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Nueva planta de gas en Los Cabos, ¿energía para qué y para quiénes?
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“Huele a Gas” es un esfuerzo articulado de varias organizaciones y comunidades que buscan elevar... Continuar Leyendo
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Nueva planta de gas en Los Cabos, ¿energía para qué y para quiénes?

En lugar de transitar hacia un modelo energético descentralizado y limpio en Baja California Sur, entidad con enorme potencial para la generación de energía a partir de fuentes renovables, el gobierno apuesta por un megaproyecto fósil anclado a las visiones del pasado.
30 de julio, 2025
Por: Alekz Aguila / Conexiones Climáticas A. C.

Mientras se construyen nuevas viviendas para el Programa de Vivienda y Regularización en el municipio de Los Cabos, Baja California Sur, el gobierno federal y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) anunciaron la construcción de una Central de Combustión Interna a base de gas natural fósil.

Un argumento para su construcción es que la demanda energética superará a la generación actual, concentrada mayormente en la ciudad de La Paz y distribuida por líneas de transmisión. Para muchxs, esto puede ser una buena noticia: más energía para más hogares, especialmente ahora que se pretende dotar de 37,500 nuevas viviendas a la entidad. Pero hay una pregunta de fondo que aún no tiene una respuesta: ¿energía para qué, y para quiénes?

La nueva central operaría con gas natural fósil, lo que se presenta como un supuesto avance frente al uso del combustóleo en la región (34 %). El discurso oficial afirma que el gas contamina menos, y aunque esto pueda sonar razonable, en realidad se trata de una trampa técnica: el gas fósil sigue siendo tan natural y fósil como el petróleo o el carbón, pero en su cadena de producción, transporte y emisiones termina por contaminar más que el segundo.

En plena crisis climática, y cuando México se ha comprometido internacionalmente a reducir sus emisiones, construir más infraestructura fósil no es una transición, es profundizar el problema y apostarle a la adición.

Baja California Sur tiene un enorme potencial para la generación de energía a partir de fuentes renovables, pues es uno de los estados con mayor irradiación solar del país y cuenta con condiciones eólicas y geotérmicas aprovechables. Aun así, en lugar de transitar hacia un modelo energético descentralizado y limpio, el gobierno apuesta por un megaproyecto fósil anclado a las visiones del pasado.

Una realidad es que nuestro estado es una isla energética, es decir, no está conectado al sistema eléctrico nacional y dependemos totalmente de la energía que aquí mismo se produce. Sin embargo, Los Cabos no cuenta con la capacidad portuaria para recibir a los buques metaneros que transportan el requerido gas, éste tendría que ingresar por la bahía de Pichilingue, en La Paz, misma que es la puerta de entrada para decenas de especies al Golfo de California, como lo son el tiburón ballena y diversidad de mamíferos marinos.

El tráfico marítimo de buquetaques representa un altísimo riesgo para estas y otras especies, pues la contaminación acústica y los posibles derrames son una amenaza directa a su supervivencia. Todo esto queda fuera de la visión de impacto ambiental, puesto que los efectos acumulativos no forman parte de los parámetros para la revisión y posible autorización de estos megaproyectos.

Lo técnico es claro: la planta supera aproximadamente en 400 % la demanda proyectada por todas las nuevas viviendas del programa mencionado. Si se tratara solo de abastecimiento para el tan necesitado sector social que las ocupará, no sería necesaria esta sobredimensión, así que vuelve a surgir la pregunta, ¿para quién es el resto de esta energía?

Y la respuesta está en el territorio, pues esa energía podría ser la puerta de entrada para detonar nueva infraestructura turística-inmobiliaria, especialmente en la zona de Cabo del Este, una región con vocación de pesca ribereña, rural y ecológica que ha resistido hasta ahora la expansión del modelo híperextractivo de Los Cabos. Sin electricidad suficiente, dicho modelo no puede avanzar, por lo que esta central estaría abriendo la puerta.

Hablar de vivienda social es más que legítimo, pero utilizarla para justificar megaproyectos fósiles que sirven al turismo de lujo y exacerbar las desigualdades es profundamente injusto, pues se prioriza el negocio inmobiliario por encima de la salud pública, la biodiversidad y las economías locales.

El crecimiento sin control de desarrollos turísticos ya ha mostrado sus impactos en Los Cabos: inequidad de acceso a la energía —mientras las colonias donde habitan las personas que sostienen a los grandes resorts se quedan sin luz ante la sobredemanda, la infraestructura turística continúa con aires acondicionados y bombas para sus albercas funcionando 24 horas al día—, falta de agua suficiente para una vida adecuada, especulación del suelo, desplazamiento de comunidades e insuficiencia de servicios públicos. Continuar con este modelo es agravar la crisis ambiental y social.

Además, esta central duplicaría la cantidad de emisiones a la atmósfera, lo que traería consecuencias muy graves que no se limitan a la contaminación, sino más enfermedades respiratorias y la incapacidad de cumplir con las metas nacionales propuestas en acuerdos internacionales, aumentando así la crisis climática por calentamiento global. Esto resulta especialmente contradictorio, pues impulsar vivienda “digna” no debería de ser una condena para habitar un espacio tóxico.

Esta coyuntura es una oportunidad para replantear el modelo de supuesto desarrollo que sigue esta región, la Secretaría de Energía y la CFE tienen la oportunidad de proponer una solución energética realmente innovadora, como podrían ser la microgeneración distribuida a partir de fuentes renovables, lo que representa un modelo escalable, adaptado al entorno local y respetuoso con ecosistemas y comunidades.

La decisión no puede tomarse a la ligera, pues la pregunta rectora “¿energía para qué, y para quiénes?” tiene que discutirse en lo colectivo; que sean las propias comunidades las que decidan para qué necesitan más energía y cómo debería de ser generada. Algo que solo puede lograrse con la apertura al diálogo, la transparencia y la apuesta por un modelo energético que vaya de la mano de las personas, no bajo la misma dependencia tóxica en combustibles fósiles.

No permitamos los engaños. Esta central no es energía para el pueblo, es para consolidar un modelo turístico extractivista que coloniza el territorio, gentrifica la economía y depreda la biodiversidad. En su lugar, necesitamos soluciones a largo plazo para quienes vivimos aquí, para quienes dependen del mar, de la pesca, de las ballenas y de la cultura local.

Es momento de que el gobierno federal actúe congruente a su discurso, revise sus prioridades y que la política energética no sea dictada por el capital y los grandes empresarios. Es momento de que la energía sirva para sostener la vida, y no como motor para el exterminio.

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Imagen BBC
El mapa que revela en detalle los paisajes que se ocultan bajo el hielo de la Antártida
5 minutos de lectura

Los científicos creen que el mapa podría arrojar luz sobre cómo responderá la vasta capa de hielo de la Antártida al cambio climático.

21 de enero, 2026
Por: BBC News Mundo
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Un nuevo mapa ha revelado el paisaje bajo el hielo de la Antártida con un detalle sin precedentes, algo que, según los científicos, podría mejorar enormemente nuestra comprensión del continente blanco y helado.

Los investigadores utilizaron datos satelitales y la física del movimiento de los glaciares antárticos para determinar cómo podría verse el continente bajo el hielo.

Encontraron evidencias de miles de colinas y crestas previamente desconocidas, y afirman que sus mapas de algunas de las cordilleras ocultas de la Antártida son más claros que nunca.

Aunque los mapas podrían no ser los definitivos y variar un poco, los investigadores creen que los nuevos detalles arrojarán luz sobre cómo responderá la Antártida al cambio climático y qué implicaciones tiene esto para el aumento del nivel del mar.

Mapa de la elevación de la Antártida bajo el hielo. Las áreas azules indican la tierra bajo el nivel del mar, y las áreas marrones, la tierra sobre el nivel del mar. Grandes regiones, especialmente en la Antártida Occidental, se encuentran bajo el nivel del mar. El nuevo mapa revela con más detalle el paisaje que se esconde bajo el hielo, con fotografías correspondientes de paisajes similares en otras partes del mundo actual, como montañas alpinas, mesetas atravesadas por profundos valles excavados por glaciares y llanuras.
BBC

“Antes, era como tener una cámara con rollo fotográfico y píxeles granulados, y ahora tienes una imagen digital con el zoom adecuado de lo que realmente está sucediendo”, declaró a BBC News la autora principal, Helen Ockenden, investigadora de la Universidad de Grenoble-Alpes.

Gracias a los satélites, los científicos comprenden bien la superficie helada de la Antártida, pero lo que se esconde debajo sigue siendo un misterio.

De hecho, se sabe más sobre la superficie de algunos planetas de nuestro Sistema Solar que sobre gran parte de la “zona vulnerable” de la Antártida: la topografía bajo la capa de hielo.

Pero los investigadores ahora tienen lo que consideran el mapa más completo y detallado de esa zona vulnerable jamás creado.

“Estoy muy emocionado de poder observar esto y ver todo el lecho de la Antártida de una sola vez”, dijo el profesor Robert Bingham, glaciólogo de la Universidad de Edimburgo y coautor del estudio. “Me parece asombroso”.

Vista aérea del glaciar AJAX en la zona cercana a la Estación Comandante Ferraz, el 8 de enero de 2020 en la Isla Rey Jorge, Antártida.
Getty Images

Las mediciones tradicionales desde tierra o aire han utilizado radares para “ver” bajo el hielo, que en algunos lugares alcanza hasta 4,8 km de espesor, a menudo siguiendo líneas o pistas de reconocimiento individuales.

Pero estas pistas podrían estar separadas por decenas de kilómetros, lo que obliga a los científicos a completar las lagunas.

“Si imaginamos que las Tierras Altas de Escocia o los Alpes europeos estuvieran cubiertos de hielo y que la única forma de comprender su forma fuera un vuelo ocasional a varios kilómetros de distancia, sería imposible ver todas estas montañas y valles escarpados que conocemos”, afirmó Bingham.

Cómo se mueve el hielo

Por ello, los investigadores utilizaron un nuevo enfoque, combinando su conocimiento de la superficie del hielo, obtenido mediante satélites, y su comprensión de cómo se mueve el hielo, obtenida a partir de la física, y comparándolos con esas pistas previas.

“Es como navegar en kayak por un río, debajo del agua hay rocas y, a veces, los remolinos en la superficie pueden revelar información sobre las rocas bajo el agua”, explicó Ockenden.

“Y, obviamente, el hielo fluye de forma muy diferente al agua, pero aun así, cuando el hielo fluye sobre una cresta o una colina en el lecho rocoso […] eso se manifiesta en la topografía de la superficie, pero también en la velocidad”.

Aunque las principales cordilleras de la Antártida se conocían, el nuevo enfoque de los científicos ha revelado decenas de miles de colinas y crestas previamente desconocidas, así como mayores detalles sobre algunas de esas montañas y cañones enterrados bajo el hielo.

Mapas comparativos de un mapa antiguo y uno más reciente de una zona ampliada de la Antártida Oriental bajo el hielo. Ambos mapas utilizan el azul para mostrar las zonas por debajo del nivel del mar y el marrón para las zonas por encima. El mapa más reciente muestra detalles mucho más precisos, revelando con claridad características como las Tierras Altas Subglaciales de Golicyna, que son más difíciles de distinguir en el mapa anterior.
BBC

“Creo que es realmente fascinante observar todos estos nuevos paisajes y descubrir qué hay allí”, dijo Ockenden.

“Es como cuando ves un mapa topográfico de Marte por primera vez y piensas: ‘¡Guau, esto es tan interesante! Se parece un poco a Escocia’, o ‘Esto no se parece a nada que haya visto antes'”.

Un descubrimiento fascinante es un profundo canal excavado en el lecho antártico, en una zona llamada Cuenca Subglacial Maud.

El canal tiene una profundidad media de 50 m, una anchura de 6 km y una longitud de casi 400 km, aproximadamente la distancia de Londres a Newcastle en línea recta.

Es poco probable que el nuevo mapa de los investigadores sea el definitivo. Se basa en suposiciones sobre cómo fluye exactamente el hielo, lo cual, como cualquier método, conlleva incertidumbres.

Y aún queda mucho por descubrir sobre las rocas y los sedimentos que se encuentran bajo el hielo.

Sin embargo, otros investigadores coinciden en que —combinados con estudios adicionales desde tierra, aire y espacio— los mapas representan un valioso avance.

“Este es un producto realmente útil”, afirmó Peter Fretwell, científico principal del British Antarctic Survey en Cambridge, quien no participó en el nuevo estudio, pero sí en la cartografía anterior.

“Nos brinda la oportunidad de completar los datos entre esos estudios”, añadió.

La futura Antártida

Una comprensión más detallada de todas las crestas, colinas, montañas y canales podría mejorar los modelos informáticos sobre cómo podría cambiar la Antártida en el futuro, afirman los investigadores.

Esto se debe a que estas formas del terreno y accidentes geográficos determinan, en última instancia, la velocidad con la que se mueven los glaciares y su capacidad para retroceder en un clima más cálido.

Y esto es importante porque la velocidad futura del derretimiento en la Antártida se considera ampliamente una de las mayores incógnitas de la ciencia climática.

“[Este estudio] nos da una mejor visión de lo que sucederá en el futuro y de la rapidez con la que el hielo en la Antártida contribuirá al aumento global del nivel del mar”, coincidió Fretwell.

El estudio está publicado en la revista académica Science.

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