo entre Estados Unidos y su país natal.

Es profesor en la Universidad Estatal de Arizona (EE.UU.) y está especializado en estudios sobre el Caribe y la diáspora africana.

Hinds explica que Guyana es un país con una división social y de clases muy marcada.

Entre los siglos XVII y XIX, el país fue colonizado por europeos que utilizaron la mano de obra de africanos esclavizados para producir azúcar.

Con la abolición de la esclavitud en 1833, Reino Unido empezó a llevar a Guyana inmigrantes de Asia Oriental, especialmente de la región que hoy es India, así como chinos y portugueses.

Según el gobierno, el 39,8% de la población tiene origen indio, el 30% son de ascendencia africana, el 10,5% son indígenas y el 0,5% tienen otros orígenes, como chinos, holandeses y portugueses.

Hinds afirma que las políticas adoptadas por el entonces Imperio británico propiciaron que los inmigrantes de origen asiático y portugués trabajaran en áreas como el comercio y la incipiente industria del país.

“Los descendientes de indios y portugueses forman parte de la élite económica de Guyana”, afirma.

Los descendientes de africanos esclavizados, en cambio, explica Hinds, empezaron a trabajar en empleos poco calificados o en la función pública.

El profesor afirma que los “nuevos ricos” de Guyana acaban procediendo de esa misma élite económica que se instaló en el país.

“Las personas que están aprovechando (el auge económico) son las que ya están arraigadas en la élite de Guyana“, dice el profesor.

BBC Brasil preguntó al gobierno guyanés sobre la marcada desigualdad social en el país, pero no hubo respuesta.

Georgetown, Guyana
Getty Images
Según datos recientes del Banco Mundial, Guyana y Surinam son los países más desiguales de Sudamérica.

“Nuevo Dubái”

El empresario Richard Singh vende autos importados en Georgetown.

En el centro de la ciudad, observa cómo sus empleados pulen cuidadosamente los más de 20 carros parqueados en su concesionario.

Es aficionado a los automóviles y a la tecnología desde la infancia. Vende carros usados, en su mayoría importados de países como Japón, donde, al igual que en Guyana, llevan el volante al lado derecho.

Según él, a pesar de los dólares procedentes del petróleo, la élite del país sigue prefiriendo los autos usados porque los impuestos para importar carros con cero kilómetros son demasiado altos y el país sigue careciendo de mano de obra y de acceso a piezas de repuesto, lo que haría prácticamente imposible el mantenimiento de ese tipo de vehículos.

Entre BMW importados y autos de fabricantes japoneses, Singh le dijo a BBC Brasil que hubo un cambio en su clientela desde el inicio de las exploraciones petrolíferas en el país.

Su negocio ya no sólo es frecuentada por pequeños empresarios locales y profesionales independientes.

Ahora también lo frecuentan grandes corporaciones extranjeras ligadas a la industria del petróleo y el gas, que buscan vehículos para sus empleados y ejecutivos.

Singh, que conoce los hábitos de consumo de la élite guyanesa, afirma que ve que está apareciendo una especie de “nueva clase media” en el país.

“Sí, hay una nueva clase media. Se sitúa justo por encima de la antigua clase media de Guyana”, afirma Singh.

El aumento de ganancias le permite a Singh seguir una de sus pasiones: el automovilismo.

En mayo del año pasado, por ejemplo, viajó a Miami para ver la Fórmula 1.

Pero el empresario cree que el tan comentado auge de la economía del país aún no ha alcanzado su punto máximo.

“Soy muy optimista. Creo que Guyana está a punto de explotar [económicamente]”, dice Singh.

Entre auto y auto, Singh coincide en la comparación con Dubái con un tono esperanzador.

“Siempre vi historias sobre Dubái. En los años 90, si ibas allí, era todo arena y desierto. Ahora, ni siquiera lo reconocerías”, afirma.

“Tengo la esperanza y la ambición de que dentro de 20 años la gente mire atrás y diga: ‘No puedo creer que eso fuera Guyana’. Espero que eso ocurra aquí también“.

Richard Singh
Leandro Prazeres / BBC News Brasil
El empresario Richard Singh vende autos importados en Georgetown.
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