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Las políticas de diversidad e inclusión laboral no son el enemigo

Ante discursos conservadores que han manifestado estar en contra de las políticas de diversidad e inclusión laboral, alzar la voz para señalar su importancia para el combate a la discriminación y las desigualdades es urgente.
27 de febrero, 2025
Por: Georgina Ivana Ontiveros Rivera

Cada 27 de febrero desde el 2013 se conmemora el Día Nacional por la Inclusión Laboral, conmemoración instaurada por el Senado de la República con el objetivo de promover relaciones laborales y espacios de trabajo dignos y seguros, libres de discriminación.

En la misma sintonía, el Consejo para Prevenir la Discriminación de la Ciudad de México (Copred) ha expresado que la inclusión laboral implica reconocer que la discriminación es un fenómeno persistente en el ámbito laboral que necesita ser erradicado y que las políticas de diversidad e inclusión laboral conllevan la implementación de acciones coordinadas que promuevan espacios de trabajo que sean seguros para todas las personas, donde se busque prevenir y atender con perspectiva de derechos humanos los actos discriminatorios en el trabajo.

A pesar del reconocimiento nacional y local de la importancia de la inclusión laboral y de los avances tanto en la legislación como en la implementación de políticas de inclusión en el sector empresarial en los últimos años, actualmente se están posicionando narrativas en contra de estas iniciativas, en específico, el nuevo presidente de los Estados Unidos ha expresado que le pondrá “(…)fin a la política gubernamental de tratar de imponer la cuestión de la raza y el género en todos los aspectos de la vida pública y privada. Forjaremos una sociedad que no haga distinciones por el color de la piel y basada en el mérito”. 1

Lo anterior ha ocasionado que algunas empresas con operaciones en el país estadounidense y de renombre internacional den marcha atrás a sus políticas, equipos y presupuestos de diversidad, equidad e inclusión laboral (DEI), o que modifiquen la narrativa alrededor de la inclusión para dejar de hablar públicamente de acciones “DEI”.

Estos acontecimientos han generado preocupación en las personas que trabajamos a favor de la igualdad y la no discriminación en el ámbito laboral, es por ello que, bajo esta coyuntura sociopolítica, resulta fundamental alzar la voz a favor de la Inclusión Laboral, es por eso que en este artículo intentaré dar 3 argumentos importante para responder a la pregunta de ¿por qué es importante seguir impulsando la inclusión laboral? 2

Primero, porque es fundamental para cumplir con el derecho a la no discriminación, el cual implica el “derecho de todos los seres humanos a ser iguales en dignidad, a ser tratados con respeto y consideración y a participar sobre bases iguales en cualquier área de la vida económica, social, política, cultural o civil”. 3

La discriminación está prohibida desde el artículo 1o de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM), tanto en la Ley Federal del Trabajo (LFT), en la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación (LFPED) y a nivel local también en la Constitución Política de la Ciudad de México (CPCM) y en la Ley para Prevenir y Eliminar la discriminación de la CDMX (LPEDCM). En ese sentido, es una obligación que las instituciones, tanto públicas como privadas, generen acciones para erradicar la discriminación, eso conlleva la implementación de medidas positivas a favor de la igualdad y la garantía de acceso a un trabajo digno, con especial atención a aquellos grupos que históricamente han sido discriminados (La CPCM reconoce a los siguientes como grupos de atención prioritaria: mujeres; personas jóvenes; personas mayores; personas con discapacidad; personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTTTIQ+); personas migrantes y sujetas de protección internacional; personas en situación de calle; personas privadas de su libertad; personas afrodescendientes; personas de identidad indígena, entre otras).

Segundo, porque las acciones de inclusión laboral tienen la capacidad de combatir las desigualdades estructurales, es decir, parten de reconocer que la desigualdad en nuestra sociedad existe, y que por ello es importante que las empresas, las instituciones y las organizaciones logren diseñar e implementar estrategias en conjunto para eliminar esas brechas y con ello lograr espacios de trabajo diversos e inclusivos.

Lo anterior también ha sido señalado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la cual presenta la inclusión laboral como un objetivo que es necesario para superar las desigualdades y lograr un desarrollo económico sostenible.

Algunos ejemplos de políticas de inclusión que combaten la desigualdad son las licencias parentales extendidas y las licencias de cuidados sin distinción de género, ya que ayudan a equilibrar las labores de cuidado al interior de los hogares sin que estos tengan repercusiones en el desarrollo laboral de las personas cuidadoras. Asimismo, la transformación de procesos de reclutamiento para hacerlos más inclusivos y con ello lograr convocatorias direccionadas a grupos históricamente discriminados abona a la generación de espacios de trabajo más diversos, y promueven también la redistribución de las riquezas.

Cuando se cuestionan las políticas de inclusión argumentando que las oportunidades laborales deben basarse únicamente en el mérito, se ignora que este no es una condición innata de las personas más inteligentes o competitivas, sino el resultado de un acceso a entornos familiares, educativos, sociales y culturales más privilegiados que otros. En sociedades marcadas por la desigualdad, el mérito no garantiza la igualdad, ya que ciertos grupos han enfrentado históricamente desventajas estructurales. Por ello, un modelo que privilegia la meritocracia sin considerar estas barreras no solo perpetúa la exclusión, sino que impide la construcción de espacios verdaderamente incluyentes.

Tercero, la inclusión laboral implica la creación de oportunidades dignas de trabajo, lo que conlleva múltiples beneficios para las personas trabajadoras, sobre todo si son de grupos prioritarios; en consecuencia, los entornos de trabajo se vuelven espacios más seguros y eso, también representa un caso de negocios. El Copred en su estudio “Beneficios de implementar estrategias de diversidad e inclusión laboral en los centros de trabajo empresariales” expone una amplia literatura alrededor de los beneficios de la inclusión laboral, tales como mayor creatividad, innovación y objetividad en la toma de decisiones; mejoras en la atracción y retención del talento; mayor motivación y productividad en el personal; mejoras en la reputación y capacidad de penetración en el mercado; aumento en niveles de rentabilidad, ingresos y retornos; entre otros

Para finalizar, vale la pena resaltar que la inclusión en el ámbito laboral apuntala al cambio cultural, ese que busca desmantelar los prejuicios y estereotipos arraigados en nuestra sociedad, esas creencias que día a día originan malos tratos y vulneración de derechos hacia las personas simplemente por tener una identidad o un contexto distinto, por ser la/elle/el “otro”, por no cumplir con las construcciones sociales establecidas sobre el género, la vestimenta, el tono de piel, el origen étnico, la discapacidad, entre muchas otras normas impuestas que se han reproducido de manera histórica, sistemática y estructural. 3

El verdadero enemigo es el prejuicio y el estereotipo que no nos permite respetar ni ser empáticas con otras personas o grupos.

No nos dejemos engañar por las narrativas de ciertos líderes o grupos que buscan seguir estigmatizando la identidad de las personas. En México, los avances en materia de no discriminación son claros y la suma de esfuerzos para fortalecer las acciones de inclusión laboral son importantes para no dar pasos hacia tras en la materia, estrategias como el Gran Acuerdo por el Trato Igualitario (plataforma de vinculación del Copred con el sector empresarial de la Ciudad de México) son necesarias para que, tanto sector público como privado, trabajen de la mano para demostrar que las políticas DEI no son nuestro enemigo, al contrario, son nuestras herramientas para sociedades más justas e igualitarias.

* Georgina Ivana Ontiveros Rivera, es coordinadora de la Secretaría Técnica del Copred.

 

2 Hernández, Maricela y Ontiveros, Georgina. (2023) Argumentos a favor de la inclusión laboral. Revista Inclusión. No.4.

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Imagen BBC
Quién es Friedrich Merz, el conservador que ganó las elecciones en Alemania y que rechaza el legado de Angela Merkel
9 minutos de lectura

Friedrich Merz, líder de la CDU, vencedora de las elecciones, representa un giro conservador en la línea de su partido y, mientras que sus defensores consideran que servirá de revulsivo ante la crisis que atraviesa Alemania, sus críticos temen que podría abrir la puerta a que la ultraderecha entre al poder.

23 de febrero, 2025
Por: BBC News Mundo
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Sus partidarios aseguran que es el antídoto que Alemania necesita ante la crisis de confianza en Europa, y una mayoría de alemanes lo respaldaron este domingo para ser el próximo canciller.

El democristiano Friedrich Merz ha logrado que su partido, la conservadora CDU, vuelva a ser la fuerza más votada en Alemania en las elecciones celebradas este domingo, según las proyecciones de resultados que lo sitúan con entorno a un 30 % de los votos.

Alejado del Bundestag durante años para dedicarse a las finanzas y amasar una fortuna, Merz regresó a la política después de que su gran rival en el partido, la excanciller Angela Merkel se retirara de la política.

Merz lidera la Unión Demócrata Cristiana desde el pasado septiembre, y ni sus propuestas ni su estilo podrían estar más alejados de los de la mujer que gobernó Alemania durante 16 años.

El líder democristiano ha prometido bajar los impuestos y recortar el gasto social para relanzar la estancada economía alemana.

Pero también mano dura contra la inmigración ilegal, un mantra del que la ultraderecha de Alternativa por Alemania (AfD, según sus siglas en alemán), segunda fuerza política del país tras obtener su mejor resultado histórico.

A finales de enero Merz ya se valió de los votos de la extrema derecha para intentar endurecer las normas migratorias, lo que reveló hasta dónde estaba dispuesto a arriesgar el nuevo líder de la CDU rompiendo los tabúes que hasta ahora habían dominado la política alemana.

Pero aunque Merz no lograra finalmente cambiar la ley, su maniobra supuso un terremoto en la campaña electoral que precipitó el colapso del gobierno del socialista Olaf Scholz a finales del año pasado.

Sin embargo, el vencedor de los comicios de este domingo ha dicho, en repetidas ocasiones, que no pactará con AfD para formar gobierno, y que importantes cuestiones ideológicas alejan a ambas formaciones como, por ejemplo, la cercanía a Rusia de los ultras.

Merz ha hecho hincapié en su defensa de Ucrania. “No somos neutrales”, dijo en uno de los últimos debates antes de los comicios, donde reafirmó que “también por eso haré todo lo posible por que la AfD no entre en el gobierno”.

Descartada la AfD, ahora la pregunta es con quién formará gobierno.

Merz dijo este domingo en la noche que la líder de AfD, Alice Weidel, no quiere solucionar los problemas de Alemania porque “están felices de que los problemas vayan cada vez a peor”.

Entonces, ¿con quién puede gobernar? Los socialdemócratas son la elección obvia, aunque deberán encontrar puntos de acuerdo en economía y migración.

Si Merz necesita a los Verdes, deberá superar la animosidad entre ambos partidos. En las últimas semanas Merz criticó al líder de los Verdes, Robert Habeck, mientras que Markus Söder, dirigente de los democristianos del estado de Baviera, descartó cualquier pacto con los ambientalistas, cuarta fuerza en el Parlamento.

“Un gobierno sin los Verdes sería un mejor gobierno”, dijo Söder, mientras que Merz también prefiere un único socio en lugar de dos.

Merz abraza a su mujer Charlotte.
TOBIAS SCHWARZ/AFP
Merz lleva más de 40 años casado con Charlotte, que es jueza.

Alto (mide 1.98 m), delgado, siempre con traje impecable y gafas, Merz ofrece una imagen tranquila, convencional, de hombre de negocios dispuesto a ejercer el poder.

En un país donde los políticos no suelen hacer alarde de riqueza y donde la ostentación se mira con recelo, Merz, que tiene licencia de piloto, protagonizó en 2022 una anécdota que revela que no es un político conservador al uso.

Invitado a la boda del también político Christian Lindner en la isla de Sylt, en el norte de Alemania, Merz se presentó en el casamiento pilotando su propio avión, un Diamond DA62, lo que levantó numerosas críticas.

En lugar de amilanarse, el hoy líder de la CDU se defendió asegurando que cualquier vehículo oficial gastaba más combustible que su “pequeño avión”.

Puede que su actitud refleje un cambio en la política alemana, que hasta hace no tanto consideraba a Merz como una figura del pasado.

Su camino hasta la cancillería no ha sido fácil.

Conservador y “rebelde”

Merz nació en la ciudad alemana de Brilon en 1955, en el seno de una familia católica conservadora.

Su padre fue juez de la localidad, al igual que lo es su esposa Charlotte, con quien lleva casado 40 años.

Sintió una inclinación política desde muy joven, ya que se afilió a la CDU cuando aún estaba en la escuela.

Pese a su educación conservadora, Merz ha ofrecido en el pasado pinceladas de una juventud más rebelde de lo que se habría podido suponer.

En una entrevista concedida hace 25 años al diario alemán Tagesspiegel, Merz contó que hacía carreras en moto por las calles, que pasaba el rato con sus amigos junto a un puesto de papas fritas y que se dedicaba a jugar a las cartas al fondo de la clase.

En una fiesta de adolescentes de la que habló, un grupo de alumnos acabó orinando en el acuario de la escuela, según la revista Der Spiegel.

Pero existe cierto escepticismo sobre si el Merz adolescente fue realmente un gamberro o si se trata de una forma de suavizar su imagen.

Personas que lo conocen y han tratado de cerca contaron a la corresponsal en Berlín de la BBC, Jessica Parker, que le gusta salir a tomarse una cerveza y que puede ser divertido, aunque pocos pudieron ofrecerle una anécdota que lo ilustrara.

Tras la escuela, Merz hizo el servicio militar antes de estudiar Derecho y casarse con su compañera Charlotte Gass en 1981.

La pareja tiene tres hijos.

Trabajó como abogado durante unos años, pero siempre estuvo interesado en la política, y en 1989, a los 33 años, fue elegido diputado al Parlamento Europeo.

“Los dos éramos bastante jóvenes y podríamos decir que poco contaminados”, aseguró Dagmar Roth-Behrendt, que se convirtió en eurodiputada al mismo tiempo por el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), de centro-izquierda.

El joven Merz le parecía serio, fiable, honesto y educado.

Incluso gracioso, una cualidad que ahora le parece menos evidente: “Supongo que la cantidad de golpes sufridos con el tiempo le habrán endurecido un poco”.

Pero, ¿se le veía al principio de su carrera como un canciller en potencia?

“Probablemente habría dicho que no, de ninguna manera”, dijo Roth-Behrendt a Jessica Parker.

Sin embargo, todo el mundo lo veía como alguien muy ambicioso y Merz no tardó en pasar de la política de la UE al Parlamento nacional alemán, el Bundestag, en 1994.

Friedrich Merz y Helmut Kohl.
Getty Images
Un joven diputado Merz en el Bundestag con el excanciller Helmut Kohl.

Ascendió en las filas de la CDU, donde era considerado un valor en alza en la facción tradicionalista más a la derecha del partido.

“Es un orador espléndido y un pensador profundo”, asegura Klaus-Peter Willsch, diputado de la CDU en el Bundestag y que lo conoce desde hace más de 30 años.

“Un luchador”, afirma Willsch, como demuestra el hecho de que Merz haya protagonizado tres intentos de liderar su partido.

Sus dos primeros fracasos, en 2018 y enero de 2021, podrían leerse también como una señal de su dificultad para ganarse a las bases.

Encontronazo con Merkel

Pero fue a principios de los años noventa que sus ambiciones se descarrilaron por primera vez, cuando perdió frente a Angela Merkel en una lucha por el poder del partido.

Entre Merkel, la discreta química cuántica del antiguo Este comunista, y Merz, el abogado abiertamente seguro del Oeste, nunca hubo mucha coincidencia.

Merz en 2003 hablando con Angela Merkel.
Sean Gallup/Getty Images
Friedrich Merz acabó dejando la política en 2009, varios años después de que su rival política Angela Merkel se hiciera con las riendas de la CDU.

Merz minimiza este amargo episodio en una breve entrada autobiográfica en el sitio web de la CDU, en la que afirma que en 2009 decidió abandonar el Parlamento para “dejar espacio a la reflexión”.

Sus años de reflexión consistieron en forjarse una carrera en las finanzas y el derecho empresarial, convirtiéndose en directivo de varias empresas internacionales y, según se dice, en millonario.

Entre otros, Merz llegó a dirigir la filial alemana de BlackRock, el mayor fondo de inversión del mundo.

Tuvo que pasar más de una década antes de que regresara al Parlamento, donde ha intentado desde entonces romper la doctrina más centrista de Merkel en el conservadurismo de la CDU.

Merz criticó en numerosas ocasiones las políticas de Merkel, en particular, su decisión de acoger a un millón de refugiados en 2015.

Aquel año, ante las oleadas de personas que huían de la guerra en Siria e Irak y llegaban en precarias embarcaciones a las costas europeas, la canciller pronunció su famoso “wir schaffen das“, “podemos hacerlo”.

Merz planteó sus dudas sobre la capacidad de integrar a esta cantidad de refugiados, un asunto que ha sido capital durante la campaña electoral, donde ha propuesto que Alemania pueda rechazar en su frontera a solicitantes de asilo procedentes de otros países de la Unión Europea.

Merz delante de un montón de cámaras.
Getty Images
Merz intentó arrebatarle el liderazgo de la CDU a Merkel en 2018 pero no lo consiguió.

Esta ruptura política se escenificó a finales del mes pasado, cuando Merz impulsó una proposición de ley sobre el endurecimiento de las normas de inmigración, apoyándose en los votos de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).

Insistió en que no hubo colaboración directa con la AfD, pero su maniobra provocó protestas masivas en el país, y ha sido condenada en dos ocasiones por la propia Merkel.

Sus detractores dicen que fue una táctica electoral imperdonable que solo beneficiará a la AfD, pero sus partidarios insisten en que Merz está, de hecho, tratando astutamente de captar el voto de la extrema derecha.

Un cartel con Friedrich Merz subido al símbolo de la Afd, que es una flecha roja.
Reuters
Su maniobra en el Parlamento para endurecer las normas migratorias desataron grandes manifestaciones en Alemania.

No es la primera vez, sin embargo, que se arriesga a distanciarse de los sectores más moderados del electorado. En los años 90, Merz votó en contra de un proyecto de ley que incluía castigar la violación dentro del matrimonio.

Según explicó después, el entonces diputado consideraba que la violación conyugal ya era un delito, y a lo que se oponía era a otras cuestiones del proyecto de ley.

Las encuestas sugieren que no es especialmente popular entre los jóvenes y las mujeres, pero Klaus-Peter Willsch cree que la imagen que dan de él los medios de comunicación alemanes es injusta.

“Lo he visto varias veces en mi circunscripción”, señaló a la corresponsal de la BBC en Berlín. “Las mujeres se acercan y dicen que es un buen tipo”.

Charlotte Merz, su esposa, también ha salido en su defensa, declarando al diario Westfalenpost: “Lo que algunos escriben sobre la imagen que mi marido tiene de las mujeres es sencillamente falso”.

Según ella, su matrimonio ha sido de apoyo mutuo: “Ambos nos ocupábamos del trabajo del otro y nos repartíamos el cuidado de los niños de forma que fuera compatible con nuestras obligaciones profesionales”.

*Con reportería de la corresponsal de la BBC en Berlín, Jessica Parker.

Línea gris.
BBC

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