
Un estudio realizado por El Colegio de México en 2017 señala que “en nuestro país existen más de 28 mil Organismos Comunitarios de Servicios de Agua y Saneamiento (OCSAS) que atienden a 24 millones de personas”. Sin embargo, esta información puede no ser precisa, dado que la gran cantidad de localidades que hay en el país, particularmente las rurales aisladas, dificulta conocer con exactitud cuántos OCSAS existen, su ubicación y cómo funcionan.
Las responsables del cuidado del agua para el uso doméstico y comunitario quedan en su mayoría bajo la responsabilidad de mujeres. Sin embargo, aún tienen un papel limitado en la toma de decisiones dentro de la gestión comunitaria.
La gestión comunitaria del agua ha cumplido una función histórica en las zonas rurales de México y de la región. Los OCSAS –Organismos Comunitarios de Servicios de Agua Saneamiento- son entidades que se fundamentan en principios democráticos, promueven la participación igualitaria de hombres y mujeres, y la inclusión de todas las personas independientemente de su raza, religión, costumbres y condiciones socio económicas. Su rol ha sido vital para tratar de resolver el grave problema de falta de acceso a servicios de agua, saneamiento e higiene que afectan la salud de los niños y las niñas, y por ende su escolaridad y capacidad de desarrollarse plenamente.
El acceso limitado a servicios de agua y saneamiento seguros y sostenibles genera impactos directos en la salud de la población, especialmente en niños y niñas, incide directamente en los índices de desnutrición crónica infantil, ausentismo escolar, economía familiar y en consecuencia limita la capacidad de que las comunidades, familias y personas se desarrollen plenamente.
El proyecto de Fortalecimiento de la gestión comunitaria del agua en México se desarrolla a nivel interinstitucional en cinco estados. La intervención se ejecuta en más de 150 comunidades predominantemente indígenas y de varias etnias en los estados de Campeche, Chiapas, Oaxaca, Veracruz y Yucatán, la mayoría de las cuales presentan un alto o muy alto índice de rezago social, con limitada disponibilidad y acceso al agua.
En estas comunidades el acceso al agua se da mediante la autogestión comunitaria, lideres, comités comunitarios, o también a través de las llamadas organizaciones comunitarias de servicios de agua y saneamiento -OCSAS- encargadas de suministrar el servicio a su localidad. Sin embargo, la intervención inicial de este proyecto, identificó que tienen limitaciones para una adecuada gestión de sus sistemas, no cuentan con planes de sostenibilidad y trabajan bajo condiciones muy limitadas y rudimentarias, que generan fragilidad en los servicios de agua que ofrecen a sus comunidades. Además, de que esta figura es poco reconocida y visibilizada por las instituciones y agendas nacionales y locales de agua y saneamiento, aun cuando estarían contribuyendo a garantizar el pleno ejercicio del derecho al agua de los habitantes de comunidades en las que no están presentes los servicios de agua y saneamiento.
El proyecto ha ayudado a las comunidades promoviendo diálogos intersectoriales en torno a la gestión sostenible del agua, fomentando mecanismos de participación comunitaria, involucrando a los miembros de las localidades en la planeación y priorización de los proyectos de infraestructura para mejoramiento de los servicios para el acceso a agua de calidad. Además, se acompaña con el fortalecimiento de capacidades para la adecuada gestión de los sistemas mediante talleres prácticos y pertinentes a las necesidades locales.
El periodo de ejecución fue de 18 meses entre 2021 y el presente año y se implementa en colaboración con las organizaciones aliadas Fundación Cántaro Azul, AC (Chiapas), Fondo Para la Paz, IAP (Campeche y Veracruz) y Centinelas del Agua, AC (Yucatán).
Acorde a las necesidades comunitarias observadas, se fortaleció al interior de los OCSAS la estrategia para abordar los temas relacionados al derecho humano al agua, así como la capacidad de organización para gestionar obras que permitan mejorar sistemas de saneamiento ambiental y la implementación de acciones de educación sanitaria. Asimismo, se promovió el avance de la agenda de equidad de género en términos de involucramiento de las mujeres, tanto en las decisiones y participación relacionada con la construcción del sistema comunitario de agua, como en la representación de cargos dentro de los OCSAS y en la ampliación del conocimiento sobre la legislación local en materia de agua para favorecer su cumplimiento. Finalmente, otra importante área que se abordó fue realización de acciones vinculadas a la protección de las fuentes de agua, tanto como la identificación de las posibles amenazas o riesgos para los sistemas comunitarios, además de la aplicación de técnicas para mejorar la calidad del recurso.
#EllasHablanPorElAgua busca amplificar el impacto de las historias y aprendizajes de las mujeres gestoras comunitarias del agua en México y poner en valor al importante rol que tienen en el cuidado y gestión del agua y saneamiento, por lo que son consideradas como agentes de cambio. Gracias a esta visibilidad, pueden mejorar las condiciones en las que estas mujeres llevan a cabo su actividad.
A través de diez entrevistas realizadas durante este año, #EllasHablanPorElAgua visibiliza las difíciles condiciones que enfrentan las mujeres y reconocer qué retos extras enfrentan debido a razones de género.
Al amplificar los mensajes que cuentan sus experiencias, podemos apreciar las actividades que realizan cotidianamente como forma de vida y cómo son las condiciones en las que se desenvuelven. A través de la campaña, conoceremos sus propuestas, reflexiones y peticiones










Desde el programa Acceso al Agua de Fundación Avina se persigue el objetivo de garantizar el acceso universal al agua para mejorar la calidad de vida de las personas. Avina utiliza su metodología de Impacto Colaborativo para activar una gobernanza democrática, colaborativa, inclusiva y multisectorial del agua, que integre y respete la diversidad de los territorios y sobre todo a las mujeres.
El programa promovió la recopilación de testimonios que fueron producidos por Fundación Avina y realizados en el marco del Proyecto “Fortalecimiento y Consolidación de la Gestión Comunitaria del Agua y Saneamiento en México”, impulsado junto a las organizaciones Cántaro Azul A. C., Centinelas del Agua A. C., Fondo para la Paz I.A.P., que contó con el apoyo de W.K. Kellogg Foundation y Fundación Gonzalo Río Arronte I.A.P.

El ejército israelí confirmó los ataques, que se producen durante un alto el fuego que Israel y Hamás se acusan mutuamente de haber roto. La agresión alcanzó apartamentos residenciales, tiendas de campaña, refugios y una comisaría de policía.
Al menos 28 personas han muerto en una oleada de ataques aéreos israelíes en la Franja de Gaza el sábado, según las autoridades locales.
La agencia de defensa civil, gestionada por Hamás, afirma que entre los fallecidos hay niños y mujeres. Añadió que, en uno de los ataques, helicópteros artillados alcanzaron una tienda de campaña que albergaba a personas desplazadas en la ciudad meridional de Jan Yunis.
Los palestinos han calificado estos ataques como los más intensos desde que entró en vigor a principios de este mes la segunda fase del alto el fuego, negociado por el presidente estadounidense Donald Trump en octubre.
El ejército israelí confirmó que se llevaron a cabo varios ataques en respuesta a lo que, según afirmó, fue una violación del acuerdo por parte de Hamás el viernes.
Tanto Israel como Hamás se han acusado mutuamente de violar la tregua desde que entró en vigor el año pasado.
En un comunicado, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) afirmaron que “se identificó a ocho terroristas saliendo de la infraestructura terrorista subterránea en el este de Rafah”, una zona de Gaza donde las fuerzas israelíes están desplegadas en virtud del acuerdo de octubre.
Las FDI afirmaron que, junto con la Agencia de Seguridad de Israel (ISA, por sus siglas en inglés), habían atacado objetivos en varios lugares, entre ellos “cuatro comandantes y otros terroristas”, así como un almacén de armas, una fábrica de armas y “dos bases de lanzamiento pertenecientes a Hamás en el centro de la Franja de Gaza”.
Hamás ha condenado los ataques y ha instado a Estados Unidos a tomar medidas inmediatas, añadiendo que “estas continuas violaciones” confirman que el Gobierno israelí “continúa su brutal guerra de genocidio contra la Franja”.
Afirmó que siete de las víctimas pertenecían a una familia desplazada de Jan Yunis, y un portavoz de la defensa civil añadió que los ataques alcanzaron apartamentos residenciales, tiendas de campaña, refugios y una comisaría de policía.
Funcionarios del hospital Shifa de la ciudad de Gaza dijeron que un ataque aéreo sobre la ciudad alcanzó un edificio de apartamentos, matando a tres niños y dos mujeres.
“Encontramos a mis tres sobrinas pequeñas en la calle. Dicen ‘alto el fuego’ y todo eso. ¿Qué hicieron esos niños? ¿Qué hicimos nosotros?”, dijo Samer Al Atbash, tío de las tres niñas fallecidas, según la agencia de noticias Reuters.
Las imágenes de video y fotografías tomadas a lo largo de Gaza muestran varios cadáveres siendo sacados de entre los escombros y numerosos edificios destruidos.
Los ataques se producen cuando el paso fronterizo de Rafah, en la frontera de Gaza con Egipto, está previsto que reabra el domingo, después de que las Fuerzas de Defensa de Israel recuperaran el cadáver del último rehén israelí a principios de esta semana.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Egipto condenó los ataques en un comunicado al que ha tenido acceso la agencia de noticias AFP, e instó a todas las partes a “actuar con la máxima moderación”.
La guerra entre Israel y Hamás comenzó tras el ataque liderado por Hamás contra el sur de Israel el 7 de octubre de 2023, en el que murieron unas 1.200 personas y 251 fueron tomadas como rehenes.
Israel respondió lanzando una campaña militar en Gaza, durante la cual han muerto más de 71.660 personas, según el Ministerio de Sanidad de la Franja.
El ministerio afirma que al menos 509 palestinos han muerto desde que comenzó el alto al fuego el 10 de octubre de 2025. También han muerto cuatro soldados israelíes.
Aunque Israel ha cuestionado anteriormente las cifras del Ministerio de Sanidad de Hamás, los medios de comunicación locales informaron de que una fuente de alto rango de seguridad afirmó que el ejército acepta que más de 70.000 palestinos han muerto durante la guerra en Gaza.
Las cifras del Ministerio de Sanidad son consideradas fiables por la ONU y otros grupos de derechos humanos, y han sido ampliamente citadas por los medios de comunicación internacionales.
Israel no permite que las organizaciones de noticias, incluida la BBC, entren en Gaza para informar de forma independiente.
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